Ilustración: Luis Ledesma

Ilustración: Luis Ledesma

Esta es la segunda de las tres relaciones emocionales que podemos tener con el dinero.

La semana pasada puse un primer post sobre las relaciones que expliqué en la presentación que hice para TEDxSLP el mes de mayo, titulada “Dios proveerá”. Ahora les comparto esta segunda con el afán de seguir poniendo sobre la mesa el tema de que si tenemos autocrítica y entendemos cómo nos llevamos con el dinero, podremos hacerlo crecer más.

DEFINICIÓN

Una persona que tiene esta relación de “Tengo que mostrar que tengo (aunque no tengo)” vive creyendo que el dinero llama dinero.

Y tiene razón, el dinero llama –muchas veces- más dinero, pero NO SIEMPRE.

Esta persona es de las que prefieren gastar en un automóvil que en una mejor casa, por ejemplo, y no importa cuál sea su realidad financiera, aparenta tener más porque de esta forma cree que tendrá acceso a las posibilidades o experiencias y relaciones que lo llevarán a hacer más dinero.

Esta persona, cuando habla de dinero en casa, sólo habla de los costos de los lujos que tiene, jamás de las deudas.

LO POSITIVO DE ESTA RELACIÓN

Esta persona sabe muy bien cuánto gana, cuánto gasta y cuánto debe.

Es probable que en algún momento, por tener esta actitud, sí logre conseguir un muy buen negocio que le traiga más dinero.

Esta persona vive como le gusta vivir, con los lujos que le causan placer.

Es una persona que consigue el estatus social que desea y esto lo hace sentirse que ha conseguido algo mejor en su experiencia de vida y lo acerca más a tener más dinero.

Es una persona que sabe muy bien cómo ‘jinetear’ el dinero: con un extra paga la tarjeta, el mínimo, claro, pero así puede seguir firmando, por ejemplo.

LO NEGATIVO DE ESTA RELACIÓN

Es muy probable que esta persona esté endeudado hasta el cuello.

Considera que el ahorro sólo quita posibilidades de invertir en ti y, por ende, de conseguir mejores rendimientos a futuro.

Es probable que jamás lea este blog.

No está preparado para enfrentar una eventualidad porque no tiene un fondo de ahorro o algo de liquidez disponible. Para una hospitalización, por ejemplo, tendría que recurrir a endeudarse más.

CÓMO SER MEJOR

Disfrutar de la vida, se vale. Bien dice el dicho que lo bailado nadie te lo quita. Así que si lo que te gustan son los buenos automóviles y relojes, adelante, compra. PERO, no lo compres todo al mismo tiempo abusando del plástico. Has un plan de tus deseos y de cómo podrás adquirirlos en el corto plazo sin la necesidad de que recibas llamadas del banco a las 10pm en lunes porque no has pagado el mínimo.

Si ya estás en esto, hay que congelar la tarjeta, es decir, dejar de gastar y empezar a pagar. Ni modo. Una idea que puede ayudar: pensar en pedir ayuda, ya sea al banco al que se le debe, o a una reparadora de crédito.

Por otro lado, como el ahorro no es algo que le interese, entonces es probable que no tenga dinero para una emergencia. Es importante hacer conciencia de que tener algo para eventualidades es esencial. Hay que empezar el fondo de emergencia, ¡ya!

Aunque verte bien y vestirte bien puede ayudar a subir escaleras en la vida profesional, hay un límite, y ese se puede encontrar en un presupuesto, por lo que esta persona debe tener un presupuesto para saber cuándo parar con las comidas de negocios.

Finalmente, todo negociante sabe que no hay que poner los huevos en la misma canasta, así que por qué invertir todo el dinero que se tiene en un mismo, cuando se puede diversificar. Esta persona, ya que pague sus deudas, podría buscar fondos de inversión que le ayuden a maximizar sus recursos.

Estas son sólo algunas ideas que pueden ayudar a una persona que se relaciona así con el dinero. Estoy segura de que a ustedes –porque todos conocemos a alguien así y sabemos qué les ha funcionado- podrán compartir muchas más.

Espero sus recomendaciones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 


Van a decir que esto de que el Buró de Crédito sea tu amigo es la más grande mentira que he dicho. Sobre todo a quienes los cobradores de sus créditos les llaman a las siete de la mañana en sábado para decirles que si no pagan se van a la “lista negra del Buró”.

La mentira es que exista una “lista negra del Buró de Crédito”.

Todos los que tenemos una tarjeta de crédito, un crédito o pagamos un servicio como los de telefonía o televisión por cable, tenemos un historial crediticio en el Buró.

Digamos que es como las calificaciones que recibíamos en la primaria, cada materia es equivalente a alguno de nuestros contratos con instituciones financieras o de servicios. Y cuando pagamos a tiempo o no pagamos nuestras calificaciones suben o bajan.

Les voy a dar tres razones por las cuales este historial de crédito o reporte crediticio -que puedes obtener gratis una vez al año- es una herramienta que podemos utilizar para mejorar nuestras finanzas o aprovechar lo que las instituciones financieras nos ofrecen:

  1. Te ayuda a saber si eres sujeto de crédito y es tu credencial ante el mundo del crédito: Si tu ves que tienes puras palomitas sabrás que puedes acudir a una institución a pedir un préstamo, por ejemplo. Incluso, si tienes algunos puntos débiles es probable que encuentres una institución que tome el riesgo de prestarte. El punto es que conocer tu historial te ayuda a medir tus probabilidades actuales de obtener un crédito y de comenzar a tomar acciones para aumentar estas posibilidades.
    Por otro lado, este reporte crediticio es la referencia para avalar tu trayectoria en el manejo del crédito. En el momento en el que una institución financiera ve tu reporte puede decir de forma rápida y sencilla si quiere tenerte como cliente. Mostrar que nunca te has tardado en pagar tu tarjeta se ve en este reporte y puede ayudarte a que te den el crédito hipotecario que quieres.
    Siempre es mejor tener un historial que no tenerlo. Por eso, estar en el Buró de Crédito es positivo.
  2. Te ayuda a saber que tienes tus finanzas bajo control y saber si te puedes endeudar más: Tu historial refleja que pagas a tiempo y mantienes un nivel de endeudamiento adecuado. En otras palabras puedes ver que tienes tus finanzas organizadas.
    Además, al observar tu reporte de crédito especial y analizar la información detallada de tus créditos puedes obtener una perspectiva completa de tu nivel de endeudamiento y, por lo tanto, saber si te puedes endeudar un poco más y buscar la hipoteca que necesitas para la casa que quieres.
    Ojo, también podrás ver si ya estás llegando a un nivel de endeudamiento peligroso y podrás tomar acciones a tiempo. Por ejemplo, congelar una tarjeta o renegociar tu préstamo.
    Si has tenido retrasos o incumplimientos, el Buró tiene una herramienta que se llama Tu Asesor que es un servicio gratis que te explica a detalle la información en tu reporte y te da recomendaciones para mejorar tu situación y aumentar tus posibilidades para recibir nuevos créditos.
  3. Te ayuda a protegerte contra fraudes: Muchos delincuentes buscan tus datos confidenciales con el fin de hacerse pasar por ti y obtener créditos que te cobrarán. Sí, el famoso caso del robo de identidad.
    Si consultas tu historial en el Buró puedes protegerte contra este fraude porque puedes ver quién y cuándo te prestan dinero o consultan tus datos. Si puedes detectar esto a tiempo es más probable que logres detener el proceso antes de afectar tu patrimonio. Para más información sobre el robo de identidad, entra aquí.

Ojalá que después de leer esto ya no creas que el Buró es tu enemigo. Si sí, cuenta ¿por qué?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter: @vivircomoreina

 

 

 

 


Tengo un par de amigas casadas o con parejas ya en una relación de compromiso, con quienes me reúno de vez a en cuando a platicar. Las tres trabajamos y tenemos independencia financiera, las tres tenemos ahorros, las tres tenemos enfrentamientos ‘maritales’ por el dinero.

Quién no los tenga, que levante la mano y nos diga ¿cómo le han hecho?

Les platico los casos:

  1. La controladora. Una de ellas está casada con un joven que disfruta de la vida y le gusta gastar. Ella, siempre ha sido ahorradora compulsiva y apanicada del riesgo. Él gasta con gusto e invierte con riesgo.
    Hace poco se pelearon porque llegó el estado de cuenta de la tarjeta y ella lo vio antes que él y se dio cuenta de que llevaba un par de meses pagando el mínimo y con una deuda, no muy peligrosa, pero que a ella le puso los nervios de punta. A la hora de enfrentarlo, salieron un par de complicaciones a la conversación y decidieron congelar la tarjeta de crédito hasta pagar la deuda para tranquilizarla a ella y que él haga el ejercicio de no abusar del plástico.
    Por otro lado, después del primer año de matrimonio decidieron que cada uno tendría su cuenta de ahorro/inversión por separado para que cada quién tome el riesgo que quiera sin darle gastritis al otro.
  2. La distraída. A mi otra amiga le gusta pasarla bien y es algo distraída con el dinero, pero está casada con un marido conocedor del tema que lleva las cuentas al centavo. Mi amiga ha perdido su cartera tantas veces que ya no se acuerda del número exacto de eventos desafortunados. Desde que se casó, su marido la ha hecho llevar un presupuesto, junto con él, que revisan cada mes. Las finanzas de los dos están a la perfección, pero para que ella no se ponga de malas porque hay cosas que quiere que “no caben en el presupuesto” entonces quedaron que ella tiene una parte de su sueldo para cosas “fuera del presupuesto”, así puede ser distraída y gastar algo sin contar mucho.
  3. La bipolar. Yo acepto que soy un poco bipolar. Por un lado soy compradora casi compulsiva y hasta en el supermercado encuentro cosas que “sí podría necesitar”. También tengo un ser interior muy, muy tacaño que a veces no me permite darme ciertos lujos. Mi esposo, por su parte, es muy administrado, pero arriesga mucho y tiene por dentro un ser negociante que lo hace ‘jinetear’ el dinero como malavarista profesional. Esto a mí me pone nerviosa.
    Lo que hemos decidido es que lo que es para la casa y la familia no se toca o malavarea. El presupuesto le revisamos los dos, pero lo administro yo, con la promesa de no emocionarme en el supermercado.
    Cada uno tiene un ahorro individual, pero también tenemos uno juntos. Y hablamos de dinero con mucha, mucha frecuencia, normalmente mientras tomamos una copa de vino y escuchamos la música que nos gusta.

No creo que haya una pareja que no tenga enfrentamientos monetarios, sobre todo al inicio del matrimonio como es el caso de estos tres perfiles. Sin embargo, conforme pasa el tiempo hay que acoplarse y ser –cada vez- más abiertos a entender el comportamiento que nuestra pareja tiene con el dinero y ser autocríticos para entender qué –de nuestra relación con el dinero- le puede caer mal a nuestra pareja.

Entendiendo cómo somos y cómo es nuestra pareja podemos entonces establecer qué le toca a cada quién y qué hacemos juntos, por ejemplo. Hay que ser considerados del otro y saber expresar qué es lo que nos preocupa y qué es lo que necesitamos.

Hablen de dinero… ya sé que lo digo mucho, pero es que creo fielmente que esto es necesario para poder llevar cuentas claras y matrimonios largos.

No olviden considerar estos tres puntos:

  1. Administración: teniendo claro cuánto ingresan entre los dos, cuánto van a gastar en su vida y cuánto quieren ahorrar (se vale decir que quieres un ahorro individual, mientras aportes algo al ahorro en conjunto).
    Si uno es más cuidados que otro en la administración, quizá sea la persona indicada para llevar la administración de la casa. Lo que propongo es que lo hablen y se organicen. Si cada uno tiene establecido qué le toca a cada quién entonces se dividen las responsabilidades y los derechos. Esto hace una relación un poco más pareja.
  2. Seguridad: establezcan quién va a estar a cargo de revisar que los seguros estén al día, quién es el encargado de tener contacto con el asesor de seguros. No olviden hablar de previsión para el futuro, es decir, cómo quieren tener su dinero seguro para el futuro, cómo van a enfrentar temas como la colegiatura de sus hijos, o la compra de un bien inmueble.
  3. Diversión: hay que pasarla bien en la vida, de eso no hay duda, y normalmente todos trabajamos para lograr eso. Establezcan metas en conjunto, ¿qué disfrutan hacer juntos y cuánto cuesta?, ¿cuántas veces lo pueden hacer al año sin que esto desbalancee su estabilidad financiera?

Y hablando de esto con otra amiga, que no está casada, me platicó que sus papás tenían un fondo de citas. Y cada vez que podían, metían un dinero en un lugar especial para un momento o tiempo para ellos. Me pareció una idea genial. Estoy pensando en proponerla la siguiente vez que revise el presupuesto con mi marido.

Ustedes, ¿cómo han resuelto sus diferencias financieras con la pareja?

Espero sus opiniones en la sección de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 


Este abril se cumplen dos años del inició este blog y este evento coincidió con que estaba por llegar a los 2,000 seguidores en Twitter. Como me pareció lindo andar en tanto festejo prometí que al seguidor 2,000 le respondería una pregunta de finanzas personales consultando a un experto en planeación financiera.

El seguidor que ganó fue @elgranjurado de Atotonilco el Alto y su pregunta: “Voy a recibir un dinero, el monto es equivalente a lo que tengo en deudas, ¿qué debo hacer?, ¿debo pagar o debo invertir?”

Este es un dilema que mucho hemos tenido y probablemente no sólo una vez en la vida, sino varias. Y quizá para algunos de ustedes la respuesta sea obvia: ¡Paga las deudas!

Pero @elgranjurado tenía una segunda cuestión interesante: Si paga deudas y se queda sin un quinto, ¿qué hace en caso de una emergencia?

Al experto al que consulté para hablar de este caso fue a Mauricio Medina, director general de Planifik, una empresa de asesoría financiera en Monterrey, Nuevo León y a quien pueden seguir en Twitter como @Planifik_Asesor.

Como todo en las finanzas personales, hay que analizar caso por caso y tratar de tener la mayor cantidad de detalles. Por eso, dice Medina, lo primero que hay que considerar es si:

a)    la deuda que se tiene es por malos manejos financieros (no saber nada de finanzas personales y dejarse llevar por el puro gusto del consumismo, por ejemplo), o, al contrario,

b)   la persona tiene buenas prácticas financieras pero se endeudó por invertir en un negocio que no tuvo éxito, un riesgo de cualquier inversionista.

La respuesta según el caso:
a)    En el caso de las malas prácticas financieras lo más sano es eliminar la deuda. Aunque parezca drástico, quedarse sin efectivo (y sin deudas) puede ser la mejor decisión para una persona que no tiene control de su dinero. Hay que entender que no hay un saldo de deuda ‘pequeño’ pues cualquier deuda que no se enfrenta se convierte en un problema ‘marca diablo’. Los intereses funcionan como bola de nieve: crecen y crecen y crecen. Por eso, en un caso de malas prácticas financieras se puede pensar en cortar con este círculo vicioso en cuanto se pueda.
Otra cosa que se recomienda es -desde ya- congelar las tarjetas de crédito -sí como en la película de la chica adicta a las compras- y de verdad enfocarse en vivir con lo que se gana o, incluso, con menos, para poder empezar con el ahorro. Hay quien dice que hay que vivir con el 80% de lo que se ingresa para que el resto se tenga como colchón.

b)   En el caso de una persona que arriesgó parte de su dinero en un negocio que resultó fallido, pero que es organizada con sus finanzas y siempre (hasta ahora) había podido tener un ahorro y vivir tranquilamente y sin deudas, entonces, quizá sea buena idea pagar la deuda, pero quedarse con un monto pequeño para una emergencia o una oportunidad de inversión. (Aunque para esto hay que hacer un análisis más a fondo -que la vez anterior en la que el negocio falló- y buscar buena asesoría).

Qué pánico con la deuda:
Este es un ejemplo de lo que puede pasar con una tarjeta de crédito mal pagada y, lo que intento es que no sólo @elgranjurado analice su situación, sino que todos los que hemos pasado por deudas mal pagadas lo tenamos en mente para no volver a caer:

En México, según datos de la Condusef, el 70% de los usuarios de plásticos pagan sólo el mínimo de su estado de cuenta al mes. Por hacer esto podrían pagar más del 500% del monto original de lo que adquirieron.

La diferencia –haciendo un esfuerzo pequeño- es abismal. Por ejemplo, si en la tarjeta debes 10,000 pesos y sólo pagas el mínimo, terminarás de pagar en 20 años y habrás pagado 50,200 pesos aproximadamente. Pero, si abonaras 10% pagarías la deuda en 5 años y desembolsarías sólo 16,400 pesos aproximadamente.

¿Quieren seguir pagando sólo el mínimo?

Por otro lado, sé que hay deudas que cuestan más trabajo que otras, incluso hay veces en las que es más fácil decidir pagar intereses al banco, por ejemplo, que deberle dinero al suegro. También esto debe entrar en consideración cuando se va a pagar deudas y no se pueden pagar todas. ¿Cuál es la más cara (emocionalmente o por los intereses)? Y decidan cuál es la que quieren pagar primero.

En conclusión, querido @elgranjurado, estás en un momento de tomar una decisión importante y debes ser honesto contigo mismo y saber realmente si eres una persona con buenas (en serio buenas) prácticas financieras y que está endeudada por circunstancias y no por fallas presupuestales o consumistas. Después de eso analiza si hay alguna deuda que podrías no pagar ahora que recibas ese dinero y haz un presupuesto para que cada mes pagues algo de tus ingresos a esta deuda y así la saldes lo antes posible.

Después de pagar deudas, revisa tu presupuesto de nuevo y recorta para que empieces con tu ahorro y disminuyas tus gastos.

Sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina o en la zona de comentarios. ¿Ustedes cómo le han hecho con las deudas?


Hace casi un año, cuando nació @vivircomoprincipe, no había yo salido de recuperación cuando mi esposo ya estaba llamando al del seguro para decirle que había que incluir en nuestra póliza al nuevo miembro de la familia.

Cuando llegué al cuarto con el bebé en brazos y nos reencontramos con el padre, me dijo: “Ya estuvo lo de su seguro”. Yo sonreí, porque era algo que habíamos hablado antes y que era importante para los dos. Y me acuerdo que junto a mí estaba una tía que hizo un gesto extraño como para transmitir: “qué raros, eso ahora no es importante”.

Días después, se nos había olvidado lo del seguro y estábamos enfocados en no dormir, cambiar pañales y conocer a @vivircomoprincipe.

Hace un par de semanas escribí un post sobre el Fondo de Emergencia Pediátrico que sugería a los padres hacer porque estábamos pasando en casa por un mes de doctores y gripas. Ahora, ya que todo ha pasado, les cuento que el pequeño de ocho meses fue ingresado al hospital la semana que escribí ese post en el blog.

@vivircomoprincipe tuvo una bronquitis que casi pasa a neumonía. La primera doctora no encontró o diagnosticó y para cuando fui a una segunda opinión, la decisión fue ingresarlo al hospital, ponerle suero y oxígeno.

No se trata de contarles la pesadilla de ver a tu bebé enfermo, sino de decirles que desde el día que nació, hasta el momento en el que me dijeron “hay que internarlo” yo no había pensado en su seguro y no recordaba ni dónde estaba su tarjeta. No obstante, estaba asegurado.

Pasamos cuatro noches en el hospital, él en una cunita conectado a mil y un cables, su papá y yo en un sillón. Medicinas, pañales, toallitas húmedas, jeringas y hasta un par de cajas de pañuelos desechables más tarde salimos con @vivircomoprincipe pálido y flaco, flaco, pero recuperándose.

¿Y saben qué? El seguro de gastos médicos mayores pagó todo.

¿Y saben qué me dijo mi esposo?: “¡Qué bueno que le sacamos su seguro el día 1!”

¿Y qué creen que dijo la tía de la mueca?: “Sí, claro, el seguro es esencial”.

Si no hubiéramos tenido un seguro para @vivircomoprincipe hubiéramos podido pagar los gastos con tarjetas de crédito y utilizar lo que nos quedaba en el fondo de emergencia –que ya habíamos rasguñado por las visitas médicas previas-. Como somos más o menos cuidadosos y organizados, no hubiéramos sufrido mucho. Pero, gracias al seguro regresamos a casa tranquilos, pudimos hacerle frente a los gastos de la recuperación y no agujeramos el fondo de emergencia.

Una gripe se transformó en un cuadro médico muy complejo, vi pasar a @vivircomoprincipe de un bebé feliz a uno con ojeras y complicaciones para respirar sin ayuda, es la peor experiencia que he tenido que vivir. Pero agradezco que por prevenir pudimos salir adelante sin que se convirtiera en un problema de salud y financiero.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter: @vivircomoreina.

 


Estaba en una pastelería comprando un pastel para un cumpleaños, el señor que iba antes en la fila pagó su pay de manzana y un par de bolsas de galletas con una linda tarjeta negra.

La señorita atrás de mí le susurró a su amiga, “mira, tiene la negra”.

No le pude ver los ojos, pero me imaginé un dejo de lujuria, porque su tono de voz dejaba ver que para ella era impresionante un hombre con una tarjeta de crédito negra.

En México hay tarjetas de crédito para cualquier gusto: la verde para los que adoran el futbol, la de millas para los viajeros, la de la marca del supermercado, la de oro, la de plata, la negra… Cada una parece definir a quien la porta, siguiendo el comentario de la señorita en la pastelería.

Y mientras ella se fijaba en este hombre con un plástico negro, yo sólo pensaba si sería un pagador ‘totalero’. Es decir, si cuando llega su estado de cuenta paga todo lo que debe o si ha ido dejando que crezca esa bola de nieve de intereses…

Según un Twit de @CondusefMX si se paga sólo el mínimo de la tarjeta de crédito se puede llegar a pagar más del 500% del monto originalmente adeudado.

El pastel de 200 pesos que compró el de la tarjeta negra podría convertirse en un pastel de 1,000 pesos. Ouch! (Por eso todos los financieros recomiendan pagar por lo menos tres veces el monto mínimo de tu tarjeta de crédito).

Con mi experiencia ayer puedo imaginar que sea posible ligar gracias al tipo de plástico que utilices para pagar. Pero que esto le convenga a tus finanzas, no me queda muy claro.

La tarjeta de crédito es un instrumento para comprar algo hoy y pagarlo mañana. Si no se paga el día establecido, la institución financiera que te “prestó” el dinero para ese bien que adquiriste, te empieza a cobrar intereses por tu incapacidad de pago. Entonces, es un gran instrumento si lo sabes utilizar.

  1. No te vayas con la finta. No porque tenga una tarjeta de crédito, quiere decir que tiene el conocimiento financiero para saberla utilizar (puede que tenga el dinero para pagarla, al fin y al cabo las tarjetas se dan por un cierto ingreso del cliente).
  2. Cuando llegues a tu banco no vayas por la solicitud de crédito de la tarjeta ‘nivel siete estrellas’. Puede que con eso impresiones al primo del amigo que te gusta, pero también puede llevarte a serios problemas de endeudamiento.
  3. Escojamos la tarjeta de crédito que nos conviene. Analiza el CAT, los beneficios, el tipo de institución que la otorga, contempla el pago anual -que puede llegar a ser más de cien dólares-, y haz cuentas para ver cuánto puedes pagar.

Pagar una tarjeta de crédito es un compromiso firmado. Existe un contrato y sabemos cuánto nos cobrarán si no pagamos. Lo mejor que podemos hacer es ser consumidores inteligentes y, primero, analizar qué producto nos conviene según nuestra realidad financiera. Después, seamos responsables del crédito que nos otorgan y nuestros ingresos, no porque suba el límite de crédito quiere decir que puedes o debes gastar más. Finalmente, aprendamos a utilizar la tarjeta como una herramienta no como sustitución del efectivo –que no necesariamente tenemos-.

Tres datos interesantes sobre tarjetas de crédito:
- En México hay 12,029,085 de tarjetas de crédito.
- De estos 12 millones, 3.5 millones son de BBVA Bancomer, la que más tarjetahabientes tiene.
- Sólo el 21% del crédito otorgado (hasta octubre de 2010) no causó intereses porque se pagó totalmente la deuda o porque eran promociones con tasa cero.

Tres lecturas sobre tarjetas de crédito:
¿Necesitas tantas tarjetas de crédito?
La vida sin tarjetas de crédito
Repara tus deudas con los bancos

Espero sus comentarios y sigamos la discusión en Twitter: @vivircomoreina


Sí, resulta que es recurrente que los mexicanos no lleguemos a la quincena, según datos de una encuesta de Profeco sobre presupuesto y riesgos financieros.

¿Qué quiere decir esto?

No llevamos un buen registro de gastos o un presupuesto y que, literalmente, se nos va el dinero.

De los encuestados, sólo 34% tiene un registro de lo que gasta, ya sea en un papel o en medios electrónicos. Del resto, 36% dicen que tienen un registro mental y los demás no tienen idea en qué se les va el dinero.

Y, bueno, del 36% que dice llevarlo mentalmente, ¿cómo le harán?, me pregunto, porque yo no tengo la capacidad de memoria para recordar cuánto gasté ayer en el supermercado, la tintorería y los merengues que compré para mi mamá. Y esto fue ayer, así que preguntarme del gasto de principios de mes es imposible.

Por eso creo que 66% de los encuestados no saben cómo gastan o en qué gastan y esto explica que el día 12 del mes andemos pidiendo dinero al vecino o al suegro.

De hecho, la encuesta de Profeco dice que de quienes se quedan sin dinero para sus gastos fijos y o variables del mes, el 74% recurre a préstamos de familiares o amigos, el 17% a tarjetas de crédito y sólo 2% a sus ahorros.

Esto me lleva al siguiente paso: 51% de los encuestados dice destinar algo de su dinero al ahorro, ¡qué bien! El problema es que la mayoría de los que ahorran lo guardan en casa, en una caja de ahorro o en una tanda. De esto podemos concluir que todavía confundimos el término ahorro con atesorar – es decir – guardar bajo el colchón.

Seguimos con una cultura financiera de primaria. No hemos logrado –y en esto me toca parte de la culpa por ser fiel comunicadora de la importancia de unas finanzas personales sanas- que la mayoría de los mexicanos decidan tener confianza en las instituciones financieras o que decidan llevar una sana relación con el dinero. También creo que no somos capaces de tomar la responsabilidad de nuestras acciones. Según la encuesta de Profeco, del 30% que no llevan registro alguno de sus gastos el 8% dice que no quiere hacerlo, en su mayoría, porque no le interesa. Y si no nos interesa saber en qué gastamos, nunca vamos a lograr tener un ahorro, poder comprar una coche, o pagar una emergencia sin endeudarnos.

¿Qué nos falta por hacer? … Y esta pregunta la planteo para los que decimos que comunicamos sobre finanzas personales, o para las instituciones que tienen también esa bandera: ¿Qué vamos a hacer para que los mexicanos logremos llegar a la quincena con los pagos hechos, un ahorro y sin endeudarnos?

Les dejo algunas lecturas que les ayudarán a organizar sus finanzas para no caer en estas estadísticas:

Sobre el presupuesto: Mamá, por tu culpa no tengo dinero.
Sobre el cuidado del dinero: La frugalidad es sexy
Sobre cultura financiera: Errores y aciertos para la cartera familiar
Todos estos posts tienen a su vez, ligas a otros artículos sobre finanzas personales que pueden ayudar a dar una guía para empezar una buena relación con el dinero.

Espero sus ideas en la sección de comentarios.


Todas las semanas leo un par de blogs o sitios de finanzas personales. Pensando que es viernes y tendrán el fin de semana para tomar las cosas con calma, decidí compartir un par de blogs sobre el tema del dinero.

Espero esto les sirva para que se animen a mejorar ese aspecto financiero que tienen pendiente… o para analizar la circunstancia personal en la que estamos y cómo afecta o no nuestro dinero…

1. ¿Cuánto invierto en la bolsa? Roberto Morán de El camino amarillo cuestiona la regla de restar tu edad al número 100 e invertir ese porcentaje de tu portafolio en renta variable.
Creo que no hay una respuesta adecuada para cuánto invertir o cuánto riesgo tomar; es cuestión del estómago de cada inversionista.
Este post me gustó mucho porque me hizo pensar realmente en las reglas de dedo que damos con las finanzas personales. ¿Qué opinan?

2. Pierdo mucho tiempo analizando mis finanzas. ¡Ah! Este es el pretexto perfecto para dejar el presupuesto, seguir usando la tarjeta de crédito y hasta olvidar el ahorro.
Por eso me gusta esta sección del sitio I will teach you to be Rich (en inglés) que habla de la importancia de automatizar las finanzas. Y aunque esto está escrito para personas que viven en Estados Unidos, se puede adaptar.
Dejemos de negarnos a la banca móvil, paguemos los servicios por internet, utilicemos menos efectivo y más débito, olvidemos la chequera o las visitas al banco y optemos por transferencias TEF o SPEI. No sólo se ahorra tiempo, también queda todo registrado y es más fácil ver a dónde se va tu dinero. (Que quede claro que no estoy impulsando el consumo, sino el uso de instrumentos financieros para no dar vueltas con pagos y efectivo).

3. El trabajo o los hijos. Este es el dilema de todo padre, y digo padre porque no creo que sea un dilema puramente femenino. Además, es un tema que causa estallidos en conversaciones y por eso me gusta este post de Money Ning, pone el tema sobre la mesa. (En general este sitio me gusta.)
La decisión de trabajo y/o familia es compleja, hay que analizar las opciones y hacer cuentas, pero sobre todo, encontrar el balance que a uno mejor le funciona.

4. Aguas con las compras compulsivas. A quién no se le antoja ir al centro comercial por una blusa nueva, o el gadget que acabas de ver en la televisión…
Porque a todos nos puede pasar que nos gane el deseo interno de consumidor es que me gusta esta serie de tres posts de Karla Bayly para evitar las compras compulsivas. (Parte 1, parte 2, parte 3)
Por cierto, la segunda parte analiza el valor del trabajo de una mamá que se queda en casa, que está relacionado con el post que recomendé en el punto 2.

Espero que encuentren estas lecturas interesantes. ¿Qué otros temas de finanzas personales les interesan y han leído?


Ya pasaron las fiestas, ya abriste los regalos y ahora… es tiempo de pagar la tarjeta de crédito, o las varias tarjetas de crédito.

La cuesta de enero… y sí que cuesta enero cuando nos hemos dado rienda libre a comer y a gastar ‘delicioso’.

Si no tenías deudas previas y no te pasaste de tu presupuesto asignado, te será muy sencillo pagar, pero, si te ganó el espíritu consumidor o vienes arrastrando pagos, puede que ya hayas creado una bola de nieve.

No hay que preocuparse. Para todo error financiero hay una solución. Claro que la solución implica esfuerzo, disciplina y voluntad…

Paso 1.
Reconoce que tienes un problema

Por más que esto suene a cliché, es cierto, hay que reconocer que tenemos un problema para pagar, que estamos gastando más de lo que ganamos, para dar el paso hacia remediarlo.

Si no estás seguro si tienes un problema, revisa tus estados de cuenta de la tarjeta de crédito y cotéjalos con tu estado de cuenta de la cuenta de cheques o nómina. ¿Tienes para pagar la deuda y tus necesidades básicas?

Si la respuesta es no, entonces acepta que tienes un problema.

Paso 2.
Di por qué quieres salir de la deuda (pon un objetivo)

Salir de una deuda sólo por salir, quizá no sea motivo suficiente, por eso hay que establecer una meta, ya sea un viaje, un ahorro, un monto para invertir, ALGO que nos haga hacer el esfuerzo de dejar sacrificar bienestar hoy por pagar una deuda para un bienestar en el futuro.

Por ejemplo: quiero unas vacaciones con la familia. Para poder viajar deberás tener un ahorro y para tener un ahorro deberás pagar la deuda. Esta meta puede ayudarles a sentarse y dar el primer.

Paso 3.
Empieza a pagar

Ya que reconociste que hay un problema en tus finanzas y que tienes un objetivo en la mira puedes sentarte a hacer el trabajo duro: pagar la deuda.

Para esto vas a tener que revisar tu presupuesto y hacer cuentas*.

Hay dos opciones, debes escoger la que más te acomode.

Puedes pagar la deuda más cara primero. Ya que es la tarjeta con la tasa más alta y que, por lo tanto, los intereses hagan que tu deuda no la pagues NUNCA si sólo pagas el mínimo… o, puedes pagar la que emocionalmente es la más cara. Por ejemplo, el préstamo que te dio tu suegro puede costarte emocionalmente más, que pagar intereses a los bancos.

La otra estrategia es pagar primero la menor deuda. Si a un banco le debes 1,500 pesos de los regalos navideños, pero a otra le debes 5,600, paga primero la de 1,500 y ya saldada esa puedes ir por la segunda.

Lo que debe quedar claro es que no hay que dejar de pagar. Si tienes dos tarjetas de crédito con deudas, entonces decide cuál vas a pagar primero y no dejes de hacer pagos a la segunda. Si puedes, aporta el doble del mínimo.

*Posts sobre el presupuesto que te pueden ayudar en este paso:
El cálculo de la felicidad
¿Cómo le hago para vivir con menos?

Y tú, ¿cómo pagaste tu deuda?


¿Has pensado que ese nuevo saco que compraste por impulso a 6 meses sin intereses puede dañar a tu familia?

Un gasto fuera del presupuesto, un capricho que después no puedas pagar y termine convirtiéndose en una vorágine de intereses sobre intereses puede resultar en que una de las metas financieras de tu familia no se cumpla.

Sí, quizá exageré con mencionar que un saco puede arruinar la economía de la familia, pero un refrigerador de esos que salen en todas las series estadounidenses, o un automóvil fuera de tu alcance sí.

Para tener una economía familiar sana todos los miembros de la familia deben hacer un esfuerzo, deben también entender las metas y objetivos que tienen en conjunto y saber cómo se maneja el dinero en casa.

No hay que negar la participación de los hijos, pues serán ellos quienes tengan ideas geniales de ahorro o quienes puedan –con un capricho o berrinche- rasguñar el patrimonio.

Quizá me repito, pero el no planear cómo se va a utilizar el dinero que se tiene y gastarlo sin lineamiento alguno a todos nos puede llevar a la quiebra.

La economía familiar se maneja como la de la empresa: tiene ingresos, egresos, pasivos y activos, y lo que debemos tener es un plan financiero que guíe a la familia hacia ciertas metas.

Por ejemplo, una meta puede ser la universidad de los hijos, otra, el fondo de retiro para los padres. Pero, si no tenemos claro que deseamos que nuestros hijos vayan a la universidad o cuánto queremos tener para vivir a partir de los 65 años, no vamos a lograr el objetivo.

Hoy, en una de las conferencias de la Tercera Semana Nacional de Educación Financiera  el procurador Federal del Consumidor, Antonio Morales de la Peña, y el Presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Luis Pazos de la Torre, presentaron 20 lineamientos que me parecen interesantes: Los 10 pasos para una economía familiar sana y los 10 errores financieros que afectan tu bolsillo.

Se los dejo sólo para pensar qué nos falta o dónde la estamos errando… y añado algunos enlaces a otras notas relacionadas. Eso sí, no olviden que cualquier error se puede remediar…

Los 10 errores financieros:
1. Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito.
2. Manejar muchas tarjetas de crédito.
3. No hacer frente a tus deudas.
4. No tener dinero disponible para emergencias.
5. No conocer tu historial crediticio.
6. No estar asegurado.
7. No tener claro qué necesitas.
8. Invertir en instituciones no autorizadas.
9. Firmar sin leer los contratos.
10. No comparar el CAT.

Los 10 pasos para una economía familiar sana:
1. Elabora un presupuesto.
2. Prioriza tus gastos.
3. Consume inteligentemente.
4. Compara precio y calidad.
5. Conoce tu capacidad de endeudamiento.
6. Usa el crédito a tu favor.
7. No te retrases en tus pagos.
8. Ten un plan de vida financiero.
9. Decídete a ahorrar.
10. Prepara tu retiro.

Y tú, ¿has cometido uno de los errores que después arreglaste siguiendo uno de los pasos para tener una economía familiar sana?



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