Una vez más algunos de los integrantes del clan financiero nos unimos para hacer una cadena de blogs sobre el dinero, esta vez, pensados en la mujer porque hoy es nuestro día. ¡Feliz día de la mujer!

Si han llegado aquí porque leyeron el blog de Sofía Macías de El Pequeño Cerdo Capitalista, entonces ya se enteraron de si es o no mala educación preguntar el sueldo. (Si no lo han leído, vayan).

A mí me toca hablar de cuando el sueldo que reciben las mujeres es mayor al que reciben sus parejas.

Un par de datos que llaman la atención:
La portada de la revista Time titulada “The richer sex” o algo como “El sexo más rico” dice:
-       4 de cada 10 esposas que trabajan tienen un salario mayor al de su marido. Esto no se traduce en que ganen igual que sus pares, de hecho, las mujeres que trabajan tiempo completo siguen ganando el 81% de lo que gana el hombre en un puesto igual. Eso quiere decir que las mujeres que mantienen sus hogares lo hacen con menos dinero que sus pares hombres.
-       Es probable que en 25 años las carreras de derecho y medicina sean dominadas por el sexo femenino.
-       Las mujeres solteras entre los 22 y los 30 años que viven en la mayoría de las grandes ciudades estadounidenses tienen un ingreso promedio mayor al de sus pares hombres.

Y sí, son datos en Estados Unidos y en México, dirán algunos, la realidad es distinta (aquí una numeralia de la realidad de las mujeres en México). Aquí 40% de las esposas no ganan más que sus maridos. Pero de que hay casos de parejas que viven así, eso es una realidad.

Yo conozco un par. Ellas son las ejecutivas que trabajan y ganan más y sus parejas ayudan en la casa y/o con los hijos. ¿Qué es lo correcto? Nadie sabe, cada pareja debe acomodarse según sus necesidades. Porque el que ella gane más no se traduce en que necesariamente tenga menos tiempo para los hijos. Y el que él gane menos tampoco es equivalente de que pueda tomar el rol de proveedor en casa.

Cuándo les preguntas a ellos si son felices de que sus esposas traigan más dinero a casa, te dicen que sí. Pero, ¿realmente son sinceros?, ¿no les importa que ellas paguen la cuenta en el restaurante?

Pregunté en Twitter y Facebook las respuestas incluían las siguientes frases:
“Intimidante por la educación que nos dieron, pero deberíamos estar orgullosos”.
“Si gana más que yo no me inquieta, los dos ganamos”.
“Me da mucho estar al lado de una mujer exitosa, me impulsa y comparte conocimiento”.
“Que no importa quién aporte más o menos, ambos tienen compromisos en la casa y mucho más con los hijos”.

El mundo laboral ha cambiado. Las mujeres llegan a puestos directivos cuando antes era impensable. Balancean trabajo y casa, proveen dinero y tiempo a la familia. Y sus parejas las ayudan y las impulsan. (Un par de notas al respecto que les pueden interesar: Guerra por las mujeres, Administra tu hogar como a la empresa).

Si estás en esta posición y ganas más que tu pareja o ella gana más que tú, estos tips los pueden ayudar a que las finanzas en pareja no causen estrés emocional:

  1. Tengan una cuenta para los gastos de la casa en la que los dos aporten y los dos puedan comprar cosas sin permisos. Lo que entra ahí es de los dos y ambos pueden comprar lo que crean necesario para la casa.
  2. Hablen de quién paga cuando salen juntos. Habrá a quienes no les moleste que la mujer firme la cuenta incluso frente a los amigos. Habrá a quienes sí. Hablen antes de que hieran sentimientos. Y un detalle, no porque ella firme, quiere decir que ella paga, ¡eh!
  3. Hablen de dinero. Esto no lo puedo dejar de decir. Sin una buena comunicación no hay barrera que detenga las emociones de la relación financiera. Si tienen metas en conjunto y saben por qué cada uno hace lo que hace y aporta lo que aporta, no habrá resentimientos.
  4. Como mujer, por favor no te sientas mal. Si tú eres la que te sientes mal porque tu marido gana menos, a él lo vas a poner en la situación de sentirse incómodo. Entonces, no porque ganes más debe cambiar el arreglo que tenían como pareja.
  5. Dividan responsabilidades: Sean claros de a quién le toca qué en la familia. Y no solo respecto a quién recoge a los hijos de la clase de natación, sino del ingreso de ambos, qué y cuánto es para qué. Para más sobre esto, lean la nota que les compartí un poco más arriba titulada ‘Administra tu hogar como la empresa’.

Este es solo uno de los temas relacionados con las mujeres y el dinero, para seguir leyendo y obteniendo más información, lean el post en el blog de Isela Muñoz, El Peso Nuestro de Cada Día, a quien por cierto hay que felicitar no solo por ser mujer, sino porque su blog hoy cumple 5 años. Su blog de hoy es: Finanzas para mujeres, lo que deberías saber de dinero.

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Nunca más llegará a tu casa una promoción en tu estado de cuenta de la tarjeta de crédito que diga: “Te damos un mes de pago mínimo de cero pesos”. Y esto, aunque no lo creas, es una buena noticia.

Les voy a explicar el nuevo ‘suelo’ establecido por Banco de México para el cobro de los pagos mínimos en la tarjeta de crédito y luego les compartiré un par de recomendaciones para pagar deudas.

LA REGLA NUEVA
La forma de calcular cuánto cobra el banco ha ido cambiando poco a poco y este enero pasado entró la última regla. Ahora hay un mínimo calculado de lo que el banco te debe cobrar por lo que has gastado.

Banco de México no tenía establecido un criterio de cómo calcular un pago mínimo, por lo que los bancos podían ofrecer estos pagos de cero pesos y permitir a sus clientes seguir compre y compre y genere y genere intereses.

De ahora en adelante tu pago mínimo será el monto mayor a una de estas dos fórmulas:
1) 1l 1.25% del límite de la línea de crédito
2) la suma de i) 1.5% del saldo insoluto de la parte revolvente de la línea de crédito al corte sin contar intereses o IVA + ii) los intereses y el IVA.

Esta será la forma de calcular un pago mínimo, pero el banco puede cobrarte más. Esto es el piso.

Aquí un ejemplo que compartió Condusef:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este piso del pago mínimo ayudará a que se paguen los intereses y la bola de nieve de las tarjetas no sea tan complicada. O por lo menos este es el objetivo.

RECOMENDACIONES PARA PAGAR
Si ya tienes muchas deudas y no sabes qué hacer, como le pasa a 7 de cada 10 personas que no pagan el total de su tarjeta de crédito cada mes, un par de recomendaciones que pueden ayudarte:

1.  Paga más del mínimo, por lo menos 3 veces lo que te pide tu banco.
2. Solo paga el mínimo en caso de una emergencia real o en caso de que tengas un plan de pagos en el que te estés enfocando en una deuda primero.
3. Revisa tu presupuesto y trata de encontrar cómo recortar algún gasto para empezar a pagar estas deudas que vienes arrastrando.
4. Muchas veces parte del problema es que las instituciones financieras van incrementando tu línea de crédito y tú no dices que no, entonces sigues gastando como si tu tarjeta fuera la extensión de tu sueldo. Esto es un error. Para ahora. Pide que bajen tu límite de crédito y guarda la tarjeta de un cajón hasta que acabes de pagar lo que debes.
5. Si ya no sabes cómo recortar para pagar las deudas del plástico entonces busca ayuda. Acércate a la institución financiera y pregunta si hay planes de pago que te puedan ayudar. Si la cosa ya está muy complicada, puedes buscar a una reparadora de crédito en donde te asesoran y ayudan a lograr saldar tu deuda. A veces, hasta ayudan a conseguirte un descuento. No olvides que este tipo de servicios tienen un costo: 40 pesos por cada 10,000 que debas y 10% del ahorro que logren conseguirte. Entonces si te ayudan a bajar tu deuda de 10,000 pesos a 6,000, pagas 40 pesos por los 10,000 de tu deuda y 400 pesos por el descuento logrado.
6. No caigas en engaños. Hay reparadoras de crédito patito. Busca una con cierto reconocimiento y que no te prometa que acabará con tus deudas sin que tú pagues nada. Promesa que suena paradisíaca, es probable que sea un engaño.

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El Buen Fin no es novedad. Y si no te cuidas y te dejas llevar por ‘esa gran promoción’, podrías terminar con deudas hasta el cuello. Si has sido previsor o consumidor inteligente, puede que de verdad encuentres esa gran oportunidad.

Desde hace un año sabíamos que en noviembre de 2012 llegaría la recién creada temporada de descuentos. Del 16 al 19 de noviembre los bancos, departamentales y autoservicios ofrecerán descuentos, promociones o gangas que te harán querer remodelar tu casa, clóset o despensa de la cocina. De hecho, según datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y Servicios Turísticos (Concanaco Servytur) se venderán unos 140 millones de pesos.

Pero no porque haya gangas debes salir corriendo por ‘lo que sea que creas que necesitas’ o ‘lo que crees que es de verdad una gran oportunidad’.

La cruda verdad: si desde el año pasado (o por lo menos hace unos meses), no hiciste un apartado para este Buen Fin, entonces no estás preparado para ir a aprovecharlo. Una variación sería: tengo el dinero para los regalos de la temporada decembrina apartado y lo que voy a hacer es comprarlos en el Buen Fin. En ese caso: adelante. 

Insisto, si no tienes un plan desde hace tiempo, en el que hayas apartado para esta temporada, mejor escóndete en la cama y aléjate de las tiendas.

Otra estrategia que podría ser aceptable para salir a comprar: si se te descompone el refrigerador el 14 de noviembre, entonces, sal a comprar uno durante el Buen Fin. (Bravo para los que les pasa eso, o algo similar, y tienen un fondo de emergencia para echar mano – en vez de firmar todo en el plástico para ver cómo lo pagan luego).

Mi plan de ataque:
Yo quiero un tapete para la sala de televisión de mi casa. Llevo desde febrero pensando en eso y he ido juntando extritas y sobrias para esta meta. La verdad, se me había olvidado el Buen Fin, pero ahora que lo veo cerca, es probable que salga esa semana a comprar de mi tapete.

¿Probable? Sí. Definitivo: No.

Primero: no voy a ir a buscar el tapete el Buen Fin y ahí hay una diferencia. Más bien, antes del Buen Fin iré a ver las opciones que me gusten, escoger, preguntar precios y tomar una decisión. Si el dinero que ya tengo ahorrado me alcanza para el tapete, entonces durante el Buen Fin iré a pagar y regresaré corriendo a mi casa para esconderme de esas ‘oportunidades de una vez en la vida’. ¿Por qué? Porque no tengo dinero para más compras.

Estrategias para cuidarte del Buen Fin:
- Sal con solo el efectivo que puedes pagar. Y si por seguridad no quieres ir con el efectivo, deja el monto que puedes pagar en tu tarjeta de débito y el resto, escóndelo.
- Trata de no engancharte en los meses sin intereses. Si te ha pasado el ejemplo del refrigerador y debes adquirirlo así, entonces adelante, solo sé consciente de cuánto vas a pagar y por cuánto tiempo.
- No salgas a ver ‘qué te encuentras’. Lleva una lista de lo que debes comprar, sé eficiente.

Y ustedes: ¿Qué van a hacer con esto del Buen Fin?, ¿alguien tiene ya claro qué es lo que va a buscar y cuánto va a gastar?, ¿alguien que quiera confesar que muere de ganas de ir, e irá, sin tener el dinero para hacerlo?

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Escribí un artículo sobre créditos que saldrá pronto en Dinero Inteligente y en la entrevista que le hice a Marco Carrera de Condusef, me dijo que parte del problema con los créditos en México es que seguimos diciendo: “tomé este préstamo porque el del banco me dijo que era bueno”.

Y, ¡zaz!, unos meses después tienes un problema y no puedes pagar y empieza la bola de nieve de intereses. O, no leíste bien el contrato y no te fijaste que en tu crédito hay penalización por pagos adelantados y cuando quieres saldar tu deuda te sale caro. Hay, y todos tenemos un ejemplo, miles de estos casos.

Quien no hace la tarea, pierde. Y Carrera de Condusef tiene razón. Si no somos capaces de entrar a internet y revisar los -sí lo acepto- espantosos sitios de internet de los bancos y averiguar la tasa de interés que nos van a cobrar por el dinero que nos van a prestar, estamos fritos. Y que quede claro que solo pido que comparemos un elemento, cuando para hacer bien la tarea hay que tomar en cuenta todos los elementos del crédito.

Pero para no aburrirlos, les dejo un ejemplo de lo que pueden averiguar -y ahorrarse- entrando a comparar un crédito:

Los créditos de nómina.

Es muy fácil, para quienes tienen nómina, pedir a su banco un crédito. No te preguntan para qué quieres el dinero, al final, saben cuánto recibes de sueldo y qué día te depositan, y como de ahí se pagarán ellos primero, entonces, te prestan. En general, no necesitas más de 10 minutos para sacar este préstamo. Es como tu sueldo por adelantado. El problema es que la diferencia de las tasas de interés entre un banco y otro son enormes. En serio.

Miren este comparativo de Condusef: La diferencia por un crédito de 10 mil pesos a pagar en 12 meses es de una tasa -la más baja- de 20% versus la más alta de 45%. Y si hablamos de los personales entonces puedes llegar a pagar una tasa de interés de 102%.

Para llegar a este comparativo me tardé cuatro minutos en internet. Por no invertir este tiempo tú podrías pagar por un préstamo de 10 mil pesos, lo doble. ¿Te sigue dando flojera averiguar sobre el dinero que vas a pedir prestado?

Les dejo otro ejemplo con tarjetas de crédito: Si tienes una básica, puedes pagar entre 32% y 53% de intereses; si tienes una clásica puedes pagar entre el 15% y el 71% por no ser totalero. Una vez más, me tardé tres minutos en sacar esta información.

¿No crees que sea buena idea comparar el plástico que tienes con el de otras instituciones para ver si no te está saliendo cada tu flojera?

Espero sus comentarios en la zona de opiniones y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 

 


Hablar de dinero con la pareja no es romántico.

Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.

No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.

Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.

Las deudas que podría tener:
-       Hipoteca para un bien inmueble.
-       Créditos para un auto.
-       Crédito educativo.
-       Crédito personal.
-       Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
-       Crédito para su negocio.
-       Deuda en tarjetas de crédito.

Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.

En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.

Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.

Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.

Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.

Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:

-       Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.

-       Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.

-       Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.

¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?

Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Fui al banco a recoger una chequera. La persona que me atendió me ofreció un servicio que blinda las chequeras y los plásticos de eventualidades.

Si te clonan la tarjeta y tienes este blindaje, entonces tienes 72 horas para darte cuenta del mal uso de tu tarjeta, bloquearla y te regresan el monto hasta un tope que depende de qué producto decidas contratar.

Y algunos de ustedes se preguntarán: ¿pero eso lo hace el banco de todas maneras, correcto? Es decir, si me clonan mi tarjeta y doy a aviso, me deben regresar el monto que se utilizó de forma incorrecta, ¿correcto?

Pues no necesariamente. El banco mete tu solicitud de queja por el mal uso de tu plástico y un comité determina en un cierto número de días si te regresan todo, parte o nada de dinero.

El empleado de mi banco me hizo pensar: ¿debo contratar un seguro que cubra falsificaciones de tarjetas, robo de cheques, asalto en cajero, o transferencias hackeadas?

Un dato que me hizo pensar más sobre este servicio:
En 2011 se reportaron cerca de 160,000 fraudes de tarjetas de crédito y débito ante la Condusef.

No tengo una respuesta todavía. Tengo todos los seguros que considero necesarios: vida, auto, gastos médicos, hogar. Pero no había pensado en uno para mis objetos y actividades financieras.

Ya me han clonado la tarjeta de débito. De hecho, dos veces. En ambas ocasiones me regresaron el dinero que se utilizó, aunque casi un mes después del hecho. Quizá por eso no había considerado la idea de pagar una mensualidad por si me llegan a robar un cheque.

Es como el seguro que se paga por el celular. Para muchos es una tontería, hasta que les roban su aparato.

Yo sigo en proceso de decidir si necesito este producto. Pero les planteo un poro el funcionamiento del servicio:

1. El monto que cubre el seguro más bajo es de 50,000, cobrando una mensualidad de 88 pesos. Y cubre 4 eventos por el 25% del monto máximo, es decir, tarjetazos de 12,000 pesos, por ejemplo.

2. El seguro incluye accidentes personales o daños por un asalto en el cajero.

3. El seguro cubre todos los gastos hechos por la persona mal intencionada desde 72 horas antes del bloqueo de la tarjeta. Muchos bancos no regresan el dinero que se utilizó las 72 horas antes de que llames a bloquear tu plástico..

Todo me lleva a pensar que es un servicio que debo tener. Pero no me he animado a regresar a la sucursal a contratarlo.

¿Qué opinan ustedes?, ¿quién tiene este tipo de servicios?, ¿cómo les ha funcionado?

De verdad me interesa mucho conocer sus experiencias y opiniones, espero leerlos en la sección de comentarios. Y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina


Odio jugar Maratón. Y no porque no sepa las respuestas a algunas de las preguntas, sino porque me causa mucho estrés este tipo de competencias de sabiduría.

Cuento esto porque hace un par de semanas entrevisté a Carlos Islas, director de promotorías Axa, para un artículo que saldrá en Dinero Inteligente y me dijo algo que al inicio me causó nervios y ahora me parece atinado y quiero compartirlo:

“Para ganar el maratón financiero debes ahorrar de manera regular, cargar deudas pequeñas, ser consciente y estar preparado para la muerte y la discapacidad”.

Y lo que me causó estrés no es lo de estar preparado para la muerte o la discapacidad, pues para eso hay seguros de vida, sino la parte del maratón financiero.

Pero Islas tiene razón. Todos estamos jugando y compitiendo dentro de un maratón financiero para vivir tranquilos hoy, lograr una vida digna y cómoda durante nuestra edad de retiro, y si se puede, dejar algo para nuestros hijos.

¿Cómo lograr los tres aspectos que plantea Carlos Islas para estar tranquilos?

1. Ahorro regular: La regla de dedo es 10% de tus ingresos desde tu primer empleo.
Dos herramientas que existen en el mercado para ayudarte a lograrlo:

-       CetesDirecto: el sitio web del gobierno federal te permite invertir en cetes por medio de su programa ‘ahorro recurrente’ en el que automatizas una cantidad al mes o cada 15 días que se renueva constantemente.
CetesDirecto toma de tu cuenta de banco el dinero y lo invierte sin que tengas que mover un dedo. Lo mínimos que debes invertir son 100 pesos.

-       Tu afore: la mayoría de las afores cuentan con programas de ahorro voluntario a largo y corto plazo. Algunas afores permiten la domiciliación, otras debes ir a ventanilla a hacer el depósito (esto ayuda poco a la verdadera recurrencia) o hacerlo por internet. Para ahorrar de forma voluntaria en la afore no necesitas tener una cuenta bancaria, pero en ese caso debes hacer el depósito en ventanilla.
Y si decides dejar este dinero hasta que cumplas 65 años entonces obtienes beneficios fiscales. El artículo 177 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) dice que puedes hacer deducible hasta el 10% de tus ingresos anuales acumulables hasta un tope de entre 103,000 y 109,000 pesos anuales. Si sacas el dinero antes, deberás pagar los impuestos correspondientes.

2. Deudas pequeñas: Este es un paso difícil porque deberás controlar tus gastos. Para eso, NECESITAS UN PRESUPUESTO. Aquí puedes descargar uno.
Por otro lado, para no aumentar las deudas les dejo dos recomendaciones claves:

-       El monto total de tus deudas no debe ser mayor al 30% de tus ingresos antes de impuestos. En esto debes incluir tu hipoteca, todas las tarjetas de crédito y todo tipo de préstamos, hasta los personales.

-       Paga siempre el monto total de tu deuda en tarjeta de crédito para no tener que pagar intereses. Y si de plano estás pasando una temporada de vacas flacas y necesitas un poco de efectivo, paga por lo menos tres veces el monto mínimo que establece tu estado de cuenta.

3. Prepárate para la muerte o la discapacidad: Adquiere un seguro de vida que incluya un monto para que si mueres tu familia pueda estar tranquila por lo menos 24 meses. Para saber el monto: calcula tus gastos mensuales y multiplícalos por el número de meses que quieres dejar cubierta a tu familia.
Asegúrate que este seguro de vida (valga la redundancia) cubra una posible incapacidad. Recuerda que quedar discapacitado durante tu etapa productiva de vida es realmente complejo pues tendrás gastos adicionales a los normales y te faltará el ingreso. No pensar en esto es hacerse loco ante un riesgo latente.
Aquí les dejo una liga a los seguros estandarizados para que empiecen a revisar lo que hay en la base, es decir, de los más económicos.

¿Qué les falta para empezar a ganar el maratón financiero?

Espero su opinión en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Este sentimiento de que todo es más caro, pero el sueldo es el mismo lo tenemos todos, sobre todo ahora que los precios al consumidor en México subieron 0.16% sólo en el mes de agosto, lo que ubica a la inflación anualizada en 3.42%.

Estos datos pueden sonar a habladuría económica poco entendible para muchos de nosotros, pero no hay cómo negar que el aguacate está muy caro y también el jitomate, y hasta en el huevo hemos visto incrementar el precio desde inicios de año.

Lo que no sube, son los salarios. Y esta es la queja de muchos en las redes sociales o en las conversaciones comunes.

¿Qué hacemos para que nuestras finanzas personales sigan a flote, o mejor aún, organizadas?

Revisar el presupuesto
Ni modo, quizá sea necesario buscar un par de recortes en el presupuesto para seguir ahorrando lo mismo de nuestro sueldo todos los meses. Ideas para hacer un presupuesto familiar.

¿Cómo se recorta un presupuesto? ‘De abajo hacia arriba’, dicen los expertos, es decir, de lo menos importante a lo más importante. La renta, por ejemplo, no se puede recortar, pero quizá sí podemos comprar menos dulces cuando vamos al cine, ahorrarnos un poco en los regalos de la temporada decembrina –comprando antes o menos- y bajarle al consumo de la luz apagando los aparatos en casa y desconectando todo cuando salimos.

No planteo que recortemos todo lo divertido, como salir a cenar a un restaurante con la pareja, porque quizá ese es el único momento que tienen sin que haya niños embarrándoles los pantalones con chocolate (mi caso personal). Pero sí buscar actividades menos costosas para divertirse. Mi esposo y yo ahora en vez de salir a cenar cada quince días, salimos una vez al mes y la otra cita que tenemos nos quedamos en casa y cocinamos juntos, o bueno, yo preparo la ensalada y la pasta y él abre el vino.

Pagar deudas
Aunque muchos no lo quieren enfrentar, es momento de hacerlo. Quizá hemos gastado un poco más de la cuenta durante el verano porque salimos de vacaciones y compramos artículos “que no necesitamos”. Hay que saldar cuentas antes de que los intereses de una tarjeta de crédito nos coman o de que dejemos otras cosas por este tipo de pagos. Además, ya es septiembre y no queremos llegar a diciembre tan apretados que debamos gastar el aguinaldo por adelantado y olvidarnos del ahorro.

Tips para pagar tus deudas:
Pagar deudas con poco dinero es posible
5 datos sobre deudas que no te dijeron

Detalles que ayudan:
Nunca he pensado que ahorrarse cosas pequeñas ayude a mantener la economía familiar, pero sí hay pequeños detalles que ayudan. Coincido con Sofía Macías, de Pequeño cerdo capitalista, que sacrificar el amado café de todas las mañanas no nos salvará de las deudas, pero recomienda dejar de sacar dinero de cajeros automáticos de bancos que no son el tuyo, y este ahorro de 30 pesos de la comisión, te permite comprar tu café. O si decides hacer el café en casa, entonces ya juntaste 60 pesos en dos actividades rutinarias.

Estos montos probablemente no te van a salvar, pero si se suman a otros esfuerzos, quizá encuentres un ahorro más sustancioso.

Ejemplos:

  1. Ir a supermercado con lista en mano o hacer el pedido por teléfono. Lean las 10 reglas financieras para ir al súper.
  2. Revisen sus estados de cuenta para ver si hay cargo irregulares –como un seguro que no aceptaron –de verdad que esto pasa mucho y son otros 100 pesos al mes-. Al revisar los estados de cuenta podemos también ver en qué estamos gastando de más: llamadas a celulares, películas de pago por evento, comidas fuera, cigarros, dulces para los niños.
  3. Revisen las fugas en casa que pueden costar caras: gas, electricidad, agua.
  4. Pongan a producir el dinero. Tener dinero guardado en casa es un riesgo. En serio. No sólo porque te lo pueden robar o lo puedes perder con una inundación –sí es caso extremo, pero ahora pasa mucho-, sino porque no estás recibiendo nada por ese ahorro. Por favor hay que dar el salto a ser ahorrador con ganancias o inversionista. No les pido que inviertan en bolsa, pero por lo menos en un fondo que les dé algo mayor a la inflación.

Estas son sólo algunas ideas, seguro ustedes tienen otras, compartan cómo han logrado que su sueldo rinda más o incrementar su ahorro.

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Todos hemos enfrentado a nuestro banco en algún momento. Todos hemos salido de una sucursal con el estómago hecho bolas. Hoy les quiero platicar lo que me pasó a mí, cómo lo resolví y la respuesta que me dio mi banco, -porque este post incluye la entrevista que hice con Juan José Garay Rodríguez, Director General Adjunto de Operaciones y Servicios Compartidos de Scotiabank- quien aclaró todas mis dudas respecto a qué hacer cuando uno cae un problema similar al mío.

Pasé unos 15 días recibiendo llamadas del área de cobranzas a las las 7.00am y 10.00pm porque no había registro de pago en mi tarjeta de crédito. Y ustedes dirán, ¿la que escribe de finanzas personales no paga su tarjeta? Según Scotiabank, no pagué.

Les cuento: hace dos meses perdí mi plástico y lo cancelé. A los 15 días llegó una nueva tarjeta y al activarla me dijeron que el sistema había cometido un error y este plástico también estaba cancelado. Esto sucedió porque perdí mi plástico mientras el banco generaba uno nuevo por su cambio de imagen. Pero, dijeron, pronto llegará un tercer plástico, el bueno.

El tercer plástico llegó de volada junto con mi estado de cuenta. Mi error fue pagar lo de este estado de cuenta al plástico cancelado y no al nuevo, pero en mi defensa, yo tenía 3 cuentas y no supe a cuál pagar. Después de cometer este terrible error decidí hablar al banco y asegurarme que se hiciera un traspaso de saldo. En el call center me dijeron, no hay problema el sistema hace el traspaso de saldo en 48 horas. Esto fue el 5 de julio.

APRENDIZAJE 1: Si no sabes a qué número de tarjeta pagar, habla al call center antes de hacer el pago.

El 6 o 7 de julio volví a llamar. Y me dijeron, no se preocupe, el traspaso no está hecho, pero el sistema lo hace en automático. Me desentendí.

El 13 de julio recibí la primera llamada de cobranzas en la que me solicitaban pagar mi tarjeta. “¡Pero si ya pagué!”, dije a la señorita y expliqué todo el proceso. Ella me dijo que las personas que me habían atendido en las llamadas no levantaron un folio y que eso era urgente, que debía hablar y pedir por un supervisor.

APRENDIZAJE 2: Siempre es bueno que al solicitar una aclaración se pida un número de folio que garantiza que se ha ingresado la aclaración al sistema.

Llamé y pedí por un supervisor. ¿Debí haber ido a una sucursal? Según me dijeron en la sucursal, sí, pero Garay Rodríguez, Director General Adjunto de Operaciones y Servicios Compartidos de Scotiabank, me dijo que no, que todo problema, mientras no requiera de verificación de identidad, se puede resolver por teléfono.

En fin, levanté un folio y me dijeron: “Esto estará arreglado el 20 de julio”. Pero, entre el 13 y el 20 de julio yo debía aguantar llamadas de cobranza diario a las 7am  y 10 pm, horarios en los que @vivircomoprincipe duerme y que ustedes saben son horas espantosas para recibir llamadas. A cada llamada de cobranza yo decía: “Si leen un poco más abajo de su reporte verán que hay una anotación que explica que pagué el 5 de julio pero su sistema no ha hecho es traspaso de saldos”.

Esto siguió y siguió -yo recibía llamadas, hacía llamadas a supervisores para revisar si ya había respuesta a mi aclaración- hasta que llegó mi siguiente estado de cuenta con comisiones, intereses y cargos moratorios. Ese día fui a la sucursal para levantar un folio por comisiones no debidas y  me dijeron que no se podía hacer nada porque le primer folio no tenía respuesta.

Al final, después de que me dijeran que era yo el caso 1 de 100, o era 1 de 50, o 1 de 1,000. No recuerdo, el banco lo tiene grabado… decidí pagar para parar las llamadas. De igual forma tenía que pagar, así que decidí hacerlo unos días antes para parar la pesadilla. ¿Debí de haber hecho este pago desde antes? Garay Rondríguez, directivo de Scotiabank, me dijo que sí, que eso hubiera parado las llamadas de cobranza y al final hubiera tenido un saldo a favor, pero que también saben que no es justo que el cliente pague cuando no debe. Entonces, si esto les sucede a ustedes, es decisión personal si quieren o no hacer pagos para sufrir, o no, llamadas de cobranzas.

Acepto que después de 23 días desde el día de mi pago y 15 días de llamadas de cobranzas estaba desesperada y envié un correo a quien lleva la cuenta de prensa de Scotiabank -banco con el que profesionalmente llevo una excelente relación y al cual constantemente busco para entrevistas- y le dije que escribiría un blog sobre esta experiencia y quería solicitar una entrevista con algún directivo de Scotiabank en el área de tarjetas de crédito para que me dijera el procedimiento que debí haber seguido. Esto con la intensión de que mi experiencia fuera un aprendizaje para otros, no sólo una queja. Ella, quien de verdad es muy linda, me dijo que solicitaría la entrevista y que vería si podía ayudarme con el proceso.

Las llamadas desaparecieron en el instante en el que pagué. Y el lunes 1 de agosto se resolvió mi folio, en parte gracias al contacto que tuve con el banco por mi labor profesional. Hoy en la mañana que hice la entrevista, Garay Rondríguez aceptó que el error fue del banco. Que no debí haber hecho nada diferente a lo que hice. Y que mi caso fue -ya que lo revisaron- realmente extraño; una suerte de falla tras falla. Pero me dijo algo que me tranquiliza: gracias a que todas mis conversaciones fueron grabadas, ellos pueden saber todo lo que pasó en mi proceso y de verdad arreglar mi problema para que no deba pagar intereses, comisiones o demás pagos moratorios. (Aunque esto también me angustió porque como cliente enojada acepto que pegué un par de gritos rudos a algunas de las personas con las que hablé, y por esto, me disculpo). “Nosotros hacemos negocio con los productos que tienen nuestros clientes y lo que queremos es que ellos estén tranquilos”, dijo Garay Rodríguez, por eso, aceptan sus errores y tratan de arreglarlos.

Les comparto esto hay muchos lectores -ya me lo han dicho en Twitter- a quienes les han pasado cosas similares y a quienes los bancos no les responden a la misma velocidad a la que quieren que hagan los pagos. Este no es el problema de mi banco en particular, es el problema de muchos. Mi pregunta era: ¿qué debemos hacer los usuarios?

Garay Rodríguez me dijo que  los usuarios deben insistir, hacer llamadas y si quien contesta no resuelve sus dudas o problemas, pedir por un supervisor. Entender que pueden y deben demandar hablar con alguien que resuelva sus dudas.

APRENDIZAJE 3: No cuelguen la toalla, es molesto, pero hay que llamar al banco, acusarlos con la Condusef, ser un cliente que busca respuesta por lo que paga.

Espero que esto les ayude en sus procesos incómodos con los bancos.

Compartan sus experiencias en la zona de comentarios y sigamos la conversación por Twitter en @vivircomoreina.


Ilustración: Luis Ledesma

Ilustración: Luis Ledesma

Esta es la tercera y última relación emocional con el dinero que expuse en mi conferencia de TEDxSLP en San Luis Potosí en mayo. Las otras dos son: “Dios proveerá” y “Tengo que mostrar que tengo (aunque no tengo)” .

La idea de compartir esto es que pensemos en cómo nos relacionamos con el dinero, que seamos autocríticos y aceptemos qué nos falta para poder utilizar lo que sí tenemos al máximo. Ninguna relación es mejor o peor que otra y seguro hay muchas más (compártanlas en la zona de comentarios) de las que podríamos hablar, pero estas tres me parecen las más generales y con las que la mayoría nos podemos identificar.

DEFINICIÓN
Una persona que tiene esta relación emocional de “mi guardadito” siempre tiene algo de dinero bajo el colchón.

Es una persona consciente del dinero, a veces tanto que muchos le llaman “codo”.

Esta persona habla mucho de dinero y siempre está dispuesto a compartir información sobre sus deudas, PERO, como es una persona que tiene dinero guardado, en realidad habla de sus deudas para que nadie descubra su guardadito.

Esta persona es capaz de decirle a su pareja o familia que gana menos de lo que realmente ingresa para incrementar este ahorro.

LO POSITIVO DE ESTA RELACIÓN
Siempre tiene dinero y siempre tiene ahorro.

Si llega una eventualidad esta persona sí tiene con qué enfrentarla.

Sabe a la perfección cuánto ingresa, cuánto gasta y cuánto ahorra.

No hay centavo que se le escape.

LO NEGATIVO DE ESTA RELACIÓN
Tiene el dinero “bajo el colchón”, no ha dado el paso a invertir para maximizar ganancias, no arriesga.

A veces, las personas con esta relación emocional con el dinero, no disfrutan la vida por estar pensando en el guardadito.

Aunque son muy cuidadosos y tienen dinero, el tema les causa mucho estrés.

CÓMO SER MEJOR
Tengo que confesar que yo tengo mucho de este tercer perfil. Aunque también comparto algunas características de los otros. Lo digo porque les voy a contar un poco lo que he hecho para maximizar este ahorro que ya tenía.

Mi mayor angustia era no gastar de más. Y para sentirme tranquila lo que hice fue establecer un fondo de ahorro de emergencia en el que tengo un par de meses de mis gastos fijos por cualquier eventualidad.

Yo tenía mis ‘sobritas’ o ahorro en renta fija. Decidí informarme sobre la renta variable y arriesgar un poco para maximizar mi dinero. Invertí 30% en la bolsa. Y sí, me tocó la crisis del 2008 y vi bajar el monto, y me regresó la angustia, pero –como dice Warren Buffet, no hay que pretender hacer dinero en el mercado accionario, sino pensar que la bolsa puede cerrarse y no reabrir por 5 años. Ya estoy en el año 3 y me siento mucho mejor.

El otro 70% está en renta fija y es para metas a corto y mediano plazo, porque me di cuenta de que si no sabía para qué quería el dinero, no hay una meta que cumplir y juntarlo no tiene sentido.

En términos de protección siempre he creído en los seguros, así que estoy muy bien asegurada. De hecho, ahora que nació @vivircomorpincipe no dejé que pasara un segundo de su vida sin seguro. Y ¿qué creen?, lamentablemente ya lo tuvimos que usar, pero por precavidos, pudimos atenderlo sin tener que pedir prestado o endeudarnos.

En cuanto al crédito. Yo siempre he sido totalera. Y en términos de cuidar o sanar las finanzas es lo más importante, pero por ser tan controladora con el dinero, tuve que experimentar y ver qué pasaba si no pagaba todo lo que debía. Y lo hice como ejercicio para conocerme a mí y mi relación con el dinero. No aguanté mucho y mi esposo dijo que era el peor mes de convivencia en nuestros 3 años de matrimonio.

No estoy diciendo que dejen de pagar la tarjeta, sino que se den chance de probar cómo funcionan si hacen algo que hasta ahora no han hecho: ahorren (los que odian ahorrar), inviertan (los que odian invertir), hablen de dinero (los que nunca comparten) y vena cómo esto puede ayudarlos a estar más tranquilos o no. Hay que enfrentar los miedos que tenemos con el dinero.

Espero sus recomendaciones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 



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