He mencionado quizá mil veces la importancia del fondo de emergencia que sea equivalente a entre tres y seis meses de tu gasto mensual.

Hoy revisé el mío, calculé cuántos meses de ahorro para vivir tengo y si eso es suficiente para un momento de crisis en el que no consiga ingresos.

Encontré esta calculadora en Yahoo! Finance que se llama ¿Cuánto necesito para emergencias? La llené y el resultado que obtuve es que para lograr lo que quiero debo ahorrar 500 pesos al mes durante todo este año.

Este monto no me sonó tan complejo. Les digo cómo puedo lograrlo: Llevo dos semanas ahorrando gasolina –he caminado a todas las citas, al supermercado y hasta al gimnasio las veces que he podido- lo cual me ha permitido juntar el tanque de una semana, más los estacionamientos correspondientes. El total del ahorro: 615 pesos.

Si logro juntar este monto cada mes podré abonar lo necesario para mi fondo de emergencia (sin necesidad de tocar mis ingresos mensuales) y tener 115 pesos extras para disfrutar. Si decidiera poner en el fondo de emergencia los 500 pesos ‘ahorrados’ y sumarle otros 500 pesos de mi ingreso mensual podría llegar a la meta en seis meses.

Los 115 pesos extras creo que los voy a disfrutar, por lo menos este mes. Con este dinero puedo invitar a mi esposo al cine esta semana. Mi otra opción es ahorrarlos hasta juntar lo suficiente para ir al salón de belleza por un par de merecidos servicios.

Por otro lado, el caminar y dejar el coche en casa me ha hecho bien, y siento que he logrado mi contribución ‘verde’ en el aspecto de ahorro de gasolina. Salgo y cuando debo cruzar una terrible avenida en la que los automóviles no se detienen por los peatones y cuando estoy a punto de desesperar pienso: El ahorro es un sacrificio hoy por un bienestar mañana… y cruzo la calle.

¿Tú qué estás dispuesto a sacrificar para juntar un dinero extra?, ¿te animas a caminar?, o ¿prefieres sacrificar los cafés y las donas diarias?


Las mujeres y los hombres gastamos diferente. No pretendo decir que un sexo gaste más que el otro, sólo que tenemos ciertas necesidades que no necesariamente compartimos con el sexo opuesto.

Pedí por Twitter de que me dijeran en qué gastamos las mujeres que los hombres ni se les ocurre y recibí respuestas interesantes. Cada una de éstas (o las que acostumbras hacer), debe ser un apartado en tu presupuesto. Para ellos será extraño, pues quizá nunca hayan pensado que la depilación –como quiera que la hagas- es una necesidad en la que gastas cada mes. Pero, si lo dejaras de hacer, a lo mejor serían ellos de los primeros en quejarse…

Les dejo algunos de los gastos que hacemos nosotras y recomendaciones para calcularlo y ponerlo en el presupuesto. Por las respuestas que recibí en Twitter, me enfoco sólo en gastos relacionados con la belleza, la moda y la salud. Dejo a un lado los libros, revistas, o los gastos relacionados con la parte social como comidas y cafés, porque eso es algo que tanto los hombres, como las mujeres, hacemos.

Un tip inicial: debemos partir por hacer un esfuerzo y ser lo más frugal posible.

Regalos: Las mujeres -dicen ustedes en Twitter- damos más regalos que ellos, y además nos encargamos de comprar los que ellos deben dar –como el de cumpleaños de su mamá-.
Al ponerlo en el presupuesto puedes hacer varios cálculos sencillos:
Para los regalos de cumpleaños: cuenta el número de cumpleaños al año a los que sí tienes que llevar un regalito (familia y amistades más cercanas), después multiplícalo por lo que normalmente gastas en un regalo. Este es tu presupuesto anual. Después puedes poner en el presupuesto mensual un promedio, unos meses te sobrará para reponerlo en los meses que falta. La otra opción es poner en cada mes lo que vas a gastar (si tu presupuesto es tan específico).
Otra cosa: Yo normalmente sumo unos tres regalos extras al año para tener un colchón. Y si no uso ese dinero (sólo me ha pasado una vez) lo deposito en mi cuenta de ahorro.
Puedes hacer algo similar con las bodas, primeras comuniones, bautizos, o quince años.
Otro sub-apartado son los regalos o detalles que llevas cuando te invitan a cenar o a comer. Una vez te tocará el postre y otras las papas o los refrescos, calcula –según tu costumbre- cuántas veces vas a comer a casa de alguien al mes.
Finalmente, regalos navideños. Lo que yo hago es que según mi gasto del último año, lo pongo igual y aumento un 10% extra por incremento de precios o porque quizá debas dar un regalo que al año anterior no te tocó.

Belleza: Depilaciones, faciales, masajes, pedicures, manicures, gimnasio, cremas corporales, maquillaje… la lista no acaba nunca. Sé frugal.
¿Qué realmente necesitas y cada cuánto? Es lo primero que debes establecer. Por ejemplo, la depilación la calculas mensual y le pones un monto. Los faciales quizá los puedes evitar, a menos de que tu piel realmente lo necesite y puedes recortar a uno cada dos meses. Lo mismo puedes hacer con el corte de pelo y los tintes.
Los pedicures y manicures los puedes hacer tú sola algunas veces, establece el balance de realmente cuántas veces necesitas ir por uno de estos servicios y anota el monto al mes.
En cuanto a las cremas corporales y el maquillaje, se recomienda hacer una limpieza del cajón una vez al año y reponer los productos conforme se te acaben. Evita las compras de impulso, de verdad no necesitamos tres sobras de diferentes tonos de azul. Calcula a principios de año cuántas cremas compras, jabones, labiales y saca un promedio. Con esto lo puedes dividir en 12 meses al año.
Los masajes, en mi opinión son el apartado que es menos necesario o casi un lujo, así que establece si lo pones en el presupuesto mensual o de plano es algo que te das de regalo cuando logras juntar el costo en la alcancía de las monedas.

Salud: En este caso hablo de la salud mental y la física, es decir, desde el ejercicio, hasta el nutriólogo o la terapia. Y en realidad son gastos que también hacen o deberían hacer los hombres.
El ejercicio es básico para estar sana. Si decides pagar un gimnasio, anota la cuota mensual; si vas a ‘Los Viveros’ a correr, anota los gastos que esto implique: transporte, jugo de naranja, estacionamiento, etc. y pon el monto mensual.
El nutriólogo es un gasto mensual también que puedes calcular con facilidad. Además, no vas a ir –probablemente- todo el año, sino una temporada en lo que te vuelves a acostumbrar a tu alimentación (es decir, a principios de año), o si es tu primera vez, sólo en lo que aprendes a comer sano. De todas formas, anótalo como gasto mensual por el número de meses que creas que lo vas a necesitar.
La terapia, si es que vas a una, también es sencillo anotarla en el presupuesto mensual.

Ropa: En general, el guardarropa de una mujer siempre es más complejo que el del hombre, tan sólo por la variedad de productos. Una vez más hay que partir de ¿qué necesito?
Si haces ejercicio necesitas comprar ropa adecuada, calcula cuánto vas a gastar en esto al año. Lo mismo con la ropa para la oficina o los eventos sociales. Lo mejor –si es tu debilidad comprar prendas y más prendas- es no salirte del presupuesto y evitar las tiendas.
Recuerda que hay épocas de descuento, en esos meses coloca más presupuesto que en el resto para que puedas aprovechar. En teoría, al mes deberías asignar un monto pequeño para las emergencias –como se te rompió el tacón y necesitas un nuevo par de zapatos-. Y dos veces al año, enero y julio, que son las rebajas, es cuando puedes aprovechar a revisar qué es lo que debes reponer, por lo que el presupuesto debe ser mayor.

Las sobras: No siempre vas a gastar todo lo que esté presupuestado. Espero que nunca te pases… Algunas veces te sobrará dinero al final del mes, este monto no se suma al mes siguiente, es un ahorro que se va directo a la cuenta de ahorro o inversiones.

Y por último: leí en una encuesta realizada en EU que las niñas adolescentes gastan casi todo su dinero en productos de belleza y moda. La educación hacia la frugalidad se aprende, si las madres pueden apegarse a las necesidades y sólo gastar lo establecido en su presupuesto, las hijas seguirán el ejemplo.


“Así como te ven, te tratan”, me decía Diana Vargas, experta en imagen, durante una entrevista para un artículo que se publicará en la revista Dinero Inteligente en enero.

No hay escapatoria a la inversión en uno mismo. Ni modo, por más desinteresado o desinteresada que seas de tu imagen, de la moda y el gasto en ropa o cortes de pelo, esto en conjunto conforma lo que muestras, esa primera impresión que das al que te hace la entrevista de trabajo o al socio potencial que quieres convencer de que invierta en tu proyecto.

El año está a punto de acabarse. Y el dicho por algo se repite: “año nuevo, vida nueva”. Quizá es momento de pensar en la imagen que das, en si el corte de pelo que traes muestra tu estilo, o en si no sería bueno dejar de vestirte diario de negro y gris y de vez en cuando portar un color.

Y, finalmente, es tiempo analizar tu presupuesto para ver si, en las rebajas de enero, puedes invertir un poco en tu guardarropa y tu imagen.

Diana Vargas, quien se dedica a hacer clósets y asesorar a las personas sobre qué les queda bien, compartió cuatro tips. Se los dejo para que los vayan pensando…  Y claro, si tienen alguno que añadir, espero lo compartan.

–       Tu guardarropa, por más clásico que sea, debe tener algunas prendas que muestren tu estilo, tu forma de ser. No puedes sólo tener varios pantalones oscuros y camisas de botones. Busca elementos que enseñen tu personalidad, a veces, lo más sencillo es lograrlo con los accesorios: corbatas, collares y bolsa, o de plano, los zapatos.

–       Revisa tu clóset por lo menos una vez al año. Es probable que utilices muy poca de la ropa que tienes y que casi siempre la combines igual. Analiza lo que tienes y pruébatelo, busca nuevas combinaciones y proponte variar al look que siempre utilizas. Lo que ya no te quede o no te guste, regálalo.

–       Como mujer, si vas a invertir en tu imagen, Vargas recomienda empezar con un buen diseño de maquillaje y peinado. Es decir, pedir a un maquillista profesional y peinador que te enseñen cómo pintarte, cómo peinarte para ocasiones diversas. El chiste es que sepas de qué forma te ves mejor. Esto podría tener un valor aproximado de 1,000 pesos por aprender a peinarte y otros 1,500 por el maquillaje. Esto “te da personalidad y te hace ver como una mujer que se consiente y se cuida”, dice la experta.

–       Una prenda que recomienda para las mujeres es un vestido envolvente oscuro (si se puede que no sea negro, mejor, piensa en azul marino o morado) que le queda bien a cualquier tipo de cuerpo y esconde esos kilos extras que se adquieren en estas épocas. Y un par de zapatos de material exótico, una buena imitación, como cocodrilo, ante o pitón, “esto te hace ver muy elegante y chic”.

–       Las bolsas para mujer están de moda grandes y se pueden utilizar para ir al trabajo o salir de noche, pero no tienes que gastar mucho para tener una. Vargas recomienda que si vas a comprar una que no sea de cuero la adquieras en un color metálico, que disimula mejor la calidad del material.

–       Y para los hombres un chaleco afelpado que se puede utilizar para cualquier ocasión casual y cubre del frío. Y en cuanto a los accesorios, Vargas dice que el reloj es más importante que el portafolio.

Si quieres contactar a Diana Vargas con tus dudas sobre imagen, le puedes enviar un correo a dvargas@beautifulco.com.mx.


Si se entera la dueña, puede que la próxima vez que vaya y tengan mimosa no me den… o que mi capuchino no lo hagan con leche light o, peor aún, que no me den mis cinco minutos de masaje cuando me lavan el pelo. 

Tuve que ir a un salón más barato… y aunque no la pasé tan bien como en el de siempre, sí me costó menos. 

¿Vale la pena ahorrar en esto?

Me animé a ponerle el cuerno porque sólo quería que me alaciaran el pelo. Jamás lo hubiera hecho si hubiera necesitado un corte de pelo o un pedicure… 

Poner el cuerno según el servicio… 

Un corte de pelo se nota… No me sé peinar y no sé usar la secadora. Necesito que quien me corte el pelo,  lo entienda. Y hasta ahora, sólo he encontrado a una persona que logra que el peinarme no me quite minutos de sueño. Por eso, llevo años yendo al mismo salón, aunque el corte salga en 450 pesos. En eso no pienso ahorrar.

En cuanto al pedicure… sé que me van a entender y sólo tengo que decir una palabra: higiene. Prefiero pagar caro… 250 pesos por pedicure. 

Mi solución…

Hay crisis y tengo que ahorrar. 

Seguiré poniéndole el cuerno a mi salón de belleza de vez en cuando. Eso no quiere decir que no tenga cargo de conciencia. Esta semana tengo que cortarme el pelo y me da pánico que se den cuenta que llevé mi negocio a otro lado… ¿quién más lo ha hecho?, ¿cómo le hacen con la culpa?



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