Como muchos de ustedes tengo una lista de regalos para esta temporada. Como –espero- muchos de ustedes, sé cuánto debo y puedo gastar en cada regalo.

Hoy tuve que ir al centro comercial. ¡Qué susto!

Hay enormes filas de personas para pagar en las cajas registradoras de las tiendas, pero más allá de eso, hay familias enteras que dan vueltas y vueltas sin saber qué quieren y qué deben comprar.

Imagino que muchos no tienen idea de cuánto pueden gastar.

Yo tengo suerte porque mi lista de regalos no es larga y sé cuánto puedo gastar:
- Mi familia hace un intercambio navideño para dar y recibir un regalo.
- Mi esposo y yo nos saltamos esta temporada y nos damos regalos en enero con las rebajas.
- Mi hijo sólo tiene un año y medio y sigue disfrutando más la caja, los moños y el papel para envolver que el regalo que recibe.

Entré y salí del centro comercial sin muchas complicaciones. Y encontré rebajas interesantes.

Pero quiero comentar lo que vi:

Una pareja joven con su hijo de 2 ó 3 años compraba sus regalos.

Él cargaba unas cinco bolsas grandes en una mano y llevaba al hijo –agotado- de la otra. Ella buscaba rápido entre los ganchos a ver si encontraba lo que faltaba.

Parecía que tenían prisa y estaban cansados. Pero, por lo que escuché, les faltaban muchos regalos.

-       “¿Este o este?”, preguntó ella.
-       “El que sea. Pero escoge ya”, respondió él desesperado.

Ella tomó uno y se fue.

Coincidentemente, y yo estaba en la misma disyuntiva. A las dos nos gustaron los dos mismos suéteres. No eran iguales, pero ambos lindos. La gran diferencia es que uno tenía 30% de descuento.

Ella se llevó el que no tenía descuento.

Esto es lo que pensé:
-       No vio el descuento por la prisa.
-       No le importó el descuento porque tenía prisa.

Seguramente hay otras variables posibles. Pero este ejemplo me ayuda a poner sobre la mesa la reflexión que quiero compartir.

Debemos ser consumidores inteligentes. Esto no se traduce en siempre escoger el descuento, creo que la calidad va primero, pero debemos saber escoger.

Ahora que se vienen los últimos días de compras apresuradas, no salgan sin una lista, sin haber hecho su presupuesto y sin pensar qué le puede gustar a la persona y dónde lo podrían encontrar.

No gasten porque saben que en la cuenta de banco tienen ya su aguinaldo.

No digan: “En enero resuelvo cómo pagarlo”.

Las prisas, la desorganización y la desesperación por los gentíos son factores que pueden hacerte tomar una mala decisión de compra.

¿Cuáles son sus estrategias para comprar bien –y a última hora- en esta temporada?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Se acercan las rebajas y la temporada decembrina de compras. Y no sé ustedes, pero más allá de dar regalos, a mí me gusta comprarme un par de cositas ‘de mí para mí’.

Aunque tengo un monto establecido para esto en mi presupuesto, la verdad es que cada año me cuesta trabajo apegarme a él. Al final, confieso, me encanta comprar. Por eso busco estrategias para conseguir descuentos.

Para hablar de compras de temporada y de armar un buen guardarropa busqué a Ángeles Batista, @BoticaPop, Blogger de moda, quien respondió un par de dudas y envió tips para los que nos gusta pensar en un guardarropa perfecto.

“Cuando era adolescente jamás logré verle sentido a una frase como ‘vestir bien sin gastar demasiado’, me parecía imposible. Quizá en mi cabeza ‘vestir bien’ equivalía a ‘vestir marcas caras’ y así resulta imposible”, dice Ángeles.

Para ella, vestir bien es conocerte y sentirte seguro con lo que llevas puesto. Está lindo, ¿no creen?

Pero, ¿hay que despedirse del sueño de un par de Louboutin? No necesariamente. Según @BoticaPop “en un armario equilibrado, hay una proporción de piezas de temporada que te durarán tres meses, contra una cantidad mayor de piezas básicas que te durarán para siempre”. Yo digo que si tuviera unos Louboutin los usaría para cada evento elegante.

Ángeles recomienda tener una bolsa buena que vas a usar en muchas ocasiones, un par abrigos caros, un vestido negro de coctel y una camisa blanca “que te la pongas y te mejore el cuerpo al instante”. Aunque no especifica lo de los zapatos, yo se los añado a mi lista.

Y como dice la experta, no hay que olvidar que la moda tiene grandes ciclos, va y viene, por lo que puedes usar tu ropa de cada temporada, varias temporadas. En otras palabras, no hay que cambiar de guardarropa cada tres meses, como nos gustaría hacerlo cuando vemos el nuevo aparador de las tiendas. Eso sí, dice Ángeles, puedes utilizar piezas ‘trendy’ o de moda que hagan divertido tu guardarropa por temporada – estas piezas son las que duran tres meses, pero no hay que invertir mucho en ellas.

¿Dónde comprar?

Ángeles recomienda aprovechar las rebajas para “adquirir piezas de marcas que normalmente estarán fuera de tu alcance.” Pero hay que tener cuidado, dice y “resistir la tentación de llevarte montones de playeras de cien pesos en cualquier tienda de Inditex o de llenar tu clóset de bolsos de plástico. Mejor compra uno lujoso que puedas llevar a todas partes”. Así se arman las colecciones “respetables”.

Otra recomendación de la experta: “Grupo Axo organiza una venta corporativa dos veces al año y todas las marcas del grupo tienen importantes descuentos, no es poca cosa cuando sabes que esas marcas son Armani, Marc Jacobs y Etro, entre otras. Este año la venta es el 21 y 22 de Octubre de 10 a 18 hrs en el Centro Banamex. ¿Y cómo se entera uno de esas cosas? En internet. Sigue en Twitter a revistas especializadas o mejor aún, de bloggers de moda y eventualmente te enterarás de las ventas especiales, las rebajas y las liquidaciones”.  Según Ángeles, y muero de coraje que me la perdí, hace poco tiempo cerró la boutique de Marc Jacobs en Masaryk y liquidaron todo con 75% de descuento.

En cuanto a los mercados de ropa usada y bazares de caridad, por más rechazo que se tenga a eso, dice, “nunca sabes qué pieza increíble vas a encontrar por unos pocos pesos, sólo es cuestión de abrir la mirada”. Aquí pueden encontrar más tips sobre esto.

Según Ángeles un buen guardarropa implica “imaginación, buenos básicos y saber invertir”, creo que con la información que nos compartió y que les dejo en este post pueden lograrlo.

Y ustedes, ¿qué estrategias usan para tener un guardarropa que las mantenga felices?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 

 



Todos vamos a gastar en esta época de regalos. Los innumerables intercambios y los regalos familiares son pendientes en la cabeza de todos a estas alturas del año. Y para algunos, son dolores de cabeza.

Antes que nada hay que disfrutar de la época, ya estamos en esto, pasémosla bien y gastemos (lo que estipulamos en el presupuesto). La diferencia está entre regalar y gastar, por gastar, o hacer un regalo inteligente que la persona pueda aprovechar. Y no necesariamente me refiero a un libro de finanzas personales, aunque a muchos esto sí les serviría…

Gastar el dinero en regalos inútiles es equivalente a tirar el dinero. Ya no regalemos más ‘pashminas’, sí esas que todo mundo da en el intercambio de las amigas o la oficina. Invirtamos un poco de cabeza y demos regalos pensados, por ejemplo, a alguien que aprecie eventos culturales le puedes dar boletos para ver el Cascanueces en el Auditorio Nacional en el DF (puedes conseguir de 250 pesos en un lugar en el que todavía ves), y es una experiencia inolvidable.

Si quieres dar algo clásico, no un objeto de moda, entonces invierte un poco más de dinero para que dure más tiempo. Esto aplica para lo que te vas a comprar tú en esta temporada o para los familiares más cercanos. ¿Necesitas un nuevo par de zapatos? Invierte un poco más en unos que te duren más allá de la moda. Yo tengo unos que compré hace cinco años y que con todo y rebaja me salieron en un par de miles de pesos, pero, llevo cinco años con ellos. Lo único que les he hecho es darles mantenimiento cambiando suelas y tacones. También tenía un par que sólo costaron unos cientos de pesos y después de una temporada de uso se fueron a la basura… a eso me refiero con compras inteligentes, buenas inversiones.

Lo mismo para los niños. Regalen juguetes buenos, uno que disfruten o del que aprendan, y si se puede, hechos en México. Por ejemplo, hay unos changos de lana hechos en Chiapas a unos 140 pesos o una carreta de madera pintada a mano en unos 220 pesos en la tienda del Museo de Artes Populares que de verdad están padres. Dense una vuelta en las librerías para niños, hay cosas fantásticas también por unos 300 pesos.

Entiendo que en esta temporada haya poco tiempo para dar vueltas y buscar regalos inteligentes, pero si no se disfruta el comprar algo, ¿por qué hacerlo? Lo digo en serio. Siempre se puede decir en la oficina que no quieres o puedes participar en el intercambio y no tienen que correrte por eso. Acepta y publicita que eres ‘Grinch’ y que esta época no la disfrutas.

Demos regalos de reinas y reyes a precios accesibles, demos regalos pensados o hechos en casa (pienso en galletas o pasteles ricos), disfrutemos que vamos a gastar (lo que tenemos presupuestado) y pasen un buen tiempo intercambiando regalos.


Las mujeres y los hombres gastamos diferente. No pretendo decir que un sexo gaste más que el otro, sólo que tenemos ciertas necesidades que no necesariamente compartimos con el sexo opuesto.

Pedí por Twitter de que me dijeran en qué gastamos las mujeres que los hombres ni se les ocurre y recibí respuestas interesantes. Cada una de éstas (o las que acostumbras hacer), debe ser un apartado en tu presupuesto. Para ellos será extraño, pues quizá nunca hayan pensado que la depilación –como quiera que la hagas- es una necesidad en la que gastas cada mes. Pero, si lo dejaras de hacer, a lo mejor serían ellos de los primeros en quejarse…

Les dejo algunos de los gastos que hacemos nosotras y recomendaciones para calcularlo y ponerlo en el presupuesto. Por las respuestas que recibí en Twitter, me enfoco sólo en gastos relacionados con la belleza, la moda y la salud. Dejo a un lado los libros, revistas, o los gastos relacionados con la parte social como comidas y cafés, porque eso es algo que tanto los hombres, como las mujeres, hacemos.

Un tip inicial: debemos partir por hacer un esfuerzo y ser lo más frugal posible.

Regalos: Las mujeres -dicen ustedes en Twitter- damos más regalos que ellos, y además nos encargamos de comprar los que ellos deben dar –como el de cumpleaños de su mamá-.
Al ponerlo en el presupuesto puedes hacer varios cálculos sencillos:
Para los regalos de cumpleaños: cuenta el número de cumpleaños al año a los que sí tienes que llevar un regalito (familia y amistades más cercanas), después multiplícalo por lo que normalmente gastas en un regalo. Este es tu presupuesto anual. Después puedes poner en el presupuesto mensual un promedio, unos meses te sobrará para reponerlo en los meses que falta. La otra opción es poner en cada mes lo que vas a gastar (si tu presupuesto es tan específico).
Otra cosa: Yo normalmente sumo unos tres regalos extras al año para tener un colchón. Y si no uso ese dinero (sólo me ha pasado una vez) lo deposito en mi cuenta de ahorro.
Puedes hacer algo similar con las bodas, primeras comuniones, bautizos, o quince años.
Otro sub-apartado son los regalos o detalles que llevas cuando te invitan a cenar o a comer. Una vez te tocará el postre y otras las papas o los refrescos, calcula –según tu costumbre- cuántas veces vas a comer a casa de alguien al mes.
Finalmente, regalos navideños. Lo que yo hago es que según mi gasto del último año, lo pongo igual y aumento un 10% extra por incremento de precios o porque quizá debas dar un regalo que al año anterior no te tocó.

Belleza: Depilaciones, faciales, masajes, pedicures, manicures, gimnasio, cremas corporales, maquillaje… la lista no acaba nunca. Sé frugal.
¿Qué realmente necesitas y cada cuánto? Es lo primero que debes establecer. Por ejemplo, la depilación la calculas mensual y le pones un monto. Los faciales quizá los puedes evitar, a menos de que tu piel realmente lo necesite y puedes recortar a uno cada dos meses. Lo mismo puedes hacer con el corte de pelo y los tintes.
Los pedicures y manicures los puedes hacer tú sola algunas veces, establece el balance de realmente cuántas veces necesitas ir por uno de estos servicios y anota el monto al mes.
En cuanto a las cremas corporales y el maquillaje, se recomienda hacer una limpieza del cajón una vez al año y reponer los productos conforme se te acaben. Evita las compras de impulso, de verdad no necesitamos tres sobras de diferentes tonos de azul. Calcula a principios de año cuántas cremas compras, jabones, labiales y saca un promedio. Con esto lo puedes dividir en 12 meses al año.
Los masajes, en mi opinión son el apartado que es menos necesario o casi un lujo, así que establece si lo pones en el presupuesto mensual o de plano es algo que te das de regalo cuando logras juntar el costo en la alcancía de las monedas.

Salud: En este caso hablo de la salud mental y la física, es decir, desde el ejercicio, hasta el nutriólogo o la terapia. Y en realidad son gastos que también hacen o deberían hacer los hombres.
El ejercicio es básico para estar sana. Si decides pagar un gimnasio, anota la cuota mensual; si vas a ‘Los Viveros’ a correr, anota los gastos que esto implique: transporte, jugo de naranja, estacionamiento, etc. y pon el monto mensual.
El nutriólogo es un gasto mensual también que puedes calcular con facilidad. Además, no vas a ir –probablemente- todo el año, sino una temporada en lo que te vuelves a acostumbrar a tu alimentación (es decir, a principios de año), o si es tu primera vez, sólo en lo que aprendes a comer sano. De todas formas, anótalo como gasto mensual por el número de meses que creas que lo vas a necesitar.
La terapia, si es que vas a una, también es sencillo anotarla en el presupuesto mensual.

Ropa: En general, el guardarropa de una mujer siempre es más complejo que el del hombre, tan sólo por la variedad de productos. Una vez más hay que partir de ¿qué necesito?
Si haces ejercicio necesitas comprar ropa adecuada, calcula cuánto vas a gastar en esto al año. Lo mismo con la ropa para la oficina o los eventos sociales. Lo mejor –si es tu debilidad comprar prendas y más prendas- es no salirte del presupuesto y evitar las tiendas.
Recuerda que hay épocas de descuento, en esos meses coloca más presupuesto que en el resto para que puedas aprovechar. En teoría, al mes deberías asignar un monto pequeño para las emergencias –como se te rompió el tacón y necesitas un nuevo par de zapatos-. Y dos veces al año, enero y julio, que son las rebajas, es cuando puedes aprovechar a revisar qué es lo que debes reponer, por lo que el presupuesto debe ser mayor.

Las sobras: No siempre vas a gastar todo lo que esté presupuestado. Espero que nunca te pases… Algunas veces te sobrará dinero al final del mes, este monto no se suma al mes siguiente, es un ahorro que se va directo a la cuenta de ahorro o inversiones.

Y por último: leí en una encuesta realizada en EU que las niñas adolescentes gastan casi todo su dinero en productos de belleza y moda. La educación hacia la frugalidad se aprende, si las madres pueden apegarse a las necesidades y sólo gastar lo establecido en su presupuesto, las hijas seguirán el ejemplo.


“Así como te ven, te tratan”, me decía Diana Vargas, experta en imagen, durante una entrevista para un artículo que se publicará en la revista Dinero Inteligente en enero.

No hay escapatoria a la inversión en uno mismo. Ni modo, por más desinteresado o desinteresada que seas de tu imagen, de la moda y el gasto en ropa o cortes de pelo, esto en conjunto conforma lo que muestras, esa primera impresión que das al que te hace la entrevista de trabajo o al socio potencial que quieres convencer de que invierta en tu proyecto.

El año está a punto de acabarse. Y el dicho por algo se repite: “año nuevo, vida nueva”. Quizá es momento de pensar en la imagen que das, en si el corte de pelo que traes muestra tu estilo, o en si no sería bueno dejar de vestirte diario de negro y gris y de vez en cuando portar un color.

Y, finalmente, es tiempo analizar tu presupuesto para ver si, en las rebajas de enero, puedes invertir un poco en tu guardarropa y tu imagen.

Diana Vargas, quien se dedica a hacer clósets y asesorar a las personas sobre qué les queda bien, compartió cuatro tips. Se los dejo para que los vayan pensando…  Y claro, si tienen alguno que añadir, espero lo compartan.

-       Tu guardarropa, por más clásico que sea, debe tener algunas prendas que muestren tu estilo, tu forma de ser. No puedes sólo tener varios pantalones oscuros y camisas de botones. Busca elementos que enseñen tu personalidad, a veces, lo más sencillo es lograrlo con los accesorios: corbatas, collares y bolsa, o de plano, los zapatos.

-       Revisa tu clóset por lo menos una vez al año. Es probable que utilices muy poca de la ropa que tienes y que casi siempre la combines igual. Analiza lo que tienes y pruébatelo, busca nuevas combinaciones y proponte variar al look que siempre utilizas. Lo que ya no te quede o no te guste, regálalo.

-       Como mujer, si vas a invertir en tu imagen, Vargas recomienda empezar con un buen diseño de maquillaje y peinado. Es decir, pedir a un maquillista profesional y peinador que te enseñen cómo pintarte, cómo peinarte para ocasiones diversas. El chiste es que sepas de qué forma te ves mejor. Esto podría tener un valor aproximado de 1,000 pesos por aprender a peinarte y otros 1,500 por el maquillaje. Esto “te da personalidad y te hace ver como una mujer que se consiente y se cuida”, dice la experta.

-       Una prenda que recomienda para las mujeres es un vestido envolvente oscuro (si se puede que no sea negro, mejor, piensa en azul marino o morado) que le queda bien a cualquier tipo de cuerpo y esconde esos kilos extras que se adquieren en estas épocas. Y un par de zapatos de material exótico, una buena imitación, como cocodrilo, ante o pitón, “esto te hace ver muy elegante y chic”.

-       Las bolsas para mujer están de moda grandes y se pueden utilizar para ir al trabajo o salir de noche, pero no tienes que gastar mucho para tener una. Vargas recomienda que si vas a comprar una que no sea de cuero la adquieras en un color metálico, que disimula mejor la calidad del material.

-       Y para los hombres un chaleco afelpado que se puede utilizar para cualquier ocasión casual y cubre del frío. Y en cuanto a los accesorios, Vargas dice que el reloj es más importante que el portafolio.

Si quieres contactar a Diana Vargas con tus dudas sobre imagen, le puedes enviar un correo a dvargas@beautifulco.com.mx.


Foto: EspecialPara muchos no es ajeno lo que le pasa a Rebecca Bloomwood en la película ‘Confesiones de una compradora compulsiva’: comprar causa felicidad.

Rebecca explica el centro del problema en la película: la felicidad de comprar desaparece en cuanto estrenas lo comprado y entonces, como la quieres sentir de nuevo, compras otra vez. 

Este círculo vicioso rasguña, eventualmente, a las tarjetas de crédito.

¿Quién no ha pagado en una tienda 30% en una tarjeta, 50% en otra y el resto en efectivo?

Una amiga me contó que este fin de semana fue a darse una vuelta a una tienda departamental pues había visto el anuncio de las rebajas de hasta 50%. ‘Fui directamente a ver los vestidos’, me dijo, ‘y encontré tantas cosas que no necesitaba pero quería…’

Y así, mi amiga gastó 3,500 pesos -que no tenía presupuestados- en prendas que no necesitaba, pero deseaba.

Su justificación es que si lo hubiera comprado a precio completo le hubiera costado lo doble y que de esta forma aprovechó una oportunidad.

Tiene razón, el problema no es gastar 3,500 pesos en ropa que tiene descuento, sino que no había planeado el gasto. Probablemente el día que le llegue el estado de cuenta de la tarjeta de crédito sentirá un golpe en el estómago y le costará trabajo pagar.

Al personaje de la película le pasa algo similar y dice que los bancos: “Me dijeron que era una cliente valiosa, ahora me envían cartas de odio”.  

Controlar el gasto en las tarjetas de crédito no es fácil. Lo primero que hay que hacer es entender que el plástico es un financiamiento a corto plazo e intentar ser un pagador ‘totalero’, es decir, pagar el saldo completo para no generar intereses.  Creo que no hace falta decir que el financiamiento de una tarjeta es el más caro.

Les dejo esta nota para saber cómo sobrevivir a la tarjeta de crédito y una liga a una calculadora para programar los pagos y saber cuánto te vas a tardar en lograrlo. 

 


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Invertir en la Bolsa Mexicana de Valores, o en acciones de empresas extranjeras suena sexy. Además, tiene cierta connotación de que quien lo hace se parece a Michael Douglas en la película Wall Street

O bueno, a mí me gusta imaginar eso…

Pero no es nada sexy invertir en acciones. Es un ejercicio de paciencia, tiempo, conocimientos, previsión, organización y de tener a un asesor financiero que te ayude a tomar decisiones inteligentes. 

Ninguna de estas palabras es o hace pensar en algo sexy.

El portafolio de inversiones es como tu closet. Hay cosas que puedes poner y cosas que no. Por ejemplo, yo no puedo ponerme una minifalda. No me lo tomen a mal, hay a quienes se les ve fantástica, a mí simplemente se me ve mal.

¿Qué hago? Las he donado todas, porque sí hice el intento de ver si encontraba una que se me viera bien… hasta la fecha, no lo he logrado.

Lo mismo hago con mi portafolio de inversiones. Tengo un perfil de riesgo moderado, invierto 30% en un fondo que imita al IPC (Índice de Precios y Cotizaciones, la lista de las empresas con más y mayores movimientos en la Bolsa en México) y el resto en deuda gubernamental y algunas monedas.

PERO me queda claro que lo mío, lo mío no son los instrumentos que no están registrados y avalados por Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), como las populares ‘Forex’ o mercados de divisas. Ya otros blogeros en CNNExpansión.com han explicado el peligro de estos instrumentos, tanto Roberto Morán, como Verónica Galán.

Quizá haya expertos que manejen a la perfección sus finanzas y sean lo suficientemente calificados para hacer lo que quieran con su dinero, pero mi perfil de riesgo acaba en los terrenos que me suenan similares al caso Madoff o Stanford.

Con esto me refiero a instrumentos que no entiendo ni yo, ni mi asesor, ni el CEO de Old Mutual, Bob Head, a quien entrevisté hace una semana y me dijo que habían analizado el fondo de Madoff para ver si se valía ofrecerlo a sus clientes y no entendieron la filosofía de éste, por lo que –a pesar de los magníficos rendimientos que ofrecía- no permitieron que sus vendedores lo ofrecieran en Old Mutual o Skandia. Al final, él también recomienda apegarse a los fondos e instrumentos que sí están autorizadas por Hacienda y la CNBV.  (Hay una lista de los fondos registrados en la página de la Condusef). 

En fin… cada quien con su cada cuál… yo me alejo de las minifaldas y los instrumentos de inversión que no van con mi perfil de riesgo. 


Confesar que uno tiene un problema de abuso de gasto muestra muchos pantalones. Este es otra de las confesiones relacionados a un post anterior

‘Mea culpa: soy gastalona’ 
Yo definitivamente, gasto MUCHO más que mi esposo … claro que eso depende de qué tipo de cosas hablemos, pero sin contar gastos fijos, yo sí me considero una gastalona. 
Ahorita me tengo que medir porque no tengo trabajo, pero si tuviera mi ingreso -como antes- seguiría siendo un peligro. 
En cuanto a hablar de dinero, cuando trabajaba sí compartía cifras y detalles con él. Ahora seguimos hablando de gastos. 
Creo que siendo mujer entre el salón, el zapato, el vestido, las cremas, etc hacemos que el presupuesto aumente bastante. 

Mientras tengas muy claro a dónde se están yendo los billetes de tu esposo y él no te diga nada por gastalona, estás bajo control. Si quieres, puedes ponerte ciertos límites estableciendo un monto específico para tus gustos en el presupuesto que llevan los dos. En un post anterior tengo un link a un presupuesto sencillo y que funciona de maravilla para establecer límites. Y, obvio, aguas con las tarjetas de crédito… 


Como decía… estoy ajustando mi presupuesto por culpa de los ‘ninjas’

Principio 1: No voy a dejar de pasarla bien

Foto: Patricia Madrigal

No recortaré todo lo que tengo asignado a comidas en restaurantes. Me muero de ganas de probar la hamburguesa vegetariana de Enrique Olvera en el restaurante del hotel Distrito Capital, el nuevo del grupo Hábita, en Santa Fe…  y que cuesta ¡120 pesos!   

PERO ya hice cuentas y sé que los 500 pesos de cuota anual de mi tarjeta de crédito los puedo pagar con los puntos del programa de lealtad… así que ya recorté ese gasto. 

Además, en vez de darme chance de comprar un té chai al día en la oficina, sólo lo haré tres veces a la semana. Eso es un ahorro de 21 pesos semanales, es decir 84 al mes y 1,092 al año. 

Principio 2: Sí gasto en ropa y regalos, pero menos

Daré regalos menos costosos (lo siento, a todos los que esperaban uno como el del año pasado). Y bajé el presupuesto de ropa y zapatos. Eso sí me duele. 

Pienso arreglar unos pares de zapatos y algunas cosas que puedo reutilizar. Tengo unos vestidos que mi amiga la diseñadora me puede arreglar para que se vean como nuevos o, por lo menos, diferentes. Y ella me sale más económica que ir a comprar un vestido nuevo. Además, lo vintage está de moda.   

Principio 3: Le daré menos a las telefónicas y a las farmacéuticas

Estoy recortando todo lo que puedo de mi pago a teléfonos (ya bloqueé las llamadas al 045 en mi casa y no hago llamadas al 044). En el celular estoy usando el programa de los 5 minutos gratis a 10 números y, literalmente, siempre cuelgo en el minuto 4’’40’.  (Nota: No lo he confirmado, pero me platicó una amiga de la oficina que hay que colgar antes del minuto 4’’50’ porque empiezan a cobrarte la llamada desde el ‘tuuu’… ‘tuuuu’…)

Todo lo que puedo en la farmacia, lo compro genérico. 

Lo que no puedo dejar son las cremas Avène para la cara… Si alguien tiene una marca como esa en genérico, ¡dígame por favor!



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