Sí, existe ya un crédito hipotecario que podría ayudarte a pagar la universidad de tus hijos, o iniciar ese negocio que tanto has deseado.

¿Qué necesitas tener? Una casa.

BBVA Bancomer anunció hoy su nuevo producto, el crédito hipotecario liquidez, que permite que utilices tu casa para obtener dinero en efectivo. En otras palabras, hipotecas tu casa entre 5 y 15 años y obtienes un dinero para la universidad de tus hijos, tu maestría o invertir en un negocio.

El crédito es a tasa fija y te presta hasta el 70% del valor de tu casa. No tienes que decirles para qué quieres el dinero y no te cobran comisión por apertura.

La tasa es de 13.7%. Un crédito hipotecario para conseguir casa tienen tasas de interés alrededor del 10%. Y aunque es un poco más caro, tiene beneficios, por ejemplo, es más barato que los créditos de nómina o los personales.

“Es una oportunidad interesante para gente que no sabe cómo hacer para pagar la universidad de sus hijos, que es el desembolso más grande de una familia y lo debe hacer por cuatro años”, me dijo Enrique Medina, director de desarrollo de negocios de la banca comercial de BBVA Bancomer, quien añade que puede servir para otro tipos de objetivos personales y familiares, por ejemplo, puede ayudar a una persona jubilada, con casa propia, y ganas de iniciar un negocio.

Ahora, tomar la decisión de hipotecar tu casa para lograr una meta financiera no es una decisión sencilla. Muchos dirán que es un riesgo.

En realidad si conoces tu nivel de endeudamiento, tu capacidad de pago y el plazo de la meta es similar al del crédito, dice Medina, puedes aprovechar los instrumentos que ofrece el mercado. Según Fernando Soto-Hay, director general de Tu Hipoteca Fácil, lo recomendable es que saques el 30% del valor de casa en este tipo de créditos y trates de que no sea más del 50%.

Es cuestión de cada usuario encontrar los instrumentos correctos para alcanzar sus objetivos, sin meterse en líos financieros.

Pero si hay productos específicos para pagar la universidad de tus hijos, ¿por qué usar este?

Es cierto, hay seguros educativos que pagas durante años para poder pagar una licenciatura. Pero si estás a punto de que tu primer hijo entre a la universidad y nunca hiciste lo del seguro, quizá este instrumento ayude.

Igual que si ya no tienes un ingreso fijo y no te quieres quedar sin liquidez para iniciar tu nuevo negocio. En este caso, Soto Hay recomienda que sea un negocio que conozcas, que tu socio -si tienes uno- entienda, no en un negocio que no tienes idea de qué trata o que te ha recomendado el vecino. De hecho, Soto Hay recomienda que si vas a invertir el dinero de tus ladrillos en un negocio, sea el que ya tienes y que quieres hacer crecer.

Otra función de este tipo de créditos, cuenta Soto Hay, es el deshacerte de deudas incómodas, como las familiares.

Según un comunicado que me acaba de llegar de BBVA Bancomer, la institución financiera planea otorgar 36,000 créditos hipotecarios este año, de los cuales 10% quiere que sean para este producto.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación por Twitter en @vivircomoreina.

 


Hablar de dinero con la pareja no es romántico.

Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.

No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.

Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.

Las deudas que podría tener:
–       Hipoteca para un bien inmueble.
–       Créditos para un auto.
–       Crédito educativo.
–       Crédito personal.
–       Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
–       Crédito para su negocio.
–       Deuda en tarjetas de crédito.

Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.

En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.

Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.

Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.

Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.

Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:

–       Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.

–       Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.

–       Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.

¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?

Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


“Es que me la paso pagando comisiones por todo”, me dijo un conocido esta semana.

Y, en parte, tiene razón. Todos sentimos que hay mil y un comisiones injustas que pagamos a diario.

¿Pero realmente son injustas?

Las instituciones financieras son negocios, no beneficencia pública y deben cobrar por el trabajo que hacen por nosotros. De hecho, la definición de comisión, según la Condusef, es la “cantidad que se cobra por proporcionar algún servicio”.

No me voy a poner del lado de las instituciones financieras, pero sí hay que poner todas las cartas sobre la mesa.

Es normal que debamos pagar por un servicio, pero está en nosotros escoger las instituciones que menos comisiones cobran.

La línea delgada que a veces olvidamos es que cuidar nuestras finanzas personales es tarea individual. Por lo tanto, si no leemos contratos y comparamos productos, podríamos estar pagando comisiones extras –no necesariamente injustas-.

Un par de recomendaciones para pagar menos comisiones:
-       Si vas a pedir dinero prestado, averigua las comisiones por apertura de créditos en las instituciones.
Si vas a ir al mercado informal, también pregunta y compara.

–       En las cuentas de cheques una de las comisiones que puedes evitar es la del saldo mínimo. Algunas cuentas cobran comisiones por no tener un saldo mínimo, pregunta si la tuya lo requiere, de cuánto es el saldo mínimo y pregunta si tienen opciones que o cobren esta comisión (sobre todo si eres de los que de vez en cuando suele dejar su cuenta con 100 pesos).
Según datos de la Condusef, una de las grandes fallas de las cuentas de cheques en México es que tanto en contratos como en folletos informativos es frecuente que nos se informe del monto que se cobra en las comisiones, por lo que debes preguntar.

Las mejores y peores cuentas de cheques, según Condusef son:
3 mejores: Banorte, HSBC e IXE
3 peores: Multiva, Bansi y B X +

–       En tarjetas de débito intenta sacar efectivo de los cajeros de tu banco para no pagar la comisión.

–       Revisa en qué afore estás. Es en serio, las comisiones han bajado mucho, de hecho en los últimos 5 años ha habido una reducción promedio de 63% en el cobro de comisiones.
Según datos de Consar, 1 punto porcentual de diferencia en rendimiento puede resultar en 30 puntos porcentuales de diferencia en el monto de dinero que obtengas a la hora de tu retiro.

Aún así existen diferencias importantes entre cada afore. Según datos de Consar, la afore que combra menos comisión es PensionISSSTE, luego Inbursa y después Banamex. Las que más comisión cobran son Coppel, Invercap y MetLife.

PERO recuerda que lo que debes comparar no es sólo el monto de la comisión, sino lo que la Consar llama ‘rendimiento neto’ que es el rendimiento que te da tu afore menos la comisión que te cobra. Para revisar esto entra a esta liga en el sitio de Consar y da click a la Siefore según tu edad.

Por ejemplo, en la Siefore Básica 4 que es para personas entre 27 y 36 años:
Las mejores afores según el rendimiento neto son: Invercap, Banamex e ING (que por cierto ahora es Sura).
Las peores son: Inbursa, Banorte Generaly (que ya se fusionó con Afore Siglo XXI) y Coppel.

¿Qué otras recomendaciones se les ocurren para dejar de pagar algunas comisiones?

Espero sus tips en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Van a decir que esto de que el Buró de Crédito sea tu amigo es la más grande mentira que he dicho. Sobre todo a quienes los cobradores de sus créditos les llaman a las siete de la mañana en sábado para decirles que si no pagan se van a la “lista negra del Buró”.

La mentira es que exista una “lista negra del Buró de Crédito”.

Todos los que tenemos una tarjeta de crédito, un crédito o pagamos un servicio como los de telefonía o televisión por cable, tenemos un historial crediticio en el Buró.

Digamos que es como las calificaciones que recibíamos en la primaria, cada materia es equivalente a alguno de nuestros contratos con instituciones financieras o de servicios. Y cuando pagamos a tiempo o no pagamos nuestras calificaciones suben o bajan.

Les voy a dar tres razones por las cuales este historial de crédito o reporte crediticio -que puedes obtener gratis una vez al año- es una herramienta que podemos utilizar para mejorar nuestras finanzas o aprovechar lo que las instituciones financieras nos ofrecen:

  1. Te ayuda a saber si eres sujeto de crédito y es tu credencial ante el mundo del crédito: Si tu ves que tienes puras palomitas sabrás que puedes acudir a una institución a pedir un préstamo, por ejemplo. Incluso, si tienes algunos puntos débiles es probable que encuentres una institución que tome el riesgo de prestarte. El punto es que conocer tu historial te ayuda a medir tus probabilidades actuales de obtener un crédito y de comenzar a tomar acciones para aumentar estas posibilidades.
    Por otro lado, este reporte crediticio es la referencia para avalar tu trayectoria en el manejo del crédito. En el momento en el que una institución financiera ve tu reporte puede decir de forma rápida y sencilla si quiere tenerte como cliente. Mostrar que nunca te has tardado en pagar tu tarjeta se ve en este reporte y puede ayudarte a que te den el crédito hipotecario que quieres.
    Siempre es mejor tener un historial que no tenerlo. Por eso, estar en el Buró de Crédito es positivo.
  2. Te ayuda a saber que tienes tus finanzas bajo control y saber si te puedes endeudar más: Tu historial refleja que pagas a tiempo y mantienes un nivel de endeudamiento adecuado. En otras palabras puedes ver que tienes tus finanzas organizadas.
    Además, al observar tu reporte de crédito especial y analizar la información detallada de tus créditos puedes obtener una perspectiva completa de tu nivel de endeudamiento y, por lo tanto, saber si te puedes endeudar un poco más y buscar la hipoteca que necesitas para la casa que quieres.
    Ojo, también podrás ver si ya estás llegando a un nivel de endeudamiento peligroso y podrás tomar acciones a tiempo. Por ejemplo, congelar una tarjeta o renegociar tu préstamo.
    Si has tenido retrasos o incumplimientos, el Buró tiene una herramienta que se llama Tu Asesor que es un servicio gratis que te explica a detalle la información en tu reporte y te da recomendaciones para mejorar tu situación y aumentar tus posibilidades para recibir nuevos créditos.
  3. Te ayuda a protegerte contra fraudes: Muchos delincuentes buscan tus datos confidenciales con el fin de hacerse pasar por ti y obtener créditos que te cobrarán. Sí, el famoso caso del robo de identidad.
    Si consultas tu historial en el Buró puedes protegerte contra este fraude porque puedes ver quién y cuándo te prestan dinero o consultan tus datos. Si puedes detectar esto a tiempo es más probable que logres detener el proceso antes de afectar tu patrimonio. Para más información sobre el robo de identidad, entra aquí.

Ojalá que después de leer esto ya no creas que el Buró es tu enemigo. Si sí, cuenta ¿por qué?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter: @vivircomoreina

 

 

 

 


Este abril se cumplen dos años del inició este blog y este evento coincidió con que estaba por llegar a los 2,000 seguidores en Twitter. Como me pareció lindo andar en tanto festejo prometí que al seguidor 2,000 le respondería una pregunta de finanzas personales consultando a un experto en planeación financiera.

El seguidor que ganó fue @elgranjurado de Atotonilco el Alto y su pregunta: “Voy a recibir un dinero, el monto es equivalente a lo que tengo en deudas, ¿qué debo hacer?, ¿debo pagar o debo invertir?”

Este es un dilema que mucho hemos tenido y probablemente no sólo una vez en la vida, sino varias. Y quizá para algunos de ustedes la respuesta sea obvia: ¡Paga las deudas!

Pero @elgranjurado tenía una segunda cuestión interesante: Si paga deudas y se queda sin un quinto, ¿qué hace en caso de una emergencia?

Al experto al que consulté para hablar de este caso fue a Mauricio Medina, director general de Planifik, una empresa de asesoría financiera en Monterrey, Nuevo León y a quien pueden seguir en Twitter como @Planifik_Asesor.

Como todo en las finanzas personales, hay que analizar caso por caso y tratar de tener la mayor cantidad de detalles. Por eso, dice Medina, lo primero que hay que considerar es si:

a)    la deuda que se tiene es por malos manejos financieros (no saber nada de finanzas personales y dejarse llevar por el puro gusto del consumismo, por ejemplo), o, al contrario,

b)   la persona tiene buenas prácticas financieras pero se endeudó por invertir en un negocio que no tuvo éxito, un riesgo de cualquier inversionista.

La respuesta según el caso:
a)    En el caso de las malas prácticas financieras lo más sano es eliminar la deuda. Aunque parezca drástico, quedarse sin efectivo (y sin deudas) puede ser la mejor decisión para una persona que no tiene control de su dinero. Hay que entender que no hay un saldo de deuda ‘pequeño’ pues cualquier deuda que no se enfrenta se convierte en un problema ‘marca diablo’. Los intereses funcionan como bola de nieve: crecen y crecen y crecen. Por eso, en un caso de malas prácticas financieras se puede pensar en cortar con este círculo vicioso en cuanto se pueda.
Otra cosa que se recomienda es -desde ya- congelar las tarjetas de crédito -sí como en la película de la chica adicta a las compras- y de verdad enfocarse en vivir con lo que se gana o, incluso, con menos, para poder empezar con el ahorro. Hay quien dice que hay que vivir con el 80% de lo que se ingresa para que el resto se tenga como colchón.

b)   En el caso de una persona que arriesgó parte de su dinero en un negocio que resultó fallido, pero que es organizada con sus finanzas y siempre (hasta ahora) había podido tener un ahorro y vivir tranquilamente y sin deudas, entonces, quizá sea buena idea pagar la deuda, pero quedarse con un monto pequeño para una emergencia o una oportunidad de inversión. (Aunque para esto hay que hacer un análisis más a fondo -que la vez anterior en la que el negocio falló- y buscar buena asesoría).

Qué pánico con la deuda:
Este es un ejemplo de lo que puede pasar con una tarjeta de crédito mal pagada y, lo que intento es que no sólo @elgranjurado analice su situación, sino que todos los que hemos pasado por deudas mal pagadas lo tenamos en mente para no volver a caer:

En México, según datos de la Condusef, el 70% de los usuarios de plásticos pagan sólo el mínimo de su estado de cuenta al mes. Por hacer esto podrían pagar más del 500% del monto original de lo que adquirieron.

La diferencia –haciendo un esfuerzo pequeño- es abismal. Por ejemplo, si en la tarjeta debes 10,000 pesos y sólo pagas el mínimo, terminarás de pagar en 20 años y habrás pagado 50,200 pesos aproximadamente. Pero, si abonaras 10% pagarías la deuda en 5 años y desembolsarías sólo 16,400 pesos aproximadamente.

¿Quieren seguir pagando sólo el mínimo?

Por otro lado, sé que hay deudas que cuestan más trabajo que otras, incluso hay veces en las que es más fácil decidir pagar intereses al banco, por ejemplo, que deberle dinero al suegro. También esto debe entrar en consideración cuando se va a pagar deudas y no se pueden pagar todas. ¿Cuál es la más cara (emocionalmente o por los intereses)? Y decidan cuál es la que quieren pagar primero.

En conclusión, querido @elgranjurado, estás en un momento de tomar una decisión importante y debes ser honesto contigo mismo y saber realmente si eres una persona con buenas (en serio buenas) prácticas financieras y que está endeudada por circunstancias y no por fallas presupuestales o consumistas. Después de eso analiza si hay alguna deuda que podrías no pagar ahora que recibas ese dinero y haz un presupuesto para que cada mes pagues algo de tus ingresos a esta deuda y así la saldes lo antes posible.

Después de pagar deudas, revisa tu presupuesto de nuevo y recorta para que empieces con tu ahorro y disminuyas tus gastos.

Sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina o en la zona de comentarios. ¿Ustedes cómo le han hecho con las deudas?


Sí, resulta que es recurrente que los mexicanos no lleguemos a la quincena, según datos de una encuesta de Profeco sobre presupuesto y riesgos financieros.

¿Qué quiere decir esto?

No llevamos un buen registro de gastos o un presupuesto y que, literalmente, se nos va el dinero.

De los encuestados, sólo 34% tiene un registro de lo que gasta, ya sea en un papel o en medios electrónicos. Del resto, 36% dicen que tienen un registro mental y los demás no tienen idea en qué se les va el dinero.

Y, bueno, del 36% que dice llevarlo mentalmente, ¿cómo le harán?, me pregunto, porque yo no tengo la capacidad de memoria para recordar cuánto gasté ayer en el supermercado, la tintorería y los merengues que compré para mi mamá. Y esto fue ayer, así que preguntarme del gasto de principios de mes es imposible.

Por eso creo que 66% de los encuestados no saben cómo gastan o en qué gastan y esto explica que el día 12 del mes andemos pidiendo dinero al vecino o al suegro.

De hecho, la encuesta de Profeco dice que de quienes se quedan sin dinero para sus gastos fijos y o variables del mes, el 74% recurre a préstamos de familiares o amigos, el 17% a tarjetas de crédito y sólo 2% a sus ahorros.

Esto me lleva al siguiente paso: 51% de los encuestados dice destinar algo de su dinero al ahorro, ¡qué bien! El problema es que la mayoría de los que ahorran lo guardan en casa, en una caja de ahorro o en una tanda. De esto podemos concluir que todavía confundimos el término ahorro con atesorar – es decir – guardar bajo el colchón.

Seguimos con una cultura financiera de primaria. No hemos logrado –y en esto me toca parte de la culpa por ser fiel comunicadora de la importancia de unas finanzas personales sanas- que la mayoría de los mexicanos decidan tener confianza en las instituciones financieras o que decidan llevar una sana relación con el dinero. También creo que no somos capaces de tomar la responsabilidad de nuestras acciones. Según la encuesta de Profeco, del 30% que no llevan registro alguno de sus gastos el 8% dice que no quiere hacerlo, en su mayoría, porque no le interesa. Y si no nos interesa saber en qué gastamos, nunca vamos a lograr tener un ahorro, poder comprar una coche, o pagar una emergencia sin endeudarnos.

¿Qué nos falta por hacer? … Y esta pregunta la planteo para los que decimos que comunicamos sobre finanzas personales, o para las instituciones que tienen también esa bandera: ¿Qué vamos a hacer para que los mexicanos logremos llegar a la quincena con los pagos hechos, un ahorro y sin endeudarnos?

Les dejo algunas lecturas que les ayudarán a organizar sus finanzas para no caer en estas estadísticas:

Sobre el presupuesto: Mamá, por tu culpa no tengo dinero.
Sobre el cuidado del dinero: La frugalidad es sexy
Sobre cultura financiera: Errores y aciertos para la cartera familiar
Todos estos posts tienen a su vez, ligas a otros artículos sobre finanzas personales que pueden ayudar a dar una guía para empezar una buena relación con el dinero.

Espero sus ideas en la sección de comentarios.


Si tienes la meta de llevar una buena relación con el dinero, entonces crear patrimonio debe ser algo que tienes danzando en la cabeza.

Una forma de crear patrimonio son los bienes inmuebles.

Una casa que vas a vivir te permitirá tener invertido un dinero en algo tangible, y aunque no es de liquidez inmediata, y no será la mejor inversión si la vendes por un apuro económico, si es un bien que heredas y que crea patrimonio para tu familia.

No por nada a rentar inmuebles se le llama el negocio de las viudas… adquirir bienes inmuebles para uso o para rentar da rendimientos.

Como escribí en un artículo para la revista  Metros Cúbicos, en los últimos años, la plusvalía en los inmuebles se ha mantenido en 4.5%. Si a esto se le suma se le suma la rentabilidad del bien inmueble, (las casas se rentan en 0.6% del valor) el resultado puede ser interesante.

Ejemplo: Si hace 5 años hubieras invertido 2 millones de pesos en CETES o UDIS, tu rendimiento sería más o menos de 38%. Pero si lo hubieras invertido en una propiedad en una zona con buena plusvalía, como Polanco, en la Ciudad de México, hubieras tenido un rendimiento de un 29%. Si a esta plusvalía del inmueble le sumas la rentabilidad el rendimiento acumulado puede llegar al 50%.

Entonces, ¿por qué no saltamos todos a comprar ya?

  1. No hay que comprar casa si esto es una inversión que no puedes pagar. Si bien utilizar un crédito hipotecario te permite adquirir una casa sin descapitalizarte, hay que analizar si puedes pagar este crédito. No compres algo que después te deje sin capacidades para pagar la colegiatura de tus hijos. (En este post hay una tabla que dice cuánto pedir de crédito según tu salario). Si quieres saber cuánto gastar en tu casa lee esta nota de Metros Cúbicos.
  2. Decide si quieres un bien inmueble como inversionista o para vivirlo. Si lo vas a vivir, deberás tomar en cuenta tu etapa de vida y los planes a futuro para saber qué comprar y cuándo. Si lo quieres como inversionista, piensa que es una actividad que toma tiempo. ¿Vas a poder lidiar con inquilinos y cobrar las rentas?

Si tienes en la cabeza adquirir un bien inmueble, piensa cómo esto puede afectar tus finanzas personales. ¿Por qué lo quieres?, ¿para qué lo quieres?, y ¿es la casa correcta?

Para responder a esta tercera pregunta, responde a las siguientes preguntas…

El bien inmueble…

Sí __ No__ Está en una zona en la que quiero vivir.

Sí __ No__ Está en una zona cercana a mi lugar de trabajo.

Sí __ No__ La escuela de mis hijos queda a una distancia manejable.

Sí __ No__ Los servicios que utilizo están cerca (banco, supermercado, restaurantes que me gustan, etc).

Sí __ No__ Mi familia puede visitarme porque mi casa no les quedará muy lejos.

Sí __ No__ ¿Estoy haciendo una compra emocional porque la casa me gusta? O ¿el bien inmueble cubre mis necesidades?

Sí __ No__ Esta casa ¿me servirá para cubrir mis necesidades en un futuro cercano?, ¿cumple mi proyecto de vida de 5 a 10 años?

Si respondiste a la mayoría que sí, entonces puedes pensar en dar el siguiente paso y analizar cómo la vas a pagar…

No saltes a comprar porque creas que cualquier cosa va a crear tu patrimonio, un bien inmueble es una decisión compleja y hay que analizar todas las aristas antes de firmar un contrato.


Ya estamos llegando a mediados del mes y seguro empiezan a llegar los estados de cuenta con los gastos de diciembre. Ya sean los estados de cuenta de la tarjeta de crédito, o los cobros de servicios, cualquiera te puede asustar y tu cuenta de banco, probablemente, la sientes un poco corta para costear todo.

Es hora de hacer un esfuerzo extra para que las deudas no te hundan. Ya sea que tienes un trabajo fijo y recibes un sueldo quincenal o que seas independiente y recibas pagos por proyecto, debes encontrar la mejor manera de lograrlo.

Les dejo algunos casos claves que se deben enfrentar en enero y recomendaciones para que no duela tanto.

El aguinaldo que ayuda: Si tienes y tenías un sueldo fijo y recibiste aguinaldo, cualquier experto en finanzas personales te hubiera dicho en diciembre: ‘Ahorra una parte. Guarda un pedazo para enero. Paga los regalos y las fiestas con otra parte.’

Si hiciste eso, puedes pagar gastos fijos que lleguen un poco más altos a principios de este año. Por ejemplo, la luz va a costarte más si dejaste el arbolito prendido todo diciembre. Ese extra de tu aguinaldo puede ayudarte a cubrir estos costos elevados, o una mensualidad de la tarjeta de crédito.

Si abusaste del plástico: Llegaste al límite de crédito y ahora no puedes pagar ni el supermercado con tu tarjeta. La única forma de arreglar esto es pagar más del mínimo o la deuda será eterna. (En serio). Si además abusaste de los pagos a mil y un meses sin intereses (no importa que sepas que no es buena idea, siempre lo hacemos para poderle comprar al sobrino el juguete que quiere) paga toda la mensualidad o terminarás pagando intereses.

Finalmente, congela el plástico, ya sea literalmente dentro de una bolsa de agua en el congelador, o que la guardes en un cajón. Ni modo. Esta es la mejor forma de bajar la deuda más rápido.

Con sueldo fijo o sin él: No importa cuál sea tu circunstancia, si sigues tienes un presupuesto y sólo perdiste el estilo a finales de año, entonces debes tener un ahorro (el del 10% de tus ingresos). Lo ideal es que este dinero lo tengas en una cuenta a la que no puedes acceder tan fácil, pero en el peor de los escenarios, puedes sacar un poco de ahí para pagar lo haga falta.

Esto es un préstamo, así que deberás reponerlo poco a poco con tus siguientes ingresos en cuanto salgas de este bache. La bondad, es que como te lo prestas tú mismo no te tienes que pagar intereses.

Las rebajas tentadoras: Todas las tiendas departamentales tienen estos enormes letreros rojos con enormes porcentajes de descuento.

A menos de que hayas sido tan organizado para no gastar nada en diciembre y tengas la costumbre de dar regalos en enero, entonces no debes ‘aprovechar’ los descuentos. Ni modo.

¿Por qué te darías chance de comprarte algo? Si puedes cubrir tus deudas mensuales (además de gastos fijos) y cubre tu porcentaje de ahorro y tienes un guardadito que hiciste para estas rebajas, adelante, compra los zapatos a 30% de descuento. (Y date una palmadita en la espalda, porque eso es apegarte al presupuesto y tener el hábito de unas sanas finanzas personales). En otras palabras, eso sí es ‘Vivir como reina y gastar como plebeya’.


La recuperación de la crisis no está tan cercana como muchos quieren creer. La falta de efectivo se ha sentido y poco a poco se ha bajado el consumo.

De aquí la importancia de saber manejar el dinero.

No se trata de darle más importancia de la tiene, sólo de crear la consciencia de que los billetes ayudan a que los baches no sean tan complicados de enfrentar.

El secreto está en la organización y la buena administración, en otras palabras, en nuestra cultura financiera.

Como es lunes y empieza la semana les dejo unos tips. En lo personal dos lunes al mes reviso gastos y presupuestos, de esta forma, para el fin de la quincena tengo la impresión de que veré resultados (unos pesos de más). Estas recomendaciones tampoco son lineamientos para un tratamiento de desintoxicación, no se trata de sufrir, sólo empezar a tomar las riendas de lo que se tiene, se debe y encontrar los mecanismos para que el dinero no cause dolor.

  1. Entérate en qué gastas y qué debes: Hay que hacer una lista de todos los compromisos financieros que se tienen, desde la renta y los gastos fijos del mes, hasta ese horno tostador comprado a 12 meses sin intereses hace un par de semanas. No olvides la deuda que tienes con el cuñado que te prestó dinero para las citas del pediatra de los hijos el mes pasado.
  2. Establece prioridades: Hay que saber qué es más importante. En una hoja dividida en dos de un lado pon ‘Urgentes’ y del otro ‘Lo que quiero’. En la primera categoría enumeras, según la importancia y urgencia de pago, cosas como renta, seguros médicos y pagos a préstamos (incluyendo tarjetas de crédito). Todo lo que sea más urgente de solventar que, por poner un ejemplo, una ida al cine. En la otra categoría llamada ‘Lo que quiero’ enumeras todas las actividades que quieres hacer o los gustos que te das normalmente.
  3. Marca las metas: En la lista de prioridades ‘Urgentes’, probablemente primero estén los gastos que necesitas para vivir y después las deudas. Para pagar las deudas debes hacer algunos cálculos, pero primero junto a cada compromiso pon la fecha en la que se debe pagar (por ejemplo la fecha de pago de las tarjetas o préstamos). Después busca formas de recortar gastos en tu presupuesto, (que espero tengas, si no, descarga uno aquí y llénalo) y entonces pones una segunda fecha, esa en la que crees que podrás pagar. Sólo tú puedes hacer este análisis. Cuenta, suma o resta y pronto tendrás un calendario de pagos.
  4. Esconde un tiempo las tarjetas de crédito: intenta utilizar estos métodos de pago sólo para emergencias. Según una encuesta de la Secretaría de Hacienda, de las personas que tienen una tarjeta de crédito, 56 de cada 100 la utilizan para pagar necesidades en el hogar y 48% se han retrasado en el pago del plástico por lo menos una vez. Si las deudas en la tarjeta cada vez son más difíciles de enfrentar, tu nivel de endeudamiento es muy alto, hay que pagar y dejar de usarlas para bajarlo. Es importante no olvidar que lo que se debe en los plásticos mes con mes será mayor, así que esto es equivalente a comprometer tus ingresos futuros.

Por ahora les dejo estos cuatro. El siguiente post les comparto otras recomendaciones. Si ustedes tienen unas para compartir, por favor, no dejen de mandarlas.


Foto: EspecialNo más quejas. No más reclamos y no más ‘martirización’. Es tiempo de agarrar al toro por los cuernos. 

La crisis nadie sabe en realidad cuándo acabará. Pero yo decido dejar de sufrir ahora mismo y volver a establecer metas. 

Lo que he logrado:
- Acumular un fondo de emergencia equivalente a tres meses de mi sueldo. 
– Pagué el último mes de mi refrigerador a 12 meses sin intereses
– Revisé mi portafolio de inversión con mi asesor. 
– Revisé mi presupuesto y lo ajusté. (Sigue a dieta…) 
– Estoy bien asegurada (coche, vida y gastos médicos mayores). 

Lo que me falta:
- Concebir mi plan B (por lo menos ya tengo contemplado que lo necesito).
– Firmar el contrato para mi PPR y disfrutar de la posible deducción de impuestos. 
– Saldar mis deudas educativas. Sigo pagando mes a mes mis préstamos, pero para llegar al final me faltan tantos años, que mejor no los cuento…

¿Qué viene después?
En el momento en el que palomeé los dos primeros pendientes en la lista de lo que me falta, puedo pensar en nuevas metas a corto y mediano plazo. En el largo plazo mantengo el objetivo de pagar mis préstamos y el ahorro para el retiro, que estará en el PPR. 

En cuanto logre esto podré sentirme más segura ante la crisis. Por eso, repito, yo ya me dejo de quejar. 

¿Cómo va tu panorama?



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