Esta es la cuarta confesión, y la guardé para el final, porque esta sí que es una mujer organizada con su dinero y por eso, se puede dar gustos…
‘Aparto mi pedazo para mis lujos’
Yo sí gasto bastante, conmigo sí se aplica eso de que si tengo un mal día, ir de compras me ayuda a estar de mejor humor.
Pero, tengo un ingreso y me puedo dar esos lujos.
A veces me da un poco pena que mi esposo vea cómo gasto mi sueldo, o la parte que no usamos para gastos de casa.
En cuanto a la comunicación, los dos sabemos cuánto ganamos y cuánto gastamos.
Pero en mi presupuesto yo sí incluyo lo que tú dices de tener un monto específico para “pasarla bien”, otro para ahorrar, otro para los gastos de la casa…
De verdad que qué bien que tengas un presupuesto, que ahorres y puedas pasarla bien. Felicidades. En cuanto a lo de la culpa… debes dejarla a un lado. No debes sentirte culpable porque gastas lo que tienes apartado para gastar. Nada de penas. Y para esto recomiendo que lo platiques con tu pareja, enséñale tu presupuesto, es más, hagan uno juntos en donde los dos tengan un pedazo para sus gustos y gastos y lujos. Seguro él también gasta en cosas sólo para él. Al compartir y ser abiertos, se quieta la culpa o la pena, a menos, de que te pases de gastalona y uses el dinero que era para arreglar las ventanas de la casa.
Sólo una pregunta, para jugar al abogado del diablo… ¿Tienen seguros médicos, de auto y de vida? Porque este es otro elemento de la previsión…
Te recomiendo el libro de Ramit Sethi, ‘I will teach you to be rich’, no han hecho la traducción, pero puedes conseguirlo en amazon.com o échate un clavado a su blog, en el que hay partes de su libro.

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Regina Reyes-Heroles C. ahorraba la mitad de todos sus ‘domingos’ sin saber para qué, hasta que descubrió los libros y los zapatos.