El amor y el dinero parecen ser temas sin mucha relación entre sí. Pero, al final, los dos causan ilusión y los dos pueden traer problemas. Además, para conseguir uno podemos usar el otro.

Confieso que soy poco partidaria de esta celebración de corazones y sentimientos amorosos. Creo que el 14 de febrero es un día para incitarnos a gastar lo que debemos ahorrar. No obstante, utilizo el día de San Valentín como pretexto para hablar de las parejas en México y su gasto en el amor.

En México solo 34% de los hogares está formado por parejas casadas. De hecho, hay más de 20 millones de mexicanos solteros, viudos, divorciados o separados.  Y aún así, los mexicanos gastan en promedio más de 220 billones de pesos al año en la búsqueda de una pareja, según un estudio llamado ‘El costo del amor en México’.

Según las estadísticas de Seis Grados, agencia de matchmaking para los solteros mexicanos, la edad está ligada o es proporcional a la cantidad de dinero invertida en un primer encuentro:

  • El 20% de  los solteros estaría dispuesto a pagar hasta 250 pesos en una primera cita.
  • El 50% de los solteros estaría dispuesto a pagar hasta 500 pesos en una primera cita.
  • El 30% de los solteros estaría dispuesto a pagar 600 pesos o más en una primera cita.

Todos los que andan en búsqueda del amor gastan unos 16,000 pesos al año en actividades que les ayudarán a encontrar a su media naranja -salir para conocer gente, tratamientos de belleza o ropa-. Otro dato -algo esperado, la verdad- que me compartieron en Seis Grados es que los hombres gastan más que las mujeres a la hora del cortejo, 89% de los mexicanos sigue pensando que el hombre debe pagar la cuenta.

Las mujeres gastan unos 4,000 pesos menos que los hombres en actividades para encontrar el amor. Y aquí solo me pregunto si incluyen en esto las mil y un visitas a salones de belleza, depilaciones, tratamientos para uñas y demás cosas que hacemos siempre para vernos bien por si nos encontramos con un potencial galán. Y esto me lleva a otro punto, al final, no solo los solteros gastan en encontrar el amor, los emparejados gastamos en mantenerlo, aunque digan que cada vez menos.

Según los datos de Seis Grados, durante el primer año de relación, las nuevas parejas invierten alrededor de 27,000 pesos anuales en citas, actividades recreativas y de descanso. No obstante, los gastos se reducen de manera significativa mientras más tiempo tiene la relación.

¿Cuánto gastan ustedes en mantener el amor o en encontrarlo?, ¿lo tiene contabilizado?, ¿lo tienen presupuestado? 

Un par de datos curiosos que me mandaron de Seis Grados y que son de un estudio internacional realizado en 14 países que analizó la relación entre la vida en pareja y los salarios percibidos:

–          El 68% de las personas con mayor productividad están casadas o viven con sus parejas.

–          Las personas casadas incrementan su salario en 3.2% anualmente, mientras que las solteras solo lo aumentan en un 1.4%.

–          Los hombres que viven con sus parejas ganan más que los solteros. Sin embargo, las mujeres que viven con sus parejas ganan menos que las mujeres solteras.

Espero pasen un lindo y no despilfarrador día del amor y la amistad. Y me quedo esperando sus comentarios en la zona de opinión, además de que espero sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y Facebook.  

 


Resulta que el bullying no solo se da en las escuelas a los pequeños, también en las relaciones financieras.

Ser un bully financiero implica, según este artículo en U.S. News, que dentro de una relación entre dos personas uno de los dos usa su poder e influencia para controlar al otro financieramente. Las tácticas más comunes, según el artículo:

– Hacer que el otro se sienta culpable por ciertas compras
– Limitar el gasto mensual
– Hacer que el otro muestre tickets y recibos de sus adquisiciones
– No dejar al otro ir de compras solo

¿Se sienten identificados?

Me encontré este quiz en línea en el sitio de Credit Karma, navegando entre sitios y me pareció genial, además de que me hizo reflexionar mucho sobre la relación que establecemos con nuestros familiares y parejas en el aspecto financiero. (Está en inglés) Espero se animen a hacer el ejercicio y analicen cómo es que se llevan con su pareja en términos financieros. Este es un primer paso para ir mejorando las finanzas en la pareja o la familia.

Una de las preguntas del quiz es si crees que tu pareja te ha escondido o mentido sobre dinero. Y esto me lleva a uno de mis temas favoritos, la famosa cuenta secreta o partida secreta que muchos tienen con sus parejas. Responder de forma positiva a esta pregunta en el quiz no necesariamente hará que el resultado sea negativo, pues el resultado va en un rango de puntos, lo que creo es que responder sí o que seas tú quien esconde dinero de tu pareja puede ser un guiño a que uno de los dos tenga un poco de bully en su forma de tratar el dinero. Piénsenlo, es lo único que les pido.

Si resulta que tu pareja es un bully o te das cuenta que el bully eres tú:

– Intenta empezar conversaciones sobre sus finanzas con cierta frecuencia.
– Intenten hacer un presupuesto financiero familiar para aclarar cuánto entra a la casa y cómo se va el dinero.
– Hablen de lo que les molesta de cómo se tratan.

Espero sus preguntas y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook en faceboo.com/vivircomoreina.

¡Feliz año!

 

 

 

  • Not letting his or her partner go shopping alone

 

 


Una vez más algunos de los integrantes del clan financiero nos unimos para hacer una cadena de blogs sobre el dinero, esta vez, pensados en la mujer porque hoy es nuestro día. ¡Feliz día de la mujer!

Si han llegado aquí porque leyeron el blog de Sofía Macías de El Pequeño Cerdo Capitalista, entonces ya se enteraron de si es o no mala educación preguntar el sueldo. (Si no lo han leído, vayan).

A mí me toca hablar de cuando el sueldo que reciben las mujeres es mayor al que reciben sus parejas.

Un par de datos que llaman la atención:
La portada de la revista Time titulada “The richer sex” o algo como “El sexo más rico” dice:
–       4 de cada 10 esposas que trabajan tienen un salario mayor al de su marido. Esto no se traduce en que ganen igual que sus pares, de hecho, las mujeres que trabajan tiempo completo siguen ganando el 81% de lo que gana el hombre en un puesto igual. Eso quiere decir que las mujeres que mantienen sus hogares lo hacen con menos dinero que sus pares hombres.
–       Es probable que en 25 años las carreras de derecho y medicina sean dominadas por el sexo femenino.
–       Las mujeres solteras entre los 22 y los 30 años que viven en la mayoría de las grandes ciudades estadounidenses tienen un ingreso promedio mayor al de sus pares hombres.

Y sí, son datos en Estados Unidos y en México, dirán algunos, la realidad es distinta (aquí una numeralia de la realidad de las mujeres en México). Aquí 40% de las esposas no ganan más que sus maridos. Pero de que hay casos de parejas que viven así, eso es una realidad.

Yo conozco un par. Ellas son las ejecutivas que trabajan y ganan más y sus parejas ayudan en la casa y/o con los hijos. ¿Qué es lo correcto? Nadie sabe, cada pareja debe acomodarse según sus necesidades. Porque el que ella gane más no se traduce en que necesariamente tenga menos tiempo para los hijos. Y el que él gane menos tampoco es equivalente de que pueda tomar el rol de proveedor en casa.

Cuándo les preguntas a ellos si son felices de que sus esposas traigan más dinero a casa, te dicen que sí. Pero, ¿realmente son sinceros?, ¿no les importa que ellas paguen la cuenta en el restaurante?

Pregunté en Twitter y Facebook las respuestas incluían las siguientes frases:
“Intimidante por la educación que nos dieron, pero deberíamos estar orgullosos”.
“Si gana más que yo no me inquieta, los dos ganamos”.
“Me da mucho estar al lado de una mujer exitosa, me impulsa y comparte conocimiento”.
“Que no importa quién aporte más o menos, ambos tienen compromisos en la casa y mucho más con los hijos”.

El mundo laboral ha cambiado. Las mujeres llegan a puestos directivos cuando antes era impensable. Balancean trabajo y casa, proveen dinero y tiempo a la familia. Y sus parejas las ayudan y las impulsan. (Un par de notas al respecto que les pueden interesar: Guerra por las mujeres, Administra tu hogar como a la empresa).

Si estás en esta posición y ganas más que tu pareja o ella gana más que tú, estos tips los pueden ayudar a que las finanzas en pareja no causen estrés emocional:

  1. Tengan una cuenta para los gastos de la casa en la que los dos aporten y los dos puedan comprar cosas sin permisos. Lo que entra ahí es de los dos y ambos pueden comprar lo que crean necesario para la casa.
  2. Hablen de quién paga cuando salen juntos. Habrá a quienes no les moleste que la mujer firme la cuenta incluso frente a los amigos. Habrá a quienes sí. Hablen antes de que hieran sentimientos. Y un detalle, no porque ella firme, quiere decir que ella paga, ¡eh!
  3. Hablen de dinero. Esto no lo puedo dejar de decir. Sin una buena comunicación no hay barrera que detenga las emociones de la relación financiera. Si tienen metas en conjunto y saben por qué cada uno hace lo que hace y aporta lo que aporta, no habrá resentimientos.
  4. Como mujer, por favor no te sientas mal. Si tú eres la que te sientes mal porque tu marido gana menos, a él lo vas a poner en la situación de sentirse incómodo. Entonces, no porque ganes más debe cambiar el arreglo que tenían como pareja.
  5. Dividan responsabilidades: Sean claros de a quién le toca qué en la familia. Y no solo respecto a quién recoge a los hijos de la clase de natación, sino del ingreso de ambos, qué y cuánto es para qué. Para más sobre esto, lean la nota que les compartí un poco más arriba titulada ‘Administra tu hogar como la empresa’.

Este es solo uno de los temas relacionados con las mujeres y el dinero, para seguir leyendo y obteniendo más información, lean el post en el blog de Isela Muñoz, El Peso Nuestro de Cada Día, a quien por cierto hay que felicitar no solo por ser mujer, sino porque su blog hoy cumple 5 años. Su blog de hoy es: Finanzas para mujeres, lo que deberías saber de dinero.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook en www.facebook.com/vivircomoreina.  


El dinero es uno de los temas que en las parejas puede costar peleas eternas y llegar a rompimientos poco amables.

No es laprimera vez que hablo del tema. Pero ahora quiero plantear dos preguntas que pueden estar en la cabeza de muchos:

1. ¿Cómo, cuándo y dónde es el mejor momento y situación para hablar de dinero con la pareja?, ¿qué tantas veces debemos revisar las metas y presupuesto que establezcamos juntos?

2. ¿Cuál es el peor error financiero que podemos cometer en términos de el dinero y la pareja?
En la cama no será el lugar adecuado para platicar de las necesidades financieras de la familia. Hay que hacer una cita y ponerlo en la agenda. Sentarse con el presupuesto y las dudas que cada uno tiene.
Ninguno tendrá hábitos administrativos similares, por lo que lo mejor que podemos hacer es escuchar al otro con la misma atención que queremos recibir.
Cada pareja, según sus necesidades, deudas, ingresos y gastos debe establecer cada cuánto quieren y deben revisar el presupuesto. Una vez cada dos meses si tus finanzas andan poco estables o dos veces al año, si ya tienes bajo control tus gastos y tu presupuesto.
Finalmente, soy creyente de que el peor error financiero que podemos cometer es nohablar con la pareja o la familia sobre dinero.Eso de que no se habla de este tema es cosa del pasado. Afilen los lápices juntos, busquen las estrategias que les funcionan y corrijan errores como familia o unidad.
Para leer más sobre el tema te recomiendo este post de Karla Bayly en el sitio de Hablemos Dinero.
Sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook en Facebook.com/vivircomoreina.

El día que te cases vendrán gastos importantes que debas hacer. Independientemente de si quieres una boda real o solo firmar ante el juez y echar unos tacos con los amigos, el matrimonio implica gastos que pueden afectar tu cartera.

Por ejemplo: cambio de casa, comprar una cama, el viaje de luna de miel, el pago del juez civil, o el vestido de novia.

Habrá quien ahorre toda su vida para la boda de sus sueños, habrá a quien le ayuden sus familiares y habrá otros que deban juntar un dinero para el festejo. Y todos, después, deberán ir formando patrimonio con su pareja.

No importa en qué caso estés, y cuánto dinero quieras para tu matrimonio o la vida nueva con tu pareja, una lana extra siempre ayuda.

Y aquí es donde entra tu afore.

¿Qué la afore no es para el retiro?
Sí, la afore es ese dinero que juntas durante años para que el día que te retires puedas tener un colchón. Pero la afore no solo es un instrumento para tener el día de tu retiro, resulta que la afore puede ayudarte con los gastos de tu boda con un beneficio que se llama Retiros por Matrimonio.

¿Cómo funciona el retiro por matrimonio?
-       Debes ser trabajador dado de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y tener afore.
–       Debes tener 150 semanas cotizadas.
–       Puedes retirar 30 días de salario mínimo vigente en el DF a la fecha de la celebración del matrimonio. Esto es equivalente a unos 1,800 pesos.
–       El matrimonio debe haberse celebrado a partir del 1 de julio de 1997.
–       Debes contar con la Resolución de Ayuda de Gastos de Matrimonio del IMSS que pides en la Unidad de Medicina Familiar que te corresponde.
–       Ve a tu afore con la Resolución.
–       La afore te entrega los recursos en un máximo de 5 días hábiles.
–       Solo puedes pedir este beneficio una vez en la vida
–       No se descuentan semanas de cotización al solicitarlo.

¿Qué puedo pagar con 1,800?
Esto ya es cuestión de imaginación, pero les dejo unas ideas:
–       Según esta nota publicada en Dinero Inteligente, por invitado gastas entre 350 y 1,200 pesos, así que el retiro de tu afore puede cubrir de 1 hasta 5 invitados al banquete.
-       Si se fueran de luna de miel a Chicago volando por Volaris, con los 1,800 pesos podrían pagar la mitad de uno de los dos vuelos. Para abril de 2013, por ejemplo, Volaris ofrece hoy tarifas de 3,700 pesos por viaje rendondo de Ciudad de México a Chicago.
–       También podrías pagar la tercera parte de un colchón matrimonial que vendan en Liverpool.
–       Y también esto te ayudaría a pagar el maquillaje y peinado de la novia en un salón de belleza.

Piensa que estamos hablando de 1,800 pesos si lo pide solo uno de los dos, pero si tú y tu pareja piden el beneficio, entonces recibirán lo doble.

¿Y si ya me casé?
Todavía tienes el derecho de pedir este beneficio.

Hablando con Edgar González, coordinador de información y vinculación de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), me comentó algo que me pareció interesante: Más allá de la boda, este retiro es un derecho. Quizá ya te casaste hace un par de años pero ahora tienes un apuro económico, y sabes qué puedes hacer: pedir tu beneficio por matrimonio.

En este caso lo que debes saber es que el salario se cotiza según el año en que te casaste, por lo que si tu acta de matrimonio es de 2000, entonces te otorgarán 30 días según el salario de ese año.

En 2011, según datos de Consar, las afores otorgaron a los mexicanos 136.5 millones de pesos en este beneficio, y de enero a julio de 2012 han dado 87.8 millones de pesos.

¿Qué más podrían hacer con este dinero?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación vía Twitter en @vivircomoreina.


Hablar de dinero con la pareja no es romántico.

Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.

No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.

Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.

Las deudas que podría tener:
–       Hipoteca para un bien inmueble.
–       Créditos para un auto.
–       Crédito educativo.
–       Crédito personal.
–       Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
–       Crédito para su negocio.
–       Deuda en tarjetas de crédito.

Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.

En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.

Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.

Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.

Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.

Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:

–       Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.

–       Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.

–       Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.

¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?

Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Sí, así como lo leen se supone que es: entre más dinero, mejor el sexo.

Encontré un estudio titulado “Money as an aprhodisiac – being Rich means getting lucky on your terms” (Dinero como afrodisíaco: ser rico quiere decir tener suerte bajo tus propios términos) publicado en el 2007 por HSGrove, especialistas en el análisis de la riqueza privada, es decir, de los millonarios.

Según los resultados del estudio, 62.9% de los hombres y 83.8% de las mujeres encuestados dieron crédito a su riqueza como razón de una mejor vida sexual.

Y al parecer, las mujeres dan un mayor grado de poder a su independencia financiera, es decir, para nosotras es mucho mejor el sexo cuando hay más ceros en nuestra cuenta de banco. (Que quede claro que es nuestra cuenta de banco, no la de nuestra pareja).

La encuesta se realizó a 661 personas con un promedio de ingresos anuales de 9 millones de dólares, el promedio de edad de los encuestados fue de 57 años y la mayoría estaba casado.

Otra diferencia entre los géneros es que los hombres dijeron que gracias a su riqueza obtenían dos beneficios: podían tener relaciones sexuales con mayor frecuencia y una mayor variedad de parejas.

Mientras tanto, las mujeres dijeron que el beneficio de ser ricas se traducía en relaciones sexuales más placenteras, o una experiencia sexual de mejor calidad.

Otro dato interesante de la encuesta es que un número significativo de personas dijo que su riqueza les permitía aventurarse en una vida sexual más exótica. En ese caso, el 79.7% de las mujeres y el 42.6% de los hombres respondieron de forma positiva. Entre más dinero tengamos las mujeres, más aventureras seremos en la cama…

Esto lo comprueba también un último dato que les comparto: todas las personas que respondieron a esta encuesta tienen acceso a aviones privados, ya sea propios o por medio de programas de tiempos compartidos, y el 71.9% de las mujeres dijo que gracias a su dinero pudieron unirse al conocido club del ‘mile-high’ (millas al aire, o sexo mientras se vuela). Sólo 32.9% de los hombres dijo que gracias al dinero se habían unido a este club. Digamos que las mujeres nos atrevemos a explorar un poco más en nuestra vida sexual cuando tenemos más dinero, y, acceso a un avión privado.

Ustedes, ¿creen que el número de ceros en la cuenta de banco puede incrementar la satisfacción sexual?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 

 


Tengo un par de amigas casadas o con parejas ya en una relación de compromiso, con quienes me reúno de vez a en cuando a platicar. Las tres trabajamos y tenemos independencia financiera, las tres tenemos ahorros, las tres tenemos enfrentamientos ‘maritales’ por el dinero.

Quién no los tenga, que levante la mano y nos diga ¿cómo le han hecho?

Les platico los casos:

  1. La controladora. Una de ellas está casada con un joven que disfruta de la vida y le gusta gastar. Ella, siempre ha sido ahorradora compulsiva y apanicada del riesgo. Él gasta con gusto e invierte con riesgo.
    Hace poco se pelearon porque llegó el estado de cuenta de la tarjeta y ella lo vio antes que él y se dio cuenta de que llevaba un par de meses pagando el mínimo y con una deuda, no muy peligrosa, pero que a ella le puso los nervios de punta. A la hora de enfrentarlo, salieron un par de complicaciones a la conversación y decidieron congelar la tarjeta de crédito hasta pagar la deuda para tranquilizarla a ella y que él haga el ejercicio de no abusar del plástico.
    Por otro lado, después del primer año de matrimonio decidieron que cada uno tendría su cuenta de ahorro/inversión por separado para que cada quién tome el riesgo que quiera sin darle gastritis al otro.
  2. La distraída. A mi otra amiga le gusta pasarla bien y es algo distraída con el dinero, pero está casada con un marido conocedor del tema que lleva las cuentas al centavo. Mi amiga ha perdido su cartera tantas veces que ya no se acuerda del número exacto de eventos desafortunados. Desde que se casó, su marido la ha hecho llevar un presupuesto, junto con él, que revisan cada mes. Las finanzas de los dos están a la perfección, pero para que ella no se ponga de malas porque hay cosas que quiere que “no caben en el presupuesto” entonces quedaron que ella tiene una parte de su sueldo para cosas “fuera del presupuesto”, así puede ser distraída y gastar algo sin contar mucho.
  3. La bipolar. Yo acepto que soy un poco bipolar. Por un lado soy compradora casi compulsiva y hasta en el supermercado encuentro cosas que “sí podría necesitar”. También tengo un ser interior muy, muy tacaño que a veces no me permite darme ciertos lujos. Mi esposo, por su parte, es muy administrado, pero arriesga mucho y tiene por dentro un ser negociante que lo hace ‘jinetear’ el dinero como malavarista profesional. Esto a mí me pone nerviosa.
    Lo que hemos decidido es que lo que es para la casa y la familia no se toca o malavarea. El presupuesto le revisamos los dos, pero lo administro yo, con la promesa de no emocionarme en el supermercado.
    Cada uno tiene un ahorro individual, pero también tenemos uno juntos. Y hablamos de dinero con mucha, mucha frecuencia, normalmente mientras tomamos una copa de vino y escuchamos la música que nos gusta.

No creo que haya una pareja que no tenga enfrentamientos monetarios, sobre todo al inicio del matrimonio como es el caso de estos tres perfiles. Sin embargo, conforme pasa el tiempo hay que acoplarse y ser –cada vez- más abiertos a entender el comportamiento que nuestra pareja tiene con el dinero y ser autocríticos para entender qué –de nuestra relación con el dinero- le puede caer mal a nuestra pareja.

Entendiendo cómo somos y cómo es nuestra pareja podemos entonces establecer qué le toca a cada quién y qué hacemos juntos, por ejemplo. Hay que ser considerados del otro y saber expresar qué es lo que nos preocupa y qué es lo que necesitamos.

Hablen de dinero… ya sé que lo digo mucho, pero es que creo fielmente que esto es necesario para poder llevar cuentas claras y matrimonios largos.

No olviden considerar estos tres puntos:

  1. Administración: teniendo claro cuánto ingresan entre los dos, cuánto van a gastar en su vida y cuánto quieren ahorrar (se vale decir que quieres un ahorro individual, mientras aportes algo al ahorro en conjunto).
    Si uno es más cuidados que otro en la administración, quizá sea la persona indicada para llevar la administración de la casa. Lo que propongo es que lo hablen y se organicen. Si cada uno tiene establecido qué le toca a cada quién entonces se dividen las responsabilidades y los derechos. Esto hace una relación un poco más pareja.
  2. Seguridad: establezcan quién va a estar a cargo de revisar que los seguros estén al día, quién es el encargado de tener contacto con el asesor de seguros. No olviden hablar de previsión para el futuro, es decir, cómo quieren tener su dinero seguro para el futuro, cómo van a enfrentar temas como la colegiatura de sus hijos, o la compra de un bien inmueble.
  3. Diversión: hay que pasarla bien en la vida, de eso no hay duda, y normalmente todos trabajamos para lograr eso. Establezcan metas en conjunto, ¿qué disfrutan hacer juntos y cuánto cuesta?, ¿cuántas veces lo pueden hacer al año sin que esto desbalancee su estabilidad financiera?

Y hablando de esto con otra amiga, que no está casada, me platicó que sus papás tenían un fondo de citas. Y cada vez que podían, metían un dinero en un lugar especial para un momento o tiempo para ellos. Me pareció una idea genial. Estoy pensando en proponerla la siguiente vez que revise el presupuesto con mi marido.

Ustedes, ¿cómo han resuelto sus diferencias financieras con la pareja?

Espero sus opiniones en la sección de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 


Hace un par de días El Pequeño Cerdo Capitalista convocó a algunos colegas amantes de las finanzas personales a un intercambio navideño.

La verdad la convocatoria me asustó. Gastar más dinero en un regalo para personas que “supuestamente” cuidan el dinero me pareció poco inteligente. Pero me equivoqué. Lo que proponía Sofía era hacer un intercambio de consejos financieros en los blogs de cada uno de los participantes. Me encantó la idea.

Así, pues, con ayuda de Elfster –website que hace el sorteo para asignar al amigo secreto-  cada uno recibió el nombre de la persona en quien deben pensar al escribir su consejo financiero.

A mí me tocó Karla Bayly, experta en las finanzas personales, coach de otros con problemas en el tema del dinero y escritora del blog Coaching Financiero. No es fácil darle pensar en un consejo para ella, así que decidí inspirarme en lo que nos ha contado en su blog para dar un consejo que a todos los demás nos sirva para cuidar el dinero en el 2011.

Hablen de dinero.

Hay que dejar a un lado esta tradición de que hablar de dinero está mal visto, que es de mala educación y que jamás se hace frente a los hijos. La única forma en la que los hijos aprendemos a cuidar el dinero es si en casa se nos enseña a hablar de él, a tener una relación sana con los billetes y monedas que llegan a nuestros bolsillos.

Hay que hablar de dinero para entender que éste es sólo (me niego a quitarle el acento a este sólo a pesar de lo que diga la Real Academia de la Lengua) una herramienta para conseguir las cosas que nos pueden hacer pasar un buen rato en la vida.

También hay que hablar de dinero para no caer en esta tendencia de que sin él tenemos que pasar un rato amargo.

Karla Bayly siempre nos cuenta que habla de dinero con su ‘hombre guapo’ mientras se toman unas copas de vino y que esto les ha ayudado a llevar cuentas claras y a tener objetivos en conjunto. Esta rutina me parece que a todos nos puede ayudar a establecer una sana relación con el dinero y, por ende, con la familia y sus finanzas.

Yo he compartido que hablo de dinero con la familia, tanto, que a veces mi esposo cree que soy insoportable… Sin embargo, estoy segura de que gracias a esto hemos logrado establecer metas a corto, mediano y largo plazo que poco a poco cumpliremos. Me parece que gracias a que revisamos juntos un presupuesto es que podemos disfrutar del dinero y a la vez ser responsables. Finalmente, espero que logremos –hablando de dinero- que nuestro hijo lleve una sana relación con sus finanzas para que pueda lograr sus metas sin pelearse por billetes y centavos.

Entonces, mi consejo para este 2011 es: hablen de dinero en casa, saquen las cuentas de lo que ganan y gastan y dejen atrás la idea de que hablar de dinero despostilla familias.

Para leer el siguiente consejo, vayan al blog de Karla Bayly.

Feliz año y felices finanzas para 2011.


Cuando uno sube de peso y quiere meterse en cintura, siempre ayuda tener un grupo de apoyo, desde tu mamá, tu pareja o tu mejor amigo. Lo que importa es que te impulsen a levantarte y correr temprano, hacer ejercicio los fines de semana y cambiarte las bolsas de papas por zanahorias peladas.

Lo mismo pasa con el ahorro. Si tienes un grupo de apoyo te será más fácil lograr tus objetivos.

En una entrevista con Demtrio Strimpopulos de BanRegio, él me decía que es mejor si el ahorro es un objetivo de la familia, porque así todos contribuyen.

Lo mismo cuando haces tu plan financiero: Estableces la meta = ‘asegurar la escuela de tus hijos. Cada vez que quieres gastar fuera del presupuesto como, ‘¡Mira! Podríamos comprar un nuevo refrigerador porque están a 12 meses sin intereses’, pero no necesitas el refrigerador, tu pareja te diría ‘No, mejor pongamos eso en el ahorro de las escuelas’.

Es igual que cuando se te antoja un helado de tres sabores con cubierta de chocolate y tu hermana te dice ‘No, mejor comamos un jugo de nopal con apio juntas y vayamos a la clase de pilates’. La odias, pero luego sabes que tiene razón y te olvidas del helado.

No somos muy disciplinados, entonces el ahorro es muy difícil, por eso necesitas cómplices que te den ánimo y te echen porras, dice Strimpopulos.

El directivo de BanRegio me compartió que esto del ahorro con porras en Estados Unidos está de moda y que hay dos sitios en Internet que lo promueven.

En estos sitios se abre una cuenta de ahorro y se te ayuda contabilizar cada dólar que no gastas o ahorras. Un sitio te ayuda a establecer metas, otro envía mensajes a tu pareja para que se entere que decidiste no gastar en algo y por ende, recibes aplausos y felicitaciones. Ambos te ayudan a lograr tus ojetivos.

Lamentablemente, si no se vive en Estados Unidos o en Australia es difícil tener la cuenta, porque no hay cómo depositar el dinero. Pero, me parece que hay que analizar los sitios por lo menos aplicar lo que ellos hacen a nuestra vida diaria: establecer objetivos para lo que se desea, ahorrar primero y luego gastar, y rodearse de quienes te ayuden a lograr las metas.

Los sitios:

Piggy Mojo: Saving Money made totally doable

Samrty Pig: Simple. Smart. Savings.



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