Siempre he dicho que establecer metas claras ayuda a mantener la disciplina del ahorro y el manejo de las finanzas. A veces, estas metas pueden ser a corto plazo y para cosas que se disfrutan.

Es decir, no todo el ahorro es para cuando tengas canas o para que tus hijos puedan tener estudios universitarios, a veces, se ahorra para pasarla bien.

Hace un par de semanas una seguidora en Twitter me dijo que quiere ahorrar para un viaje que quiere hacer en dos años y medio, y me preguntó ¿qué fondo de inversión le conviene?

El tema de las inversiones es complejo, pero hay que entender las siguientes reglas:

  1. No pongas todos los huevos en la misma canasta: diversifica, no hay que invertir el dinero en sólo oro, plata, udis, cetes, o commodities. ¿Por qué? Porque se incrementa el riesgo.
  2. Disciplina: si se aporta un monto mensual fijo se puede aprovechar al máximo la belleza de los intereses compuestos. En otras palabras, intereses sobre intereses ganados más lo que añades tú = más dinero.
  3. Entiende el plazo: según el tiempo que tienes para la inversión es que se establece qué tanto vas a querer arriesgar. Se puede tomar más riesgo (que casi siempre significa mejores rendimientos) cuando el plazo para el retiro del dinero invertido es más largo.

Estas primeras reglas ayudan a dar el siguiente paso: etiqueta el dinero, ponle fecha y busca la herramienta.

@Mujerdepocafe, quien me hizo la pregunta en Twitter, quería saber en qué fondo poner su dinero… la verdad es que no hay un mejor fondo de inversión. Existe un mejor fondo de inversión para cada perfil, según su meta. La forma de saber cuál fondo es acercarse a un experto, pero antes hay que dar algunos pasos. Y en este caso en particular, @mujerdepocafe tiene algunos dados: sabe que quiere viajar en 2.5 años. Tiene una etiqueta y un plazo. Ahora debe establecer tres cosas más:

a)    Cuánto necesita para su viaje: ¿Cuál es la meta?

b)   Cuánto puede ella aportar como monto inicial y cada mes.

c)    Finalmente, hay que determinar la tolerancia al riesgo. ¿Qué te pasaría si un día llega tu estado de cuenta y ves una pérdida?, ¿lo puedes manejar?

Sobre la meta: Hay que saber cuánto dinero se quiere para saber si se puede lograr, entonces hay que hacer un presupuesto del viaje que se desea y calcular el costo de los aviones, hoteles, comidas, etc.

Sobre el monto inicial y la aportación mensual: Para abrir una cuenta en un fondo de inversión hay que tener por lo menos 5,000 pesos. Según lo que se tenga ahora para el monto inicial, lo más sencillo que será lograr la meta, pues las aportaciones mensuales podrían disminuir. Si se tiene un monto reducido lograr la meta dependerá del monto de las aportaciones mensuales.

Sobre el riesgo: En principio, como es una inversión a corto plazo, los expertos en finanzas recomiendan no tomar riesgo.
Y si a esto se le suma que la persona no está dispuesta a perder dinero (porque la meta es un viaje que se quiere lograr), entonces muchos recomendarían no arriesgar invirtiendo en acciones, sino buscar un fondo de inversión de renta fija. Si se tiene mucho apetito al riesgo y se habla con el asesor y se está de acuerdo en invertir en acciones, entonces se puede buscar un fondo de inversión con un porcentaje (que no afecte mucho en el resultado del viaje) en renta variable. Es importante mencionar que si se van a lanzar por invertir en renta variable por primera vez, quizá sea buena idea escoger fondos indizados (que siguen al IPC, por ejemplo) para ir entendiendo y conociendo el mercado accionario.

Todo esto, como he mencionado, se debe establecer con un asesor financiero, ya sea con quien se abre la cuenta en una distribuidora de fondos o en el banco. Y lo que se debe buscar es una persona que sepa de lo que está hablando, y uno se da cuenta al hacer preguntas: si todo te queda claro, la persona está bien instruida en la materia, pero si al final de conversar con ellos no sabes bien en qué pondrán tu dinero, entonces hay que buscar otro asesor en ese u otro banco o distribuidora.

Con esta información @mujerdepocafe podría encontrar el instrumento adecuado para lo que ella quiere.

Dos cosas más que debe preguntar antes de firmar el contrato: ¿costo y comisiones que le van a cobrar?, y, ¿cuál es la liquidez del instrumento?

No olviden que dentro del paquete hay que buscar comisiones y cobros competitivos (sí hay que hacer la tarea y comparar – todavía no hay una forma de comparar fondos de inversión en México, por lo que se recomienda visitar a un par de asesores en instituciones diversas) y saber cada cuándo podrías disponer del dinero.

Antes de consultar a un experto, establece tu plan, conoce tu apetito al riesgo, y establece para qué y cuándo quieres el dinero. Después busca a un asesor y explícale bien qué es lo que estás buscando con tu dinero. Finalmente, hay que mantener la disciplina de la aportación mensual para que en 2.5 años estés en ese lugar que tienes en la mente. Sí, esto va a ser un esfuerzo diario, pero valdrá toda la pena.

Sigamos la conversación sobre inversiones y metas en Twitter en @vivircomoreina y dejen su opinión en la zona de comentarios.

 


Ya sé que el 14 de febrero fue el pasado lunes y que pensarán estoy tarde en los temas del amor y el dinero. Pero no es porque fue Día del amor y la amistad que escribo este post.

Hace un par de días un lector de este blog escribió este comentario:

“He notado que mi querida esposa o mis hijitas, aunado a mi corazón de pollo, son el factor que desestabilizan mis finanzas. ¿Debo endurecer mi corazón?”

Me identifiqué con Vicente, quien escribió el comentario. No importa lo bien que uno lleve las cuentas, que hagas el registro de gastos más detallado de tu cuadra o insistas en echarle agua a los frijoles para que rindan más, los seres queridos pueden hacerle un agujero a cualquier cartera.

Entonces, ¿hay que ponerse rudos?

No se pueden tener unas finanzas perfectas, así que no pretendamos hacerlo o nos volveremos locos en el intento. Lo que me ha resultado es ser muy precavida en el presupuesto y mis momentos de debilidad.

Soy una consumidora de clóset, me encanta comprar, y si no es porque tengo un cierto subconsciente de un ser absolutamente tacaño, mis plásticos serían mi peor pesadilla.

Conozco mis debilidades. Sé qué pasillos del supermercado me hacen brillar los ojos, así que trato de evitarlos. También estoy consciente de que si encuentro cualquier monería para mi hijo, no dudo y lo adquiero. Para evitar que esta segunda circunstancia me afecte, he destinado un monto a mi presupuesto mensual que se llama “monerías”. Y no, no es para sus mamilas, toallas húmedas o pañales, sino para esas cositas que yo veo y no puedo evitar comprar – en el futuro será para las cositas que él vea y me pida comprarle.

Esto me ha ayudado a tener un control. No compro cosas más caras porque tengo establecido un límite.

No sé que voy a hacer el día que llegue con un juguete que se pase del monto establecido y me diga con la sonrisa que tiene de su papá: “mami, ¿me lo compras?” Pero quiero pensar que podré decirle que si quiere ese juguete en particular deberá juntar lo suficiente.

Entonces, Vicente, no hay que negar todo lo que tus hijas quieran, hay que enseñarles que hay límites financieros, que hay que hacer esfuerzos para tener lo que se quiere. ¿Cómo?

Hay una estrategia que me encanta. Dar a los hijos cierta cantidad de dinero, que se establece en pareja el monto y la periodicidad. Darles tres alcancías para que ellos lo separen para tres metas distintas: la inmediata (los pepinos fuera de la escuela), la de mediano plazo (la bicicleta), la del futuro (el viaje a Disneylandia). Si aprenden la disciplina –con ayuda de los padres- lograrán aprender también a administrar y a ahorrar.

Entonces, por más corazón de pollo que se tenga, como dice Vicente que es el suyo, es más valioso que los hijos puedan en el futuro administrar bien su dinero. Y para eso, hay que empezar a establecer pequeños límites desde el inicio. Y los límites no son sólo para los hijos, sino para los padres, quienes somos capaces de cualquier cosa –desbalancear las finanzas de la familia- por una de esas sonrisas de felicidad.

Más lecturas sobre dinero e hijos:
Si tú no eres rico, que tus hijos sí
Papá, no cajero automático

Espero sus comentarios y si quieres seguir el debate, síganme en Twitter en @vivircomoreina.


Se acerca la fecha en que llegará ese dinero extra. Si has seguido los consejos de finanzas personales no te verás obligado a pagar deudas de regalos navideños o viajes de fin de año con este dinero, y por lo menos, tendrás un pedazo de este bono para el ahorro.

¿En qué lo invierto?

Les dejos 3 ideas muy sencillas en instrumentos de poco riesgo y una que puedes escoger con un poco de volatilidad. Lo que quiero mostrar es que es fácil poder hacer crecer este dinero y no necesitamos de millones para poder acceder a un ahorro más eficiente que el colchón o la cuenta de cheques.

Recuerden que para invertir siempre hay que buscar lo mejor para nuestro perfil y asesorarse con un experto. Hay muchas más opciones que estas tres, pregunten, busquen información y asegúrense qué es lo mejor para su dinero.

1. Cetes…

Los cetes son títulos de crédito al portador emitidos por el gobierno federal y desde la semana pasada se pueden adquirir a partir de 100 pesos por medio de Cetes Directo ya sea por Internet o en los bancos.

Son inversiones de corto plazo, hasta un año, y no necesariamente tienen siempre rendimientos por encima de la inflación, aunque sí mejores que los que se ofrecen en una cuenta de cheques. Es un instrumento sencillo y al alcance de todos.

Para saber qué necesitas para invertir en este instrumento lee: Cetes ¿inversión para todos?

2. Mi afore…

Los rendimientos que han mostrado las afores han sorprendido, claro que hablo de las afores en los primeros lugares de la lista comparativa de la Consar… Por ejemplo, en la Siefore 4 que es para personas entre 27 y 36 años ING mostró –hasta octubre de 2010- un rendimiento neto de 10.25%. ¿Quién más ofrece eso por montos pequeños de ahorro?

La idea es hacer aportaciones voluntarias y aprovechar la deducibilidad fiscal de este instrumento, y si lo quieres sacar antes del retiro, también se puede, sólo se pierde el beneficio fiscal.

Me parece que es una herramienta sencilla para todo ahorrador con rendimientos geniales.

Para saber qué rendimiento ha dado tu afore consulta la página de la Consar.

Otras lecturas de ayuda: Ahorro voluntario sube 58%, Afores mejor que dólares

3. Fondos de inversión…

Para acceder a un fondo de inversión hay que llegar con por lo menos 5,000 pesos. Pero vale la pena pensar en ellos. Lo sencillo de este instrumento es que da diversificación al dinero invertido y que se pueden tener rendimientos interesantes sin tanto riesgo.

Por ejemplo, si se quiere invertir en renta variable no hay mejor forma de hacerlo con un monto pequeño de dinero que en un fondo que siga al IPC. Además de que así aprenderás cómo funciona la renta variable, no tienes que esperar a tener un monto muy alto para poder sentir los beneficios.

Hay fondos de inversión de renta fija o renta variable para echar para arriba, el problema es escoger el correcto. ¿En qué debes fijarte?

Los rendimientos del pasado no se repiten, así que no sólo te fijes en esto. Primero decide si tienes el estómago para invertir en acciones y puedes aguantar el riesgo y después explica al asesor para cuándo y para qué vas a querer este dinero que vas a invertir hoy. Es muy distinto si quieres empezar el ahorro para la educación de tus hijos que hoy tienen 3 años a si lo necesitas para el enganche de tu casa en 24 meses.

Lecturas de ayuda: El ABC para la inversión en fondos; ¿Inversión en renta fija?, saca la lupa; Haz crecer tu dinero: oye a los expertos.


Cuando uno sube de peso y quiere meterse en cintura, siempre ayuda tener un grupo de apoyo, desde tu mamá, tu pareja o tu mejor amigo. Lo que importa es que te impulsen a levantarte y correr temprano, hacer ejercicio los fines de semana y cambiarte las bolsas de papas por zanahorias peladas.

Lo mismo pasa con el ahorro. Si tienes un grupo de apoyo te será más fácil lograr tus objetivos.

En una entrevista con Demtrio Strimpopulos de BanRegio, él me decía que es mejor si el ahorro es un objetivo de la familia, porque así todos contribuyen.

Lo mismo cuando haces tu plan financiero: Estableces la meta = ‘asegurar la escuela de tus hijos. Cada vez que quieres gastar fuera del presupuesto como, ‘¡Mira! Podríamos comprar un nuevo refrigerador porque están a 12 meses sin intereses’, pero no necesitas el refrigerador, tu pareja te diría ‘No, mejor pongamos eso en el ahorro de las escuelas’.

Es igual que cuando se te antoja un helado de tres sabores con cubierta de chocolate y tu hermana te dice ‘No, mejor comamos un jugo de nopal con apio juntas y vayamos a la clase de pilates’. La odias, pero luego sabes que tiene razón y te olvidas del helado.

No somos muy disciplinados, entonces el ahorro es muy difícil, por eso necesitas cómplices que te den ánimo y te echen porras, dice Strimpopulos.

El directivo de BanRegio me compartió que esto del ahorro con porras en Estados Unidos está de moda y que hay dos sitios en Internet que lo promueven.

En estos sitios se abre una cuenta de ahorro y se te ayuda contabilizar cada dólar que no gastas o ahorras. Un sitio te ayuda a establecer metas, otro envía mensajes a tu pareja para que se entere que decidiste no gastar en algo y por ende, recibes aplausos y felicitaciones. Ambos te ayudan a lograr tus ojetivos.

Lamentablemente, si no se vive en Estados Unidos o en Australia es difícil tener la cuenta, porque no hay cómo depositar el dinero. Pero, me parece que hay que analizar los sitios por lo menos aplicar lo que ellos hacen a nuestra vida diaria: establecer objetivos para lo que se desea, ahorrar primero y luego gastar, y rodearse de quienes te ayuden a lograr las metas.

Los sitios:

Piggy Mojo: Saving Money made totally doable

Samrty Pig: Simple. Smart. Savings.


Hace un mes escribí sobre cómo le puse el cuerno a mi asesor financiero y cómo, al final, decidí que él era la mejor persona para manejar mi ahorro.

Siguiendo la ley de Murphy, les cuento lo que me pasó, seguramente por haber dicho que este asesor era lo máximo:

Un par de días después de escribir ese post le llamé a mi asesor para hacer un retiro. Me contestó una mujer –mi asesor es hombre- en su extensión. Ella, muy amable, me dijo que mi asesor estaba de vacaciones, pero que ella podía ayudarme. Hicimos el retiro.

Aproveché que estaba en la línea para confirmar unos datos para hacer depósitos desde mi cuenta de cheques. Ella confirmó los datos y antes de colgar le pedí que le dijera a mi asesor, a su regreso de las vacaciones, que me gustaría hablar con él pues he pensado en incrementar el porcentaje que tengo en acciones.

“Guulp…” – es lo que creo que ella ha de haber pensado. Pero sólo me dijo: “Bueno, ya que lo mencionas, la verdad es que tu asesor después de sus vacaciones ya no va a regresar con nosotros y, pues, en realidad yo me voy a quedar con tu cuenta, así que cuando quieras hablamos.”

“¡¿Qué?! ¡¿Y cuándo pensaba avisarme?!” – fue lo que pensé… aunque sólo dije: “Ay, bueno, está bien… no lo sabía, pero sí me gustará sentarme a platicar contigo para conocernos”.

Ahí acabó mi conversación… desde entonces no he vuelto a llamar. Me siento abandonada por mi asesor, quien no me avisó que pensaba retirarse…

Muy enojada le llamé a mi hermano, quien también tiene su ahorro con este mismo asesor y me enteré que a él si le había llamado para avisarle…

La verdad es que me sentí defraudada por alguien a quien -en este espacio- alabé tanto. Utilizo este espacio para compartir una experiencia que seguro a muchos les ha sucedido, el sentirse ‘abandonado’ por quien maneja tu dinero y quizá también para que los asesores que lean esto piensen un poco en sus clientes, en que nos cuesta trabajo juntar el dinero que en sus manos ponemos y que creemos que nos merecemos, por lo menos, una llamada.

Más allá de eso, me preocupa que mi dinero ahora está en manos de alguien a quien no conozco. Y en mi lista de pendientes está el pedirle una cita para dar el trago amargo, sentarme con esta nueva asesora y hacerle las preguntas incómodas:
¿Cómo recomienda ella establecer mi estrategia de inversión?
¿Cuánto tiempo lleva en la institución?
¿Cuántos clientes como yo tiene?
¿Qué tipo de estudios ha hecho?

Y la lista sigue, porque quiero saber si ella es la indicada para seguir manejando mi dinero. ¿Cómo me voy a dar cuenta? Supongo que seguiré un poco mi instinto, según responda a las preguntas. Y si no me late… entonces, tendré que salir a buscar a quién le quiero confiar mi ahorro.

Si a ustedes les ha pasado o les pasara algo igual, ¿qué harían? ¿Alguna recomendación?


¿Cuál será la mejor forma de mostrar a los niños una sana relación con el dinero?, ¿cómo ayudarlos a que solos lleguen a la conclusión de que ahorrar es buena idea?

Hice un ejercicio mental tratando de recordar cuándo y cómo fue que decidí que no era mala idea guardar un poco de lo que recibía para un día lluvioso…

Mi encuentro con el ahorro:
A los 14 años recibía un dinero para mis gastos semanales y trabajaba en las vacaciones. Al principio el dinero se me iba en burradas –que disfrutaba mucho- compradas el mismo sábado que éste llegaba a mis manos.

Un día que me había ido fatal en un examen de química y mis papás me habían regañado mucho, me topé con un par de pantalones en rebaja. Pero yo acababa de gastarme todo mi dinero en algo que hoy ya ni recuerdo que era… y sí recuerdo esos pantalones. En ese momento, los pantalones hubieran mejorado mi día.  Y suena banal, pero a los 14 años sí podía olvidar que la química no era mi fuerte y la regañada de mis papás si estrenaba algo que me hiciera sentir bien.

Como compartió @microturbian en Twitter: “A los 16 quería dinero para gastar. No tenía metas y claramente me gasté todo lo que gané en esa época”. O como @olga1013, quien trabajaba los fines de semana, lo ahorraba y se gastaba todo en CD’s.

La lección: comprar de forma inteligente. Pero también que esos pantalones hubieran podido ser míos si cada semana no hubiera gastado todo lo que recibía, sino guardado un poco. Desde entonces, aparto un pedazo de lo que llega a mis manos.

Mi primera meta financiera:
Mi primera meta fueron esos pantalones, pero no lo supe hasta que los vi… y ya era muy tarde. Pero aprendí la lección…

A los 15 años ya tenía algo de dinero ahorrado y mis papás me abrieron una cuenta de ahorro para que juntara para mi coche. Éste no lo pude comprar hasta muchísimos años después, pues a esa edad ni podía manejar, ni sabía, y se me cruzaron mil cosas mucho más “necesarias”.  Metas a corto plazo para las que ahorraba con más facilidad.

Algo similar a lo que me pasó a mí, le pasó a @rmo007: “Desde que cumplí 15 quise un coche… no junté ni para el enganche y la meta se perdió”.

Las metas –a esa edad- son a corto plazo, como dijo @BlogFinanzas en el Twitter, quien a sus 16 ahorró para comprar un minidisc trabajando horas extras en el McDonalds.

La lección: hay que tener metas a corto, mediano y largo plazo. Como yo sólo tenía una a muy largo plazo, me costó mucho trabajo lograrla.

Además… nunca fui tan ingeniosa como @rebeccaosoria, quien a los 13 años organizó su primer negocio: “un campo de verano en el que cuidaba a mis primos y ellos trajeron más personas y al final logré un buen dinero”.

La vida te va enseñando:
Es cierto, la vida te va enseñando, pero como padres o personas modelos para adolescentes o niños pequeños debemos darles las herramientas, ya sea la disciplina del trabajo, ayudarles a tener una cuenta de ahorro, mostrarles con el ejemplo y claro, esperar que la vida les enseñe lecciones no muy duras…

¿Qué herramienta les dieron sus padres? ¿Qué lograron a sus 16?


Ya basta de que nos sorprendan cosas que podemos haber previsto… Hablemos de los temas difíciles para dejar de quejarnos de que la vida a veces nos gana y por eso no podemos enfrentar las dificultades…

El plan financiero es algo de lo que en este blog he escrito mucho. Ahora lo retomo con ganas de hacer hincapié en dos cosas, una por el mes en el que estamos, y la otra por una entrevista que hice ayer: el testamento y las metas.

Todos deberíamos tener un plan financiero por escrito, quien diga que lo tiene en  la cabeza es que no lo tiene, que contemple desde el fondo de emergencia, los seguros, el ahorre e inversiones, y el dinero que utilizamos para disfrutar la vida.

Dentro de la parte de previsión debe estar el testamento. Y con eso de que septiembre es el mes del testamento, es oportuno mencionarlo. Sólo diré una cosa: nadie quiere heredar problemas o dejar desprotegidos a los suyos, sólo por eso, hay que tenerlo.

Para establecer el testamento, igual que el plan, hay que tener metas. Sin ellas no hay plan financiero. Entonces, la pregunta clave es: ¿tienes claras tus metas?

Hay que tener metas financieras de corto, mediano y largo plazo. ¿Sabes cuáles son las tuyas y a qué horizonte de tiempo las debes lograr?

No hay que engañarnos más. No podemos decir que cuidamos nuestras finanzas sólo porque tenemos balanceada la chequera –esencial, pero no lo único necesario-, tenemos que saber qué queremos y para cuándo.

Lo complicado de esto es que se tocan fibras sentimentales… un ejemplo: Acabo de tener un bebé y ahora que ya casi tiene dos meses debo arreglar el testamento y establecer nuevas metas en mis planes financieros. Para esto tuve que hablar con mi esposo de cosas que no son fáciles… ¿qué pasa si yo falto?, ¿si tu faltas?, ¿si faltamos los dos? Sí, hay que definir quién sería la persona adecuada para cuidar a un chiquito que a penas conocemos y que todavía no queremos dejar solo ni para ir a cenar.

Por otro lado, tuvimos que acomodar nuestro plan financiero con este nuevo miembro de la familia: ¿Vamos a ahorrar para su futuro en un seguro educativo o en una cuenta de inversión? ¿Cuánto podemos destinar al mes para él y su futuro?, ¿cuánto necesitamos para una guardería? Estos son ejemplos de metas a corto y largo plazo que tocan fibras pues hay que decidir si lo dejaríamos en una guardería para que yo regrese a trabajar. Esto llevó a conversaciones largas que no hemos terminado, pero que de verdad son básicas para establecer qué queremos y cómo vamos a lograrlo.

La conclusión: muchas veces no logramos tener un plan financiero por miedo a hablar de temas que sabemos que en la familia son difíciles. Pero no hacerlo puede salir más caro: que tu hijo no pueda pagar la universidad o que si llegas a faltar el Estado decida con quién deberá vivir. ¿Quién quiere eso?

Yo prefiero un par de discusiones que dejar al aire mi futuro y el de los míos. ¿Ustedes?

LECTURAS SOBRE EL TESTAMENTO:

Por favor no se mueran intestados…

Aprovecha el mes del testamento

Los pasos para hacer tu testamento

¿Por qué conviene hacer un testamento?


He pensado mucho en la seguridad financiera y en lo que quiere decir. Y como toda casualidad en la vida, este fin de semana @ElPesoNuestro y @CAyMILL me compartieron un estudio de la Universidad de Princeton sobre mujeres y la seguridad financiera que dice:

Los “sentimientos de las mujeres sobre la seguridad financiera pareciera que contribuyen a su satisfacción tanto como lo hacen sus ingresos, y, de forma algo independiente a los ingresos”.

Entonces… la seguridad financiera está directamente ligada a la satisfacción de vida (como dice el estudio), pero me parece que es diferente para cada persona y depende de lo que cada una quiere en la vida.

Sí, cada uno de nosotros tenemos una relación con el dinero distinta y depende de nuestro contexto, desde qué nos enseñaron en casa sobre el dinero, hasta cuánto tenemos y qué tanto necesitamos.

La definición de seguridad financiera varía según a quién se le cuestiona, para uno será tener una casa propia, para otro un millón de dólares en el banco, y para uno más será tener lo suficiente para vivir al día.

¿Qué es la seguridad financiera para ti?

Responder a esta pregunta puede ayudar mucho a saber qué queremos y así establecer un plan de vida y el mapa para llegar a lo deseado.

Si para ti la seguridad financiera es equivalente a no depender de tus hijos, es imperativo que revises cuánto dinero tienes para el retiro, cuánto vas a necesitar y lo que te falta para lograrlo. Y después revisar los seguros médicos que te permitirán –en caso de una enfermedad- no echar mano a lo ahorrado.

Este es sólo un ejemplo. Pero es muy importante plantearnos esta pregunta ya, no importa la edad que se tenga, lo que debemos saber es qué nos dejará dormir tranquilos y sentirnos satisfechos. Insisto, no hay que dejar la satisfacción en manos de otros –el destino, la religión, las circunstancias o la pareja- hay que saber cómo lograr estar tranquilos.

No más pretextos. ¿Qué deberías conseguir para lograr la seguridad financiera? La respuesta es la meta.

Una reflexiones más: la seguridad financiera no está relacionada con la cantidad de dinero que se tenga, sino con lo que cada uno necesita para vivir tranquilo, para sentirse satisfecho.

¿Tú ya sabes que te da seguridad financiera y por ende, te tiene satisfecho y tranquilo?


Si existiera un genio de botella que te cumpliera tres deseos relacionados con tus finanzas personales, ¿qué le pedirías?

Por Twitter algunos seguidores respondieron lo siguiente:
@VicenteCampos: La inteligencia financiera de Carlos Slim.
@coachricardos: 1. Liquidar mis deudas; 2. Que al director de un banco le diera mis deudas y mi sueldo para ver cómo le hace para pagar.
@Don_Rambaro: La sabiduría de Warren Buffett y Carlos Slim, y la fama de Kyosaky.
@KarlaBayly: Capital que asegure mi futuro, ganar dinero haciendo lo que me gusta y sabiduría para no correr a gastármelo.
@ElPesoNuestro: Una inversión con el 10% de rendimiento anual de aquí hasta el infinito sería suficiente.

Hay tres rangos constantes: sabiduría, piden unos; capital y rendimientos, piden otros; y resolver las deudas.

Los deseos financieros son equivalentes a una meta, hay que aceptar que el genio no existe (es triste) y que lo que deseamos hay que lograrlo solos. Tus tres deseos se convierten en tu tarea.

¿Quieres sabiduría?
Ponte a leer, investiga, aprende sobre finanzas. No dejes de soñar que puedes tener la sabiduría de Slim o Buffett, pero acepta que deberás prepararte. Sé honesto: ¿has leído un libro de finanzas personales completo?, ¿te has interesado en tomar un curso?

Tips de lectura: Libros para empezar a ser millonario

¿Quieres capital y rendimientos?
El capital, lamento desilusionarlos, deberán juntarlo con el sudor de su frente. Como dice @KarlBayly lo mejor sería juntarlo haciendo una actividad que te gusta. Eso es cuestión de planeación. (Triste es que a muchos mexicanos no les gusta su empleo) Y después, el segundo paso es la disciplina del ahorro. ¿Logras ahorrar el 10% de tu sueldo todos los meses?

Si no has llegado a eso, establece una primera meta de ahorro y conforme la cumplas puedes ir incrementando el monto o la regularidad con que lo haces. El secreto es no tocar ese dinero y aprender a vivir con menos.

En cuanto a los rendimientos… nada como buscar un buen asesor, investigar sobre los instrumentos en los que inviertes tu dinero, pensar a largo plazo, diversifica y conócete a ti mismo.

¿Quieres resolver tus líos con las deudas?
Esto implica disciplina y estar decidido a dejar atrás las llamadas sabatinas de los cobradores. Sólo hay que hacer cuentas. ¿Cuánto estás pagando de comisiones por no pagar?, y lo que obtuviste por ese dinero, ¿valió la pena?

Si no puedes solo, busca ayuda: Resuelve tu deuda es una empresa que te puede ayudar con las tarjetas de crédito. Renegociar con tu banco es otra posibilidad.

La idea de pensar en tus tres deseos financieros es que esto te permitirá encontrar cuáles son tus metas, y sabiendo a dónde quieres llegar te será más fácil lograrlo. ¡Suerte!

Mis tres deseos:
1)    Juntar lo suficiente para poder vivir tranquila cuando me retire.
2)    Terminar de pagar mis créditos educativos ¡ya!
3)    La disciplina de seguir ahorrando y no tener problemas para vivir con menos.

¿Cuáles serían tus tres deseos?


Las mamás se quejan de que los hijos les echamos la culpa de todo lo malo que nos pasa. Tienen razón, es la salida más fácil, por un lado, pero también fueron ellas –junto con los papás, los abuelos, los tíos, los primos y los hermanos mayores- quienes nos dieron la primera clase de todo en la vida.

Al fin y al cabo, la educación empieza en casa.

Cada uno de nosotros somos una mezcla de aprendizajes, pero cada quién se forja su destino y puede –hasta cierto punto- zafarse de estas herencias.

En términos de finanzas personales es lo mismo, agradecemos a los abuelos que nos dieron la primera alcancía y nos hacían meter en ella monedas, pues nos forjaron el hábito del ahorro. Y culpamos al padre que vivió endeudado y se le olvidó enseñarnos que la tarjeta de crédito tiene dos caras.

Como hijos podemos romper con estos hábitos y decidir qué es mejor para nuestra vida financiera. El primer paso es darse cuenta de dónde estamos, tomar las riendas, decidir qué queremos y buscar la forma de lograrlo.

Pregunté en Twitter ¿qué hábitos financieros, heredaron de sus padres, y ahora les benefician o perjudican? Les comparto algunas de las respuestas y lo que creo que todos podemos aprender de estas personas:

@Marthakekita “No me enseñaron a ahorrar, sino a vivir al día, pero por lo menos tuvieron casa propia y nunca pagamos renta. Me enseñaron a no tener deudas, así que ahora he tratado de ahorrar un poco, aunque me hace falta saber de inversiones”.  Me encanta que @Mathakekita haya tomado las riendas de empezar a ahorrar a pesar de que vio en sus papás el hábito de vivir al día. Por otro lado, les reconoce el esfuerzo por tener una casa propia, seguramente para ella será importante tener un techo propio también. Además, de dar el paso al ahorro, también ha decidido aprender de inversiones. Este es un lindo caso de alguien que le ha dado vuelta a la página de la herencia negativa y empieza a tomar las riendas. Lo importante del ahorro es la constancia, no lo olviden nunca.

@taniapazcordero “Heredé el ahorrar de mis papás. Mi abuelo nos daba domingo y en casa tenía mi alcancía para guardarlo hasta juntar lo suficiente para lo que quería”. No sólo aprendió el hábito del ahorro, sino el establecer metas financieras, que es lo más complicado. El ahorro puede sonar obsoleto cuando no sabemos para qué y para cuándo necesitamos o queremos ese dinero. Esa es una de las preguntas básicas que cualquier asesor financiero debe hacer a sus clientes: ¿Para qué y para cuándo vas a ahorrar/invertir?

@Beroshka “Me enseñó que no debo vivir esperando que un hombre me provea de dinero, que debo ser responsable de mis ingresos y su uso”. ¡Qué gran aprendizaje! Esto es el principio de la independencia financiera. Efectivamente, hay una generación de mujeres a quienes no se les enseñó nada sobre planeación financiera porque de eso se encargaba su papá, y eventualmente, se encargaría su esposo. La independencia financiera, los planes, las metas y la responsabilidad y uso del dinero es algo que ya no está etiquetado para sólo uno de los sexos.

Creo que hay herramientas que pueden servir a estas tres personas y a todos los demás que estamos buscando la libertad financiera:

  1. Llevar un presupuesto anual y mensual.
  2. Comprometerse a un monto fijo de ahorro, o porcentaje establecido según los ingresos.
  3. Buscar asesoría para invertir y analizar las opciones para mejorar rendimientos. Para esto es muy importante establecer metas a corto, mediano y largo plazo.

Hay que dejar de culpar a los padres por nuestras carencias en educación financiera, y tomar las riendas de nuestro dinero. Después, recordar cómo hacerle para que cuando tengamos hijos no cometamos los mismos errores y a ellos sí les enseñemos a ser financieramente sanos desde pequeños.



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