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Foto de Julieta Osuna de Cruz enviada para el concurso ‘Qué es para ti Vivir como reina y gastar como plebeya.

 

El sábado acabó el concurso que hice con Sofía Macías de Pequeño Cerdo Capitalista para regalar un ejemplar de mi libro. (Gracias Sofía por este divertido ejercicio que compartiste con mi libro).

La idea era enviar una foto que reflejara lo que es “Vivir como reina y gastar como plebeya”.

Lo que llegó me hizo pensar en lo que son las finanzas personales y la relación que llevamos con el dinero.

Para muchos “Vivir como reina” era la posibilidad de viajar sin preocupaciones financieras. Otros dijeron que era gastar poco en experiencias que les eran gratificantes. Hubo un ejemplo con el que me identifiqué mucho -porque así he cargado por todos lados a mis dos hijos y por eso es la foto de este post-, y Julieta decía que para ella “Vivir como reina y gastar como plebeya” era gastar poco por disfrutar una tarde con su hijo. Y otra foto, la del único hombre que se animó a participar, explicaba que “Vivir como reyes y gastar como plebeyos” era disfrutar la vida sin preocuparte por el costo de las actividades, objetos y experiencias adquiridas porque ese dinero lo tienes contemplado. (Por cierto, todas las fotos las pueden ver en mi página de Facebook en el álbum de Concurso: Qué es para ti Vivir Como Reina).

Revisé las fotos que compartieron. Vi mil veces las imágenes y pensé qué transmitían. Al final, mi conclusión es que para muchos Vivir como reina y gastar como plebeya se traduce en tener la libertad de tomar las decisiones que queramos. Y sí, eso es también para mí el significado del título de este blog. (Por cierto, este año cumplí 5 años de escribir en este espacio y de hablar de lo que es “Vivir como reina y gastar como plebeya” y eso me hace muy feliz).

Tomar control de nuestras finanzas, aprender a hacer un presupuesto, controlar la “tarjetitis”, como la llama Sofía, y aprender a planear es DECIDIR que queremos vivir mejor, es optar por querernos y cuidarnos más. ¿Cómo?, ¿por qué?

Porque al final al cuidar tu dinero, hacerlo crecer, pensar en ti cuando tengas canas y no gastarte todo lo que te llega cada quincena es ponerte a ti primero antes que todas las otras cosas y personas que tienes alrededor.

Los invito a pensar en esto, en por qué sí o por qué no se han puesto a ustedes primero. Sobre todo a los que siguen posponiendo el ahorro o los que creen que hablar de dinero es todavía de mala educación y que más vale ni mencionarlo porque igual y se nos va el que sí tenemos en las manos.

Y no se confundan. Hay veces en la vida en las que las prioridades son diferentes y endeudarse es la forma de conseguir lo que se quiere, y no está mal, solo hay que hacerlo consciente: me endeudo porque este es mi plan y requiere de esta deuda para lograrse.

¡Felicidades a los que ya tomaron la decisión de tener el control! ¡Felicidades a los que ya planean y saben cómo gastan! ¡Felicidades a quienes se pueden dar el lujo de gastar como se les antoje! Eso es “Vivir como reyes y gastar como plebeyos”.

Espero sigamos la conversación en Twitter y Facebook y dejen sus comentarios aquí en la zona de opinión. 


Tomar cualquier decisión financiera de forma inteligente implica tener información suficiente. Solo así la decisión podrá ser lo mejor para tu situación financiera y tu futuro económico. Ni modo, como he dicho en otros posts en este mismo espacio, hay que educarse un poco y hacer la tarea.

Hace un tiempo llegó a mis manos el libro de “Mexicanos… ¡a la Bolsa!” escrito por Lourdes Treviño y Mauricio de Medina y justo eso repiten varias veces: “Procurarse una educación básica sobre cómo hacer un buen uso de sus recursos económicos es una responsabilidad y un derecho que tenemos todos los seres humanos”, dicen los autores.

Este libro es una referencia interesante para todo el que quiera saber cómo funciona la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y cómo decidir si se quiere invertir en el mercado de valores.

La lectura del libro te ayudará a entender la historia de la BMV, los instrumentos a los que puedes tener acceso (desde bonos, acciones, TRACS, sociedades de inversión, etcétera), y qué buscar para tomar las mejores decisiones (por ejemplo, recomienda siempre revisar que la institución a la que le des tu dinero para invertir esté regulada). Es un libro de referencia para encontrar explicaciones sencillas a términos que -cuando se tiene un primer acercamiento a las inversiones y al mercado accionario- pueden ayudarte en el proceso de la toma de decisiones.

Y regreso al punto de partida, la educación o la información es lo que permite tomar las mejores decisiones, sobre todo en cuanto a nuestro dinero. No hay receta perfecta, no hay plan infalible, pero no podemos seguir pensando que la Bolsa es para los grandes inversionistas y que el riesgo es enorme, no podemos seguir dejando pasar el tiempo y no pensar en cómo hacer crecer el dinero que logramos juntar con el trabajo diario. Este libro, igual que varios existentes en el mercado, forman parte de las referencias que todo aquél que quiera cuidar su dinero y hacerlo crecer debe buscar para tomar las mejores decisiones.

Otros dos libros que pueden orientarte en cuanto a inversiones:
- “La Bolsa de Valores es para los niños” de Carlos Ponce
- “Lo que debes saber de dinero antes de cumplir 40″ de Roberto Morán, el capítulo 6 en particular.

Si lo que quieres es hacer crecer tu dinero, el primer paso es enterarte de cómo se logra y cómo funciona el instrumento en el que vas a poner tu dinero. El pero error es irte solo con lo que te diga el señor detrás de la mesa de una institución financiera, sí, ese que habla con términos raros sobre fondos de inversiones, acciones y rendimientos sin detenerse un segundo para preguntarte si puede explicarte exactamente de qué habla. Y de esos, lamentablemente, hay muchos. Así que toma el toro por los cuernos y busca la información que existe para tomar las mejores decisiones financieras.

Y cuenten dónde han encontrado buenas recomendaciones, explicaciones o asesores que les hayan ayudado a hacer crecer su dinero.

Espero sus comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook en facebook/vivircomoreina


El 2012 llegó.

A sólo cuatro días de enero ya escuché anécdotas de personas a quienes les empiezan a llamar cobradores de las tarjetas de crédito y préstamos personales.

Estas llamadas no esperan a que pase el día de Reyes para iniciar su trabajo.

Por más blogs de finanzas personales que leamos -al final- muchos perdemos el control de nuestro dinero con las emociones de la temporada de fiestas. Y en enero, no hay de otra, llega a nuestra puerta la cruda verdad.

En vez de escribirles un blog sobre los propósitos que debemos establecer para tener una nueva vida financiera en este nuevo año, les quiero plantear un par de datos y una corta reflexión:

 

1. El alcance que tiene nuestro ingreso:

Sólo 8% de los participantes en la Encuesta Nacional de Valores titulada “Lo que une y divide a los mexicanos” realizada por Banamex y la Fundación Este País dice que le alcanza bien y puede ahorrar con base a los ingresos que tienen en su hogar.
41% dice que le alcanza justo, sin grandes dificultades.
40% dice que no le alcanza y tienen dificultades.
11% dice que no le alcanza y tiene grandes dificultades.

2. Cómo ahorrar:

En la misma encuesta se muestra que se sigue percibiendo que la mejor forma de ahorrar el dinero es guardándolo nosotros mismos, respuesta que dio el 43% de los encuestados.
Después, 26% dijo que creen que lo mejor es invertirlo en un negocio o propiedad.
18% prefieren depositarlo en un banco.
11% deciden participar en tandas con los conocidos.
1% tuvo alguna otra respuesta.

 

Digamos que una vida financiera nueva es una decisión similar a la de dejar de fumar o querer dejar atrás la obesidad.

Es tomar la decisión de cambiar el estilo de vida que tenemos hasta el día de hoy.

Ese 51% (sumando los que no les alcanzan sus ingresos) debe decidir este año cambiar su estilo de vida para que a finales de 2012 o en 2013 pueda decir que ha logrado vivir tranquilo y que puede ahorrar sin dificultades.

Por otro lado, de los que sí ahorran, pero prefieren guardar el dinero bajo el colchón, esos deben hacer un ajuste y buscar no sólo “guardar dinero”, sino hacerlo crecer. Tenerlo en la alcancía, no es la opción.

“¡Qué fácil decirlo!”, me van a decir en sus comentarios.

Sí, es fácil decirlo. Igual que es sencillo decir: “ya deja de fumar, porque eso te hace daño”, o “bájale a las grasas saturadas que la ropa se te ve como si fueras salchichón”.

Pero se los dice alguien que dejó de fumar –aunque se me siga antojando prender uno con un café-, logró bajar 10 kilos de sobrepeso en mis cortos veintitantos –y sigo adorando el chocolate- y, lucha, a diario, con mantener unas finanzas sanas.

Hay que cambiar el estilo de vida que tenemos para poder vivir como reinas/reyes y gastar como plebey@s. Y esta actitud es un hábito diario, es una lucha constante, es un recordatorio a diario que nos debemos hacer: “no te comas medio pastel”, “no prendas ese cigarro que tanto te hace ojitos”, “no firmes ese reloj que no necesitas”, “vive con el 90% de tu sueldo”.

Los invito entonces, no sólo a escribir una lista de lo que debemos hacer para tener unas finanzas sanas, sino a tomar la decisión de hacer un cambio a nuestro estilo de vida.

Año nuevo, vida financiera nueva.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter.

 

 

 


Se acercan las rebajas y la temporada decembrina de compras. Y no sé ustedes, pero más allá de dar regalos, a mí me gusta comprarme un par de cositas ‘de mí para mí’.

Aunque tengo un monto establecido para esto en mi presupuesto, la verdad es que cada año me cuesta trabajo apegarme a él. Al final, confieso, me encanta comprar. Por eso busco estrategias para conseguir descuentos.

Para hablar de compras de temporada y de armar un buen guardarropa busqué a Ángeles Batista, @BoticaPop, Blogger de moda, quien respondió un par de dudas y envió tips para los que nos gusta pensar en un guardarropa perfecto.

“Cuando era adolescente jamás logré verle sentido a una frase como ‘vestir bien sin gastar demasiado’, me parecía imposible. Quizá en mi cabeza ‘vestir bien’ equivalía a ‘vestir marcas caras’ y así resulta imposible”, dice Ángeles.

Para ella, vestir bien es conocerte y sentirte seguro con lo que llevas puesto. Está lindo, ¿no creen?

Pero, ¿hay que despedirse del sueño de un par de Louboutin? No necesariamente. Según @BoticaPop “en un armario equilibrado, hay una proporción de piezas de temporada que te durarán tres meses, contra una cantidad mayor de piezas básicas que te durarán para siempre”. Yo digo que si tuviera unos Louboutin los usaría para cada evento elegante.

Ángeles recomienda tener una bolsa buena que vas a usar en muchas ocasiones, un par abrigos caros, un vestido negro de coctel y una camisa blanca “que te la pongas y te mejore el cuerpo al instante”. Aunque no especifica lo de los zapatos, yo se los añado a mi lista.

Y como dice la experta, no hay que olvidar que la moda tiene grandes ciclos, va y viene, por lo que puedes usar tu ropa de cada temporada, varias temporadas. En otras palabras, no hay que cambiar de guardarropa cada tres meses, como nos gustaría hacerlo cuando vemos el nuevo aparador de las tiendas. Eso sí, dice Ángeles, puedes utilizar piezas ‘trendy’ o de moda que hagan divertido tu guardarropa por temporada – estas piezas son las que duran tres meses, pero no hay que invertir mucho en ellas.

¿Dónde comprar?

Ángeles recomienda aprovechar las rebajas para “adquirir piezas de marcas que normalmente estarán fuera de tu alcance.” Pero hay que tener cuidado, dice y “resistir la tentación de llevarte montones de playeras de cien pesos en cualquier tienda de Inditex o de llenar tu clóset de bolsos de plástico. Mejor compra uno lujoso que puedas llevar a todas partes”. Así se arman las colecciones “respetables”.

Otra recomendación de la experta: “Grupo Axo organiza una venta corporativa dos veces al año y todas las marcas del grupo tienen importantes descuentos, no es poca cosa cuando sabes que esas marcas son Armani, Marc Jacobs y Etro, entre otras. Este año la venta es el 21 y 22 de Octubre de 10 a 18 hrs en el Centro Banamex. ¿Y cómo se entera uno de esas cosas? En internet. Sigue en Twitter a revistas especializadas o mejor aún, de bloggers de moda y eventualmente te enterarás de las ventas especiales, las rebajas y las liquidaciones”.  Según Ángeles, y muero de coraje que me la perdí, hace poco tiempo cerró la boutique de Marc Jacobs en Masaryk y liquidaron todo con 75% de descuento.

En cuanto a los mercados de ropa usada y bazares de caridad, por más rechazo que se tenga a eso, dice, “nunca sabes qué pieza increíble vas a encontrar por unos pocos pesos, sólo es cuestión de abrir la mirada”. Aquí pueden encontrar más tips sobre esto.

Según Ángeles un buen guardarropa implica “imaginación, buenos básicos y saber invertir”, creo que con la información que nos compartió y que les dejo en este post pueden lograrlo.

Y ustedes, ¿qué estrategias usan para tener un guardarropa que las mantenga felices?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 

 



Foto: Cortesía Dinero Inteligente

En el post anterior, la cadena que está ligada a otros blogs financieros, podrán ver que hay lecciones financieras en todo, hasta en las películas. Esto me regresa a la serie de posts que he ido compartiendo con ustedes sobre lo que aprendemos de dinero en la familia y cómo compartimos con las siguientes generaciones nuestra relación con este medio.

Entrevisté a tres personajes: el actor Rafael Sánchez Navarro, la escritora Brenda Lozano y el financiero Manuel Somoza, quienes compartieron sus lecciones de finanzas.

Después un asesor financiero, Mauricio Medina, director general de Planifik, analizó sus experiencias y escribió un comentario. La idea es aprender de otros, pero con asesoría experta.

En este post comparto con ustedes la entrevista y las lecciones de Rafael Sánchez Navarro.

El actor: Rafael Sánchez Navarro, 53 años
- Ahorro, dinero y libertad
“De cada dos pesos que entren, guarda uno” decía la abuela Julia a Rafael Sánchez Navarro, quien participa en la puesta en escena de ‘Por el gusto de morir bajo el volcán’, una adaptación del clásico ‘Bajo el volcán’ del inglés Malcom Lowry.
Sánchez Navarro ha seguido el consejo. Así logró llegar a un punto en el que dice que lo más importante que el dinero le ha comprado es “la libertad de poder hacer los trabajos que quiero y de no hacer los trabajos que no quiero, de vivir como quiero y de hacer las cosas que quiero. Para eso sirve el dinero sobrante, cuando lo hay”, dice. Esta, dice, es la gran lección.

- A ganarse la vida
A la siguiente generación le dice: “Lo que me decía mi padre: aprende a trabajar, aprende a ganarte la vida y entiende que no es lo mismo. Aprender a ganarte la vida, a hacer que el dinero que entre te rinda para una vida digna es muy complicado y tiene mucho mérito”.

- Las volatilidades y las inversiones
Otras lecciones que comparte el actor están relacionadas con su experiencia personal, durante el sexenio del Presidente José López Portillo Sánchez Navarro vio desvanecer una cuenta bancaria que había ahorrado en dólares. “Me dio mucho rencor porque era muy joven y la primera lección que aprendí fue que una decisión política podía pulverizar el patrimonio de la gente”.
Por esta y otras devaluaciones sólo cree en las inversiones en bienes raíces “algo que es sólido, lo ves, lo tocas y lo puedes comprar y vender. En eso sí creo y me parece una inversión inteligente y un negocio noble”. Cuatro años tardó en comprar su casa al contado y 20 años después cree que podría venderla a por lo menos el doble de la inversión inicial.
El actor mexicano, hijo de Manolo Fábregas, también cree en inversiones en arte o antigüedades.

- Seguros, ¿sin seguros?
“Me da vergüenza decirlo, pero no creo en los seguros”, dice Sánchez Navarro.
Hoy sólo tiene asegurado su automóvil, por obligación civil, pero prefiere tener dinero ahorrado para cualquier eventualidad médica. No obstante, acepta, “mi filosofía es poco ortodoxa y no es lo más recomendable”.

El análisis: Que el miedo no obstruya tu patrimonio
Por Mauricio Medina, director general de Planifik, una empresa de asesoría en finanzas personales. Puedes seguir a la empresa en @Planifik_Asesor.
Rafael Sánchez Navarro resume en una oración cómo ser financieramente responsables: “… hacer que el dinero que entre te rinda para una vida digna es muy complicado y tiene mucho mérito”. Esta frase llevada a la práctica te hará llevar una buena relación con tus finanzas, ahorrando e invirtiendo.
La experiencia en cuentas de inversión llevó a Rafael Sánchez Navarro a desconfiar de estos instrumentos, pero el riesgo es un componente inherente de toda inversión. Por ejemplo, él confía en los bienes raíces, pero de la misma forma en que el tipo de cambio puede sufrir una devaluación y mermar el capital invertido, un bien inmueble está expuesto a otro tipo de riesgos que pueden modificar el valor del activo.
Para algunas personas la inversión en bienes raíces es más segura, pero es una realidad que la liquidez no es tan alta como en otro tipo de instrumentos y hay que considerar esto a la hora de decidirse por este tipo de activos. En otras palabras, el día que necesitas dinero en efectivo rápido puedes llegar a mal-vender tu activo y perderle dinero a tu vivienda.
Lo cierto es que diversificando lo invertido se minimiza el riesgo del patrimonio, así se pueden tener activos con diferentes retornos esperados, liquidez y horizontes de inversión. Esta es la clave para estar seguros.
Aunque estemos tranquilos con nuestra situación financiera, existe un riesgo potencial si no contamos con pólizas de seguros. Alguien podrá ser capaz de contar con los recursos para pagar algún tratamiento médico o reparar un coche chocado, sin embargo, hasta que no suceda una eventualidad sabremos si nuestros ahorros son lo suficientemente grandes para hacerles frente. Esa incertidumbre muchos no están dispuestos a averiguarla. No todos deben, como bien reconoce Rafael Sánchez Navarro, omitir el pago de seguros.

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Ilustración: Luis Ledesma

Ilustración: Luis Ledesma

Esta es la segunda de las tres relaciones emocionales que podemos tener con el dinero.

La semana pasada puse un primer post sobre las relaciones que expliqué en la presentación que hice para TEDxSLP el mes de mayo, titulada “Dios proveerá”. Ahora les comparto esta segunda con el afán de seguir poniendo sobre la mesa el tema de que si tenemos autocrítica y entendemos cómo nos llevamos con el dinero, podremos hacerlo crecer más.

DEFINICIÓN

Una persona que tiene esta relación de “Tengo que mostrar que tengo (aunque no tengo)” vive creyendo que el dinero llama dinero.

Y tiene razón, el dinero llama –muchas veces- más dinero, pero NO SIEMPRE.

Esta persona es de las que prefieren gastar en un automóvil que en una mejor casa, por ejemplo, y no importa cuál sea su realidad financiera, aparenta tener más porque de esta forma cree que tendrá acceso a las posibilidades o experiencias y relaciones que lo llevarán a hacer más dinero.

Esta persona, cuando habla de dinero en casa, sólo habla de los costos de los lujos que tiene, jamás de las deudas.

LO POSITIVO DE ESTA RELACIÓN

Esta persona sabe muy bien cuánto gana, cuánto gasta y cuánto debe.

Es probable que en algún momento, por tener esta actitud, sí logre conseguir un muy buen negocio que le traiga más dinero.

Esta persona vive como le gusta vivir, con los lujos que le causan placer.

Es una persona que consigue el estatus social que desea y esto lo hace sentirse que ha conseguido algo mejor en su experiencia de vida y lo acerca más a tener más dinero.

Es una persona que sabe muy bien cómo ‘jinetear’ el dinero: con un extra paga la tarjeta, el mínimo, claro, pero así puede seguir firmando, por ejemplo.

LO NEGATIVO DE ESTA RELACIÓN

Es muy probable que esta persona esté endeudado hasta el cuello.

Considera que el ahorro sólo quita posibilidades de invertir en ti y, por ende, de conseguir mejores rendimientos a futuro.

Es probable que jamás lea este blog.

No está preparado para enfrentar una eventualidad porque no tiene un fondo de ahorro o algo de liquidez disponible. Para una hospitalización, por ejemplo, tendría que recurrir a endeudarse más.

CÓMO SER MEJOR

Disfrutar de la vida, se vale. Bien dice el dicho que lo bailado nadie te lo quita. Así que si lo que te gustan son los buenos automóviles y relojes, adelante, compra. PERO, no lo compres todo al mismo tiempo abusando del plástico. Has un plan de tus deseos y de cómo podrás adquirirlos en el corto plazo sin la necesidad de que recibas llamadas del banco a las 10pm en lunes porque no has pagado el mínimo.

Si ya estás en esto, hay que congelar la tarjeta, es decir, dejar de gastar y empezar a pagar. Ni modo. Una idea que puede ayudar: pensar en pedir ayuda, ya sea al banco al que se le debe, o a una reparadora de crédito.

Por otro lado, como el ahorro no es algo que le interese, entonces es probable que no tenga dinero para una emergencia. Es importante hacer conciencia de que tener algo para eventualidades es esencial. Hay que empezar el fondo de emergencia, ¡ya!

Aunque verte bien y vestirte bien puede ayudar a subir escaleras en la vida profesional, hay un límite, y ese se puede encontrar en un presupuesto, por lo que esta persona debe tener un presupuesto para saber cuándo parar con las comidas de negocios.

Finalmente, todo negociante sabe que no hay que poner los huevos en la misma canasta, así que por qué invertir todo el dinero que se tiene en un mismo, cuando se puede diversificar. Esta persona, ya que pague sus deudas, podría buscar fondos de inversión que le ayuden a maximizar sus recursos.

Estas son sólo algunas ideas que pueden ayudar a una persona que se relaciona así con el dinero. Estoy segura de que a ustedes –porque todos conocemos a alguien así y sabemos qué les ha funcionado- podrán compartir muchas más.

Espero sus recomendaciones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 


Tengo un par de amigas casadas o con parejas ya en una relación de compromiso, con quienes me reúno de vez a en cuando a platicar. Las tres trabajamos y tenemos independencia financiera, las tres tenemos ahorros, las tres tenemos enfrentamientos ‘maritales’ por el dinero.

Quién no los tenga, que levante la mano y nos diga ¿cómo le han hecho?

Les platico los casos:

  1. La controladora. Una de ellas está casada con un joven que disfruta de la vida y le gusta gastar. Ella, siempre ha sido ahorradora compulsiva y apanicada del riesgo. Él gasta con gusto e invierte con riesgo.
    Hace poco se pelearon porque llegó el estado de cuenta de la tarjeta y ella lo vio antes que él y se dio cuenta de que llevaba un par de meses pagando el mínimo y con una deuda, no muy peligrosa, pero que a ella le puso los nervios de punta. A la hora de enfrentarlo, salieron un par de complicaciones a la conversación y decidieron congelar la tarjeta de crédito hasta pagar la deuda para tranquilizarla a ella y que él haga el ejercicio de no abusar del plástico.
    Por otro lado, después del primer año de matrimonio decidieron que cada uno tendría su cuenta de ahorro/inversión por separado para que cada quién tome el riesgo que quiera sin darle gastritis al otro.
  2. La distraída. A mi otra amiga le gusta pasarla bien y es algo distraída con el dinero, pero está casada con un marido conocedor del tema que lleva las cuentas al centavo. Mi amiga ha perdido su cartera tantas veces que ya no se acuerda del número exacto de eventos desafortunados. Desde que se casó, su marido la ha hecho llevar un presupuesto, junto con él, que revisan cada mes. Las finanzas de los dos están a la perfección, pero para que ella no se ponga de malas porque hay cosas que quiere que “no caben en el presupuesto” entonces quedaron que ella tiene una parte de su sueldo para cosas “fuera del presupuesto”, así puede ser distraída y gastar algo sin contar mucho.
  3. La bipolar. Yo acepto que soy un poco bipolar. Por un lado soy compradora casi compulsiva y hasta en el supermercado encuentro cosas que “sí podría necesitar”. También tengo un ser interior muy, muy tacaño que a veces no me permite darme ciertos lujos. Mi esposo, por su parte, es muy administrado, pero arriesga mucho y tiene por dentro un ser negociante que lo hace ‘jinetear’ el dinero como malavarista profesional. Esto a mí me pone nerviosa.
    Lo que hemos decidido es que lo que es para la casa y la familia no se toca o malavarea. El presupuesto le revisamos los dos, pero lo administro yo, con la promesa de no emocionarme en el supermercado.
    Cada uno tiene un ahorro individual, pero también tenemos uno juntos. Y hablamos de dinero con mucha, mucha frecuencia, normalmente mientras tomamos una copa de vino y escuchamos la música que nos gusta.

No creo que haya una pareja que no tenga enfrentamientos monetarios, sobre todo al inicio del matrimonio como es el caso de estos tres perfiles. Sin embargo, conforme pasa el tiempo hay que acoplarse y ser –cada vez- más abiertos a entender el comportamiento que nuestra pareja tiene con el dinero y ser autocríticos para entender qué –de nuestra relación con el dinero- le puede caer mal a nuestra pareja.

Entendiendo cómo somos y cómo es nuestra pareja podemos entonces establecer qué le toca a cada quién y qué hacemos juntos, por ejemplo. Hay que ser considerados del otro y saber expresar qué es lo que nos preocupa y qué es lo que necesitamos.

Hablen de dinero… ya sé que lo digo mucho, pero es que creo fielmente que esto es necesario para poder llevar cuentas claras y matrimonios largos.

No olviden considerar estos tres puntos:

  1. Administración: teniendo claro cuánto ingresan entre los dos, cuánto van a gastar en su vida y cuánto quieren ahorrar (se vale decir que quieres un ahorro individual, mientras aportes algo al ahorro en conjunto).
    Si uno es más cuidados que otro en la administración, quizá sea la persona indicada para llevar la administración de la casa. Lo que propongo es que lo hablen y se organicen. Si cada uno tiene establecido qué le toca a cada quién entonces se dividen las responsabilidades y los derechos. Esto hace una relación un poco más pareja.
  2. Seguridad: establezcan quién va a estar a cargo de revisar que los seguros estén al día, quién es el encargado de tener contacto con el asesor de seguros. No olviden hablar de previsión para el futuro, es decir, cómo quieren tener su dinero seguro para el futuro, cómo van a enfrentar temas como la colegiatura de sus hijos, o la compra de un bien inmueble.
  3. Diversión: hay que pasarla bien en la vida, de eso no hay duda, y normalmente todos trabajamos para lograr eso. Establezcan metas en conjunto, ¿qué disfrutan hacer juntos y cuánto cuesta?, ¿cuántas veces lo pueden hacer al año sin que esto desbalancee su estabilidad financiera?

Y hablando de esto con otra amiga, que no está casada, me platicó que sus papás tenían un fondo de citas. Y cada vez que podían, metían un dinero en un lugar especial para un momento o tiempo para ellos. Me pareció una idea genial. Estoy pensando en proponerla la siguiente vez que revise el presupuesto con mi marido.

Ustedes, ¿cómo han resuelto sus diferencias financieras con la pareja?

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Hace un par de días El Pequeño Cerdo Capitalista convocó a algunos colegas amantes de las finanzas personales a un intercambio navideño.

La verdad la convocatoria me asustó. Gastar más dinero en un regalo para personas que “supuestamente” cuidan el dinero me pareció poco inteligente. Pero me equivoqué. Lo que proponía Sofía era hacer un intercambio de consejos financieros en los blogs de cada uno de los participantes. Me encantó la idea.

Así, pues, con ayuda de Elfster –website que hace el sorteo para asignar al amigo secreto-  cada uno recibió el nombre de la persona en quien deben pensar al escribir su consejo financiero.

A mí me tocó Karla Bayly, experta en las finanzas personales, coach de otros con problemas en el tema del dinero y escritora del blog Coaching Financiero. No es fácil darle pensar en un consejo para ella, así que decidí inspirarme en lo que nos ha contado en su blog para dar un consejo que a todos los demás nos sirva para cuidar el dinero en el 2011.

Hablen de dinero.

Hay que dejar a un lado esta tradición de que hablar de dinero está mal visto, que es de mala educación y que jamás se hace frente a los hijos. La única forma en la que los hijos aprendemos a cuidar el dinero es si en casa se nos enseña a hablar de él, a tener una relación sana con los billetes y monedas que llegan a nuestros bolsillos.

Hay que hablar de dinero para entender que éste es sólo (me niego a quitarle el acento a este sólo a pesar de lo que diga la Real Academia de la Lengua) una herramienta para conseguir las cosas que nos pueden hacer pasar un buen rato en la vida.

También hay que hablar de dinero para no caer en esta tendencia de que sin él tenemos que pasar un rato amargo.

Karla Bayly siempre nos cuenta que habla de dinero con su ‘hombre guapo’ mientras se toman unas copas de vino y que esto les ha ayudado a llevar cuentas claras y a tener objetivos en conjunto. Esta rutina me parece que a todos nos puede ayudar a establecer una sana relación con el dinero y, por ende, con la familia y sus finanzas.

Yo he compartido que hablo de dinero con la familia, tanto, que a veces mi esposo cree que soy insoportable… Sin embargo, estoy segura de que gracias a esto hemos logrado establecer metas a corto, mediano y largo plazo que poco a poco cumpliremos. Me parece que gracias a que revisamos juntos un presupuesto es que podemos disfrutar del dinero y a la vez ser responsables. Finalmente, espero que logremos –hablando de dinero- que nuestro hijo lleve una sana relación con sus finanzas para que pueda lograr sus metas sin pelearse por billetes y centavos.

Entonces, mi consejo para este 2011 es: hablen de dinero en casa, saquen las cuentas de lo que ganan y gastan y dejen atrás la idea de que hablar de dinero despostilla familias.

Para leer el siguiente consejo, vayan al blog de Karla Bayly.

Feliz año y felices finanzas para 2011.


Todos vamos a gastar en esta época de regalos. Los innumerables intercambios y los regalos familiares son pendientes en la cabeza de todos a estas alturas del año. Y para algunos, son dolores de cabeza.

Antes que nada hay que disfrutar de la época, ya estamos en esto, pasémosla bien y gastemos (lo que estipulamos en el presupuesto). La diferencia está entre regalar y gastar, por gastar, o hacer un regalo inteligente que la persona pueda aprovechar. Y no necesariamente me refiero a un libro de finanzas personales, aunque a muchos esto sí les serviría…

Gastar el dinero en regalos inútiles es equivalente a tirar el dinero. Ya no regalemos más ‘pashminas’, sí esas que todo mundo da en el intercambio de las amigas o la oficina. Invirtamos un poco de cabeza y demos regalos pensados, por ejemplo, a alguien que aprecie eventos culturales le puedes dar boletos para ver el Cascanueces en el Auditorio Nacional en el DF (puedes conseguir de 250 pesos en un lugar en el que todavía ves), y es una experiencia inolvidable.

Si quieres dar algo clásico, no un objeto de moda, entonces invierte un poco más de dinero para que dure más tiempo. Esto aplica para lo que te vas a comprar tú en esta temporada o para los familiares más cercanos. ¿Necesitas un nuevo par de zapatos? Invierte un poco más en unos que te duren más allá de la moda. Yo tengo unos que compré hace cinco años y que con todo y rebaja me salieron en un par de miles de pesos, pero, llevo cinco años con ellos. Lo único que les he hecho es darles mantenimiento cambiando suelas y tacones. También tenía un par que sólo costaron unos cientos de pesos y después de una temporada de uso se fueron a la basura… a eso me refiero con compras inteligentes, buenas inversiones.

Lo mismo para los niños. Regalen juguetes buenos, uno que disfruten o del que aprendan, y si se puede, hechos en México. Por ejemplo, hay unos changos de lana hechos en Chiapas a unos 140 pesos o una carreta de madera pintada a mano en unos 220 pesos en la tienda del Museo de Artes Populares que de verdad están padres. Dense una vuelta en las librerías para niños, hay cosas fantásticas también por unos 300 pesos.

Entiendo que en esta temporada haya poco tiempo para dar vueltas y buscar regalos inteligentes, pero si no se disfruta el comprar algo, ¿por qué hacerlo? Lo digo en serio. Siempre se puede decir en la oficina que no quieres o puedes participar en el intercambio y no tienen que correrte por eso. Acepta y publicita que eres ‘Grinch’ y que esta época no la disfrutas.

Demos regalos de reinas y reyes a precios accesibles, demos regalos pensados o hechos en casa (pienso en galletas o pasteles ricos), disfrutemos que vamos a gastar (lo que tenemos presupuestado) y pasen un buen tiempo intercambiando regalos.


Ya basta de que nos sorprendan cosas que podemos haber previsto… Hablemos de los temas difíciles para dejar de quejarnos de que la vida a veces nos gana y por eso no podemos enfrentar las dificultades…

El plan financiero es algo de lo que en este blog he escrito mucho. Ahora lo retomo con ganas de hacer hincapié en dos cosas, una por el mes en el que estamos, y la otra por una entrevista que hice ayer: el testamento y las metas.

Todos deberíamos tener un plan financiero por escrito, quien diga que lo tiene en  la cabeza es que no lo tiene, que contemple desde el fondo de emergencia, los seguros, el ahorre e inversiones, y el dinero que utilizamos para disfrutar la vida.

Dentro de la parte de previsión debe estar el testamento. Y con eso de que septiembre es el mes del testamento, es oportuno mencionarlo. Sólo diré una cosa: nadie quiere heredar problemas o dejar desprotegidos a los suyos, sólo por eso, hay que tenerlo.

Para establecer el testamento, igual que el plan, hay que tener metas. Sin ellas no hay plan financiero. Entonces, la pregunta clave es: ¿tienes claras tus metas?

Hay que tener metas financieras de corto, mediano y largo plazo. ¿Sabes cuáles son las tuyas y a qué horizonte de tiempo las debes lograr?

No hay que engañarnos más. No podemos decir que cuidamos nuestras finanzas sólo porque tenemos balanceada la chequera –esencial, pero no lo único necesario-, tenemos que saber qué queremos y para cuándo.

Lo complicado de esto es que se tocan fibras sentimentales… un ejemplo: Acabo de tener un bebé y ahora que ya casi tiene dos meses debo arreglar el testamento y establecer nuevas metas en mis planes financieros. Para esto tuve que hablar con mi esposo de cosas que no son fáciles… ¿qué pasa si yo falto?, ¿si tu faltas?, ¿si faltamos los dos? Sí, hay que definir quién sería la persona adecuada para cuidar a un chiquito que a penas conocemos y que todavía no queremos dejar solo ni para ir a cenar.

Por otro lado, tuvimos que acomodar nuestro plan financiero con este nuevo miembro de la familia: ¿Vamos a ahorrar para su futuro en un seguro educativo o en una cuenta de inversión? ¿Cuánto podemos destinar al mes para él y su futuro?, ¿cuánto necesitamos para una guardería? Estos son ejemplos de metas a corto y largo plazo que tocan fibras pues hay que decidir si lo dejaríamos en una guardería para que yo regrese a trabajar. Esto llevó a conversaciones largas que no hemos terminado, pero que de verdad son básicas para establecer qué queremos y cómo vamos a lograrlo.

La conclusión: muchas veces no logramos tener un plan financiero por miedo a hablar de temas que sabemos que en la familia son difíciles. Pero no hacerlo puede salir más caro: que tu hijo no pueda pagar la universidad o que si llegas a faltar el Estado decida con quién deberá vivir. ¿Quién quiere eso?

Yo prefiero un par de discusiones que dejar al aire mi futuro y el de los míos. ¿Ustedes?

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