“Dime las 10 reglas que debo seguir para tener unas finanzas sanas” fue la petición que recibí de un lector. Y, la verdad, ojalá pudiera decirles que todo se reduce a 10 pasos o 10 reglas o 10 recomendaciones. La verdad es que unas finanzas sanas es optar por un estilo de vida, así como lo haces cuando decides ser sano, hacer ejercicio y dejar a un lado -excepto en contadas ocasiones- las delicias de chocolate y malvavisco.

No obstante, me senté con todas las ganas de poder dar una respuesta a este lector que me ponía un reto. Y esto fue lo que concluí. Aquí hay 10 pasos, el decálogo para lo que yo considero, unas finanzas sanas. La cosa está en que cada paso implica un esfuerzo fuerte en sí. Cada paso tiene, dentro de sí mismo, otros 10 pasos.

Por ejemplo, en el paso 1, para tener un presupuesto hay que saber hacer un registro de gastos y otro de ingresos que refleje la realidad de cómo utilizas el dinero. Y hacerlo detallado para que así puedas seguirlo. Por lo tanto, cada paso puede tener, en sí, varios.

Se los dejo por ahora para que vayan, como yo, pensando por qué es que hace sentido. Y si creen que falta algo, me lo compartan.

Más adelante, espero poder desarrollar cada paso para que tengamos al final, el decálogo detallado de las finanzas sanas.

1. Tener un presupuesto, seguirlo y actualizarlo

2. Tener y hacer un ahorro constante

3. Invertir tu ahorro según tus objetivos, al plazo correcto

4. Conocerte como consumidor

5. Saber diferenciar entre la deuda sana y la no sana

6. Siempre comparar productos antes de adquirirlos

7. Que la pago de tus deudas nunca rebase al 30% de tus ingresos mensuales antes de impuestos

8. Tener un plan a corto, mediano y largo plazo

9. Ser previsor y contar con seguros

10. Nunca, nuca olvidar el retiro.

Espero sus comentarios, ayúdenme a completar esto, compartan qué les funciona para desarrollar cada uno de los puntos.

Sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook.com/vivircomoreina.


Screen Shot 2015-01-16 at 9.45.45 AMSí, en Suiza existe este servicio para usuarios estresados y cortos de tiempo que buscan maximizar el uso de su dinero. Entonces, por 165 dólares norteamericanos la hora te transportas y desenredas la cabeza.

Esta es una de las grandes tendencias de los consumidores, según datos de Euromonitor, “los consumidores están maximizando su tiempo y dinero al encontrar productos y servicios que satisfacen múltiples necesidades” dice la firma en su estudio titulado “Las 10 principales tendencias globales de consumo en 2015″.

Esto de compartir espacios, como lo hace el terapeuta con el taxista, se ve ya y verá más en otras formas, según Euromonitor, y se le llama consumo colaborativo. Es parte de la cultura de compartir productos y servicios. La marca de ropa Patagonia se asoció con eBay para redistribuir productos usados. Esto lo hemos visto en México, y el mundo, con el formato de crowdfunding en el que entre varios inversionistas apoyan a un emprendedor y así buscan mejorar los rendimientos que pueden tener en inversiones de instituciones bancarias. O, en los espacios de trabajo compartido en los que rentas una oficina y compartes con otras firmas.

Esto, según el estudio, muestra cómo estamos más interesados en tener acceso que en ser dueños. Y es que tenemos acceso a invertir en una empresa emprendedora, pero no somos dueños. Tenemos acceso a una oficina linda, pero no somos dueños. Al no ser dueño el costo de eso a lo que conseguimos acceso es más barato. Cuidamos el dinero sin sentir que no tenemos “acceso”, pues.

Otros ejemplos de esto son Uber o Airbnb.

Además de la conveniencia y ahorro de tiempo y dinero, hay un impulso de consumo liderado por el corazón. Esto quiere decir que sí nos importa si lo que compramos hizo daño al medio ambiente o a otras personas en el proceso de creación o de llegar a nuestras manos. Por eso es que “lo verde” o de “comercio justo” aún cuando puede ser más caro tiene éxito entre los consumidores. Te hace sentir bien y eso nos gusta.

Es interesante pensar cómo consumimos y por qué escogemos los productos que llevamos a casa. Las tendencias de Euromonitor nos dan una idea de qué es lo que hacemos como consumidores y quizá algunas más en cuanto a cómo podemos cuidar el dinero.

Espero sus comentarios y sus experiencias: cómo es que maximizan el dinero y el tiempo, cómo es que comparten sus consumos.

Y, si lo que quieren es ajustar sus negocios a las tendencias, aquí les dejo las 10 tendencias globales de los consumidores para 2015 de Euromonitor:

  • Comprar conveniencia
  • Malls y centros comerciales en modo comunidad
  • La privacidad importa
  • Consumo como una ruta hacia el progreso
  • Personas influyentes: cada vez más como nosotros
  • Compartamos: surge la vida sin equipaje
  • Los Millennials
  • De compras por el mundo
  • De lo virtual hacia lo real y de regreso
  • Conexión y bienestar: salud conectada

ango-LMAP-md

Se quejan de que el DF es caro… Sí, pero mucho menos que Luanda (en Angola) que es la ciudad más cara del mundo -por segundo año consecutivo- según la lista de las ciudades más caras para expatriados en 2014 presentada por la Encuesta de Costo de Vida Internacional 2014 de Mercer.
El segundo lugar de la lista de esta consultora global de Recursos Humanos lo tiene Yamena (en Chad). 
Así que si te ofrecen traslado a cualquiera de estas dos ciudades en África deberías pedir un aumento de sueldo.
La Ciudad de México, este año, se abarató para expatriados pues pasó del sitio 138 al 150.
Ahora… Explico esto bien: no es que el DF sea en sí más barato que Luanda. La encuesta de Mercer está diseñada para ayudar a las multinacionales y a los gobiernos a determinar la compensación para sus empleados expatriados. Abarca 211 ciudades en cinco continentes y mide el costo comparativo de unos 200 elementos como vivienda, transporte, comida, vestimenta, artículos para el hogar y entretenimiento.
Entonces, vivir en Luanda es más caro que en DF porque “los productos importados vienen con una prima. Además, encontrar vivienda segura y que cumpla con los estándares de los expatriados puede ser difícil y bastante costoso también. Ésta suele ser la razón por la que algunas ciudades africanas ocupan los primeros puestos en nuestra encuesta”, explica Ed Hannibal, Socio y Líder Global de la Práctica de Movilidad de Mercer.
La otra ciudad en México dentro del listado y que también se “abarató” fue Monterrey que pasó del sitio 178 al 183.
¿Por qué importa saber en qué sitio es más caro vivir cuando eres expatriado?
Porque hoy en día “la movilidad del talento en la región (y aquí se refiere a América Latina en particular) es una tendencia en aumento debido al crecimiento de las empresas hacia nuevos mercados”, dice Sandra Huertas, Líder del Centro de Excelencia de Movilidad de Empleados para América Latina de Mercer. Por lo tanto,  “monitorear los cambios entre un periodo y otro es importante para garantizar a los asignados que puedan mantener su poder adquisitivo”.
Todos aquellos en una multinacional deberían tener esta información en mente cuando llegue la posibilidad de un traslado para que su sueldo incremente de forma paralela al costo de vida de la ciudad a la que los envían.
Les dejo un par de tablas:

Las 5 más caras en el mundo: 
1. Luanda, Angola
2. Yamena, Chad
3. Hong Kong, Hong Kong
4.  Singapur, Singapur
5. Zurich, Suiza

Las 3 más caras en América:
1. Nueva York, EU
2. Sau Paulo, Brasil
3. Los Ángeles, EU

Las 3 más caras en Europa:
1. Zurich, Suiza
2. Ginebra, Suiza
3. Berna, Suiza

Sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook en facebook.com/vivircomoreina y espero sus opniones en la zona de comentarios. 


Nunca más llegará a tu casa una promoción en tu estado de cuenta de la tarjeta de crédito que diga: “Te damos un mes de pago mínimo de cero pesos”. Y esto, aunque no lo creas, es una buena noticia.

Les voy a explicar el nuevo ‘suelo’ establecido por Banco de México para el cobro de los pagos mínimos en la tarjeta de crédito y luego les compartiré un par de recomendaciones para pagar deudas.

LA REGLA NUEVA
La forma de calcular cuánto cobra el banco ha ido cambiando poco a poco y este enero pasado entró la última regla. Ahora hay un mínimo calculado de lo que el banco te debe cobrar por lo que has gastado.

Banco de México no tenía establecido un criterio de cómo calcular un pago mínimo, por lo que los bancos podían ofrecer estos pagos de cero pesos y permitir a sus clientes seguir compre y compre y genere y genere intereses.

De ahora en adelante tu pago mínimo será el monto mayor a una de estas dos fórmulas:
1) 1l 1.25% del límite de la línea de crédito
2) la suma de i) 1.5% del saldo insoluto de la parte revolvente de la línea de crédito al corte sin contar intereses o IVA + ii) los intereses y el IVA.

Esta será la forma de calcular un pago mínimo, pero el banco puede cobrarte más. Esto es el piso.

Aquí un ejemplo que compartió Condusef:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este piso del pago mínimo ayudará a que se paguen los intereses y la bola de nieve de las tarjetas no sea tan complicada. O por lo menos este es el objetivo.

RECOMENDACIONES PARA PAGAR
Si ya tienes muchas deudas y no sabes qué hacer, como le pasa a 7 de cada 10 personas que no pagan el total de su tarjeta de crédito cada mes, un par de recomendaciones que pueden ayudarte:

1.  Paga más del mínimo, por lo menos 3 veces lo que te pide tu banco.
2. Solo paga el mínimo en caso de una emergencia real o en caso de que tengas un plan de pagos en el que te estés enfocando en una deuda primero.
3. Revisa tu presupuesto y trata de encontrar cómo recortar algún gasto para empezar a pagar estas deudas que vienes arrastrando.
4. Muchas veces parte del problema es que las instituciones financieras van incrementando tu línea de crédito y tú no dices que no, entonces sigues gastando como si tu tarjeta fuera la extensión de tu sueldo. Esto es un error. Para ahora. Pide que bajen tu límite de crédito y guarda la tarjeta de un cajón hasta que acabes de pagar lo que debes.
5. Si ya no sabes cómo recortar para pagar las deudas del plástico entonces busca ayuda. Acércate a la institución financiera y pregunta si hay planes de pago que te puedan ayudar. Si la cosa ya está muy complicada, puedes buscar a una reparadora de crédito en donde te asesoran y ayudan a lograr saldar tu deuda. A veces, hasta ayudan a conseguirte un descuento. No olvides que este tipo de servicios tienen un costo: 40 pesos por cada 10,000 que debas y 10% del ahorro que logren conseguirte. Entonces si te ayudan a bajar tu deuda de 10,000 pesos a 6,000, pagas 40 pesos por los 10,000 de tu deuda y 400 pesos por el descuento logrado.
6. No caigas en engaños. Hay reparadoras de crédito patito. Busca una con cierto reconocimiento y que no te prometa que acabará con tus deudas sin que tú pagues nada. Promesa que suena paradisíaca, es probable que sea un engaño.

 Compartan sus recomendaciones para salir de deudas en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook en www.facebook.com/vivircomoreina.


Lo acepto. Hace un par de días perdí el tiempo pensando cómo sería vivir como la realeza inglesa -que en mi imaginación no tiene problemas de presupuesto- o como Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

Imaginé viajes ilimitados, compras ilimitadas, comidas en restaurantes de los que solo he leído reseñas e inversiones muy divertidas. Sí, aunque es una idea errónea, en ese momento pensé que si fuera millonaria sí invertiría en países que me suenan exóticos y prometedores.

Después regresé a la realidad. Es enero 2013, estoy más gastada de lo normal (sí, eso también lo acepto) y debo sentarme a trabajar porque este mes hay que pagar: tenencias, prediales, colegiatura (ups, me acabo de acordar que en eso voy tarde), y tarjetas de crédito.

Un día después volví a invertir tiempo en pensar en esto “del deseo de ser millonarios”. Y recordé lo que alguien una vez me dijo: ‘igual que otros, un millonario que no cuide su dinero debe vivir apretado por deudas, apretado por estar fuera de su capacidad de pago, estresado por cuentas por cobrar o pagar’. Entonces pensé: así, quizá no disfrute tanto viajar en avión privado para cenar en el Noma en Copenhagen, Dinamarca.

Y me repito. Es enero y seguramente todos nos sentimos un poco abrumados por las finanzas del año que apenas empieza, pero ser millonarios o ‘vivir como millonarios’ no depende de tener millones en la cuenta, sino de saber manejar el dinero que sí tienes. Es cierto, sin los millones no hay avión privado y viajes para comer en el Arzak, pero quizá puedas lograr probar la comida de Juan Mari y Elena si sacas puntos para un viaje con millas o ahorras el siguiente aguinaldo completo para que en 2014 puedas pasarla bomba en el verano en San Sebastián, España. (Sofía Macías acaba de escribir algo sobre esto del aguinaldo para las vacaciones)

“Vivir como reina y gastar como plebeya” es un espacio que me ayuda a aterrizar el vivir financieramente tranquila. Desde 2009 he buscado que por medio de la información que aquí comparto podamos todos vivir sin mucho estrés, pasarla bien con el dinero que sí tenemos y buscar las alternativas que tenemos al alcance de nuestras manos para vivir como realeza – o como la realeza de nuestras posibilidades.

Como ven en este post, a veces se me olvida y me dejo llevar por el sueño de los miles de millones o en las angustias de un mes complicado para las finanzas. Por eso regreso a este blog y se los comparto, para que entre todos busquemos la información, los instrumentos, las herramientas, los libros, los cursos, las clases y demás herramientas que nos ayuden a cuidar el dinero por el que trabajamos todos los días del año.

Es 2013. Es el cuarto año de este espacio y me encantará que sea uno en el que compartamos información, exijamos a nuestras instituciones financieras el servicio que merecemos y los instrumentos que queremos para invertir nuestro dinero. Los invito a de verdad hacer un esfuerzo porque todos -juntos- logremos “Vivir como reina (o rey) y vivir como plebey@”.

La libertad financiera no depende de los millones que tengamos o no tengamos, sino de cómo manejamos el dinero que sí tenemos y lo maximizamos para vivir felices.

Buen inicio de año y buenas finanzas para todos.

Por cierto, una primera recomendación para cuidar el dinero, es que se echen un clavado a este sitio nuevo de Robero Morán, antes editor de la revista Dinero Inteligente: Dinero Dinero

Espero sus comentarios en la zona de opinión y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y Facebook www.facebook.com/vivircomoreina. 

 


El Buen Fin no es novedad. Y si no te cuidas y te dejas llevar por ‘esa gran promoción’, podrías terminar con deudas hasta el cuello. Si has sido previsor o consumidor inteligente, puede que de verdad encuentres esa gran oportunidad.

Desde hace un año sabíamos que en noviembre de 2012 llegaría la recién creada temporada de descuentos. Del 16 al 19 de noviembre los bancos, departamentales y autoservicios ofrecerán descuentos, promociones o gangas que te harán querer remodelar tu casa, clóset o despensa de la cocina. De hecho, según datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y Servicios Turísticos (Concanaco Servytur) se venderán unos 140 millones de pesos.

Pero no porque haya gangas debes salir corriendo por ‘lo que sea que creas que necesitas’ o ‘lo que crees que es de verdad una gran oportunidad’.

La cruda verdad: si desde el año pasado (o por lo menos hace unos meses), no hiciste un apartado para este Buen Fin, entonces no estás preparado para ir a aprovecharlo. Una variación sería: tengo el dinero para los regalos de la temporada decembrina apartado y lo que voy a hacer es comprarlos en el Buen Fin. En ese caso: adelante. 

Insisto, si no tienes un plan desde hace tiempo, en el que hayas apartado para esta temporada, mejor escóndete en la cama y aléjate de las tiendas.

Otra estrategia que podría ser aceptable para salir a comprar: si se te descompone el refrigerador el 14 de noviembre, entonces, sal a comprar uno durante el Buen Fin. (Bravo para los que les pasa eso, o algo similar, y tienen un fondo de emergencia para echar mano – en vez de firmar todo en el plástico para ver cómo lo pagan luego).

Mi plan de ataque:
Yo quiero un tapete para la sala de televisión de mi casa. Llevo desde febrero pensando en eso y he ido juntando extritas y sobrias para esta meta. La verdad, se me había olvidado el Buen Fin, pero ahora que lo veo cerca, es probable que salga esa semana a comprar de mi tapete.

¿Probable? Sí. Definitivo: No.

Primero: no voy a ir a buscar el tapete el Buen Fin y ahí hay una diferencia. Más bien, antes del Buen Fin iré a ver las opciones que me gusten, escoger, preguntar precios y tomar una decisión. Si el dinero que ya tengo ahorrado me alcanza para el tapete, entonces durante el Buen Fin iré a pagar y regresaré corriendo a mi casa para esconderme de esas ‘oportunidades de una vez en la vida’. ¿Por qué? Porque no tengo dinero para más compras.

Estrategias para cuidarte del Buen Fin:
– Sal con solo el efectivo que puedes pagar. Y si por seguridad no quieres ir con el efectivo, deja el monto que puedes pagar en tu tarjeta de débito y el resto, escóndelo.
– Trata de no engancharte en los meses sin intereses. Si te ha pasado el ejemplo del refrigerador y debes adquirirlo así, entonces adelante, solo sé consciente de cuánto vas a pagar y por cuánto tiempo.
– No salgas a ver ‘qué te encuentras’. Lleva una lista de lo que debes comprar, sé eficiente.

Y ustedes: ¿Qué van a hacer con esto del Buen Fin?, ¿alguien tiene ya claro qué es lo que va a buscar y cuánto va a gastar?, ¿alguien que quiera confesar que muere de ganas de ir, e irá, sin tener el dinero para hacerlo?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación por Twitter en @vivircomoreina o Facebook: www.facebook.com/vivircomoreina

 

 

 

 


Hoy es día del niño y miles de pequeños están felices de recibir algún regalo que sus padres adquirieron para que él o ella no se quedara sin nada en este día tan especial. ¡Qué tontería!

Soy una ‘grinch’ y lo acepto. ¿Coda?, quizá. Dolida de que no me celebraron el día del niño; no recuerdo que hace treinta años se celebrara como hoy, pero digamos que también. No me gusta este día, como no disfruto muchos otros.

Así como no gasto el 14 de febrero, no quiero caer en las compras culposas del día del niño o día del padre, del periodista o de la mujer. Aunque acepto que  a mi mamá todos los años le doy un detalle, pues con ella sí pierdo, aunque no espero que me den nada a mí. Bueno, sólo un poco de tiempo.

Esa es mi propuesta. Lo comenté a finales de la semana pasada en el programa de radio de Ana María Salazar: me parece que lo más valioso que podemos dar a los niños en este día es tiempo con sus padres. Lo mejor que podemos darle -o lo que yo quiero recibir- el día de las madres es tiempo con mi esposo e hijo, mis padres, hermanos o quien quiera estar conmigo. Por favor no gastemos en flores que ese día cuestan lo doble, en globos o juguetes que son un gasto extra y que no son absolutamente necesarios.

Adina Chelminsky, asesora financiera se ha declarado varias veces una ‘grinch’ de estos festejos. Hoy me uno a ella. Ella dice en una nota publicada en un diario mexicano, hablando del 14 de febrero: “Más que el día del ‘amor y la amistad’ es el día de ‘dime cuánto gastas y te diré cuánto me quieres'”. Y añade que para demostrar el amor que se le tiene a la pareja existen 365 días del año, no uno en el que todo lo que se adquiere tiene sobreprecio.

Tiene razón. Y hoy en el festejo del día del niño, pasa lo mismo. Lo que los niños quieren es tiempo con sus padres. O eso es lo que deberían querer si no los hemos acostumbrado a gadgets tecnológicos por sólo ‘ser niños’. Festejemos la niñez con nuestros hijos diario.

Dediquémosles un poco de tiempo con el celular, computadora, tablet, televisión o cualquier otro aparato distractor apagado y dejemos de gastar por una culpa que ni entendemos. Bien decía Ana María Salazar en su programa a finales de la semana pasada: son regalos de culpa.

Y yo insisto: si tienes un monto presupuestado que de verdad no tiene una mejor intención que adquirir un regalo para tus hijos, entonces, adelante, compra algo. Pero primero piensa si no sería mejor pagar la deuda de la tarjeta de crédito, pagar el teléfono a tiempo, o lo mejor de todo: ahorrar.

 

 


Odio jugar Maratón. Y no porque no sepa las respuestas a algunas de las preguntas, sino porque me causa mucho estrés este tipo de competencias de sabiduría.

Cuento esto porque hace un par de semanas entrevisté a Carlos Islas, director de promotorías Axa, para un artículo que saldrá en Dinero Inteligente y me dijo algo que al inicio me causó nervios y ahora me parece atinado y quiero compartirlo:

“Para ganar el maratón financiero debes ahorrar de manera regular, cargar deudas pequeñas, ser consciente y estar preparado para la muerte y la discapacidad”.

Y lo que me causó estrés no es lo de estar preparado para la muerte o la discapacidad, pues para eso hay seguros de vida, sino la parte del maratón financiero.

Pero Islas tiene razón. Todos estamos jugando y compitiendo dentro de un maratón financiero para vivir tranquilos hoy, lograr una vida digna y cómoda durante nuestra edad de retiro, y si se puede, dejar algo para nuestros hijos.

¿Cómo lograr los tres aspectos que plantea Carlos Islas para estar tranquilos?

1. Ahorro regular: La regla de dedo es 10% de tus ingresos desde tu primer empleo.
Dos herramientas que existen en el mercado para ayudarte a lograrlo:

–       CetesDirecto: el sitio web del gobierno federal te permite invertir en cetes por medio de su programa ‘ahorro recurrente’ en el que automatizas una cantidad al mes o cada 15 días que se renueva constantemente.
CetesDirecto toma de tu cuenta de banco el dinero y lo invierte sin que tengas que mover un dedo. Lo mínimos que debes invertir son 100 pesos.

–       Tu afore: la mayoría de las afores cuentan con programas de ahorro voluntario a largo y corto plazo. Algunas afores permiten la domiciliación, otras debes ir a ventanilla a hacer el depósito (esto ayuda poco a la verdadera recurrencia) o hacerlo por internet. Para ahorrar de forma voluntaria en la afore no necesitas tener una cuenta bancaria, pero en ese caso debes hacer el depósito en ventanilla.
Y si decides dejar este dinero hasta que cumplas 65 años entonces obtienes beneficios fiscales. El artículo 177 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) dice que puedes hacer deducible hasta el 10% de tus ingresos anuales acumulables hasta un tope de entre 103,000 y 109,000 pesos anuales. Si sacas el dinero antes, deberás pagar los impuestos correspondientes.

2. Deudas pequeñas: Este es un paso difícil porque deberás controlar tus gastos. Para eso, NECESITAS UN PRESUPUESTO. Aquí puedes descargar uno.
Por otro lado, para no aumentar las deudas les dejo dos recomendaciones claves:

–       El monto total de tus deudas no debe ser mayor al 30% de tus ingresos antes de impuestos. En esto debes incluir tu hipoteca, todas las tarjetas de crédito y todo tipo de préstamos, hasta los personales.

–       Paga siempre el monto total de tu deuda en tarjeta de crédito para no tener que pagar intereses. Y si de plano estás pasando una temporada de vacas flacas y necesitas un poco de efectivo, paga por lo menos tres veces el monto mínimo que establece tu estado de cuenta.

3. Prepárate para la muerte o la discapacidad: Adquiere un seguro de vida que incluya un monto para que si mueres tu familia pueda estar tranquila por lo menos 24 meses. Para saber el monto: calcula tus gastos mensuales y multiplícalos por el número de meses que quieres dejar cubierta a tu familia.
Asegúrate que este seguro de vida (valga la redundancia) cubra una posible incapacidad. Recuerda que quedar discapacitado durante tu etapa productiva de vida es realmente complejo pues tendrás gastos adicionales a los normales y te faltará el ingreso. No pensar en esto es hacerse loco ante un riesgo latente.
Aquí les dejo una liga a los seguros estandarizados para que empiecen a revisar lo que hay en la base, es decir, de los más económicos.

¿Qué les falta para empezar a ganar el maratón financiero?

Espero su opinión en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Ya hemos llegado a la primera vacación larga del año. La semana santa y de pascua están a la vuelta de la esquina.

Para estas alturas ya todos deberíamos tener muy planeada la actividad para estos días de asueto, ya sea salir del lugar en el que vivimos para pasar unos días fuera o quedarnos en casa a descansar.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) tiene todo un micrositio para los consumidores turistas. Les comparto algunos de lo puntos que me parecieron interesantes y relacionados a la organización de las finanzas para las vacaciones:

  1. “Compara los servicios que te brindan los proveedores. Recuerda que la información es tu principal aliada para consumir de manera inteligente.
  2. Reserva con anticipación la transportación y el hospedaje; así ahorrarás y asegurarás tus vacaciones.
  3. Elabora una relación de los gastos que harás antes y durante el viaje. Procura respetar tu presupuesto para que de regreso a casa no tengas que pagar las consecuencias.
  4. Al reservar en un hotel, asegúrate de conocer todos los términos y condiciones para que no te lleves sorpresas desagradables.
  5. Las aerolíneas de bajo costo son una opción poco conocida. Acércate a ellas y valora sus ventajas.”

Por otro lado, si han decidido quedarse en casa y descansar, no se descuiden y crean que esto es inofensivo para su cartera. De hecho, quedarse en casa durante las vacaciones también puede afectar a las finanzas pues gastamos en cosas fuera de nuestro consumo diario y hasta nos premiamos por “no haber salido de vacaciones” lo que luego hace que se abuse de las tarjetas o se gaste de más en actividades poco usuales.

Les dejo un par de recomendaciones para los que se quedan en casa:

  1. Hagan un presupuesto para las vacaciones en casa. Acepten que van a tener tiempo libre y por ende van a gastar, así que más vale que sea un gasto consciente y apegado a lo que se puede hacer.
  2. Busquen actividades económicas y que normalmente no tengan tiempo de hacer durante los fines de semana. El zoológico, los museos o los parques son sitios que pueden proveer actividades para la familia son que sea sumamente caro.
  3. No olviden sus tarjetas de descuento de estudiantes o profesores o adultos mayores, es el momento para utilizarlas.
  4. En serio, no se premien comprando cosas que no necesitan porque ustedes “son los únicos que no salieron de vacaciones”. Disfruten su casa, vecindario y ciudad vacía para conocer lugares que no han conocido.

Si son de los que hacen planes a última hora… Recuerden que pueden conseguir buenos precios en sitios de internet, pero comparen. Por favor, comparen. Y sean cuidadosos de los sitios para que no se topen con alguno fraudulento.

Disfruten su tiempo, disfruten a las personas con las que lo decidan compartir. Sé que suena cursi, pero eso es lo que yo me propongo hacer estas vacaciones. Y claro, apegarme al presupuesto de forma tajante. Lo prometo.

Cuenten si tienen estrategias para gastar de forma moderada en sus vacaciones.

Espero sus comentarios en la sección de opinión y sigamos la conversación por Twitter en @vivircomoreina.


 

 


Como muchos de ustedes tengo una lista de regalos para esta temporada. Como –espero- muchos de ustedes, sé cuánto debo y puedo gastar en cada regalo.

Hoy tuve que ir al centro comercial. ¡Qué susto!

Hay enormes filas de personas para pagar en las cajas registradoras de las tiendas, pero más allá de eso, hay familias enteras que dan vueltas y vueltas sin saber qué quieren y qué deben comprar.

Imagino que muchos no tienen idea de cuánto pueden gastar.

Yo tengo suerte porque mi lista de regalos no es larga y sé cuánto puedo gastar:
– Mi familia hace un intercambio navideño para dar y recibir un regalo.
– Mi esposo y yo nos saltamos esta temporada y nos damos regalos en enero con las rebajas.
– Mi hijo sólo tiene un año y medio y sigue disfrutando más la caja, los moños y el papel para envolver que el regalo que recibe.

Entré y salí del centro comercial sin muchas complicaciones. Y encontré rebajas interesantes.

Pero quiero comentar lo que vi:

Una pareja joven con su hijo de 2 ó 3 años compraba sus regalos.

Él cargaba unas cinco bolsas grandes en una mano y llevaba al hijo –agotado- de la otra. Ella buscaba rápido entre los ganchos a ver si encontraba lo que faltaba.

Parecía que tenían prisa y estaban cansados. Pero, por lo que escuché, les faltaban muchos regalos.

–       “¿Este o este?”, preguntó ella.
–       “El que sea. Pero escoge ya”, respondió él desesperado.

Ella tomó uno y se fue.

Coincidentemente, y yo estaba en la misma disyuntiva. A las dos nos gustaron los dos mismos suéteres. No eran iguales, pero ambos lindos. La gran diferencia es que uno tenía 30% de descuento.

Ella se llevó el que no tenía descuento.

Esto es lo que pensé:
-       No vio el descuento por la prisa.
-       No le importó el descuento porque tenía prisa.

Seguramente hay otras variables posibles. Pero este ejemplo me ayuda a poner sobre la mesa la reflexión que quiero compartir.

Debemos ser consumidores inteligentes. Esto no se traduce en siempre escoger el descuento, creo que la calidad va primero, pero debemos saber escoger.

Ahora que se vienen los últimos días de compras apresuradas, no salgan sin una lista, sin haber hecho su presupuesto y sin pensar qué le puede gustar a la persona y dónde lo podrían encontrar.

No gasten porque saben que en la cuenta de banco tienen ya su aguinaldo.

No digan: “En enero resuelvo cómo pagarlo”.

Las prisas, la desorganización y la desesperación por los gentíos son factores que pueden hacerte tomar una mala decisión de compra.

¿Cuáles son sus estrategias para comprar bien –y a última hora- en esta temporada?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 



Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
Términos y condiciones