Una vez más algunos de los integrantes del clan financiero nos unimos para hacer una cadena de blogs sobre el dinero, esta vez, pensados en la mujer porque hoy es nuestro día. ¡Feliz día de la mujer!

Si han llegado aquí porque leyeron el blog de Sofía Macías de El Pequeño Cerdo Capitalista, entonces ya se enteraron de si es o no mala educación preguntar el sueldo. (Si no lo han leído, vayan).

A mí me toca hablar de cuando el sueldo que reciben las mujeres es mayor al que reciben sus parejas.

Un par de datos que llaman la atención:
La portada de la revista Time titulada “The richer sex” o algo como “El sexo más rico” dice:
-       4 de cada 10 esposas que trabajan tienen un salario mayor al de su marido. Esto no se traduce en que ganen igual que sus pares, de hecho, las mujeres que trabajan tiempo completo siguen ganando el 81% de lo que gana el hombre en un puesto igual. Eso quiere decir que las mujeres que mantienen sus hogares lo hacen con menos dinero que sus pares hombres.
-       Es probable que en 25 años las carreras de derecho y medicina sean dominadas por el sexo femenino.
-       Las mujeres solteras entre los 22 y los 30 años que viven en la mayoría de las grandes ciudades estadounidenses tienen un ingreso promedio mayor al de sus pares hombres.

Y sí, son datos en Estados Unidos y en México, dirán algunos, la realidad es distinta (aquí una numeralia de la realidad de las mujeres en México). Aquí 40% de las esposas no ganan más que sus maridos. Pero de que hay casos de parejas que viven así, eso es una realidad.

Yo conozco un par. Ellas son las ejecutivas que trabajan y ganan más y sus parejas ayudan en la casa y/o con los hijos. ¿Qué es lo correcto? Nadie sabe, cada pareja debe acomodarse según sus necesidades. Porque el que ella gane más no se traduce en que necesariamente tenga menos tiempo para los hijos. Y el que él gane menos tampoco es equivalente de que pueda tomar el rol de proveedor en casa.

Cuándo les preguntas a ellos si son felices de que sus esposas traigan más dinero a casa, te dicen que sí. Pero, ¿realmente son sinceros?, ¿no les importa que ellas paguen la cuenta en el restaurante?

Pregunté en Twitter y Facebook las respuestas incluían las siguientes frases:
“Intimidante por la educación que nos dieron, pero deberíamos estar orgullosos”.
“Si gana más que yo no me inquieta, los dos ganamos”.
“Me da mucho estar al lado de una mujer exitosa, me impulsa y comparte conocimiento”.
“Que no importa quién aporte más o menos, ambos tienen compromisos en la casa y mucho más con los hijos”.

El mundo laboral ha cambiado. Las mujeres llegan a puestos directivos cuando antes era impensable. Balancean trabajo y casa, proveen dinero y tiempo a la familia. Y sus parejas las ayudan y las impulsan. (Un par de notas al respecto que les pueden interesar: Guerra por las mujeres, Administra tu hogar como a la empresa).

Si estás en esta posición y ganas más que tu pareja o ella gana más que tú, estos tips los pueden ayudar a que las finanzas en pareja no causen estrés emocional:

  1. Tengan una cuenta para los gastos de la casa en la que los dos aporten y los dos puedan comprar cosas sin permisos. Lo que entra ahí es de los dos y ambos pueden comprar lo que crean necesario para la casa.
  2. Hablen de quién paga cuando salen juntos. Habrá a quienes no les moleste que la mujer firme la cuenta incluso frente a los amigos. Habrá a quienes sí. Hablen antes de que hieran sentimientos. Y un detalle, no porque ella firme, quiere decir que ella paga, ¡eh!
  3. Hablen de dinero. Esto no lo puedo dejar de decir. Sin una buena comunicación no hay barrera que detenga las emociones de la relación financiera. Si tienen metas en conjunto y saben por qué cada uno hace lo que hace y aporta lo que aporta, no habrá resentimientos.
  4. Como mujer, por favor no te sientas mal. Si tú eres la que te sientes mal porque tu marido gana menos, a él lo vas a poner en la situación de sentirse incómodo. Entonces, no porque ganes más debe cambiar el arreglo que tenían como pareja.
  5. Dividan responsabilidades: Sean claros de a quién le toca qué en la familia. Y no solo respecto a quién recoge a los hijos de la clase de natación, sino del ingreso de ambos, qué y cuánto es para qué. Para más sobre esto, lean la nota que les compartí un poco más arriba titulada ‘Administra tu hogar como la empresa’.

Este es solo uno de los temas relacionados con las mujeres y el dinero, para seguir leyendo y obteniendo más información, lean el post en el blog de Isela Muñoz, El Peso Nuestro de Cada Día, a quien por cierto hay que felicitar no solo por ser mujer, sino porque su blog hoy cumple 5 años. Su blog de hoy es: Finanzas para mujeres, lo que deberías saber de dinero.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook en www.facebook.com/vivircomoreina.  


Ayer, en el marco de la 5ta Semana Nacional de Educación Financiera, presenté junto con José Antonio García García Luna de la Anáhuac Norte y Fernando Castañeda de la UNAM, la encuesta de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore) titulada “Ahorro y Futuro: ¿Cómo piensan los estudiantes universitarios?” en el Museo Interactivo de Economía (MIDE).

La encuesta la pueden leer aquí.

Les quiero compartir e invitar a reflexionar sobre uno de los aspectos que me parecieron interesantes.

Según la encuesta, 66% de los universitarios dicen no haber platicado del retiro laboral en la familia.

De hecho la mayoría cree que sus padres se jubilarán a los 58 años –algo jóvenes, sobre todo en comparación con la edad estipulada de retiro de 65 años- pero lo que me impactó es que 58% tienen claro que van a aportar para ayudar al retiro de sus padres.

Y 65% responden de forma negativa a las consecuencias de que los hijos deban hacerse cargo de sus padres, económicamente, durante su vejez.

Para resumir: No hablamos del retiro en casa, pero es claro que vamos a tener que ayudar a nuestros padres y esto nos trae a la cabeza consecuencias negativas como: “menos dinero para mí”, “renunciar a nuestra vida” o “problemas maritales”.

A 15 años de la creación de las afores y la reforma al sistema de pensiones, los invito a reflexionar qué pasa en esta generación que le queda claro que sus padres han hecho tantos sacrificios por ellos, que cuando sean adultos van a tener que cuidarlos económicamente porque sus pensiones o negocios o activos que tengan no van a alcanzar.

Sin hablar del retiro o planes de jubilación en casa, los padres de familia han dejado claro que sus hijos deben apoyarlos en correspondencia al sacrificio que los padres han hecho por ellos.

Me imagino que en el futuro cuando estos mexicanos tengan treinta y tantos y deban pasarle un dinerito al mes a sus padres, no solo van a tener problemas maritales, sino que no me queda claro que vayan a poder ahorrar para sus metas o su jubilación. Si no hacemos aportaciones voluntarias a los treinta y tantos (ojalá las hiciéramos desde antes) porque estamos ayudando a nuestros padres, ¿vamos nosotros a pedirles a nuestros hijos que nos ayuden? Por cierto, eso es algo que estos universitarios no quieren pues solo 1% respondió que sus hijos los ayudarán con su manutención económica la hora de su retiro.

Ustedes, ¿quieren mantener a sus padres?, ¿ya les ayudan?, ¿quieren que sus hijos los ayuden en el futuro?

Me interesaría mucho su opinión al respecto y la espero en la zona de comentarios. Sigamos la conversación a través de Twitter en @vivircomoreina.  

 


El 2012 llegó.

A sólo cuatro días de enero ya escuché anécdotas de personas a quienes les empiezan a llamar cobradores de las tarjetas de crédito y préstamos personales.

Estas llamadas no esperan a que pase el día de Reyes para iniciar su trabajo.

Por más blogs de finanzas personales que leamos -al final- muchos perdemos el control de nuestro dinero con las emociones de la temporada de fiestas. Y en enero, no hay de otra, llega a nuestra puerta la cruda verdad.

En vez de escribirles un blog sobre los propósitos que debemos establecer para tener una nueva vida financiera en este nuevo año, les quiero plantear un par de datos y una corta reflexión:

 

1. El alcance que tiene nuestro ingreso:

Sólo 8% de los participantes en la Encuesta Nacional de Valores titulada “Lo que une y divide a los mexicanos” realizada por Banamex y la Fundación Este País dice que le alcanza bien y puede ahorrar con base a los ingresos que tienen en su hogar.
41% dice que le alcanza justo, sin grandes dificultades.
40% dice que no le alcanza y tienen dificultades.
11% dice que no le alcanza y tiene grandes dificultades.

2. Cómo ahorrar:

En la misma encuesta se muestra que se sigue percibiendo que la mejor forma de ahorrar el dinero es guardándolo nosotros mismos, respuesta que dio el 43% de los encuestados.
Después, 26% dijo que creen que lo mejor es invertirlo en un negocio o propiedad.
18% prefieren depositarlo en un banco.
11% deciden participar en tandas con los conocidos.
1% tuvo alguna otra respuesta.

 

Digamos que una vida financiera nueva es una decisión similar a la de dejar de fumar o querer dejar atrás la obesidad.

Es tomar la decisión de cambiar el estilo de vida que tenemos hasta el día de hoy.

Ese 51% (sumando los que no les alcanzan sus ingresos) debe decidir este año cambiar su estilo de vida para que a finales de 2012 o en 2013 pueda decir que ha logrado vivir tranquilo y que puede ahorrar sin dificultades.

Por otro lado, de los que sí ahorran, pero prefieren guardar el dinero bajo el colchón, esos deben hacer un ajuste y buscar no sólo “guardar dinero”, sino hacerlo crecer. Tenerlo en la alcancía, no es la opción.

“¡Qué fácil decirlo!”, me van a decir en sus comentarios.

Sí, es fácil decirlo. Igual que es sencillo decir: “ya deja de fumar, porque eso te hace daño”, o “bájale a las grasas saturadas que la ropa se te ve como si fueras salchichón”.

Pero se los dice alguien que dejó de fumar –aunque se me siga antojando prender uno con un café-, logró bajar 10 kilos de sobrepeso en mis cortos veintitantos –y sigo adorando el chocolate- y, lucha, a diario, con mantener unas finanzas sanas.

Hay que cambiar el estilo de vida que tenemos para poder vivir como reinas/reyes y gastar como plebey@s. Y esta actitud es un hábito diario, es una lucha constante, es un recordatorio a diario que nos debemos hacer: “no te comas medio pastel”, “no prendas ese cigarro que tanto te hace ojitos”, “no firmes ese reloj que no necesitas”, “vive con el 90% de tu sueldo”.

Los invito entonces, no sólo a escribir una lista de lo que debemos hacer para tener unas finanzas sanas, sino a tomar la decisión de hacer un cambio a nuestro estilo de vida.

Año nuevo, vida financiera nueva.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter.

 

 

 


Sí, así como lo leen se supone que es: entre más dinero, mejor el sexo.

Encontré un estudio titulado “Money as an aprhodisiac – being Rich means getting lucky on your terms” (Dinero como afrodisíaco: ser rico quiere decir tener suerte bajo tus propios términos) publicado en el 2007 por HSGrove, especialistas en el análisis de la riqueza privada, es decir, de los millonarios.

Según los resultados del estudio, 62.9% de los hombres y 83.8% de las mujeres encuestados dieron crédito a su riqueza como razón de una mejor vida sexual.

Y al parecer, las mujeres dan un mayor grado de poder a su independencia financiera, es decir, para nosotras es mucho mejor el sexo cuando hay más ceros en nuestra cuenta de banco. (Que quede claro que es nuestra cuenta de banco, no la de nuestra pareja).

La encuesta se realizó a 661 personas con un promedio de ingresos anuales de 9 millones de dólares, el promedio de edad de los encuestados fue de 57 años y la mayoría estaba casado.

Otra diferencia entre los géneros es que los hombres dijeron que gracias a su riqueza obtenían dos beneficios: podían tener relaciones sexuales con mayor frecuencia y una mayor variedad de parejas.

Mientras tanto, las mujeres dijeron que el beneficio de ser ricas se traducía en relaciones sexuales más placenteras, o una experiencia sexual de mejor calidad.

Otro dato interesante de la encuesta es que un número significativo de personas dijo que su riqueza les permitía aventurarse en una vida sexual más exótica. En ese caso, el 79.7% de las mujeres y el 42.6% de los hombres respondieron de forma positiva. Entre más dinero tengamos las mujeres, más aventureras seremos en la cama…

Esto lo comprueba también un último dato que les comparto: todas las personas que respondieron a esta encuesta tienen acceso a aviones privados, ya sea propios o por medio de programas de tiempos compartidos, y el 71.9% de las mujeres dijo que gracias a su dinero pudieron unirse al conocido club del ‘mile-high’ (millas al aire, o sexo mientras se vuela). Sólo 32.9% de los hombres dijo que gracias al dinero se habían unido a este club. Digamos que las mujeres nos atrevemos a explorar un poco más en nuestra vida sexual cuando tenemos más dinero, y, acceso a un avión privado.

Ustedes, ¿creen que el número de ceros en la cuenta de banco puede incrementar la satisfacción sexual?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 

 


Foto: Cortesía Dinero Inteligente

En el post anterior, la cadena que está ligada a otros blogs financieros, podrán ver que hay lecciones financieras en todo, hasta en las películas. Esto me regresa a la serie de posts que he ido compartiendo con ustedes sobre lo que aprendemos de dinero en la familia y cómo compartimos con las siguientes generaciones nuestra relación con este medio.

Entrevisté a tres personajes: el actor Rafael Sánchez Navarro, la escritora Brenda Lozano y el financiero Manuel Somoza, quienes compartieron sus lecciones de finanzas.

Después un asesor financiero, Mauricio Medina, director general de Planifik, analizó sus experiencias y escribió un comentario. La idea es aprender de otros, pero con asesoría experta.

En este post comparto con ustedes la entrevista y las lecciones de Rafael Sánchez Navarro.

El actor: Rafael Sánchez Navarro, 53 años
- Ahorro, dinero y libertad
“De cada dos pesos que entren, guarda uno” decía la abuela Julia a Rafael Sánchez Navarro, quien participa en la puesta en escena de ‘Por el gusto de morir bajo el volcán’, una adaptación del clásico ‘Bajo el volcán’ del inglés Malcom Lowry.
Sánchez Navarro ha seguido el consejo. Así logró llegar a un punto en el que dice que lo más importante que el dinero le ha comprado es “la libertad de poder hacer los trabajos que quiero y de no hacer los trabajos que no quiero, de vivir como quiero y de hacer las cosas que quiero. Para eso sirve el dinero sobrante, cuando lo hay”, dice. Esta, dice, es la gran lección.

- A ganarse la vida
A la siguiente generación le dice: “Lo que me decía mi padre: aprende a trabajar, aprende a ganarte la vida y entiende que no es lo mismo. Aprender a ganarte la vida, a hacer que el dinero que entre te rinda para una vida digna es muy complicado y tiene mucho mérito”.

- Las volatilidades y las inversiones
Otras lecciones que comparte el actor están relacionadas con su experiencia personal, durante el sexenio del Presidente José López Portillo Sánchez Navarro vio desvanecer una cuenta bancaria que había ahorrado en dólares. “Me dio mucho rencor porque era muy joven y la primera lección que aprendí fue que una decisión política podía pulverizar el patrimonio de la gente”.
Por esta y otras devaluaciones sólo cree en las inversiones en bienes raíces “algo que es sólido, lo ves, lo tocas y lo puedes comprar y vender. En eso sí creo y me parece una inversión inteligente y un negocio noble”. Cuatro años tardó en comprar su casa al contado y 20 años después cree que podría venderla a por lo menos el doble de la inversión inicial.
El actor mexicano, hijo de Manolo Fábregas, también cree en inversiones en arte o antigüedades.

- Seguros, ¿sin seguros?
“Me da vergüenza decirlo, pero no creo en los seguros”, dice Sánchez Navarro.
Hoy sólo tiene asegurado su automóvil, por obligación civil, pero prefiere tener dinero ahorrado para cualquier eventualidad médica. No obstante, acepta, “mi filosofía es poco ortodoxa y no es lo más recomendable”.

El análisis: Que el miedo no obstruya tu patrimonio
Por Mauricio Medina, director general de Planifik, una empresa de asesoría en finanzas personales. Puedes seguir a la empresa en @Planifik_Asesor.
Rafael Sánchez Navarro resume en una oración cómo ser financieramente responsables: “… hacer que el dinero que entre te rinda para una vida digna es muy complicado y tiene mucho mérito”. Esta frase llevada a la práctica te hará llevar una buena relación con tus finanzas, ahorrando e invirtiendo.
La experiencia en cuentas de inversión llevó a Rafael Sánchez Navarro a desconfiar de estos instrumentos, pero el riesgo es un componente inherente de toda inversión. Por ejemplo, él confía en los bienes raíces, pero de la misma forma en que el tipo de cambio puede sufrir una devaluación y mermar el capital invertido, un bien inmueble está expuesto a otro tipo de riesgos que pueden modificar el valor del activo.
Para algunas personas la inversión en bienes raíces es más segura, pero es una realidad que la liquidez no es tan alta como en otro tipo de instrumentos y hay que considerar esto a la hora de decidirse por este tipo de activos. En otras palabras, el día que necesitas dinero en efectivo rápido puedes llegar a mal-vender tu activo y perderle dinero a tu vivienda.
Lo cierto es que diversificando lo invertido se minimiza el riesgo del patrimonio, así se pueden tener activos con diferentes retornos esperados, liquidez y horizontes de inversión. Esta es la clave para estar seguros.
Aunque estemos tranquilos con nuestra situación financiera, existe un riesgo potencial si no contamos con pólizas de seguros. Alguien podrá ser capaz de contar con los recursos para pagar algún tratamiento médico o reparar un coche chocado, sin embargo, hasta que no suceda una eventualidad sabremos si nuestros ahorros son lo suficientemente grandes para hacerles frente. Esa incertidumbre muchos no están dispuestos a averiguarla. No todos deben, como bien reconoce Rafael Sánchez Navarro, omitir el pago de seguros.

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Una vez más, el ‘clan financiero’ -conformado por varios blogueros financieros- decidimos hacer otra serie de posts con un tema central. Esta vez, cada uno buscó una película que nos gustara y que –de paso- tuviera una lección financiera.

Yo escogí, con ayuda de Sofía Macías, “Pícaros Ladrones” de Woody Allen, uno de mis directores favoritos y cuya nueva película “Medianoche en París”, muero de ganas de ver.

“Pícaros ladrones” salió en el 2000 y trata sobre un ladrón mediocre, Ray, que decide robar un banco. Esta película deja un lado el tema de la ciudad y la neurosis, obsesión de Allen, aunque mantiene las referencias a otras obras. Y debo aceptar que no es de mis favoritas, pero lo que hoy nos importa es que los personajes quieren robar un banco… Y, para lograrlo, rentan un local cerca de la institución financiera. El plan es cavar un túnel desde el sótano del local rentado hasta el banco.

Mientras Ray y sus compinches ladrones cavan, su esposa Frenchy, Tracey Ullman, debe vender galletas y hacer parecer a su tienda como un ‘negocio legítimo’.

¿Qué es lo que sucede? Ray y sus amigos ladrones son terribles en el arte de cavar, de hecho, son malísimos ladrones, pero las galletas de Frenchy  son un éxito que los convierte en millonarios.

Creo que hay dos lecturas financieras posibles de esta película: por un lado, que la fortuna depende un poco de la suerte, es decir, que uno puede estar buscando robar un banco para ser rico y lograr hacerlo vendiendo galletas.

Y sí, es real, hay veces que las cosas ‘sólo’  pasan. Pero en lo que creo más es que uno debe buscar para qué es bueno y será gracias a eso que pueda construir su fortuna. Esta es la segunda lectura.

Bien dicen que ‘zapatero a tus zapatos’ y si uno se preocupa por ser el mejor ‘zapatero’ o la mejor vendedora de galletas, lo demás empieza a llegar. El trabajo y la productividad te permitirán crear cierta fortuna. Y después viene otro paso difícil: aprender a mantenerlo y crear más. Aquí entra la necesidad de tener cultura financiera que te permitirá gastar de forma inteligente, protegerte y hacer que tu dinero rinda más. Pero esto ya está fuera de la lectura de ‘Pícaros Ladrones’.

Regresando a la película… Más allá de la cantidad de dinero que logran hacer con el emporio de galletas, después de un par de encuentros con la sociedad y cuestionamientos sobre el ‘buen gusto’, hay otra cosa que me gustaría resaltar: al final lo importante para Frenchy y Ray es que pueden disfrutar juntos lo que sí tienen.

Entonces, primero hay que encontrar esto que nos hace ser buenos, esta capacidad que tenemos que puede darnos la oportunidad de trabajar y conseguir hacer dinero. Bien ha dicho Eloy López de Previsión Financiera que todavía no entiende cómo explicarle a su hijo por qué se divierte tanto en el trabajo. No es fácil encontrar esta actividad que te hace feliz y te permite crear fortuna, Frenchy la encuentra ayudando a su esposo a cometer otro delito. Y, finalmente, hay que saber cuidar lo que se consigue –entrenarse en las finanzas personales- para poder disfrutarla.

¿Ustedes qué opinan?

Para leer sobre otra película que contiene lecciones financieras ve al blog de Roberto Morán, El camino amarillo.

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.


Ilustración: Luis Ledesma

Ilustración: Luis Ledesma

Hace un mes fui expositora en TEDxSLP y hablé de las relaciones emocionales que podemos establecer con el dinero y cómo, si aprendemos a conocernos, podemos disfrutar más nuestros recursos.

Hoy les comparto una de las tres relaciones emocionales que expuse en la conferencia y que puede denominarse: “Dios proveerá”.

Establecí tres relacionas emocionales muy generales, que son resultado de lo que he notado en entrevistas realizadas a personas para que luego expertos analicen sus casos. Estos artículos, en su mayoría, se han publicado en la revista Dinero Inteligente. Estoy segura de que habrá más de tres y, al final de esta serie, me encantará que ustedes me ayuden a hacer crecer este listado de formas en que nos relacionamos con el dinero.

Por lo pronto, empiezo con esta primera. Las otras dos que expuse durante la conferencia, las compartiré pronto.

DEFINICIÓN

Una persona que cree que “Dios proveerá” piensa que el dinero, de una forma u otra, llegará a sus manos, por lo tanto y mientras los billetes llegan, disfruta de la vida.

Es una persona que no se preocupa por el dinero. Y no se cuestiona o entiende por qué hay otros que sufren por algo que va y viene.

Piensa que cuando se tiene, se puede y debe compartir, por eso, cuando no tiene dinero, no se preocupa mucho por pedir prestado. Al final, “Dios proveerá” para pagar las deudas.

Esta persona no habla de dinero en casa porque no le ve sentido hacerlo.

Y, quién sabe cómo, parece que siempre tiene dinero, en parte porque no se apega a él.

LO POSITIVO DE ESTA RELACIÓN

El dinero no le causa estrés.

De hecho, como no cree que este medio solucione las cosas, tampoco gasta mucho en lujos.

Pero, nunca dejará de hacer alguna actividad por conciencia de que no tendrá suficiente para mañana. En otras palabras, quizá no gaste en relojes de oro, pero no dejará de irse de vacaciones con la familia porque quizá no le alcance para la colegiatura del siguiente año escolar.

LO NEGATIVO DE ESTA RELACIÓN

Esta persona es muy probable que no ahorre. Tampoco le quedará muy claro cuánto gasta o cuánto ingresa.

Es una persona que no tiene previsiones para una emergencia o, por ejemplo, seguros para enfrentar eventualidades.

CÓMO SER MEJOR

El no sentir estrés por el dinero puede ser de gran utilidad, en serio. No obstante, no porque no se sienta estrés hay que olvidar que el dinero es un medio que nos permite lograr cosas o enfrentar sorpresas.

Esta persona debe hacer un presupuesto para darse cuenta dónde está parada, cuánto gasta, cuánto ingresa, cuánto ahorra. Y después analizar cómo podría lograr un fondo de emergencia para que si un día necesita ir al médico, no deba pedir prestado a su hermana.

Está bien que uno disfrute de lo que tiene, al final, para eso se trabaja. Lo que hay que lograr es un balance, esta persona debe entender que el ahorro es “sacrificar hoy por un bienestar de mañana”. Con eso en mente, quizá logre hacer un apartado.

Cuando las emergencias llegan es poco probable que al mismo tiempo llegue un bono, que “un ser superior envié dinero”, o que le pegues al gordo, por lo que no hay que arriesgar la colegiatura de los hijos o la renta del siguiente mes por algo momentáneo como unas vacaciones familiares. Y, como a esta persona no le interesan mucho los lujos, entonces ¿por qué no cambiar la ida a la playa por una semana de actividades ‘casi’ gratis en la ciudad en la que vive? (Visitar museos, parques, organizar días de campo).

Estas son sólo algunas ideas que pueden ayudar a una persona que se relaciona así con el dinero. Pero estoy segura de que a ustedes –porque todos conocemos a alguien así y sabemos qué les ha funcionado- podrán compartir muchas más.

Espero sus recomendaciones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 

 

 

 


Tengo un par de amigas casadas o con parejas ya en una relación de compromiso, con quienes me reúno de vez a en cuando a platicar. Las tres trabajamos y tenemos independencia financiera, las tres tenemos ahorros, las tres tenemos enfrentamientos ‘maritales’ por el dinero.

Quién no los tenga, que levante la mano y nos diga ¿cómo le han hecho?

Les platico los casos:

  1. La controladora. Una de ellas está casada con un joven que disfruta de la vida y le gusta gastar. Ella, siempre ha sido ahorradora compulsiva y apanicada del riesgo. Él gasta con gusto e invierte con riesgo.
    Hace poco se pelearon porque llegó el estado de cuenta de la tarjeta y ella lo vio antes que él y se dio cuenta de que llevaba un par de meses pagando el mínimo y con una deuda, no muy peligrosa, pero que a ella le puso los nervios de punta. A la hora de enfrentarlo, salieron un par de complicaciones a la conversación y decidieron congelar la tarjeta de crédito hasta pagar la deuda para tranquilizarla a ella y que él haga el ejercicio de no abusar del plástico.
    Por otro lado, después del primer año de matrimonio decidieron que cada uno tendría su cuenta de ahorro/inversión por separado para que cada quién tome el riesgo que quiera sin darle gastritis al otro.
  2. La distraída. A mi otra amiga le gusta pasarla bien y es algo distraída con el dinero, pero está casada con un marido conocedor del tema que lleva las cuentas al centavo. Mi amiga ha perdido su cartera tantas veces que ya no se acuerda del número exacto de eventos desafortunados. Desde que se casó, su marido la ha hecho llevar un presupuesto, junto con él, que revisan cada mes. Las finanzas de los dos están a la perfección, pero para que ella no se ponga de malas porque hay cosas que quiere que “no caben en el presupuesto” entonces quedaron que ella tiene una parte de su sueldo para cosas “fuera del presupuesto”, así puede ser distraída y gastar algo sin contar mucho.
  3. La bipolar. Yo acepto que soy un poco bipolar. Por un lado soy compradora casi compulsiva y hasta en el supermercado encuentro cosas que “sí podría necesitar”. También tengo un ser interior muy, muy tacaño que a veces no me permite darme ciertos lujos. Mi esposo, por su parte, es muy administrado, pero arriesga mucho y tiene por dentro un ser negociante que lo hace ‘jinetear’ el dinero como malavarista profesional. Esto a mí me pone nerviosa.
    Lo que hemos decidido es que lo que es para la casa y la familia no se toca o malavarea. El presupuesto le revisamos los dos, pero lo administro yo, con la promesa de no emocionarme en el supermercado.
    Cada uno tiene un ahorro individual, pero también tenemos uno juntos. Y hablamos de dinero con mucha, mucha frecuencia, normalmente mientras tomamos una copa de vino y escuchamos la música que nos gusta.

No creo que haya una pareja que no tenga enfrentamientos monetarios, sobre todo al inicio del matrimonio como es el caso de estos tres perfiles. Sin embargo, conforme pasa el tiempo hay que acoplarse y ser –cada vez- más abiertos a entender el comportamiento que nuestra pareja tiene con el dinero y ser autocríticos para entender qué –de nuestra relación con el dinero- le puede caer mal a nuestra pareja.

Entendiendo cómo somos y cómo es nuestra pareja podemos entonces establecer qué le toca a cada quién y qué hacemos juntos, por ejemplo. Hay que ser considerados del otro y saber expresar qué es lo que nos preocupa y qué es lo que necesitamos.

Hablen de dinero… ya sé que lo digo mucho, pero es que creo fielmente que esto es necesario para poder llevar cuentas claras y matrimonios largos.

No olviden considerar estos tres puntos:

  1. Administración: teniendo claro cuánto ingresan entre los dos, cuánto van a gastar en su vida y cuánto quieren ahorrar (se vale decir que quieres un ahorro individual, mientras aportes algo al ahorro en conjunto).
    Si uno es más cuidados que otro en la administración, quizá sea la persona indicada para llevar la administración de la casa. Lo que propongo es que lo hablen y se organicen. Si cada uno tiene establecido qué le toca a cada quién entonces se dividen las responsabilidades y los derechos. Esto hace una relación un poco más pareja.
  2. Seguridad: establezcan quién va a estar a cargo de revisar que los seguros estén al día, quién es el encargado de tener contacto con el asesor de seguros. No olviden hablar de previsión para el futuro, es decir, cómo quieren tener su dinero seguro para el futuro, cómo van a enfrentar temas como la colegiatura de sus hijos, o la compra de un bien inmueble.
  3. Diversión: hay que pasarla bien en la vida, de eso no hay duda, y normalmente todos trabajamos para lograr eso. Establezcan metas en conjunto, ¿qué disfrutan hacer juntos y cuánto cuesta?, ¿cuántas veces lo pueden hacer al año sin que esto desbalancee su estabilidad financiera?

Y hablando de esto con otra amiga, que no está casada, me platicó que sus papás tenían un fondo de citas. Y cada vez que podían, metían un dinero en un lugar especial para un momento o tiempo para ellos. Me pareció una idea genial. Estoy pensando en proponerla la siguiente vez que revise el presupuesto con mi marido.

Ustedes, ¿cómo han resuelto sus diferencias financieras con la pareja?

Espero sus opiniones en la sección de comentarios y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina

 


Ya sé que el 14 de febrero fue el pasado lunes y que pensarán estoy tarde en los temas del amor y el dinero. Pero no es porque fue Día del amor y la amistad que escribo este post.

Hace un par de días un lector de este blog escribió este comentario:

“He notado que mi querida esposa o mis hijitas, aunado a mi corazón de pollo, son el factor que desestabilizan mis finanzas. ¿Debo endurecer mi corazón?”

Me identifiqué con Vicente, quien escribió el comentario. No importa lo bien que uno lleve las cuentas, que hagas el registro de gastos más detallado de tu cuadra o insistas en echarle agua a los frijoles para que rindan más, los seres queridos pueden hacerle un agujero a cualquier cartera.

Entonces, ¿hay que ponerse rudos?

No se pueden tener unas finanzas perfectas, así que no pretendamos hacerlo o nos volveremos locos en el intento. Lo que me ha resultado es ser muy precavida en el presupuesto y mis momentos de debilidad.

Soy una consumidora de clóset, me encanta comprar, y si no es porque tengo un cierto subconsciente de un ser absolutamente tacaño, mis plásticos serían mi peor pesadilla.

Conozco mis debilidades. Sé qué pasillos del supermercado me hacen brillar los ojos, así que trato de evitarlos. También estoy consciente de que si encuentro cualquier monería para mi hijo, no dudo y lo adquiero. Para evitar que esta segunda circunstancia me afecte, he destinado un monto a mi presupuesto mensual que se llama “monerías”. Y no, no es para sus mamilas, toallas húmedas o pañales, sino para esas cositas que yo veo y no puedo evitar comprar – en el futuro será para las cositas que él vea y me pida comprarle.

Esto me ha ayudado a tener un control. No compro cosas más caras porque tengo establecido un límite.

No sé que voy a hacer el día que llegue con un juguete que se pase del monto establecido y me diga con la sonrisa que tiene de su papá: “mami, ¿me lo compras?” Pero quiero pensar que podré decirle que si quiere ese juguete en particular deberá juntar lo suficiente.

Entonces, Vicente, no hay que negar todo lo que tus hijas quieran, hay que enseñarles que hay límites financieros, que hay que hacer esfuerzos para tener lo que se quiere. ¿Cómo?

Hay una estrategia que me encanta. Dar a los hijos cierta cantidad de dinero, que se establece en pareja el monto y la periodicidad. Darles tres alcancías para que ellos lo separen para tres metas distintas: la inmediata (los pepinos fuera de la escuela), la de mediano plazo (la bicicleta), la del futuro (el viaje a Disneylandia). Si aprenden la disciplina –con ayuda de los padres- lograrán aprender también a administrar y a ahorrar.

Entonces, por más corazón de pollo que se tenga, como dice Vicente que es el suyo, es más valioso que los hijos puedan en el futuro administrar bien su dinero. Y para eso, hay que empezar a establecer pequeños límites desde el inicio. Y los límites no son sólo para los hijos, sino para los padres, quienes somos capaces de cualquier cosa –desbalancear las finanzas de la familia- por una de esas sonrisas de felicidad.

Más lecturas sobre dinero e hijos:
Si tú no eres rico, que tus hijos sí
Papá, no cajero automático

Espero sus comentarios y si quieres seguir el debate, síganme en Twitter en @vivircomoreina.


Hace un par de días El Pequeño Cerdo Capitalista convocó a algunos colegas amantes de las finanzas personales a un intercambio navideño.

La verdad la convocatoria me asustó. Gastar más dinero en un regalo para personas que “supuestamente” cuidan el dinero me pareció poco inteligente. Pero me equivoqué. Lo que proponía Sofía era hacer un intercambio de consejos financieros en los blogs de cada uno de los participantes. Me encantó la idea.

Así, pues, con ayuda de Elfster –website que hace el sorteo para asignar al amigo secreto-  cada uno recibió el nombre de la persona en quien deben pensar al escribir su consejo financiero.

A mí me tocó Karla Bayly, experta en las finanzas personales, coach de otros con problemas en el tema del dinero y escritora del blog Coaching Financiero. No es fácil darle pensar en un consejo para ella, así que decidí inspirarme en lo que nos ha contado en su blog para dar un consejo que a todos los demás nos sirva para cuidar el dinero en el 2011.

Hablen de dinero.

Hay que dejar a un lado esta tradición de que hablar de dinero está mal visto, que es de mala educación y que jamás se hace frente a los hijos. La única forma en la que los hijos aprendemos a cuidar el dinero es si en casa se nos enseña a hablar de él, a tener una relación sana con los billetes y monedas que llegan a nuestros bolsillos.

Hay que hablar de dinero para entender que éste es sólo (me niego a quitarle el acento a este sólo a pesar de lo que diga la Real Academia de la Lengua) una herramienta para conseguir las cosas que nos pueden hacer pasar un buen rato en la vida.

También hay que hablar de dinero para no caer en esta tendencia de que sin él tenemos que pasar un rato amargo.

Karla Bayly siempre nos cuenta que habla de dinero con su ‘hombre guapo’ mientras se toman unas copas de vino y que esto les ha ayudado a llevar cuentas claras y a tener objetivos en conjunto. Esta rutina me parece que a todos nos puede ayudar a establecer una sana relación con el dinero y, por ende, con la familia y sus finanzas.

Yo he compartido que hablo de dinero con la familia, tanto, que a veces mi esposo cree que soy insoportable… Sin embargo, estoy segura de que gracias a esto hemos logrado establecer metas a corto, mediano y largo plazo que poco a poco cumpliremos. Me parece que gracias a que revisamos juntos un presupuesto es que podemos disfrutar del dinero y a la vez ser responsables. Finalmente, espero que logremos –hablando de dinero- que nuestro hijo lleve una sana relación con sus finanzas para que pueda lograr sus metas sin pelearse por billetes y centavos.

Entonces, mi consejo para este 2011 es: hablen de dinero en casa, saquen las cuentas de lo que ganan y gastan y dejen atrás la idea de que hablar de dinero despostilla familias.

Para leer el siguiente consejo, vayan al blog de Karla Bayly.

Feliz año y felices finanzas para 2011.



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