Contradictorio les parecerá el título de este post. Lo es. Uno esperaría que si las expectativas que se tienen de los mercados son positivas, que las estrategias de inversión serían menos adversas al riesgo. Pues parece que este 2014 ese no es el sentimiento del inversionista.

52% de los inversionistas a nivel mundial planean adoptar estrategias más conservadoras este año, tomar menos riesgo y asumir menores rendimientos por su dinero invertido, según datos de la Encuesta del Sentimiento del Inversionista Global de la firma Franklin Templeton.

Solo en México, esta tendencia por el conservadurismo la aceptan 58% de los inversionistas encuestados.

Esto va en contra “de la opinión que la mayoría de los mismos inversionistas tienen sobre un mejor desempeño del mercado de acciones y rendimientos mejores de sus inversiones este año”, añade la encuesta. Hay una desconexión.

Otro dato que refleja la contracción: todos quieren ser más conservadores al mismo tiempo que 4 de cada 5 inversionistas sienten optimismo en cuanto a la posibilidad de alcanzar sus objetivos financieros.

En México, y esto no es dato de la encuesta, sino de varias entrevistas que he realizado a directores de instituciones financieras en los últimos meses, la tendencia del inversionista es conservadora. La mayoría de los portafolios que manejan los bancos son de perfiles conservadores. Y esto sucede cuando las tasas de interés a nivel mundial y en México están bajas e instrumentos de deuda o renta fija ya no siempre logran mantener un rendimiento por encima de la inflación.

“Un enfoque inteligente para manejar el riesgo no es evitarlo categóricamente, sino asegurarse que los riesgos tomados son intencionales, entendidos y propiamente compensados teniendo en la mira nuestras metas de inversión de largo plazo”, dijo Hugo Petricioli, country manager de Franklin Templeton Investments México.

¿Qué es lo que está pasando? Si tú tienes inversiones a largo plazo y no tomas la estrategia que Hugo plantea en esta última cita, de tomar ciertos riesgos y no evitarlos por completo, tu dinero corre peligro porque tomas decisiones basadas en los eventos del día o de corto plazo, para inversiones que tienes a largo plazo.

Entonces, ¿en qué quieren poner su dinero los inversionistas en México?

En bienes raíces y metales preciosos.

Invertir en estos dos activos no es mala idea, solo hay que tener siempre en mente la regla número 1 de las inversiones: no pongas todos tus huevos en la misma canasta y diversifica.

En fin, me pareció interesante que la encuesta reflejara esta desconexión en los inversionistas a nivel mundial y en México. Debemos, los que queremos invertir e ir haciendo más dinero con el que ya tenemos, de pensar realmente en la estrategia correcta para lograrlo y la ayuda de un buen analista financiero es clave para ordenarnos y establecer el camino que queremos seguir para conseguir nuestras metas.

Una sencilla conclusión a todo esto: Si queremos que nuestro dinero trabaje y obtenga rendimientos no podemos dejar de tomar algo de riesgo porque los instrumentos de deuda no son ya el refugio que eran antes, hay que tomar riesgo, pero éste debe ser acotado a nuestras metas y planes y lo debemos tomar asesorados.

Si quieren darse una empapara de inversiones en una lectura agradable lean “El pequeño cerdo capitalista: Inversiones” y “Maneja tu dinero para Dummies“.

Otros datos interesantes de México en la encuesta:

– Casi la mitad de los encuestados dijeron que el mercado subió en 2013, cuando en realidad bajó. Creo que andamos un poco desinformados.

– Un tercio de los inversionistas mexicanos esperan agregar o incrementar sus inversiones en acciones locales.

– Los inversionistas mexicanos son optimistas en cuanto a conseguir sus metas financieras y esto coloca al país como el tercero más optimista de la encuesta. El top 3: India, Chile y México. Los 3 menos optimistas: Japón, Corea y Francia.

 


Ya estamos a un par de días de que los empleadores entreguen el aguinaldo.

“¡Yuhuu!”, dirán todos los afortunados que reciben este ingreso extraordinario. Pero no corran a gastarlo sin leer esto.

El aguinaldo lo debes recibir antes del 20 de diciembre y su monto mínimo es de 15 días de salario, según datos de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet). Es una prestación laboral para todos los empleados, no solo los de base, también “los de confianza, los de planta, los sindicalizados, los contratados por obra o tiempo determinado, los eventuales, los trabajadores del campo”, dice un comunicado de la Profedet. Tu empleador no puede decirte que no hay aguinaldo porque este año no se vendió tan bien o no te portaste bien o hay crisis.

¿Qué hacer con este dinero extra?, es la pregunta clave. Y como todos los años, les diré de nuevo que este ingreso NO es para pagar el pavo, los regalos, las fiestas y las vacaciones de fin de año. O, por lo menos, no todo el aguinaldo debe destinarse para esto.

Según el estudio “Compras de Navidad 2012: Intenciones y Expectativas de los Consumidores en México y Latinoamérica”, realizado por la firma Deloitte, 42% de los encuestados indica que destinará su aguinaldo a las compras navideñas y el 51% al pago de deudas.

Una buena parte de tu aguinaldo la debes destinar al ahorro, y mejor aún, a la inversión para proteger el valor de tu ahorro. Según INEGI en octubre de 2013 los precios al consumidor aumentaron 0.48% con respecto al año pasado. Esto quiere decir que la comida, las bebidas, los cigarros y hasta la electricidad están más caros que antes, explica Alan Gómez, Director de Soluciones de Inversión de Principal Financial Group México. Estos incrementos anuales hacen que gastemos más, por lo tanto, nuestro ahorro debería de incrementar proporcionalmente. Solo por este dato debes sentarte a pensar qué hacer y cómo gastar tu aguinaldo de forma eficiente.

El pago de deudas es importante, y hay que usar este dinero para eso. Pero si así te vas a gastar tu aguinaldo este año, espero sea aprendizaje suficiente para no hacerlo de nuevo el año que viene. Hay que dejar de gastar el aguinaldo de forma adelantada porque entonces este “premio” no es “premio”.

Si debes pagar algunas deudas, hazlo. Después toma un porcentaje -yo digo que no más del 20% de tu aguinaldo- y eso sí destínalo a los gastos de esta temporada. Si llevaste un presupuesto anual y medio te apegaste a él, no vas a necesitar este dinero para el pavo. Pero sí se vale un “gustito”. UNO.

De esta forma, podrás ahorrar un porcentaje importante de tu aguinaldo para eventualidades futuras, ya sea algo a corto plazo, o el retiro. Tus metas a corto plazo pueden ser las siguientes vacaciones, los 15 años de la hija o a mediano plazo, el enganche de un departamento. Asegúrate de que sabes para qué estas guardando tu aguinaldo.

Según Gómez de Principal, destinar 40% del aguinaldo al ahorro debe ser una obligación “por el bien tuyo y de tu familia”, dice y añade que  “la disciplina financiera es importante los 365 días del año y los “regalos” extra de dinero como el aguinaldo o el reparto de utilidades deberían de verse como la mejor opción para iniciar un ahorro, darle un empujón a tu fondo de inversión o llenar más la alcancía de tu ahorro para el retiro. Recuerda que si no lo haces por ti, nadie más lo hará”.

Tiene razón. Este dinero extraordinario debe utilizarse de forma extraordinaria, no para siempre estar pagando deudas.

La encuesta de Capacidades Financieras en México, realizada por el Banco Mundial,  señala que sólo el 34% de la población puede cubrir un gasto importante imprevisto. Además el 70% de los adultos encuestados reportan hacer planes financieros, pero sólo un 34% de éstos siguen sus propios planes.

El aguinaldo es ese dinero que te ayudará a lograr tus planes para el 2014 o más allá en el tiempo o cubrir un gasto imprevisto.

Si este año ya no lo lograste y tienes comprometido tu aguinaldo, ponte el propósito de que no te pase lo mismo el año que viene.

La Condusef, por cierto, da estas recomendaciones para un uso adecuado del aguinaldo:

1. Elabora un presupuesto para esta época, en donde consideres también los compromisos que deberás enfrentar a inicio de año, a fin de evitar al máximo la denominada “Cuesta de Enero”.
2. Si tienes oportunidad, paga deudas de corto plazo como las tarjetas de crédito, ya que con ello disminuyes tu nivel de ingreso comprometido para el próximo año.
3. Considera ahorrar una parte de tu aguinaldo para enfrentar algún imprevisto.
4. Evita participar en todos los intercambios de regalos, analiza cuáles son los más importantes en el ámbito personal y con ello evitarás gastos innecesarios.
5. Compara precios antes de adquirir un producto, te sorprenderás del ahorro que puedes lograr en cada artículo.
6. Cuestiona si requieres o necesitas algo que viste en una tienda, ya que en algunas ocasiones sólo se realizan compras por impulso o porque el artículo tenía algún descuento o alguna promoción a meses sin intereses.

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¡Qué bien cae un dinero extra! Pero, antes de salir a gastarlo, piensa cómo podrías aprovecharlo mejor.

Es la temporada del reparto de utilidades. Las empresas obtienen ganancias cada año por su actividad productiva o los servicios que ofrece, y debe compartirla con sus empleados -los que realmente ayudan a conseguir esas ganancias-. Por lo tanto, entre mayo y junio muchos recibirán un dinerito extra.

¿Cómo funciona?
Si trabajaste al menos 60 días en el año tienes derecho a este dinero.

¿Cuándo recibirás?
No todos los años es igual, así que no es un monto que puedas tener claro en tu presupuesto, porque el cálculo, según datos de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) depende de los días que trabajaste en el año y tu sueldo.
Por cierto, si ya no trabajas en la empresa porque cambiaste de trabajo a la mitad del año, puedes ir por tu parte correspondiente.

Las empresas que no dan:
No toda empresa está obligada a dar reparto de utilidades. Por ejemplo: las de reciente creación, las de asistencia privada sin fines de lucro, las que no hayan obtenido un ingreso anual declarado al Impuesto Sobre la Renta de menos de 300,000 pesos, el IMSS y las instituciones públicas descentralizadas con fines culturales, asistenciales o de beneficencia.

¿Para qué lo puedo usar? (Y esto aplica para cualquier dinero extra, desde el reparto hasta los bonos, premios, y también si te ganaste la lotería).
1. Paga deudas. Si tienes deudas, aprovéchalo para pagarlas y dejar atrás el pago de intereses.

2. Adelanta créditos. Si tienes una hipoteca, un crédito hipotecario, personal o de nómina, y en el contrato no se penalizan los adelantos, usa el dinero para una aportación a capital y bajar así tu mensualidad o el plazo de la deuda.

3. Invierte. Piensa en esa etapa en la que ya no tengas ingresos -el retiro- y por lo menos usa una parte del dinero para invertirlo en fondos de inversión o en el ahorro voluntario de tu afore.
Si el retiro lo tienes cubierto, entonces piensa en una de tus metas financieras y aporta para lograrla.
Recuerda que debes tomar decisiones inteligentes, antes de ponerlo en cualquier fondo, pide asesoría para encontrar el mejor para tu perfil. Y si vas a hacer aportaciones en tu afore, asegúrate que ésta siga siendo la mejor en comparación con las otras.

4. Empieza tu fondo de emergencia. En teoría deberías tener un ahorro líquido y de fácil acceso de entre 3 y 6 meses de tus gastos fijos para un día o temporada lluviosa. Si no lo tienes, esta es una buena forma de empezarlo.

5. Adquiere un seguro. Si te falta el seguro de vida para uno de los proveedores de la familia, es tiempo de adquirirlo. Si puedes con ese dinero pagar tus seguros de gastos médicos mayores para que todos en la familia estén cubiertos, hazlo. Y si tu coche sigue sin seguro, más te vale que lo adquieras ya. La previsión es necesaria para unas finanzas sanas.

6. Disfrútalo. Si todo lo anterior lo tienes cubierto (sean honestos), entonces puedes usar parte de este dinero extra en un premio, gástalo en lo que traigas ganas y disfruta tu orden financiero.

Si ya recibieron su reparto, ojalá nos compartan cómo lo usaron y cómo tomaron la decisión de que era la mejor opción.

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Ayer Mark Mobius, uno de los inversionistas más reconocidos a nivel mundial y quien lleva el mando de las inversiones en mercados emergentes de Franklin Templeton, dijo que poco a poco más personas dejarán atrás sus inversiones en deuda de corto plazo para dar el paso a las acciones.

¿Por qué? Porque los rendimientos no hacen sentido.

En un desayuno con algunos miembros de la prensa en México, Mobius, quien llegó vestido completamente de blanco, excepto por la brillante corbata y el pañuelo amarillo, dijo que el reto hoy en día es encontrar activos a buen precio que no impliquen mucho riesgo. Quizá por eso, porque la renta fija no está dando rendimientos interesantes y las acciones buenas son riesgosas, es que planteó un portafolio que se combine activos en renta fija de corto plazo con acciones muy arriesgadas. Así se logra un poco de seguridad y los beneficios de unos buenos rendimientos.

Los productos que él maneja son los Frontier Funds, a los que en México todavía no tenemos acceso e invierten en países africanos y asiáticos.

No obstante, la solución a los rendimientos no está en irse a invertir a Nigeria, Mobius habló de América Latina con mucho optimismo. Perú, Chile, Colombia y Panamá son emergentes con oportunidades de inversión y a los que mexicanos pueden tener acceso en casas de bolsa y fondos de inversión o por mediod e ETFs en instituciones financieras u operadoras de fondos.

Al final el precio y la valuación es todo en inversiones, le dije a Mobius en el desayuno, y le pregunté cómo veía él a México cuando últimamente se ha dicho que ya los inversionistas extranjeros como él lo perciben caro. Mobius dijo que le sigue pareciendo un emergente interesante para sus portafolios y que aunque en los globales hay poca exposición a nuestro país, en los fondos de América Latina es de los -todavía predilectos-.

Después le pregunté qué sectores o empresas le parecían interesantes y comentó que todas las relacionadas con exportaciones y consumo. Mencionó a Walmex y a Kimberly Clark como dos de las que tienen en sus portafolios.

Finalmente, dijo, debemos aceptar que la volatilidad llegó para quedarse -causada por derivados, trading muy activo y frecuente, los apalancamientos y los hedge funds. Así que, “los mercados son como la rueda de la fortuna, puedes subirte y gritar o disfrutar el paseo”.

En lo personal soy de la idea de disfrutar el paseo. Después de escucharlo hablar me dieron ganas de llamarle a mi asesor financiero y decirle: ‘Quiero comprar más bolsa’. Pero antes de tomar decisiones sin pensar dos veces, voy a pedir una cita y revisar mi portafolio.

Aquí una entrevista que hice a Mark Mobius hace un poco más de un año que fue publicada en la revista Expansión.  

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Si algo debemos hacer todos en diciembre es cerrar el año financiero. Decimos adiós a muchas cosas: año de ingresos, año de impuestos, año de gastos y deudas.

Con suerte, algunos de ustedes serán asalariados y recibirán un dinero extraordinaro, es decir: su aguinaldo. Otros, que somos independientes, buscamos la forma de tener un poco más de ingresos al final del año para ‘lograr juntar’ un aguinaldo. En cualquiera de los dos casos, si tienen un dinero extra este fin de año, es buena idea que piensen cómo lo van a aprovechar.

Ideas para usar el aguinaldo hay muchas. Pero lo interesante sería hacer un cierre de año financiero contemplando ingresos y egresos más allá de solo el aguinaldo.

La Condusef, por ejemplo, dice que lo dividas en tres rubros: ahorro, pego de deudas y gastos de la temporada.

La Condusef tiene razón. Pero hay que hacer un análisis de cómo se portaron financieramente este 2012.

Un par de preguntas que ayudarán a establecer cómo andan:

  1. Este dinero extraordinario, ¿lo necesitan todo porque están muy endeudados?
  2. ¿Cuánto lograron ahorrar en el año?, y ¿qué porcentaje de este dinero extraordinario ahorrarás?
  3. ¿Qué panorama tengo para enero? Sean honestos, ¿ven una cuesta desde el Buen Fin, por ejemplo, van a llegar más o menos ilesos o hasta les va a sobrar?

Según las respuestas a estas preguntas entonces hagan un plan para el año que viene y contemplen lo siguiente:

  1. Qué ingresos esperan tener.
  2. Cómo van a cambiar sus gastos el año que viene. Consideren nuevos miembros de la familia, trabajos diferentes, cambio de casa y por ende de trayectos de transporte, etcétera.
  3. Establezcan un ahorro desde el inicio, y si pueden, automatícenlo. (Para esto pueden hacer aportaciones voluntarias a afore o revisen el ahorro automático de CetesDirecto.com, por ejemplo).
  4. Qué tan endeudados van a iniciar el año. Y establezcan un plan de ataque de deudas. Para esto les recomiendo leer el libro de Isela Muñoz de El peso nuestro de Cada día “De deudor a millonario” que pueden descargar aquí.
  5. Cómo y cuándo van a pagar instrumentos de previsión como seguros.

Con esto tendrán una idea de cómo enfrentar el año nuevo y de ahí cerrarán el 2012 con un plan establecido, además de que según el resultado podrán ajustar sus gastos para el fin de año. Y con esto, pueden regresar al aguinaldo y entonces establecer los porcentajes que destinarán a cada rubro que recomienda la Condusef.

Esto es solo una guía que me funciona a mí a lograr un plan para luego establecer propósitos. Espero les sirva. Y si tienen una estrategia distinta, por favor compártanla.

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Sí, existe ya un crédito hipotecario que podría ayudarte a pagar la universidad de tus hijos, o iniciar ese negocio que tanto has deseado.

¿Qué necesitas tener? Una casa.

BBVA Bancomer anunció hoy su nuevo producto, el crédito hipotecario liquidez, que permite que utilices tu casa para obtener dinero en efectivo. En otras palabras, hipotecas tu casa entre 5 y 15 años y obtienes un dinero para la universidad de tus hijos, tu maestría o invertir en un negocio.

El crédito es a tasa fija y te presta hasta el 70% del valor de tu casa. No tienes que decirles para qué quieres el dinero y no te cobran comisión por apertura.

La tasa es de 13.7%. Un crédito hipotecario para conseguir casa tienen tasas de interés alrededor del 10%. Y aunque es un poco más caro, tiene beneficios, por ejemplo, es más barato que los créditos de nómina o los personales.

“Es una oportunidad interesante para gente que no sabe cómo hacer para pagar la universidad de sus hijos, que es el desembolso más grande de una familia y lo debe hacer por cuatro años”, me dijo Enrique Medina, director de desarrollo de negocios de la banca comercial de BBVA Bancomer, quien añade que puede servir para otro tipos de objetivos personales y familiares, por ejemplo, puede ayudar a una persona jubilada, con casa propia, y ganas de iniciar un negocio.

Ahora, tomar la decisión de hipotecar tu casa para lograr una meta financiera no es una decisión sencilla. Muchos dirán que es un riesgo.

En realidad si conoces tu nivel de endeudamiento, tu capacidad de pago y el plazo de la meta es similar al del crédito, dice Medina, puedes aprovechar los instrumentos que ofrece el mercado. Según Fernando Soto-Hay, director general de Tu Hipoteca Fácil, lo recomendable es que saques el 30% del valor de casa en este tipo de créditos y trates de que no sea más del 50%.

Es cuestión de cada usuario encontrar los instrumentos correctos para alcanzar sus objetivos, sin meterse en líos financieros.

Pero si hay productos específicos para pagar la universidad de tus hijos, ¿por qué usar este?

Es cierto, hay seguros educativos que pagas durante años para poder pagar una licenciatura. Pero si estás a punto de que tu primer hijo entre a la universidad y nunca hiciste lo del seguro, quizá este instrumento ayude.

Igual que si ya no tienes un ingreso fijo y no te quieres quedar sin liquidez para iniciar tu nuevo negocio. En este caso, Soto Hay recomienda que sea un negocio que conozcas, que tu socio -si tienes uno- entienda, no en un negocio que no tienes idea de qué trata o que te ha recomendado el vecino. De hecho, Soto Hay recomienda que si vas a invertir el dinero de tus ladrillos en un negocio, sea el que ya tienes y que quieres hacer crecer.

Otra función de este tipo de créditos, cuenta Soto Hay, es el deshacerte de deudas incómodas, como las familiares.

Según un comunicado que me acaba de llegar de BBVA Bancomer, la institución financiera planea otorgar 36,000 créditos hipotecarios este año, de los cuales 10% quiere que sean para este producto.

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Hablar de dinero con la pareja no es romántico.

Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.

No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.

Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.

Las deudas que podría tener:
–       Hipoteca para un bien inmueble.
–       Créditos para un auto.
–       Crédito educativo.
–       Crédito personal.
–       Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
–       Crédito para su negocio.
–       Deuda en tarjetas de crédito.

Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.

En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.

Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.

Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.

Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.

Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:

–       Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.

–       Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.

–       Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.

¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?

Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Ya pasaron las fiestas, ya abriste los regalos y ahora… es tiempo de pagar la tarjeta de crédito, o las varias tarjetas de crédito.

La cuesta de enero… y sí que cuesta enero cuando nos hemos dado rienda libre a comer y a gastar ‘delicioso’.

Si no tenías deudas previas y no te pasaste de tu presupuesto asignado, te será muy sencillo pagar, pero, si te ganó el espíritu consumidor o vienes arrastrando pagos, puede que ya hayas creado una bola de nieve.

No hay que preocuparse. Para todo error financiero hay una solución. Claro que la solución implica esfuerzo, disciplina y voluntad…

Paso 1.
Reconoce que tienes un problema

Por más que esto suene a cliché, es cierto, hay que reconocer que tenemos un problema para pagar, que estamos gastando más de lo que ganamos, para dar el paso hacia remediarlo.

Si no estás seguro si tienes un problema, revisa tus estados de cuenta de la tarjeta de crédito y cotéjalos con tu estado de cuenta de la cuenta de cheques o nómina. ¿Tienes para pagar la deuda y tus necesidades básicas?

Si la respuesta es no, entonces acepta que tienes un problema.

Paso 2.
Di por qué quieres salir de la deuda (pon un objetivo)

Salir de una deuda sólo por salir, quizá no sea motivo suficiente, por eso hay que establecer una meta, ya sea un viaje, un ahorro, un monto para invertir, ALGO que nos haga hacer el esfuerzo de dejar sacrificar bienestar hoy por pagar una deuda para un bienestar en el futuro.

Por ejemplo: quiero unas vacaciones con la familia. Para poder viajar deberás tener un ahorro y para tener un ahorro deberás pagar la deuda. Esta meta puede ayudarles a sentarse y dar el primer.

Paso 3.
Empieza a pagar

Ya que reconociste que hay un problema en tus finanzas y que tienes un objetivo en la mira puedes sentarte a hacer el trabajo duro: pagar la deuda.

Para esto vas a tener que revisar tu presupuesto y hacer cuentas*.

Hay dos opciones, debes escoger la que más te acomode.

Puedes pagar la deuda más cara primero. Ya que es la tarjeta con la tasa más alta y que, por lo tanto, los intereses hagan que tu deuda no la pagues NUNCA si sólo pagas el mínimo… o, puedes pagar la que emocionalmente es la más cara. Por ejemplo, el préstamo que te dio tu suegro puede costarte emocionalmente más, que pagar intereses a los bancos.

La otra estrategia es pagar primero la menor deuda. Si a un banco le debes 1,500 pesos de los regalos navideños, pero a otra le debes 5,600, paga primero la de 1,500 y ya saldada esa puedes ir por la segunda.

Lo que debe quedar claro es que no hay que dejar de pagar. Si tienes dos tarjetas de crédito con deudas, entonces decide cuál vas a pagar primero y no dejes de hacer pagos a la segunda. Si puedes, aporta el doble del mínimo.

*Posts sobre el presupuesto que te pueden ayudar en este paso:
El cálculo de la felicidad
¿Cómo le hago para vivir con menos?

Y tú, ¿cómo pagaste tu deuda?



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