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Jueves, 28 de febrero de 2013 |
Categorías: General, inversión |
Ayer Mark Mobius, uno de los inversionistas más reconocidos a nivel mundial y quien lleva el mando de las inversiones en mercados emergentes de Franklin Templeton, dijo que poco a poco más personas dejarán atrás sus inversiones en deuda de corto plazo para dar el paso a las acciones.
¿Por qué? Porque los rendimientos no hacen sentido.
En un desayuno con algunos miembros de la prensa en México, Mobius, quien llegó vestido completamente de blanco, excepto por la brillante corbata y el pañuelo amarillo, dijo que el reto hoy en día es encontrar activos a buen precio que no impliquen mucho riesgo. Quizá por eso, porque la renta fija no está dando rendimientos interesantes y las acciones buenas son riesgosas, es que planteó un portafolio que se combine activos en renta fija de corto plazo con acciones muy arriesgadas. Así se logra un poco de seguridad y los beneficios de unos buenos rendimientos.
Los productos que él maneja son los Frontier Funds, a los que en México todavía no tenemos acceso e invierten en países africanos y asiáticos.
No obstante, la solución a los rendimientos no está en irse a invertir a Nigeria, Mobius habló de América Latina con mucho optimismo. Perú, Chile, Colombia y Panamá son emergentes con oportunidades de inversión y a los que mexicanos pueden tener acceso en casas de bolsa y fondos de inversión o por mediod e ETFs en instituciones financieras u operadoras de fondos.
Al final el precio y la valuación es todo en inversiones, le dije a Mobius en el desayuno, y le pregunté cómo veía él a México cuando últimamente se ha dicho que ya los inversionistas extranjeros como él lo perciben caro. Mobius dijo que le sigue pareciendo un emergente interesante para sus portafolios y que aunque en los globales hay poca exposición a nuestro país, en los fondos de América Latina es de los -todavía predilectos-.
Después le pregunté qué sectores o empresas le parecían interesantes y comentó que todas las relacionadas con exportaciones y consumo. Mencionó a Walmex y a Kimberly Clark como dos de las que tienen en sus portafolios.
Finalmente, dijo, debemos aceptar que la volatilidad llegó para quedarse -causada por derivados, trading muy activo y frecuente, los apalancamientos y los hedge funds. Así que, “los mercados son como la rueda de la fortuna, puedes subirte y gritar o disfrutar el paseo”.
En lo personal soy de la idea de disfrutar el paseo. Después de escucharlo hablar me dieron ganas de llamarle a mi asesor financiero y decirle: ‘Quiero comprar más bolsa’. Pero antes de tomar decisiones sin pensar dos veces, voy a pedir una cita y revisar mi portafolio.
Aquí una entrevista que hice a Mark Mobius hace un poco más de un año que fue publicada en la revista Expansión.
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Si algo debemos hacer todos en diciembre es cerrar el año financiero. Decimos adiós a muchas cosas: año de ingresos, año de impuestos, año de gastos y deudas.
Con suerte, algunos de ustedes serán asalariados y recibirán un dinero extraordinaro, es decir: su aguinaldo. Otros, que somos independientes, buscamos la forma de tener un poco más de ingresos al final del año para ‘lograr juntar’ un aguinaldo. En cualquiera de los dos casos, si tienen un dinero extra este fin de año, es buena idea que piensen cómo lo van a aprovechar.
Ideas para usar el aguinaldo hay muchas. Pero lo interesante sería hacer un cierre de año financiero contemplando ingresos y egresos más allá de solo el aguinaldo.
La Condusef, por ejemplo, dice que lo dividas en tres rubros: ahorro, pego de deudas y gastos de la temporada.
La Condusef tiene razón. Pero hay que hacer un análisis de cómo se portaron financieramente este 2012.
Un par de preguntas que ayudarán a establecer cómo andan:
- Este dinero extraordinario, ¿lo necesitan todo porque están muy endeudados?
- ¿Cuánto lograron ahorrar en el año?, y ¿qué porcentaje de este dinero extraordinario ahorrarás?
- ¿Qué panorama tengo para enero? Sean honestos, ¿ven una cuesta desde el Buen Fin, por ejemplo, van a llegar más o menos ilesos o hasta les va a sobrar?
Según las respuestas a estas preguntas entonces hagan un plan para el año que viene y contemplen lo siguiente:
- Qué ingresos esperan tener.
- Cómo van a cambiar sus gastos el año que viene. Consideren nuevos miembros de la familia, trabajos diferentes, cambio de casa y por ende de trayectos de transporte, etcétera.
- Establezcan un ahorro desde el inicio, y si pueden, automatícenlo. (Para esto pueden hacer aportaciones voluntarias a afore o revisen el ahorro automático de CetesDirecto.com, por ejemplo).
- Qué tan endeudados van a iniciar el año. Y establezcan un plan de ataque de deudas. Para esto les recomiendo leer el libro de Isela Muñoz de El peso nuestro de Cada día “De deudor a millonario” que pueden descargar aquí.
- Cómo y cuándo van a pagar instrumentos de previsión como seguros.
Con esto tendrán una idea de cómo enfrentar el año nuevo y de ahí cerrarán el 2012 con un plan establecido, además de que según el resultado podrán ajustar sus gastos para el fin de año. Y con esto, pueden regresar al aguinaldo y entonces establecer los porcentajes que destinarán a cada rubro que recomienda la Condusef.
Esto es solo una guía que me funciona a mí a lograr un plan para luego establecer propósitos. Espero les sirva. Y si tienen una estrategia distinta, por favor compártanla.
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Sí, existe ya un crédito hipotecario que podría ayudarte a pagar la universidad de tus hijos, o iniciar ese negocio que tanto has deseado.
¿Qué necesitas tener? Una casa.
BBVA Bancomer anunció hoy su nuevo producto, el crédito hipotecario liquidez, que permite que utilices tu casa para obtener dinero en efectivo. En otras palabras, hipotecas tu casa entre 5 y 15 años y obtienes un dinero para la universidad de tus hijos, tu maestría o invertir en un negocio.
El crédito es a tasa fija y te presta hasta el 70% del valor de tu casa. No tienes que decirles para qué quieres el dinero y no te cobran comisión por apertura.
La tasa es de 13.7%. Un crédito hipotecario para conseguir casa tienen tasas de interés alrededor del 10%. Y aunque es un poco más caro, tiene beneficios, por ejemplo, es más barato que los créditos de nómina o los personales.
“Es una oportunidad interesante para gente que no sabe cómo hacer para pagar la universidad de sus hijos, que es el desembolso más grande de una familia y lo debe hacer por cuatro años”, me dijo Enrique Medina, director de desarrollo de negocios de la banca comercial de BBVA Bancomer, quien añade que puede servir para otro tipos de objetivos personales y familiares, por ejemplo, puede ayudar a una persona jubilada, con casa propia, y ganas de iniciar un negocio.
Ahora, tomar la decisión de hipotecar tu casa para lograr una meta financiera no es una decisión sencilla. Muchos dirán que es un riesgo.
En realidad si conoces tu nivel de endeudamiento, tu capacidad de pago y el plazo de la meta es similar al del crédito, dice Medina, puedes aprovechar los instrumentos que ofrece el mercado. Según Fernando Soto-Hay, director general de Tu Hipoteca Fácil, lo recomendable es que saques el 30% del valor de casa en este tipo de créditos y trates de que no sea más del 50%.
Es cuestión de cada usuario encontrar los instrumentos correctos para alcanzar sus objetivos, sin meterse en líos financieros.
Pero si hay productos específicos para pagar la universidad de tus hijos, ¿por qué usar este?
Es cierto, hay seguros educativos que pagas durante años para poder pagar una licenciatura. Pero si estás a punto de que tu primer hijo entre a la universidad y nunca hiciste lo del seguro, quizá este instrumento ayude.
Igual que si ya no tienes un ingreso fijo y no te quieres quedar sin liquidez para iniciar tu nuevo negocio. En este caso, Soto Hay recomienda que sea un negocio que conozcas, que tu socio -si tienes uno- entienda, no en un negocio que no tienes idea de qué trata o que te ha recomendado el vecino. De hecho, Soto Hay recomienda que si vas a invertir el dinero de tus ladrillos en un negocio, sea el que ya tienes y que quieres hacer crecer.
Otra función de este tipo de créditos, cuenta Soto Hay, es el deshacerte de deudas incómodas, como las familiares.
Según un comunicado que me acaba de llegar de BBVA Bancomer, la institución financiera planea otorgar 36,000 créditos hipotecarios este año, de los cuales 10% quiere que sean para este producto.
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Hablar de dinero con la pareja no es romántico.
Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.
No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.
Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.
Las deudas que podría tener:
- Hipoteca para un bien inmueble.
- Créditos para un auto.
- Crédito educativo.
- Crédito personal.
- Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
- Crédito para su negocio.
- Deuda en tarjetas de crédito.
Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.
En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.
Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.
Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.
Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.
Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:
- Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.
- Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.
- Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.
¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?
Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.
Ya pasaron las fiestas, ya abriste los regalos y ahora… es tiempo de pagar la tarjeta de crédito, o las varias tarjetas de crédito.
La cuesta de enero… y sí que cuesta enero cuando nos hemos dado rienda libre a comer y a gastar ‘delicioso’.
Si no tenías deudas previas y no te pasaste de tu presupuesto asignado, te será muy sencillo pagar, pero, si te ganó el espíritu consumidor o vienes arrastrando pagos, puede que ya hayas creado una bola de nieve.
No hay que preocuparse. Para todo error financiero hay una solución. Claro que la solución implica esfuerzo, disciplina y voluntad…
Paso 1.
Reconoce que tienes un problema
Por más que esto suene a cliché, es cierto, hay que reconocer que tenemos un problema para pagar, que estamos gastando más de lo que ganamos, para dar el paso hacia remediarlo.
Si no estás seguro si tienes un problema, revisa tus estados de cuenta de la tarjeta de crédito y cotéjalos con tu estado de cuenta de la cuenta de cheques o nómina. ¿Tienes para pagar la deuda y tus necesidades básicas?
Si la respuesta es no, entonces acepta que tienes un problema.
Paso 2.
Di por qué quieres salir de la deuda (pon un objetivo)
Salir de una deuda sólo por salir, quizá no sea motivo suficiente, por eso hay que establecer una meta, ya sea un viaje, un ahorro, un monto para invertir, ALGO que nos haga hacer el esfuerzo de dejar sacrificar bienestar hoy por pagar una deuda para un bienestar en el futuro.
Por ejemplo: quiero unas vacaciones con la familia. Para poder viajar deberás tener un ahorro y para tener un ahorro deberás pagar la deuda. Esta meta puede ayudarles a sentarse y dar el primer.
Paso 3.
Empieza a pagar
Ya que reconociste que hay un problema en tus finanzas y que tienes un objetivo en la mira puedes sentarte a hacer el trabajo duro: pagar la deuda.
Para esto vas a tener que revisar tu presupuesto y hacer cuentas*.
Hay dos opciones, debes escoger la que más te acomode.
Puedes pagar la deuda más cara primero. Ya que es la tarjeta con la tasa más alta y que, por lo tanto, los intereses hagan que tu deuda no la pagues NUNCA si sólo pagas el mínimo… o, puedes pagar la que emocionalmente es la más cara. Por ejemplo, el préstamo que te dio tu suegro puede costarte emocionalmente más, que pagar intereses a los bancos.
La otra estrategia es pagar primero la menor deuda. Si a un banco le debes 1,500 pesos de los regalos navideños, pero a otra le debes 5,600, paga primero la de 1,500 y ya saldada esa puedes ir por la segunda.
Lo que debe quedar claro es que no hay que dejar de pagar. Si tienes dos tarjetas de crédito con deudas, entonces decide cuál vas a pagar primero y no dejes de hacer pagos a la segunda. Si puedes, aporta el doble del mínimo.
*Posts sobre el presupuesto que te pueden ayudar en este paso:
El cálculo de la felicidad
¿Cómo le hago para vivir con menos?
Y tú, ¿cómo pagaste tu deuda?
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