Ayer estuve en un seminario de manejo de activos y escuché a un par de manejadores de fondos y expertos hablar de este sector.

Les voy a compartir un par de datos y comentarios con la intención de que pensemos –los que no somos expertos, sino clientes o clientes potenciales de estos expertos- qué queremos hacer con nuestro dinero.

- En México hay 30 operadores de fondos que ofrecen 544 fondos de inversión.
- Hay 2 millones de clientes que tienen dinero invertido en fondos, sólo 165,000 están en renta variable.

Pocos aprovechamos los beneficios que el mercado ofrece para hacer crecer nuestro dinero. No creo que invertir todo lo que tengamos en deuda sea malo. Me parece que hemos olvidado que en un contexto de volatilidad, aunque se busque seguridad para mantener el dinero, hay que aprovechar oportunidades de inversiones a largo plazo y diversificar.

De hecho, ayer Pierre Emmanuel Bouyer de BNP Paribas en Nueva York, inició su charla cuestionando la diversificación de activos. Y es que durante la crisis por más diversificado que estuviera un portafolio, todo activo tuvo pérdidas. Esto me deprimió un poco, la verdad, pues son partidaria de la diversificación. Y estaba a punto de llamarle a mi asesor para regresar el 100% de mi portafolio a deuda cuando Bouyer demostró que si se hubiera invertido en materias primas o commodities hace ocho años se hubiera podido minimizar la volatilidad provocada por la crisis porque estos activos no reaccionan al mercado sino a otros factores como la oferta, la demanda o el clima.

Entonces, el principio de diversificación sigue en pie, la cosa es que el asesor encuentre contigo qué tipo de diversificación conviene…

Obviamente, decía Bouyer, este análisis se puede hacer sobre el pasado y no es tan fácil cuando se piensa en el futuro, pero como inversionistas: ¿queremos hacer crecer nuestro dinero o sólo protegerlo de inflación?, ¿queremos buscar activos que nos permitan obtener valor agregado y ayudarnos a lograr nuestras metas a largo plazo o sólo hacernos sentir tranquilos de que seguimos juntando bajo el colchón?

Hugo Petricioli de Franklin Templeton decía que en México los manejadores de fondos no han logrado convencer a la clase media de que hay que invertir. Tiene razón. Sólo los manejadores de fondos y los que trabajan en Fóndika, GBM, Santander o la operadora o distribuidora que ustedes elijan saben cómo funciona el mundo de los fondos y los beneficios de invertir en ellos. Si ellos no buscan cómo explicar a los clientes por qué conviene, cuánto cobran por estar con ellos y no dicen cómo es que les importa cuidar el dinero que se pone en sus manos, no van a lograr que los mexicanos maximicemos nuestro ahorro.

Ahora, no dejo fuera lo que siempre he dicho de que somos los ahorradores los responsables de informarnos y buscar opciones; de educarnos en cuanto a lo que es mejor para nuestro dinero. Pero, después de lo que escuché ayer, creo que debemos hacer una mancuerna entre clientes y expertos en el sector. Nosotros -los clientes- debemos informarnos y pedir lo mejor para nuestro dinero, ellos -los expertos- deben explicarnos bien por qué debemos darles nuestro dinero.

Ustedes, ¿en qué invierten? Y, ¿por qué invierten o no en fondos?

Espero sus comentarios en la sección de opinión y sigamos la conversación por Twitter en @vivircomoreina.

 


Se acerca la época de dar regalos. Los centros comerciales se llenarán de gente con prisas para encontrar el regalo perfecto.

Pero, después de la crisis que vivimos en estos últimos años, ¿hemos aprendido algo?, ¿cambiaremos la forma de comprar o de regalar?

Yo hice mi presupuesto, como todos los años, a finales de 2009 y sé cuánto puedo gastar para los regalos de este año, de hecho, ya tengo el presupuesto para 2011. Lo que he notado es que en mi presupuesto el monto para los regalos es el mismo que en los últimos años. Es decir, no he ajustado el monto de los regalos con la inflación. Ahorro en algunos detalles pues hago galletas navideñas con mi mamá y en la familia hemos optado por hacer un intercambio; un buen regalo a cambio de varios pequeños.

Hice la pregunta en Twitter: ¿Después de la crisis cómo vas a cambiar tus hábitos de consumo esta época de regalos?

Lo que respondieron algunos seguidores:

@patolinrmz: Compré los regalos desde septiembre, entonces cero desfalque al aguinaldo.

@TavizonM: Lo mejor que puede hacerse es tener un presupuesto para regalos y cumplirlo.

@cynchz: Buena pregunta, quizá retomemos la vieja publicidad de ‘regale afecto no lo compre’.

@ang3liux: Desde hace un par de años en la familia decidimos que en lugar de dar regalos a todos organizamos un intercambio.

@giaglams: Renunciar a dar regalos no es opción para mí, sobre todo a los niños de la familia, pero los detalles cuestan y valen más los regalos amorosos, útiles o sabrosos… elegidos a medida y hechos a mano, cuando se pueda.

@rmo007: Ahorraré más que otros años, la crisis me dejó ‘tocado’, ni modo, es lo que hay.

@OSACR_MARTINEZ1: La crisis me enseñó que ser prevenido es el mejor remedio, muchos amigos no tienen un fondo anti-crisis. (Por cierto, este seguidor fue quien me dio la idea de este post, gracias.)

La crisis, para quienes la hemos tomado como un evento de aprendizaje, nos ha enseñado que hacer un presupuesto es imperativo. El presupuesto ayuda a que no te sorprendas y abuses de la tarjeta de crédito o de tu aguinaldo.

Además, sabemos que hay que ahorrar más y tener un fondo de emergencia. No podemos arriesgarnos a eventualidades como el desempleo. Según expertos financieros el fondo debe tener por lo menos tres meses de tus gastos.

Y, no hay que dejar a un lado que algunos ya tenemos en la cabeza la idea de que los regalos pensados y apreciados no son necesariamente caros.

Parte de “Vivir como reina y gastar como plebeya” es entender que el dinero es una herramienta para disfrutar la vida. No vamos a renunciar a los regalos, como dice @giaglams, pero sí a disfrutar de un fin de año con mesura.

Antes de salir al centro comercial por los regalos, hagan una lista, sepan cuánto pueden gastar, lleven un control de lo que firman en la tarjeta de crédito y lo que llevan en efectivo.

Compartan sus recomendaciones para una temporada de fiestas con consciencia financiera…


La crisis, entre otras cosas, ha hecho popular el trabajar sin remuneración. Más que nunca escucho: “Es que no fui al cumpleaños de mi sobrina porque me pidieron que asesorara al primo de mi jefe, y, pues no, no me pagaron, pero es que podía ser una gran oportunidad”.

Y no, no le pagaron, no fue la gran oportunidad y ahora su sobrina está enojada.

Otra versión del trabajo no pagado: estás en la oficina y tu compañero fue ‘recortado’ y tú ahora haces su trabajo, sin que pongan tu foto en el pizarrón del empleado del mes. O te llaman y te piden trabajo a cambio de un reconocimiento, o de que participes en un proyecto que “seguro” te traerá más trabajo.

¿Se vale trabajar de a gratis?

¿Cuándo es necesario decir no?

Todos debemos comer, vestirnos, pagar renta, ahorrar, tener seguros médicos y pasarla bien en la vida. ¿Por qué la gente asume que trabajarás horas extras sin ganar extra?

Tu tiempo vale, tu expertise vale, tu educación vale.

El trabajo no remunerado es trabajo voluntario y la decisión está en ti si lo quieres o no lo quieres hacer, y claro, tú eres quien sabe si te conviene. Quien te lo pide, no puede molestarse si le dices que no, es más, deberá reconocer que valoras tu trabajo.

Ejemplos de que te conviene:
a)    Es válido quedarte unas horas extras a terminar el proyecto si tu jefe te va a poner una estrellita en la frente que, por lo menos, traerá dos proyectos remunerables y nuevos a tus manos.
b)   Es válido hacer trabajo pro-bono porque te hace sentir bien; te beneficia saber que ayudas a otros.
c)    Es válido dar algunas horas de conocimiento a un conocido que en intercambio te dará algunos tips en lo que es experto. Por ejemplo, si eres asesor de seguros te conviene ‘asesorar’ a tu amigo médico que después te podrá dar una consulta a cambio de las recomendaciones que le diste.

Ejemplos en los que hay que decir que no:
a)    Se vale decir no cuando no te produce ningún beneficio moral o ético trabajar gratis, pues sabes que por ese proyecto te podrían pagar “algo”, aunque sea significativo.
b)   No conviene dedicarle horas de tu tiempo cuando estás sacrificándolas de una actividad que tienes muchas ganas de hacer, por ejemplo, convivir con tu familia el fin de semana.
c)    No te conviene cuando te haces la siguiente pregunta “¿esto es importante en mi crecimiento profesional?” y la respuesta es “no”.

Hoy entrevisté a Karla Bayly, coach profesional, y dijo una gran frase: “Donde está tu tiempo, están tus valores”.

Sí, es mejor, en mi opinión, ir a la fiesta de cumpleaños de mi sobrina, que dedicarle dos horas a un trabajo que no me va a resultar en nada más que un “gracias por participar”.

¿Cuáles son tus prioridades?, ¿cuándo dices que no?


Adaptarse a un cambio en las finanzas no es sencillo… sobre todo porque un cambio que implica recorte de dinero también está –generalmente- ligado a un cambio emocional o de vida.

Si tú o tu pareja dejan de percibir la misma cantidad de dinero a la que ya estaban acostumbrados -sin mucho aviso- ya sea por un despido o menores ventas en el negocio, ¿cómo enfrentar el recorte en tu presupuesto?

Habla con tu pareja y luego la familia:
La comunicación honesta es la base. Si no hablan ustedes de cómo enfrentar el cambio no podrán involucrar a toda la familia. Una psicóloga me decía que un cambio económico fuerte puede relacionarse con una pérdida en la familia y que así se puede tratar, es decir, hay que hablar y explicar a todos los miembros de la familia que esto es sólo un bache.
Si tienes hijos explícales qué pasa (cada edad requiere cierto tipo de explicación) y pregúntales cómo creen ellos que pueden ayudar a recortar gastos. El involucrar a los pequeños no es sólo una lección de finanzas personales, sino una forma de que ellos sientan que tienen un papel importante en la familia.

Analiza los gastos:
¿A dónde se va el dinero? Hagan –como familia- un registro de gastos, tomen nota, hasta de los detalles que les parecen más insignificantes. Sí, ese café en la oficina o el helado saliendo del supermercado pueden hacer una diferencial final del mes.
Después de hacerlo por una semana, pueden sentarse juntos a ver qué gastos se pueden recortar o ajustar para contribuir con su parte a la meta familiar.

Reevalúa el presupuesto:
Hay que ajustar el Excel cuando uno de los proveedores de efectivo ya no va a aportar lo mismo que antes y buscar áreas en las que puedes recortar. Empieza por  los apartados del presupuesto que sean más sencillos para recortar, por ejemplo, regalos y gastos en restaurantes. No recortes todo lo que implica entretenimiento en la familia, recuerda que no importa cuánto se tenga siempre hay que pasarla bien, pero sí puedes adaptar este apartado para que las actividades sean menos costosas. Por ejemplo, si van como familia a un restaurante una vez a la semana, recorten a una vez cada 15 días y el otro día familiar planeen una visita a un museo o –como dice el anuncio de la televisión- saquen unos juegos de mesa. La idea es convivir en familia, no gastar en familia.
Lecturas sobre ahorros:
5 tips para ahorrar y conservar el mundo
9 ideas para ahorrar 500 pesos, ¡ya!

Deja las tarjetas para otro momento:
No estoy diciendo que las recortes por la mitad, pero sí pueden congelar el uso. Paguen las cosas en efectivo (si por seguridad no te gusta cargar efectivo, usa la tarjeta de débito), la idea es que gastes lo que tienes no lo que crees que vas a poder tener después del corte. Además, a todos nos cuesta más trabajo pagar con dinero contante y sonante que cuando sólo se firma.

Busca un plan B:
Si el ajuste es por un despido, recuerda que después de unos días de pésame hay que volver a salir a la calle a buscar alternativas. No, no es un momento sencillo, pero tampoco ayuda evadirte.
Una lectura que te puede ayudar a enfrentar esta otra pérdida: Los 4 pasos para enfrentar un despido
Un experto en manejo de patrimonios me dijo una vez que el ajuste a un cambio puede ser complejo, pero que no importa lo que debas hacer, siempre hay que tener un plan B. ¿Cómo pueden conseguir ingresos?
Por ejemplo, recuerda que tu afore aunque no ofrece un seguro para desempleo sí te da la posibilidad de acceder a un dinero extra. La afore te puede permitir el retiro de una parte del dinero que tienes en tu cuenta, si lo autoriza y certifica el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Pero, este monto es equivalente a semanas de cotización laboral que se restan de la cuenta individual. Es como darte un préstamo de tu ahorro para el retiro. Piensa bien si quieres o necesitas esta ayuda antes de solicitarla.
Otra idea, el multinivel. Lee al respecto: Ventas por catálogo, opción de negocio

Estas son sólo algunas ideas para comenzar, ¿qué otras les han funcioado o creen que sean importantes tomar en cuenta?


2010 pinta bien. El entorno económico muestra mejoras y hay optimismo. ¿Es hora de invertir? ¿O ya es muy tarde?

He pensado en revisar con mi asesor mi portafolio de inversión y ver cuánto puedo aportar este y en qué lo quiero invertir.

Asumiendo que no soy la única pensando en su dinero o deliberando qué hacer y por dónde invertir para vivir mejor, les comparto la información que obtuve esta mañana:

En un desayuno de prensa con Manuel Somoza y Juan Musi de la nueva Somoza Finamex Inversiones, una empresa dedicada a manejar y diseñar portafolios de inversión para personas que tengan por lo menos un millón de pesos y, por ende, un horizonte de largo plazo, hablaron del panorama económico que vislumbran y las recomendaciones que les están haciendo a sus clientes.

Fue como asesoría para inversionistas calificados, pero para los que no somos calificados…

Un poco de contexto:
Según un reporte de CIBanco el 2009 fue un año muy difícil y la contracción anual real estimada del PIB fue de alrededor de 7%, una cifra mayor a la de la crisis de 1995. Sin embargo, hay luz al final del túnel, dice el reporte, sobre todo por las mejores perspectivas en Estados Unidos (al final seguimos amarrados a como les vaya a ellos) y los siguientes elementos:
1)   Un incremento en el atractivo para los flujos de inversión.
2)   La fortaleza financiera.

Entonces, 2010 pinta bien.

Los datos estimados que dieron Somoza y Musi que muestran optimismo:
-       No se dará el temido y ya mencionado efecto W (otra caída después de una recuperación).
–       Estiman que México verá un crecimiento del PIB de 3.8% para 2010 y de hasta 4.5% en 2011.
–       La inflación que estiman es de 5.06% para 2010 (esta cifra puede asustar), pero baja a 3.7% para 2011.
–       El tipo de cambio del peso cerrará 2010 en 12.90 pesos por dólar.
–       La Bolsa mexicana puede crecer este año (de enero a diciembre) de 20 a 22%, es decir, que podría llegar a tocar los 38,000 puntos otra vez. (Hoy anda por los 30,000).

Lo que dicen a sus inversionistas:
-       Si se piensa invertir en monedas, les gusta el peso, después como segunda opción el dólar y no tanto el yen. ¿Por qué el peso? Porque hay inversión extranjera y reservas.
–       Creen que la Bolsa mexicana va a tener este crecimiento en los primeros 6 meses del año, más que en el segundo semestre. ¿Por qué? La posibilidad de que suban las tasas de interés.
–       Las commodities les parecen interesantes y que seguirán mostrando mejorías pero no de la forma en la que ya se recuperaron. Es decir, estiman que habrá un incremento moderado.
–       Los mercados de países emergenetes siguen siendo atractivos, pero como con las commodities, ya tuvieron su ajuste y su crecimiento será moderado.
–       Y la recomendación básica y que no se debe olvidar: hay que diversificar.

Tomar decisiones:
Me parece que esta información ayuda a formar un panorama para analizar las opciones y dar el primer paso hacia la oficina del asesor. Esto no es todo: hay que investigar un poco más, hacer números, arrastrar el lápiz y analizar tu perfil para que tomes una decisión correcta.

Dos cosas que no hay que olvidar: si se piensa invertir en renta variable hay que pensar a largo plazo. Y, hay que dejar las decisiones madurar y no andar cambiando de estrategia cada vez que se vea cualquier cambio en los mercado o las circunstancias.


He mencionado quizá mil veces la importancia del fondo de emergencia que sea equivalente a entre tres y seis meses de tu gasto mensual.

Hoy revisé el mío, calculé cuántos meses de ahorro para vivir tengo y si eso es suficiente para un momento de crisis en el que no consiga ingresos.

Encontré esta calculadora en Yahoo! Finance que se llama ¿Cuánto necesito para emergencias? La llené y el resultado que obtuve es que para lograr lo que quiero debo ahorrar 500 pesos al mes durante todo este año.

Este monto no me sonó tan complejo. Les digo cómo puedo lograrlo: Llevo dos semanas ahorrando gasolina –he caminado a todas las citas, al supermercado y hasta al gimnasio las veces que he podido- lo cual me ha permitido juntar el tanque de una semana, más los estacionamientos correspondientes. El total del ahorro: 615 pesos.

Si logro juntar este monto cada mes podré abonar lo necesario para mi fondo de emergencia (sin necesidad de tocar mis ingresos mensuales) y tener 115 pesos extras para disfrutar. Si decidiera poner en el fondo de emergencia los 500 pesos ‘ahorrados’ y sumarle otros 500 pesos de mi ingreso mensual podría llegar a la meta en seis meses.

Los 115 pesos extras creo que los voy a disfrutar, por lo menos este mes. Con este dinero puedo invitar a mi esposo al cine esta semana. Mi otra opción es ahorrarlos hasta juntar lo suficiente para ir al salón de belleza por un par de merecidos servicios.

Por otro lado, el caminar y dejar el coche en casa me ha hecho bien, y siento que he logrado mi contribución ‘verde’ en el aspecto de ahorro de gasolina. Salgo y cuando debo cruzar una terrible avenida en la que los automóviles no se detienen por los peatones y cuando estoy a punto de desesperar pienso: El ahorro es un sacrificio hoy por un bienestar mañana… y cruzo la calle.

¿Tú qué estás dispuesto a sacrificar para juntar un dinero extra?, ¿te animas a caminar?, o ¿prefieres sacrificar los cafés y las donas diarias?


Vivir en un país en medio de una crisis financiera y otra crisis de seguridad aumenta los gastos de una familia.

El Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad (ICESI), una organización en México que ofrece información estadística, consejos y artículos sobre inseguridad, publicó hace poco ‘El costo de la inseguridad’ una serie de encuestas y datos nacionales sobre el tema.

Lo que me llamó la atención, más allá del gasto público per cápita en presupuestos y programas de seguridad al año (1,811 pesos), es que los mexicanos ya asumimos un costo por la seguridad dentro del presupuesto personal.

¿Cómo qué? Candados, una reja, un timbre con video, la alarma de la casa, costos de salud, etcétera.

Es cierto, en todo el mundo hay quienes instalan alarmas en sus casas y oficinas. No estoy diciendo que esto sólo suceda en México. Sólo que el año se acaba y que todos debemos hacer el nuevo presupuesto y que quizá haya que incluir o considerar este tipo de gastos, si no lo tienes ya presupuestado.

Según los datos del ICESI, hay un gasto privado equivalente a las pérdidas directas “provocadas por la inseguridad”. Son gastos que resultan de delitos o delincuencia y que una persona debe afrontar y van desde lo que se pierde en el robo, fraude o secuestro y los efectos inmediatos, como los tratamientos médicos. (Además de la pérdida no tan cuantificable del tiempo al interponer la denuncia o lo que se deja de generar si hay una lesión física).

A la conclusión que llega el ICESI con encuestas y datos es que las pérdidas económicas privadas en 2008 fue de 782,918.6 millones de pesos, unos 100,000 millones más que en 2007. Las encuestas realizadas revelan que “los gastos para prevenir el delito y como consecuencia de éste, representaron una quinta parte.” Tan sólo para el pago de sobornos se perdieron 606,115 mil millones, más del 90% del monto total. Y los gastos en salud son de 8,036 millones de pesos.

¿Qué medidas toman las familias mexicanas para evitar ser víctima de un delito? Según el ICESI las medidas más comunes son: colocar cerraduras, organizarse con los vecinos, colocar bardas y rejas, o tener un perro guardián. El gasto promedio del jefe del hogar en este tipo de medidas es de entre 3,433 hasta 6,585 pesos en el 2008, según la edad y escolaridad.

Hay muchos datos más en el estudio del ICESI y creo que hay que darle una buena leída.

¿Tú ya presupuestaste tus gastos para la seguridad de tu familia en 2010?


Un lector me preguntó qué opinaba sobre los fondos de inversión y qué espectativas tenía (de sus rendimientos para 2010).

Esta es la información que recaudé.

Los fondos de inversión son una herramienta que tiene una gran bondad: la diversificación.  Esto es uno de los primeros consejos que da cualquier analista a quien quiere dar el paso de ahorrador a inversionista. “No pongas todos los huevos en la misma canasta”.

Otra de las grandes bondades de las sociedades de inversión es que permiten a una persona no calificada o millonaria acceder a la bolsa o a papeles que de otra forma serían difíciles de alcanzar.

Sólo por esas dos cualidades, son instrumentos que hay que analizar.

Ahora, los fondos de inversión, igual que todo, han sufrido a la crisis. Para muchos se convirtieron en ‘probables asaltos’ (por el caso Stanford), por lo que de nuevo, hay quien no cree que este tipo de inversión sea igual de buena o segura que comprar centenarios o bienes raíces.

Es cierto, hay quien abusó de los inversionistas o instituciones que no supieron manejar la crisis. Pero en general, los fondos de inversión no perdieron el dinero de todos los mexicanos y siguen siendo una gran herramienta.

Para decidir en qué fondo invertir tampoco se necesita a un vidente, como en cualquier tipo de inversión, un brujo no te puede asegurar cuál es la buena. Pero, se puede analizar el pasado de las sociedades de inversión, cómo les fue en años anteriores, aunque no se pueda predecir el futuro. Este pasado muestra tendencias y puede ayudarte a tomar decisiones. Pero sentarse a buscar el fondo que le fue mejor en 2009 e invertir todo tu dinero en ese mismo fondo en enero de 2010 no te garantiza que te vaya a dar las mismas ganancias que le dio a quien invirtió en 2009. (Excepto, porque 2009 fue un año terrible y todos esperamos que 2010 sea mejor). El pasado nunca se repite.

Entonces, si en 2009 los fondos se cubrieron de la crisis, ahora quizá se busque un poco más de riesgo. Es toda una estrategia que los expertos hacen por ti. El chiste es que como inversionista, no tengas que tomar estas decisiones. ‘Zapatero a tu zapatos’, tú trabaja en lo que sabes hacer y encuentra la forma de que tu dinero trabaje por ti. Esto es un poco lo que ofrecen las sociedades de inversión.

Si decides invertir en este instrumento es imperativo que entiendas en qué estás invirtiendo y que tengas confianza en la institución a la que le estás dejando tu dinero.

Entonces, una bola de cristal que adivine cuáles serán los fondos en los que conviene invertir el año que viene, no existe. Lo que puedes hacer es analizar el rendimiento pasado y asegurarte de las siguientes cuatro cosas:

–       Que el instrumento esté regulado por la Comisión Nacional Bancaria.
–       Que el asesor que va a manejar tu dinero te de confianza y responda todas tus dudas.
–       Que te quede claro el plazo de la inversión que vas a hacer.
–       Que el riesgo de cada sociedad esté de acuerdo con el riesgo que tú quieres tomar con tu dinero.

Para más información sobre fondos de inversión:

Los mejores fondos de inversión 2009

Fondos de inversión se recuperan: S&P

Los inversionistas olvidan la recesión

Cómo cazar oportunidades


Liderazgo. Este no va a ser un tema de finanzas personales (y sí).

Ayer en un panel sobre “La Actitud de Líder” uno de los expositores (Yvonne Dourritzague, directora de capital humano de Rotoplas) decía que la carrera profesional la tienes que trazar tú. Es decir, en un entorno de crisis no puedes esperar llegar a tus metas gracias a un plan que te haga la empresa para la que trabajas. Tú debes trazar el camino que quieres, para llegar a tus objetivos.

Lo mismo ha dicho Natalia Ortiz, coach ejecutiva, en una entrevista que le hice para Dinero Inteligente. En tus manos está la posibilidad de llegar a ser líder. Y por líder me refiero a ser exitoso en lo que quieras ser.

Si las empresas ya no van a pagar tus cursos de capacitación -porque eso recortaron del presupuesto-, ¿por qué no buscar la forma de aprender lo que necesitas para subir un escalón en tu carrera, pero de forma individual?

En este panel organizado por Funed, la Fundación Mexicana para la Educación, la Tecnología y la Ciencia, los expositores coincidían en que hay que buscar la forma de lograr tus objetivos por medio del autoconocimiento.

No voy a seguir con las recomendaciones de liderazgo que estos expertos dieron, voy a dar el salto a la parte de finanzas personales.

A veces se nos olvida que una inversión -que vale la pena- es la que haces en tú conocimiento.

¿Qué necesitas para llegar a ser lo que quieres ser? Ya sea, lograr el aumento, el nuevo puesto, o poder conseguir el dinero para iniciar tu negocio. No sé cuál sea tu meta, pero la pregunta es : ¿qué conocimientos necesitarías para lograrlo?

Ya teniendo eso claro puedes buscar en tu presupuesto cuánto puedes gastar en ti y salir a buscar las opciones.

Hay diplomados (te alcanza con $8,000 en universidades privadas), hay talleres ($5,000 también en centros de estudio privados), hay cursos (algunos hasta gratis en internet), hay grupos de estudio que puedes conformar entre la gente que te rodea (gasto del café y galletas en tu casa).

Otra idea, busca un mentor, dijo uno de los expositores (Carlos Kingwergs de Kingwergs & Associates, una empresa de contratación de ejecutivos). Lo que recomendaba era buscar a una persona que te cuente sus experiencias para que tú puedas escoger qué quieres y hacia dónde vas. Eso puede que sólo te cueste una comida para dos en un buen restaurante.

Tú eres tu máquina de trabajo y proveedora de bienestar. Así como la cuidas haciendo ejercicio, alimenta la mente. Invierte en eso.

Ahora que es fin de año puedes apartar una parte de tu aguinaldo, o el último pago que recibas, para que el año que viene encuentres cómo puedes capacitarte. ¿Ya sabes hablar y escribir en inglés?


Para navegar esta crisis algunos rentaron un cuarto que tenían vacío, otros consiguieron un compañero para compartir renta y en algunos casos hubo quienes regresaron a casa de sus padres.

Según el Pew Research Center, un ‘tanque de hechos’ (así se denominan) que lleva a cabo encuestas de opinión pública e investigación social, 10% de los adultos jóvenes menores a los 35 años aceptaron que este año regresaron a vivir con sus padres. Esto quiere decir, según la encuesta, que 13% de los padres con hijos adultos ha dado alojamiento a uno de sus hijos durante la recesión .

Además de regresar a vivir a casa de sus padres, otras de las estrategias que los adultos jóvenes estadounidenses han seguido para enfrentar la recesión es posponer su boda (10% de los encuestados) y posponer la llegada de un bebé a la familia (6% de los encuestados).

Esto demuestra que se han tomado acciones, se ha planeado y se ha priorizado.

Cuando algo te agarra por sorpresa lo más difícil es adaptarse, me dijo una vez Marco Antonio Carrera Santa Cruz, director de Estudios de Mercado de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Él se refería a los pagos y abusos del uso de las tarjetas de crédito, pero aplica para la crisis financiera en general. Estos jóvenes han tomado las riendas de su nueva circunstancia y se han ajustado. Tomaron la decisión.

¿Cómo reaccionaste tú?, ¿ya te ajustaste?

La crisis financiera es una realidad que, entre otros aspectos, se ha mostrado en el desempleo. Según el INEGI en octubre de este año la tasa de desocupación nacional fue de 5.94%, en contra del 4.11% en octubre del 2008. La tasa de desempleo en los hombres creció este año a 6.04% (de 4.28% en octubre de 2008) y en las mujeres incrementó a 5.79% del 3.83% hace un año. También se han congelado los aumentos o las opciones de crecimiento laboral.

Pero lo peor que podemos hacer es quedarnos pasmados y esperar. Hay que ser proactivos, dice Natalia Ortiz Mena, una coach profesional.

Así como ese 10% regresó a casa de sus padres o pospusieron sus planes de matrimonio, hay que tomar decisiones. ¿Qué puedo hacer para enfrentar mejor esta circunstancia de vida? (Ya sea que tienes deudas, no puedes pagar la renta, tu familia no te ha pagado el dinero que les prestaste, etc.)

Las reglas siempre cambian, lo que tenemos que hacer es asumir el nuevo camino.

¿Tú cómo lo lograste?



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