Foto: Especial

La recuperación se asoma. Personas en bienes raíces ya vendieron algo después de meses de sequía, los que perdieron en sus inversiones en la bolsa ya sintieron la mejora (recuerden que la renta variable siempre se adelanta a otros indicadores), y –según una encuesta del Wall Street Journal- 57% de los economistas encuestados cree que la recesión ya terminó.

Esto no quiere decir que de la noche a la mañana se deje de sentir la crisis. Sólo que las señales se acercan y hay que prepararse.

Ya he dicho que tener un plan es de las estrategias más importantes para estar cubierto, porque si sabes a dónde quieres llegar, no es tan fácil desviarte. Dentro de este plan hay que tener un presupuesto a corto, mediano y largo plazo. Y dentro del presupuesto hay que tener un monto dedicado al ahorro. Aquí entran las inversiones.

Y hablar de inversiones no es sólo en mercados o bonos y materias primas. Una inversión también es en bienes raíces, arte (aunque este tema tiene sus aristas, lean lo que dice un experto al respecto), centenarios, dólares, negocios, o lo que se les ocurra que ofrezca una plusvalía o rendimiento.

Uno de los principios fundamentales de la inversión, pero fácil de olvidar es: DIVERSIFICAR.

Sólo diversificando se protegen las inversiones de un revés económico. Entonces, si uno tiene un portafolio diversificado, otro ahorro en dólares, y un negocio propio, es menos probable que en todo le vaya mal al mismo tiempo. En comparación con alguien que sólo tiene sus ahorros en dólares. Entonces, si vas a invertir, lo primero es pensar en la diversificación.

Y no hay que desanimarse cuando se escucha la palabra inversión, ya lo dice Ramit Sethi, en su libro I will teach you how to be rich, invertir no es para los ricos, sino para quien quiere manejar sus finanzas y está de acuerdo en hacerlo con disciplina. Por ejemplo: En México, con un peso ahorrado puedes invertir en los instrumentos que ofrece tu Afore. Aquí un artículo que les puede servir. Invertir se puede con una ahorro pequeño, la idea es crecer ese ahorro poco a poco y diversificar para bajar el riesgo.

Otras dos cosas en qué pensar, además de la diversificación:

1) Saber para cuándo vas a necesitar el dinero que vas a invertir. No se vale poner el dinero que necesitas en un año en la bolsa, por ejemplo. Ese instrumento es de largo plazo.
2) No olvides el riesgo. Toda inversión lo tiene. Pregunta, infórmate y analiza. Si sabes cuánto puedes perder, tomarás una decisión más informada.

Les dejo otras lecturas que les pueden ayudar en la decisión de invertir, en cómo buscar una estrategia y casos de éxito que muestran que no es necesario ser millonario para lograr un ahorro que permita hacer crecer el dinero con el tiempo.

Si tienes 5,000 pesos
Si quieres invertir en bienes raíces
Cómo lograrlo, un caso de éxito
La opción de la bolsa


Entrevisté a Marc Spiegler, co-director de Art Basel, la exhibición de arte contemporáneo más grande del mundo, y me dijo que él no recomendaba invertir en arte o pensar en el arte como una inversión similar a la que se puede hacer en renta fija o variable.

El punto de vista de Spiegler, un experto en este mercado de galerías, artistas y coleccionistas, es que si quieres comprar arte, entonces compres algo que quieras ver en la pared de tu sala por muchos años.

Entonces, debes estar conciente de que el retorno de la inversión es tener arte en tu pared, el placer de verla y apreciar la obra. Es decir, no busques el rendimiento que podría darte en diez años. 

Tener en tu sala un Gabriel Orozco, un Pedro Friedeberg o algo de Leonora Carrington puede darte una perspectiva del mundo distinta y sonrisas eternas cada ves que te sientes en la sala y lo observes.

Eso es pagar por algo de felicidad.

Foto cortesía de Audemars Piguet.

Foto cortesía de Audemars Piguet.

 

Si en diez años vendes la obra de arte y sales ‘tablas’ en términos monetarios, tuviste un objeto en tu casa que te dio felicidad durante una década y te salió gratis, dice Spiegler, y eso es una inversión.    

Luis Peyrelonge, de Peyrelonge Cronos, en la Ciudad de México, dice que los relojes no son bonos ni cetes, que hay que comprarlos porque te gustan. Quizá quieres ver la hora en un reloj que también sea una joya y eso te produzca felicidad. Entonces, paga por darte ese lujo, no porque en unos años le puedas sacar una ganancia. 

Estas dos opiniones de estos expertos no son una regla. Hay muchas posibilidades de que uno no pueda comprar un reloj o un óleo y venderlo en 15 años con rendimientos muy interesante. Pero, explica Spiegler, esta no es siempre una inversión líquida en la que de un momento a otro puedas obtener dinero y comprarte un coche, por ejemplo, lo que se puede hacer si inviertes en renta fija. 

El arte y los relojes son un lujo, quizá disfrutas más un reloj que una escultura… Yo prefiero un cuadro. Pero, ¿crees que sean una buena inversión? 



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