Ayer presentaron los resultados de la encuesta de INEGI y Consar titulada: ‘Primera Encuesta Nacional de Trayectorias Laborales’. Es un esfuerzo interesante de las dos instituciones por entender cómo trabajamos en México y qué tanta seguridad social obtenemos por nuestro trabajo.

Uno de los resultados que más asustan, por ejemplo, es que más de la mitad de la población analizada no está afiliada a alguna institución de seguridad social.

Pero lo que quiero compartir hoy en este post son las diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, según los resultados de la encuesta.

De las personas que cambiaron de trabajo en el periodo analizado, un 65.8% de la muestra, la mayoría de los hombres (68.8%) se dedicó a buscar trabajo, mientras que en el caso de las mujeres 33.7% buscó trabajo y 32.7% se dedicó al hogar. Esto no es sorprendente, es probable que las mujeres que regresaron a casa del ámbito laboral lo hayan hecho por un embarazo o el cuidado de los hijos. Lo que me sorprende es que:

1. Un porcentaje mayor de mujeres quiere jubilarse a una edad más temprana, en comparación con los hombres. Es decir, queremos trabajar menos tiempo. 74.4% de las mujeres quieren jubilarse con menos de 60 años, mientras que los hombres el 59% quiere jubilarse antes de cumplir 60. Ojo, no olviden que la edad de retiro estipulada en México es de 65 años.

2.   Si bien un 46.2% de los trabajadores dijeron que ahorran, en porcentaje, las mujeres (47.9%) ahorran menos que los hombres (50.9%).

Con estos tres datos se podría concluir lo siguiente: Las mujeres, cuando dejamos nuestro trabajo, tres de cada 10 regresamos a casa. De las que están en el mercado laboral, 7 de cada 10 ya no quiere trabajar a sus 60 años. Y además, de las que trabajan y se quieren retirar a una edad menor, 5 de cada 10 ahorran.

Es normal que muchas mujeres decidamos dejar el mercado laboral por temporadas largas por el cuidado de los hijos o una enfermedad, pero me parece importante reflexionar por qué queremos trabajar menos tiempo que los hombres y por qué ahorramos menos. Si queremos pasarla bien al jubilarnos, antes de nuestros 60 años, ¿no sería bueno que todas estuviéramos ahorrando? (¿Y, mucho…?)

¿Ustedes qué opinan?

Si quieren leer más sobre los datos de la encuesta, revisen: Mexicanos: más trabajo y ¿más salario?

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Escribí un artículo sobre créditos que saldrá pronto en Dinero Inteligente y en la entrevista que le hice a Marco Carrera de Condusef, me dijo que parte del problema con los créditos en México es que seguimos diciendo: “tomé este préstamo porque el del banco me dijo que era bueno”.

Y, ¡zaz!, unos meses después tienes un problema y no puedes pagar y empieza la bola de nieve de intereses. O, no leíste bien el contrato y no te fijaste que en tu crédito hay penalización por pagos adelantados y cuando quieres saldar tu deuda te sale caro. Hay, y todos tenemos un ejemplo, miles de estos casos.

Quien no hace la tarea, pierde. Y Carrera de Condusef tiene razón. Si no somos capaces de entrar a internet y revisar los -sí lo acepto- espantosos sitios de internet de los bancos y averiguar la tasa de interés que nos van a cobrar por el dinero que nos van a prestar, estamos fritos. Y que quede claro que solo pido que comparemos un elemento, cuando para hacer bien la tarea hay que tomar en cuenta todos los elementos del crédito.

Pero para no aburrirlos, les dejo un ejemplo de lo que pueden averiguar -y ahorrarse- entrando a comparar un crédito:

Los créditos de nómina.

Es muy fácil, para quienes tienen nómina, pedir a su banco un crédito. No te preguntan para qué quieres el dinero, al final, saben cuánto recibes de sueldo y qué día te depositan, y como de ahí se pagarán ellos primero, entonces, te prestan. En general, no necesitas más de 10 minutos para sacar este préstamo. Es como tu sueldo por adelantado. El problema es que la diferencia de las tasas de interés entre un banco y otro son enormes. En serio.

Miren este comparativo de Condusef: La diferencia por un crédito de 10 mil pesos a pagar en 12 meses es de una tasa -la más baja- de 20% versus la más alta de 45%. Y si hablamos de los personales entonces puedes llegar a pagar una tasa de interés de 102%.

Para llegar a este comparativo me tardé cuatro minutos en internet. Por no invertir este tiempo tú podrías pagar por un préstamo de 10 mil pesos, lo doble. ¿Te sigue dando flojera averiguar sobre el dinero que vas a pedir prestado?

Les dejo otro ejemplo con tarjetas de crédito: Si tienes una básica, puedes pagar entre 32% y 53% de intereses; si tienes una clásica puedes pagar entre el 15% y el 71% por no ser totalero. Una vez más, me tardé tres minutos en sacar esta información.

¿No crees que sea buena idea comparar el plástico que tienes con el de otras instituciones para ver si no te está saliendo cada tu flojera?

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Hablar de dinero con la pareja no es romántico.

Pero hablar de dinero con tu media naranja es necesario para seguir siendo pareja.

No es un tema de conversación que se toca en la cama, pero sí que se debe hablar para que en el futuro tu vida amorosa se mantenga tan romántica como hoy. En serio.

Desde antes de vivir juntos, casarse o compartir una tarjeta de crédito o cuenta bancaria es recomendable que se cuenten su situación financiera, y lo más importante que debes saber es cuánto debe “tu amor de la vida”.

Las deudas que podría tener:
-       Hipoteca para un bien inmueble.
-       Créditos para un auto.
-       Crédito educativo.
-       Crédito personal.
-       Deuda personal, es decir, le debe a su tío rico.
-       Crédito para su negocio.
-       Deuda en tarjetas de crédito.

Las deudas que cada uno tenga antes de compartir su vida, son propias, cada uno debe ser responsable de lo que debe a menos que decidan unir sus deudas y trabajarlas o saldarlas juntos. Esta decisión no se recomienda para parejas que empiezan a conocerse, sino para aquellas que ya saben cómo funcionan financieramente.

En cuanto se muden juntos, no muden sus deudas… primero hablen de ellas, vean cuáles son las más caras y establezcan una estrategia que les funcione para saldarlas sin que esto les cause estrés en su relación de pareja o que uno se convierta en el responsable de las deudas del otro.

Dejen muy claro quién y cómo van a pagar lo que cada uno debe y cuánto de su ingreso mensual van a destinar para esto. Por ejemplo, yo pago mes a mes mi préstamo educativo. Desde el inicio de mi matrimonio establecí que mi prioridad era pagar esta deuda. Entonces, hicimos las cuentas para ver cuánto tendría yo después de pagar mi crédito al mes para aportar a los gastos que tenemos en conjunto.

Es cuestión de organizarse para que las cosas queden claras y no haya peleas innecesarias.

Por otro lado, las deudas que contraigan juntos, son de los dos. Si van a pedir un crédito para un auto o una hipoteca, deben hablar de las condiciones juntos y hacer cuentas juntos antes de que uno de ustedes corra a firmar un contrato para sorprender al otro con una nueva casa.

Las deudas son una de las causas de pleito en las parejas, si no lo hablamos con claridad la palabra divorcio o separación puede asomarse en el horizonte. Para que tengan un control de las deudas es recomendable:

-       Discutir cómo gastan y cómo pagan: ¿pagas la deuda de tu tarjeta de crédito cada mes?, ¿o pagas solo el mínimo? Saber esto te ayudará a evitar problemas de altos intereses en tarjetas, hablen de lo que deben en sus plásticos, presupuesten cómo van a pagar estas deudas –ya sean adquiridas previo a estar juntos, o desde que iniciaron su vida como pareja-.

-       Revisen sus historiales crediticios juntos: saquen su historial una vez al año, que es gratis, en el Buró de Crédito y revisen sus calificaciones financieras. Recuerden que el día que quieran pedir un crédito en conjunto, para una casa, el mal historial de uno puede afectar en las condiciones de crédito para los dos.

-       Sean honestos sobre lo que no han pagado en el pasado: saca este tema lo antes posible, antes de que los cobradores te empiecen a llamar a ti por las deudas de tu pareja. Hablen de cómo pueden resolver estos problemas juntos.

¿Cómo han ustedes resuelto el tema de las deudas con su pareja?

Espero sus experiencias y opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

 


Van a decir que esto de que el Buró de Crédito sea tu amigo es la más grande mentira que he dicho. Sobre todo a quienes los cobradores de sus créditos les llaman a las siete de la mañana en sábado para decirles que si no pagan se van a la “lista negra del Buró”.

La mentira es que exista una “lista negra del Buró de Crédito”.

Todos los que tenemos una tarjeta de crédito, un crédito o pagamos un servicio como los de telefonía o televisión por cable, tenemos un historial crediticio en el Buró.

Digamos que es como las calificaciones que recibíamos en la primaria, cada materia es equivalente a alguno de nuestros contratos con instituciones financieras o de servicios. Y cuando pagamos a tiempo o no pagamos nuestras calificaciones suben o bajan.

Les voy a dar tres razones por las cuales este historial de crédito o reporte crediticio -que puedes obtener gratis una vez al año- es una herramienta que podemos utilizar para mejorar nuestras finanzas o aprovechar lo que las instituciones financieras nos ofrecen:

  1. Te ayuda a saber si eres sujeto de crédito y es tu credencial ante el mundo del crédito: Si tu ves que tienes puras palomitas sabrás que puedes acudir a una institución a pedir un préstamo, por ejemplo. Incluso, si tienes algunos puntos débiles es probable que encuentres una institución que tome el riesgo de prestarte. El punto es que conocer tu historial te ayuda a medir tus probabilidades actuales de obtener un crédito y de comenzar a tomar acciones para aumentar estas posibilidades.
    Por otro lado, este reporte crediticio es la referencia para avalar tu trayectoria en el manejo del crédito. En el momento en el que una institución financiera ve tu reporte puede decir de forma rápida y sencilla si quiere tenerte como cliente. Mostrar que nunca te has tardado en pagar tu tarjeta se ve en este reporte y puede ayudarte a que te den el crédito hipotecario que quieres.
    Siempre es mejor tener un historial que no tenerlo. Por eso, estar en el Buró de Crédito es positivo.
  2. Te ayuda a saber que tienes tus finanzas bajo control y saber si te puedes endeudar más: Tu historial refleja que pagas a tiempo y mantienes un nivel de endeudamiento adecuado. En otras palabras puedes ver que tienes tus finanzas organizadas.
    Además, al observar tu reporte de crédito especial y analizar la información detallada de tus créditos puedes obtener una perspectiva completa de tu nivel de endeudamiento y, por lo tanto, saber si te puedes endeudar un poco más y buscar la hipoteca que necesitas para la casa que quieres.
    Ojo, también podrás ver si ya estás llegando a un nivel de endeudamiento peligroso y podrás tomar acciones a tiempo. Por ejemplo, congelar una tarjeta o renegociar tu préstamo.
    Si has tenido retrasos o incumplimientos, el Buró tiene una herramienta que se llama Tu Asesor que es un servicio gratis que te explica a detalle la información en tu reporte y te da recomendaciones para mejorar tu situación y aumentar tus posibilidades para recibir nuevos créditos.
  3. Te ayuda a protegerte contra fraudes: Muchos delincuentes buscan tus datos confidenciales con el fin de hacerse pasar por ti y obtener créditos que te cobrarán. Sí, el famoso caso del robo de identidad.
    Si consultas tu historial en el Buró puedes protegerte contra este fraude porque puedes ver quién y cuándo te prestan dinero o consultan tus datos. Si puedes detectar esto a tiempo es más probable que logres detener el proceso antes de afectar tu patrimonio. Para más información sobre el robo de identidad, entra aquí.

Ojalá que después de leer esto ya no creas que el Buró es tu enemigo. Si sí, cuenta ¿por qué?

Espero sus opiniones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter: @vivircomoreina

 

 

 

 


Este abril se cumplen dos años del inició este blog y este evento coincidió con que estaba por llegar a los 2,000 seguidores en Twitter. Como me pareció lindo andar en tanto festejo prometí que al seguidor 2,000 le respondería una pregunta de finanzas personales consultando a un experto en planeación financiera.

El seguidor que ganó fue @elgranjurado de Atotonilco el Alto y su pregunta: “Voy a recibir un dinero, el monto es equivalente a lo que tengo en deudas, ¿qué debo hacer?, ¿debo pagar o debo invertir?”

Este es un dilema que mucho hemos tenido y probablemente no sólo una vez en la vida, sino varias. Y quizá para algunos de ustedes la respuesta sea obvia: ¡Paga las deudas!

Pero @elgranjurado tenía una segunda cuestión interesante: Si paga deudas y se queda sin un quinto, ¿qué hace en caso de una emergencia?

Al experto al que consulté para hablar de este caso fue a Mauricio Medina, director general de Planifik, una empresa de asesoría financiera en Monterrey, Nuevo León y a quien pueden seguir en Twitter como @Planifik_Asesor.

Como todo en las finanzas personales, hay que analizar caso por caso y tratar de tener la mayor cantidad de detalles. Por eso, dice Medina, lo primero que hay que considerar es si:

a)    la deuda que se tiene es por malos manejos financieros (no saber nada de finanzas personales y dejarse llevar por el puro gusto del consumismo, por ejemplo), o, al contrario,

b)   la persona tiene buenas prácticas financieras pero se endeudó por invertir en un negocio que no tuvo éxito, un riesgo de cualquier inversionista.

La respuesta según el caso:
a)    En el caso de las malas prácticas financieras lo más sano es eliminar la deuda. Aunque parezca drástico, quedarse sin efectivo (y sin deudas) puede ser la mejor decisión para una persona que no tiene control de su dinero. Hay que entender que no hay un saldo de deuda ‘pequeño’ pues cualquier deuda que no se enfrenta se convierte en un problema ‘marca diablo’. Los intereses funcionan como bola de nieve: crecen y crecen y crecen. Por eso, en un caso de malas prácticas financieras se puede pensar en cortar con este círculo vicioso en cuanto se pueda.
Otra cosa que se recomienda es -desde ya- congelar las tarjetas de crédito -sí como en la película de la chica adicta a las compras- y de verdad enfocarse en vivir con lo que se gana o, incluso, con menos, para poder empezar con el ahorro. Hay quien dice que hay que vivir con el 80% de lo que se ingresa para que el resto se tenga como colchón.

b)   En el caso de una persona que arriesgó parte de su dinero en un negocio que resultó fallido, pero que es organizada con sus finanzas y siempre (hasta ahora) había podido tener un ahorro y vivir tranquilamente y sin deudas, entonces, quizá sea buena idea pagar la deuda, pero quedarse con un monto pequeño para una emergencia o una oportunidad de inversión. (Aunque para esto hay que hacer un análisis más a fondo -que la vez anterior en la que el negocio falló- y buscar buena asesoría).

Qué pánico con la deuda:
Este es un ejemplo de lo que puede pasar con una tarjeta de crédito mal pagada y, lo que intento es que no sólo @elgranjurado analice su situación, sino que todos los que hemos pasado por deudas mal pagadas lo tenamos en mente para no volver a caer:

En México, según datos de la Condusef, el 70% de los usuarios de plásticos pagan sólo el mínimo de su estado de cuenta al mes. Por hacer esto podrían pagar más del 500% del monto original de lo que adquirieron.

La diferencia –haciendo un esfuerzo pequeño- es abismal. Por ejemplo, si en la tarjeta debes 10,000 pesos y sólo pagas el mínimo, terminarás de pagar en 20 años y habrás pagado 50,200 pesos aproximadamente. Pero, si abonaras 10% pagarías la deuda en 5 años y desembolsarías sólo 16,400 pesos aproximadamente.

¿Quieren seguir pagando sólo el mínimo?

Por otro lado, sé que hay deudas que cuestan más trabajo que otras, incluso hay veces en las que es más fácil decidir pagar intereses al banco, por ejemplo, que deberle dinero al suegro. También esto debe entrar en consideración cuando se va a pagar deudas y no se pueden pagar todas. ¿Cuál es la más cara (emocionalmente o por los intereses)? Y decidan cuál es la que quieren pagar primero.

En conclusión, querido @elgranjurado, estás en un momento de tomar una decisión importante y debes ser honesto contigo mismo y saber realmente si eres una persona con buenas (en serio buenas) prácticas financieras y que está endeudada por circunstancias y no por fallas presupuestales o consumistas. Después de eso analiza si hay alguna deuda que podrías no pagar ahora que recibas ese dinero y haz un presupuesto para que cada mes pagues algo de tus ingresos a esta deuda y así la saldes lo antes posible.

Después de pagar deudas, revisa tu presupuesto de nuevo y recorta para que empieces con tu ahorro y disminuyas tus gastos.

Sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina o en la zona de comentarios. ¿Ustedes cómo le han hecho con las deudas?


Estaba en una pastelería comprando un pastel para un cumpleaños, el señor que iba antes en la fila pagó su pay de manzana y un par de bolsas de galletas con una linda tarjeta negra.

La señorita atrás de mí le susurró a su amiga, “mira, tiene la negra”.

No le pude ver los ojos, pero me imaginé un dejo de lujuria, porque su tono de voz dejaba ver que para ella era impresionante un hombre con una tarjeta de crédito negra.

En México hay tarjetas de crédito para cualquier gusto: la verde para los que adoran el futbol, la de millas para los viajeros, la de la marca del supermercado, la de oro, la de plata, la negra… Cada una parece definir a quien la porta, siguiendo el comentario de la señorita en la pastelería.

Y mientras ella se fijaba en este hombre con un plástico negro, yo sólo pensaba si sería un pagador ‘totalero’. Es decir, si cuando llega su estado de cuenta paga todo lo que debe o si ha ido dejando que crezca esa bola de nieve de intereses…

Según un Twit de @CondusefMX si se paga sólo el mínimo de la tarjeta de crédito se puede llegar a pagar más del 500% del monto originalmente adeudado.

El pastel de 200 pesos que compró el de la tarjeta negra podría convertirse en un pastel de 1,000 pesos. Ouch! (Por eso todos los financieros recomiendan pagar por lo menos tres veces el monto mínimo de tu tarjeta de crédito).

Con mi experiencia ayer puedo imaginar que sea posible ligar gracias al tipo de plástico que utilices para pagar. Pero que esto le convenga a tus finanzas, no me queda muy claro.

La tarjeta de crédito es un instrumento para comprar algo hoy y pagarlo mañana. Si no se paga el día establecido, la institución financiera que te “prestó” el dinero para ese bien que adquiriste, te empieza a cobrar intereses por tu incapacidad de pago. Entonces, es un gran instrumento si lo sabes utilizar.

  1. No te vayas con la finta. No porque tenga una tarjeta de crédito, quiere decir que tiene el conocimiento financiero para saberla utilizar (puede que tenga el dinero para pagarla, al fin y al cabo las tarjetas se dan por un cierto ingreso del cliente).
  2. Cuando llegues a tu banco no vayas por la solicitud de crédito de la tarjeta ‘nivel siete estrellas’. Puede que con eso impresiones al primo del amigo que te gusta, pero también puede llevarte a serios problemas de endeudamiento.
  3. Escojamos la tarjeta de crédito que nos conviene. Analiza el CAT, los beneficios, el tipo de institución que la otorga, contempla el pago anual -que puede llegar a ser más de cien dólares-, y haz cuentas para ver cuánto puedes pagar.

Pagar una tarjeta de crédito es un compromiso firmado. Existe un contrato y sabemos cuánto nos cobrarán si no pagamos. Lo mejor que podemos hacer es ser consumidores inteligentes y, primero, analizar qué producto nos conviene según nuestra realidad financiera. Después, seamos responsables del crédito que nos otorgan y nuestros ingresos, no porque suba el límite de crédito quiere decir que puedes o debes gastar más. Finalmente, aprendamos a utilizar la tarjeta como una herramienta no como sustitución del efectivo –que no necesariamente tenemos-.

Tres datos interesantes sobre tarjetas de crédito:
- En México hay 12,029,085 de tarjetas de crédito.
- De estos 12 millones, 3.5 millones son de BBVA Bancomer, la que más tarjetahabientes tiene.
- Sólo el 21% del crédito otorgado (hasta octubre de 2010) no causó intereses porque se pagó totalmente la deuda o porque eran promociones con tasa cero.

Tres lecturas sobre tarjetas de crédito:
¿Necesitas tantas tarjetas de crédito?
La vida sin tarjetas de crédito
Repara tus deudas con los bancos

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Sí, resulta que es recurrente que los mexicanos no lleguemos a la quincena, según datos de una encuesta de Profeco sobre presupuesto y riesgos financieros.

¿Qué quiere decir esto?

No llevamos un buen registro de gastos o un presupuesto y que, literalmente, se nos va el dinero.

De los encuestados, sólo 34% tiene un registro de lo que gasta, ya sea en un papel o en medios electrónicos. Del resto, 36% dicen que tienen un registro mental y los demás no tienen idea en qué se les va el dinero.

Y, bueno, del 36% que dice llevarlo mentalmente, ¿cómo le harán?, me pregunto, porque yo no tengo la capacidad de memoria para recordar cuánto gasté ayer en el supermercado, la tintorería y los merengues que compré para mi mamá. Y esto fue ayer, así que preguntarme del gasto de principios de mes es imposible.

Por eso creo que 66% de los encuestados no saben cómo gastan o en qué gastan y esto explica que el día 12 del mes andemos pidiendo dinero al vecino o al suegro.

De hecho, la encuesta de Profeco dice que de quienes se quedan sin dinero para sus gastos fijos y o variables del mes, el 74% recurre a préstamos de familiares o amigos, el 17% a tarjetas de crédito y sólo 2% a sus ahorros.

Esto me lleva al siguiente paso: 51% de los encuestados dice destinar algo de su dinero al ahorro, ¡qué bien! El problema es que la mayoría de los que ahorran lo guardan en casa, en una caja de ahorro o en una tanda. De esto podemos concluir que todavía confundimos el término ahorro con atesorar – es decir – guardar bajo el colchón.

Seguimos con una cultura financiera de primaria. No hemos logrado –y en esto me toca parte de la culpa por ser fiel comunicadora de la importancia de unas finanzas personales sanas- que la mayoría de los mexicanos decidan tener confianza en las instituciones financieras o que decidan llevar una sana relación con el dinero. También creo que no somos capaces de tomar la responsabilidad de nuestras acciones. Según la encuesta de Profeco, del 30% que no llevan registro alguno de sus gastos el 8% dice que no quiere hacerlo, en su mayoría, porque no le interesa. Y si no nos interesa saber en qué gastamos, nunca vamos a lograr tener un ahorro, poder comprar una coche, o pagar una emergencia sin endeudarnos.

¿Qué nos falta por hacer? … Y esta pregunta la planteo para los que decimos que comunicamos sobre finanzas personales, o para las instituciones que tienen también esa bandera: ¿Qué vamos a hacer para que los mexicanos logremos llegar a la quincena con los pagos hechos, un ahorro y sin endeudarnos?

Les dejo algunas lecturas que les ayudarán a organizar sus finanzas para no caer en estas estadísticas:

Sobre el presupuesto: Mamá, por tu culpa no tengo dinero.
Sobre el cuidado del dinero: La frugalidad es sexy
Sobre cultura financiera: Errores y aciertos para la cartera familiar
Todos estos posts tienen a su vez, ligas a otros artículos sobre finanzas personales que pueden ayudar a dar una guía para empezar una buena relación con el dinero.

Espero sus ideas en la sección de comentarios.


En Twitter escribí que una persona con un ingreso de 40,000 pesos debería sólo pedir hasta un millón de pesos de crédito hipotecario.

Varios seguidores me han preguntado cómo llegué a esta conclusión. Todo salió de una entrevista que hice a Fernando Soto-Hay de Tu Hipoteca Fácil.

Verán, en principio, uno nunca debe de endeudarse por más del 30% de sus ingresos brutos. Entonces, cuando mucho, el pago mensual de tu hipoteca tendría que ser de 30% de tu salario mensual antes de impuestos. (Incluso esto puede ser mucho… porque no dejas espacio para otro tipo de deudas).

Pero en fin… Según Soto-Hay, una hipoteca de un millón de pesos se traduce en una mensualidad de 13,300 pesos, más o menos, depende del tipo de hipoteca que tomes. Entonces, para pagar 13,300 pesos al mes necesitas por lo menos ganar unos 40,000 pesos.

Les comparto esta tabla para que vean aproximadamente cuánto necesitan ganar para adquirir la casa de sus sueños con ayuda de una hipoteca:

Ingreso bruto mensual Monto máximo de crédito que puedes solicitar
40,000 pesos 1 millón de pesos
50,000 pesos 1.2 millones de pesos
60,000 pesos 2 millones de pesos
100,000 pesos 2.5 millones de pesos
120,000 pesos 3 millones de pesos

Fuente: Tu Hipoteca Fácil

Encontré la casa de mis sueños, ¿qué hago con la que ya tengo?
Por Twitter me llegó una pregunta también relacionada con los créditos hipotecarios: Una seguidora tiene una casa en la que vive y por la que paga un crédito hipotecario, pero acaba de encontrar la casa de sus sueños y como todavía tiene su Infonavit, quiere utilizarlo para comprar esta nueva casa. Pero no sabe qué hacer con la que ahora vive.

Aunque no soy asesora en hipotecas, hay dos opciones que ofrece el mercado y que ella, puede tomar si se informa bien y busca asesoría con un profesional:

Si ya sabes que sí te alcanza para la casa de tus sueños, es decir, que no te vas a quedar pobre por pagar el crédito, la remodelación y el mantenimiento de tu sueño, entonces puedes pensar en qué hacer con la casa que ahora vives. Tienes dos opciones básicas: o la vendes o la rentas.

Si no necesitas dinero líquido para la nueva compra, entonces puedes ponerla a la renta para obtener un ingreso mensual. Esto, recuerda, implica una inversión de tiempo. No olvides que hay momentos en los que encontrar inquilino será difícil y además, debes darle mantenimiento a la casa por lo menos una vez al año para que no pierda su valor.

Por otro lado, si quieres estar menos apretada con el pago de la hipoteca, el mantenimiento y la remodelación, puedes vender la casa que tienes ahora y dar un enganche más alto por la nueva.

Hay un principio en el mundo inmobiliario que se llama ‘escalera de propiedades’ en el que una persona que utiliza los créditos hipotecarios como instrumentos de creación de patrimonio puede llegar a comprar la casa de sus sueños en el tiempo.

Si primero adquieres una casa pequeña, la que te alcanza, y a los 8 años la vendes, puedes adquirir una mejor y así sucesivamente hasta que puedas comprar la que tienes en la mente.

Quizá sólo hay una casa importante que decir sobre comprar casa: no permitas que tener las cuatro paredes que siempre has soñado te convierta en pobre de casa, es decir que por tener ese jardín no puedas pagar el supermercado.


Ya no falta nada para que las escuelas dejen salir a los niños y las familias salgan de vacaciones. ¡Qué delicia! Y también… ¡Qué miedo!

Las vacaciones pueden ser el pretexto ideal para salirse de control y gastar como si uno se hubiera ganado la lotería.

Un primer favor: No lo hagan, esfuércense por mantener el control. No hay que comprar regalos para la familia que no salió de viaje y tampoco satisfacer todos los caprichos familiares (el de los hijos, la pareja o el propio).

Algunas recomendaciones para los que ya tienen el viaje planeado:
-       Saca el dinero en efectivo que vas a necesitar para las distintas actividades, por ejemplo, casetas, gasolina, comidas o dulces y ponle un clip a cada uno con un papel que diga para qué es el monto. Esto ayuda a no sacar para un restaurante de lo que dice casetas.
-       Si tienes el viaje pagado (espero que no lo hayan puesto a miles de meses sin intereses, porque puede llegar la siguiente semana santa y seguirán pagando este viaje) revisa tu estado de cuenta y límite de crédito en la tarjeta. En otras palabras entérate de cuánto puedes firmar, sobre todo, cuánto podrás pagar al regreso. Anota la cantidad en una tarjeta y ponla en la tarjeta con un clip dentro de tu cartera. Cada vez que firmes algo, anota la cantidad para que lleves un control.
-       Anticípate a los imprevistos. Si vas a salir en auto, contempla desde ahora lo que te va a costar revisar que todo esté en buen estado. ¿Tienes una llanta de repuesto?, ¿está al día el seguro? Esto es indispensable que lo contemples en tu presupuesto de viaje.
-       No saques de la cuenta para la universidad de tus hijos para juntar para el viaje. En serio, no uses dinero de tus inversiones a largo plazo para satisfacer deseos de hoy. A menos de que sepas que lo vas a reponer en cuanto regreses porque llega tu bono o un extra que no vas a necesitar para otras cosas.
-       Esto sonará simple, pero ayuda a ahorrar gastos innecesarios. Hagan una lista (toda la familia) de qué van a necesitar para el viaje. ¿Van a la playa? No olviden el bronceador y el bloqueador que tuvieron que comprar en las vacaciones pasadas… Revisen la lista al empacar para que o tengan que llegar a comprar suéteres, gogles o libros.
-       No olvides comparar precios aunque estés de vacaciones. Un viaje en la Banana puede ser más barato si caminas al siguiente puesto.

Si no tienes el viaje planeado y esperas conseguir gangas:
-       Compara en todos los sitios de internet antes de dar tu número de tarjeta.
-       No te dejes llevar por las fotos de los sitios de internet que organizan viajes completos, busca opiniones de usuarios o huéspedes anteriores que pueden ser útiles.
-       Recuerda que a veces es mejor quedarse en casa y disfrutar el lugar donde vives, no tienen que salir a fuerzas de vacaciones. ¿Ya viste qué hay en la cartelera de tu ciudad? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste un recorrido turístico por tu ciudad?

Disfruten las vacaciones y, si tienen más recomendaciones, ¡compártanlas!


“El crédito es igual que una cuerda”, dijo hoy Ricardo García Conde, director ejecutivo de Crédito al Consumo de Scotiabank.

Mi reacción fue reírme. Estaba en un seminario organizado por el banco y de verdad que me pareció graciosa la comparación.

“La cuerda es sólo una herramienta que te puede servir para trepar una montaña o ahorcarte”, dijo el directivo, y entonces me cayó el veinte: el uso del crédito puede ayudarte a conseguir objetos deseados, pero también te puede hundir en deudas o ahorcarte.

El crédito es como una cuerda, repetí convencida.

Parece una obviedad, pero el directivo de Scotiabank está lleno de razón. ¿Cuántos no han olvidado que la tarjeta es una herramienta de doble filo? O, ¿que el crédito en general –si no se sabe utilizar correctamente- puede causarte muchos dolores de cabeza?

Por eso la regla de dedo: nunca debes de estar endeudado por más del 30% de tus ingresos, porque esto –que en mi opinión ya es mucho- te puede llevar a una larga etapa de pagos con intereses o a no poder solventar tu estilo de vida.

Para comprobar que lo que digo no es mentira, entren a esta sección de la página web de la Condusef y pongan su deuda, después escojan qué tarjeta tienen y cuánto están pagando. A ver si no se asustan (yo me asusté). Y después, compárenlo con un monto del doble al pago mínimo, para que vean la diferencia. (¡Uf!)

Después de explicar la comparación de la cuerda, García Conde dio otro dato divertido sobre el crédito: Para otorgar a un cliente crédito el banco utiliza al Buró de Crédito. Pero hay cinco esferas en las que se fijan… (Si alguien te pide dinero, aplícalas también antes de decir que sí).

El cliente, o el tío que te pide dinero prestado, es sujeto de crédito sólo si cumple con las cinco C’s.

1. Carácter: Analiza la solvencia moral, ¿hay disposición a pagar el dinero prestado?, ¿le conoces otras deudas?
2. Capacidad: ¿Cuánto gana?, ¿puede cubrir los pagos mensuales que le vas a pedir y seguir cubriendo sus gastos fijos?
3. Condición: Esto sólo funciona para el crédito bancario, pues se trata de escoger el producto correcto. Hay que hacer la tarea y ver si el producto que quiere el cliente es el mejor para él, porque sólo así será un buen negocio para el banco.
4. Colateral: Buscar cierta garantía. Por ejemplo, cuando el cliente pide dinero al banco para una casa el banco analiza si la casa está en buenas condiciones, pues si la casa es la correcta para el cliente, el banco puede estar tranquilo. En un caso de un préstamo al tío, pregunta: ¿para qué quieres el dinero?
5.Capital: Esto es muy importante, el cliente debe correr un riesgo igual que el banco, entonces, ¿cuánto va a aportar el cliente? Cuando pides un crédito para una casa, tú pones una parte, ¿qué porcentaje del total le estás apostando como cliente?

Todo esto lo analiza el banco, así que si vas a pedir un crédito, piensa en las cinco C’s para que las puedas cumplir todas. Y en el caso de la tarjeta de crédito, entra a la calculadora que mencioné antes y saca tus números.

No olvides: el crédito es igual que una cuerda.



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