
¿Tienes tu casa asegurada?
Lo más probable es que tu respuesta haya sido: No. Y es que solo 5% de la población cuenta con un seguro de daños, según datos de Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.
Y es que el seguro de hogar se percibe como algo que se contrata con el dinero excedente cuando se tenga, y la verdad es que nunca se tiene. Esto es un error. Tu casa es uno de los activos más importantes de tu patrimonio. Si la pierdes, igual que tu capacidad para trabajar -lo que implica un seguro de gastos médicos mayores- es muy difícil reponerlo. Es un seguro que debería de ser indispensable.
Hace una semana Seguros Axa sacó un comunicado de prensa en el que decía que 9 de cada 10 personas le preocupa el cambio climático y que están convencidas de que hay un número mayor de eventos metereológicos y sequías.
Por otro lado, según la Organización Mundial de la Salud, los desastres naturales relacionados al cambio climático se han triplicado en los últimos 50 años, causando más de 60,000 muertes. Aún así, muy pocos en México han decidido asegurar uno de los activos más importantes que tienen como familia: la casa.
Uno de los pretextos para no asegurar la casa es que es muy caro. El seguro de una casa de interés social cuesta menos de 2,000 pesos al año y de interés medio podría costar entre 5,000 y 10,000 pesos al año. ¿Cuánto cuesta perder la casa?
Aquí algunas de las opciones que tienes:
- Si tienes una hipoteca: Los créditos hipotecarios tienen un seguro para la vivienda, pero lo que está asegurado es el saldo insoluto de la casa.
En caso de una pérdida de la casa por un incendio, el seguro dentro de la hipoteca responde por el saldo insoluto y el primer beneficiario es el banco. En otras palabras el banco se cobra lo que le debes y si sobra te lo devuelve. Por eso debes asegurar parte de la casa por tu parte.
Lo que se recomienda asegurar por fuera son: los contenidos del bien inmueble y la parte proporcional o la diferencia entre el saldo insoluto y el valor comercial de tu casa.
- Si rentas tu casa: En este caso lo recomendable es asegurar los contenidos de la casa –tus muebles, pantallas planas y electrodomésticos- y uno por los daños a terceros que puedas provocar en el uso de la casa. Este tipo de seguros incluye eventos como: tu perro se sale corriendo y muerde a un vecino, o tu hijo deja abierta la llave del agua e inundas el departamento de abajo.
- Si eres dueño de tu casa: En este caso deberías adquirir la cobertura básica que se llama incendio y/o rayo. Y revisar, según tus necesidades, las coberturas adicionales.
Las coberturas adicionales son:
- Terremoto: Depende geográficamente de dónde vives. Si estás en el Distrito Federal o Oaxaca sería una tontería no tener esta cobertura.
- Riesgos hidrometeorológicos: También depende de la localización del bien y cubre huracanes y todo evento relacionado.
- Responsabilidad civil familiar: Este te cubrirá de errores que dañan a terceros, por ejemplo: dejas la plancha prendida al salir de tu departamento en el quinto piso de un edificio de seis pisos. Tu error provoca un incendio y el fuego sube y quema tu departamento y los dos en el piso de arriba. Esto lo debe contemplar la responsabilidad civil.
Para calcular por cuánto debes estar cubierto piensa en el valor de tu casa y tus bienes, asume que tus vecinos deben tener más o menos lo mismo. Si vives en un edificio este monto lo multiplicas por el número de departamentos que podrías afectar con este tipo de accidentes. Lo mismo en una casa: si incendias la tuya, podrías incendiar las de los vecinos.
- El robo y los contenidos: Haz un inventario de tus contenidos. Aunque la aseguradora no va a dudar de los electrodomésticos o muebles, siempre ayudará que tengas fotografías que muestren que de verdad tienes tres pantallas planas. De hecho, pide a tu agente de seguros que tome fotografías o un video de los contenidos que tienes en tu casa, esto puede agilizar y simplificar el proceso de pago de una indemnización.
Por último. Si tienes obras de arte en casa y joyas compradas o heredades tienes lo que se conoce como ‘bienes de difícil o imposible reposición’. Lo recomendable es que al contratar el seguro de hogar avises a la aseguradora de dichos bienes.
La aseguradora puede enviar a un valuador para hacer un aproximado del monto por el que se deben asegurar estas piezas, pero si prefieres, puedes buscar uno que tenga certificación y registro para hacer avalúos.
Saca fotografías de estos bienes, guárdalas fuera de tu casa y envía copias a la aseguradora para que estén en tu archivo.
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Solo 3 de cada 100 personas tienen un testamento en México, en otras palabras, 97 de cada 100 mexicanos podrían morir dejando un lío a sus familiares.
Mañana es viernes 28 de septiembre y si no has aprovechado que este mes en el Distrito Federal cuesta 1,500 pesos hacer tu testamento (el costo depende del Estados de la República en el que vivas), todavía tienes chance de lograrlo.
¿Qué necesitas?
- Ir con un notario.
- Ser mayor de 16 años.
- Presentar una identificación.
- Pagar.
- Dedicarle unas dos horas al notario.
¿Por qué te conviene hacerlo?
Los notarios con los que he hablado siempre me dicen que hay que tener un testamento para no dejar problemas a los familiares a la hora de nuestra muerte. Yo le sumo otra cosa –algo un poco más egoísta- pero hay que tener un testamento para que se hagan las cosas como nosotros queremos que se hagan.
¿Quién quieres que cuide a tu hijo?
¿Quién crees que pueda querer más a tu perro?
¿A quién quieres dejarle tu departamento o el anillo que te dejó tu abuelita?
Solo porque se sigan tus deseos hasta el mínimo detalle es que vale la pena dejarlos por escrito.
¿Cómo busco a un notario?
Si no conoces a alguno o ubicas la notaría que esté cerca de donde vives, puedes buscarlos en los siguientes sitios:
Directorio del Colegio de Notarios del Distrito Federal.
La Asociación Nacional del Notariado Mexicano donde puedes encontrar Notarios en toda la República.
Directorio de Notarios de la Secretaría de Gobernación.
Aclaraciones a mitos y creencias:
1. “Es que puedo cambiar de parecer” – Sí puedes cambiar de parecer y por eso puedes cambiar tu testamento las veces que quieras.
2. “Todavía no tengo hijos” – No solo porque no tengas hijos no tienes qué heredar. ¿Tienes una cuenta de banco?, ¿un bien inmueble?, ¿una joya?, ¿una mascota?, ¿una colección de monedas?
Ya con esto es razón suficiente para dejar dicho a quién quieres dejarle tus cosas.
3. “Es que no sé ni qué información debo saber” – No te preocupes, normalmente nadie sabe bien a qué va cuando se hace el primer testamento. Pero hay tres figuras en las que debes o puedes pensar en camino al notario y en quienes debes confiar mucho:
a) El albacea – persona que entregará los bienes a los herederos.
b) El tutor – persona encomendada para el cuidado de tus hijos menores de edad y su educación.
c) El curador – persona que vigilará que el tutor haga bien su trabajo.
Ya tienes toda la información que necesitas, anímate y lánzate por tu testamento con descuento.
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Sí, existe ya un crédito hipotecario que podría ayudarte a pagar la universidad de tus hijos, o iniciar ese negocio que tanto has deseado.
¿Qué necesitas tener? Una casa.
BBVA Bancomer anunció hoy su nuevo producto, el crédito hipotecario liquidez, que permite que utilices tu casa para obtener dinero en efectivo. En otras palabras, hipotecas tu casa entre 5 y 15 años y obtienes un dinero para la universidad de tus hijos, tu maestría o invertir en un negocio.
El crédito es a tasa fija y te presta hasta el 70% del valor de tu casa. No tienes que decirles para qué quieres el dinero y no te cobran comisión por apertura.
La tasa es de 13.7%. Un crédito hipotecario para conseguir casa tienen tasas de interés alrededor del 10%. Y aunque es un poco más caro, tiene beneficios, por ejemplo, es más barato que los créditos de nómina o los personales.
“Es una oportunidad interesante para gente que no sabe cómo hacer para pagar la universidad de sus hijos, que es el desembolso más grande de una familia y lo debe hacer por cuatro años”, me dijo Enrique Medina, director de desarrollo de negocios de la banca comercial de BBVA Bancomer, quien añade que puede servir para otro tipos de objetivos personales y familiares, por ejemplo, puede ayudar a una persona jubilada, con casa propia, y ganas de iniciar un negocio.
Ahora, tomar la decisión de hipotecar tu casa para lograr una meta financiera no es una decisión sencilla. Muchos dirán que es un riesgo.
En realidad si conoces tu nivel de endeudamiento, tu capacidad de pago y el plazo de la meta es similar al del crédito, dice Medina, puedes aprovechar los instrumentos que ofrece el mercado. Según Fernando Soto-Hay, director general de Tu Hipoteca Fácil, lo recomendable es que saques el 30% del valor de casa en este tipo de créditos y trates de que no sea más del 50%.
Es cuestión de cada usuario encontrar los instrumentos correctos para alcanzar sus objetivos, sin meterse en líos financieros.
Pero si hay productos específicos para pagar la universidad de tus hijos, ¿por qué usar este?
Es cierto, hay seguros educativos que pagas durante años para poder pagar una licenciatura. Pero si estás a punto de que tu primer hijo entre a la universidad y nunca hiciste lo del seguro, quizá este instrumento ayude.
Igual que si ya no tienes un ingreso fijo y no te quieres quedar sin liquidez para iniciar tu nuevo negocio. En este caso, Soto Hay recomienda que sea un negocio que conozcas, que tu socio -si tienes uno- entienda, no en un negocio que no tienes idea de qué trata o que te ha recomendado el vecino. De hecho, Soto Hay recomienda que si vas a invertir el dinero de tus ladrillos en un negocio, sea el que ya tienes y que quieres hacer crecer.
Otra función de este tipo de créditos, cuenta Soto Hay, es el deshacerte de deudas incómodas, como las familiares.
Según un comunicado que me acaba de llegar de BBVA Bancomer, la institución financiera planea otorgar 36,000 créditos hipotecarios este año, de los cuales 10% quiere que sean para este producto.
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Más del 90% de las empresas en México son pequeñas y medianas empresas o Pymes. Muchas familias mexicanas viven de una Pyme.
De todas las Pymes que existen, 96.7% son microempresas (hasta 15 empleados); 2.3% son pequeñas (de 16 a 50 empleados); y 1% son medianas (de 51 a 250 empleados).
Y les planteo un caso hipotético:
¿Qué pasa si una familia mexicana invierte todo su capital en una tienda de zapatos y en el transcurso de la entrega del primer cargamento sufren la eventualidad de un robo del inventario en camino?
Este escenario se traduce en una familia mexicana que se queda sin nada, ni negocio, ni ahorros.
¿Qué pasaría si esta Pyme hubiera contratado un seguro? Tendría cubierta esta eventualidad y podría conseguir un segundo envío de inventario sin desembolsar más dinero.
Pero la cultura de seguros en México todavía no penetra a los niveles necesarios como para que una Pyme adquiera un seguro. Todavía ni hemos logramos una penetración de seguros de automóvil completa –sólo 47% de los coches que circulan están asegurados-. Sólo 7% de la población tiene seguro de vida y 3% de las casas están aseguradas.
Van a decir que qué tiene esto que ver con finanzas personales. El negocio que tenemos para mantener a la familia es otra de las maquininitas de dinero con las que contamos –nuestro cuerpo es la primera y sólo 5% de mexicanos tienen un seguros de gastos médicos mayores- y por ende hay que prever una eventualidad. En otras palabras, hay que pensar en un seguro.
Esta semana descubrí un producto que podría ayudar a esto y se los comparto para que analicen si es algo que puede servirles en sus negocios. Y también, espero sus comentarios.
Axa sacó seguros para Pymes que cubren las necesidades de las empresas según su giro. Hablé con Sandra Aguirre Portillo, quien lleva el segmento de Pymes en la aseguradora, y me contó que, por ejemplo, si tienes un restaurante este seguro cubre la posibilidad de un incendio en la cocina; si tienes un comercio cubren el transporte de los productos. Además, en caso de siniestro en 7 días prometen que te dan -por lo menos- un anticipo del 50% del monto que necesites para dar continuidad a tu negocio, en otras palabras, que no cierres tu empresa porque se inundó y no tienes qué vender.
Además, aseguran a tus empleados por si les pasa algo o a los clientes que puedan lastimarse porque el piso estaba resbaloso, por poner otro ejemplo.
El costo aproximado del seguro se conforma así: (los costos, según me explicó Aguirre, varían por la zona, el giro y la cobertura que se pide)
Para microempresa de entre 2,500 a 5,000 pesos al año.
Para pequeña empresa de alrededor de 18,000 pesos al año.
Para las empresas medianas: de entre 30,000 y 50,000 pesos al año.
Para más información visita: www.axa.mx/negocios
Insisto, es otro aspecto que debemos tomar en cuenta para el presupuesto de seguros del siguiente año.
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Si tienes la meta de llevar una buena relación con el dinero, entonces crear patrimonio debe ser algo que tienes danzando en la cabeza.
Una forma de crear patrimonio son los bienes inmuebles.
Una casa que vas a vivir te permitirá tener invertido un dinero en algo tangible, y aunque no es de liquidez inmediata, y no será la mejor inversión si la vendes por un apuro económico, si es un bien que heredas y que crea patrimonio para tu familia.
No por nada a rentar inmuebles se le llama el negocio de las viudas… adquirir bienes inmuebles para uso o para rentar da rendimientos.
Como escribí en un artículo para la revista Metros Cúbicos, en los últimos años, la plusvalía en los inmuebles se ha mantenido en 4.5%. Si a esto se le suma se le suma la rentabilidad del bien inmueble, (las casas se rentan en 0.6% del valor) el resultado puede ser interesante.
Ejemplo: Si hace 5 años hubieras invertido 2 millones de pesos en CETES o UDIS, tu rendimiento sería más o menos de 38%. Pero si lo hubieras invertido en una propiedad en una zona con buena plusvalía, como Polanco, en la Ciudad de México, hubieras tenido un rendimiento de un 29%. Si a esta plusvalía del inmueble le sumas la rentabilidad el rendimiento acumulado puede llegar al 50%.
Entonces, ¿por qué no saltamos todos a comprar ya?
- No hay que comprar casa si esto es una inversión que no puedes pagar. Si bien utilizar un crédito hipotecario te permite adquirir una casa sin descapitalizarte, hay que analizar si puedes pagar este crédito. No compres algo que después te deje sin capacidades para pagar la colegiatura de tus hijos. (En este post hay una tabla que dice cuánto pedir de crédito según tu salario). Si quieres saber cuánto gastar en tu casa lee esta nota de Metros Cúbicos.
- Decide si quieres un bien inmueble como inversionista o para vivirlo. Si lo vas a vivir, deberás tomar en cuenta tu etapa de vida y los planes a futuro para saber qué comprar y cuándo. Si lo quieres como inversionista, piensa que es una actividad que toma tiempo. ¿Vas a poder lidiar con inquilinos y cobrar las rentas?
Si tienes en la cabeza adquirir un bien inmueble, piensa cómo esto puede afectar tus finanzas personales. ¿Por qué lo quieres?, ¿para qué lo quieres?, y ¿es la casa correcta?
Para responder a esta tercera pregunta, responde a las siguientes preguntas…
El bien inmueble…
Sí __ No__ Está en una zona en la que quiero vivir.
Sí __ No__ Está en una zona cercana a mi lugar de trabajo.
Sí __ No__ La escuela de mis hijos queda a una distancia manejable.
Sí __ No__ Los servicios que utilizo están cerca (banco, supermercado, restaurantes que me gustan, etc).
Sí __ No__ Mi familia puede visitarme porque mi casa no les quedará muy lejos.
Sí __ No__ ¿Estoy haciendo una compra emocional porque la casa me gusta? O ¿el bien inmueble cubre mis necesidades?
Sí __ No__ Esta casa ¿me servirá para cubrir mis necesidades en un futuro cercano?, ¿cumple mi proyecto de vida de 5 a 10 años?
Si respondiste a la mayoría que sí, entonces puedes pensar en dar el siguiente paso y analizar cómo la vas a pagar…
No saltes a comprar porque creas que cualquier cosa va a crear tu patrimonio, un bien inmueble es una decisión compleja y hay que analizar todas las aristas antes de firmar un contrato.
¿Has pensado que ese nuevo saco que compraste por impulso a 6 meses sin intereses puede dañar a tu familia?
Un gasto fuera del presupuesto, un capricho que después no puedas pagar y termine convirtiéndose en una vorágine de intereses sobre intereses puede resultar en que una de las metas financieras de tu familia no se cumpla.
Sí, quizá exageré con mencionar que un saco puede arruinar la economía de la familia, pero un refrigerador de esos que salen en todas las series estadounidenses, o un automóvil fuera de tu alcance sí.
Para tener una economía familiar sana todos los miembros de la familia deben hacer un esfuerzo, deben también entender las metas y objetivos que tienen en conjunto y saber cómo se maneja el dinero en casa.
No hay que negar la participación de los hijos, pues serán ellos quienes tengan ideas geniales de ahorro o quienes puedan –con un capricho o berrinche- rasguñar el patrimonio.
Quizá me repito, pero el no planear cómo se va a utilizar el dinero que se tiene y gastarlo sin lineamiento alguno a todos nos puede llevar a la quiebra.
La economía familiar se maneja como la de la empresa: tiene ingresos, egresos, pasivos y activos, y lo que debemos tener es un plan financiero que guíe a la familia hacia ciertas metas.
Por ejemplo, una meta puede ser la universidad de los hijos, otra, el fondo de retiro para los padres. Pero, si no tenemos claro que deseamos que nuestros hijos vayan a la universidad o cuánto queremos tener para vivir a partir de los 65 años, no vamos a lograr el objetivo.
Hoy, en una de las conferencias de la Tercera Semana Nacional de Educación Financiera el procurador Federal del Consumidor, Antonio Morales de la Peña, y el Presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Luis Pazos de la Torre, presentaron 20 lineamientos que me parecen interesantes: Los 10 pasos para una economía familiar sana y los 10 errores financieros que afectan tu bolsillo.
Se los dejo sólo para pensar qué nos falta o dónde la estamos errando… y añado algunos enlaces a otras notas relacionadas. Eso sí, no olviden que cualquier error se puede remediar…
Los 10 errores financieros:
1. Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito.
2. Manejar muchas tarjetas de crédito.
3. No hacer frente a tus deudas.
4. No tener dinero disponible para emergencias.
5. No conocer tu historial crediticio.
6. No estar asegurado.
7. No tener claro qué necesitas.
8. Invertir en instituciones no autorizadas.
9. Firmar sin leer los contratos.
10. No comparar el CAT.
Los 10 pasos para una economía familiar sana:
1. Elabora un presupuesto.
2. Prioriza tus gastos.
3. Consume inteligentemente.
4. Compara precio y calidad.
5. Conoce tu capacidad de endeudamiento.
6. Usa el crédito a tu favor.
7. No te retrases en tus pagos.
8. Ten un plan de vida financiero.
9. Decídete a ahorrar.
10. Prepara tu retiro.
Y tú, ¿has cometido uno de los errores que después arreglaste siguiendo uno de los pasos para tener una economía familiar sana?
| Publicado a las 12:22 pm
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Jueves, 02 de septiembre de 2010 |
Categorías: General, patrimonio |
Ya basta de que nos sorprendan cosas que podemos haber previsto… Hablemos de los temas difíciles para dejar de quejarnos de que la vida a veces nos gana y por eso no podemos enfrentar las dificultades…
El plan financiero es algo de lo que en este blog he escrito mucho. Ahora lo retomo con ganas de hacer hincapié en dos cosas, una por el mes en el que estamos, y la otra por una entrevista que hice ayer: el testamento y las metas.
Todos deberíamos tener un plan financiero por escrito, quien diga que lo tiene en la cabeza es que no lo tiene, que contemple desde el fondo de emergencia, los seguros, el ahorre e inversiones, y el dinero que utilizamos para disfrutar la vida.
Dentro de la parte de previsión debe estar el testamento. Y con eso de que septiembre es el mes del testamento, es oportuno mencionarlo. Sólo diré una cosa: nadie quiere heredar problemas o dejar desprotegidos a los suyos, sólo por eso, hay que tenerlo.
Para establecer el testamento, igual que el plan, hay que tener metas. Sin ellas no hay plan financiero. Entonces, la pregunta clave es: ¿tienes claras tus metas?
Hay que tener metas financieras de corto, mediano y largo plazo. ¿Sabes cuáles son las tuyas y a qué horizonte de tiempo las debes lograr?
No hay que engañarnos más. No podemos decir que cuidamos nuestras finanzas sólo porque tenemos balanceada la chequera –esencial, pero no lo único necesario-, tenemos que saber qué queremos y para cuándo.
Lo complicado de esto es que se tocan fibras sentimentales… un ejemplo: Acabo de tener un bebé y ahora que ya casi tiene dos meses debo arreglar el testamento y establecer nuevas metas en mis planes financieros. Para esto tuve que hablar con mi esposo de cosas que no son fáciles… ¿qué pasa si yo falto?, ¿si tu faltas?, ¿si faltamos los dos? Sí, hay que definir quién sería la persona adecuada para cuidar a un chiquito que a penas conocemos y que todavía no queremos dejar solo ni para ir a cenar.
Por otro lado, tuvimos que acomodar nuestro plan financiero con este nuevo miembro de la familia: ¿Vamos a ahorrar para su futuro en un seguro educativo o en una cuenta de inversión? ¿Cuánto podemos destinar al mes para él y su futuro?, ¿cuánto necesitamos para una guardería? Estos son ejemplos de metas a corto y largo plazo que tocan fibras pues hay que decidir si lo dejaríamos en una guardería para que yo regrese a trabajar. Esto llevó a conversaciones largas que no hemos terminado, pero que de verdad son básicas para establecer qué queremos y cómo vamos a lograrlo.
La conclusión: muchas veces no logramos tener un plan financiero por miedo a hablar de temas que sabemos que en la familia son difíciles. Pero no hacerlo puede salir más caro: que tu hijo no pueda pagar la universidad o que si llegas a faltar el Estado decida con quién deberá vivir. ¿Quién quiere eso?
Yo prefiero un par de discusiones que dejar al aire mi futuro y el de los míos. ¿Ustedes?
LECTURAS SOBRE EL TESTAMENTO:
Por favor no se mueran intestados…
Aprovecha el mes del testamento
Los pasos para hacer tu testamento
¿Por qué conviene hacer un testamento?
He pensado mucho en la seguridad financiera y en lo que quiere decir. Y como toda casualidad en la vida, este fin de semana @ElPesoNuestro y @CAyMILL me compartieron un estudio de la Universidad de Princeton sobre mujeres y la seguridad financiera que dice:
Los “sentimientos de las mujeres sobre la seguridad financiera pareciera que contribuyen a su satisfacción tanto como lo hacen sus ingresos, y, de forma algo independiente a los ingresos”.
Entonces… la seguridad financiera está directamente ligada a la satisfacción de vida (como dice el estudio), pero me parece que es diferente para cada persona y depende de lo que cada una quiere en la vida.
Sí, cada uno de nosotros tenemos una relación con el dinero distinta y depende de nuestro contexto, desde qué nos enseñaron en casa sobre el dinero, hasta cuánto tenemos y qué tanto necesitamos.
La definición de seguridad financiera varía según a quién se le cuestiona, para uno será tener una casa propia, para otro un millón de dólares en el banco, y para uno más será tener lo suficiente para vivir al día.
¿Qué es la seguridad financiera para ti?
Responder a esta pregunta puede ayudar mucho a saber qué queremos y así establecer un plan de vida y el mapa para llegar a lo deseado.
Si para ti la seguridad financiera es equivalente a no depender de tus hijos, es imperativo que revises cuánto dinero tienes para el retiro, cuánto vas a necesitar y lo que te falta para lograrlo. Y después revisar los seguros médicos que te permitirán –en caso de una enfermedad- no echar mano a lo ahorrado.
Este es sólo un ejemplo. Pero es muy importante plantearnos esta pregunta ya, no importa la edad que se tenga, lo que debemos saber es qué nos dejará dormir tranquilos y sentirnos satisfechos. Insisto, no hay que dejar la satisfacción en manos de otros –el destino, la religión, las circunstancias o la pareja- hay que saber cómo lograr estar tranquilos.
No más pretextos. ¿Qué deberías conseguir para lograr la seguridad financiera? La respuesta es la meta.
Una reflexiones más: la seguridad financiera no está relacionada con la cantidad de dinero que se tenga, sino con lo que cada uno necesita para vivir tranquilo, para sentirse satisfecho.
¿Tú ya sabes que te da seguridad financiera y por ende, te tiene satisfecho y tranquilo?
Uno de los principios básicos de las finanzas personales es guardar para el futuro. Los mexicanos percibimos el retiro como algo que no va a pasar nunca. Pero el que cumplas 60 y tantos años y dejes de trabajar es inminente.
Y, cuando eso pase, si no tienes un dinero previsto, un guardadito, ¿cómo vas a pagar las medicinas, los viajes o las conchas con chocolate caliente?
El tema de las pensiones del IMSS está en boca de todos. Si el IMSS decide acatar la decisión de la Suprema Corte, entones las pensiones se reducirían de 25 a 10 veces el salario mínimo vigente. Es decir, habría quienes recibirían un 60% menos de lo que pensaban obtener de su pensión.
Esto para los que nunca pensaron en su retiro es una verdadera tragedia. Y para los hijos de estas personas también, pues probablemente serán ellos los que deban ayudar a sus padres con lo que les falte.
Y, entonces, estos hijos de retirados sin dinero, ¿cómo van a ahorrar para el propio? Porque una cosa sí nos debe quedar clara: tu retiro es tu responsabilidad.
¿Qué opciones tengo?
Digamos que con la incertidumbre de las pensiones del IMSS lo que tenemos son las afores –hasta para algunos de los que sí trabajaron antes de 1997-.
La otra son los planes personales de retiro (PPR) que son cuentas individuales y privadas con beneficios fiscales, pero a las que no se les deposita la ayuda de un patrón. Finalmente, se puede también tener un seguro dotal que protege y fomenta el ahorro, y al final de un plazo pactado el asegurado recibe una cantidad de dinero.
En lo personal me parece que si queremos llegar a los 65 años tranquilos, debemos sacar provecho de todas las opciones.
La prueba de fuego
El reto, quizá, sea utilizar todas estas opciones para la jubilación y además, ayudar a nuestros padres si es que ellos no previeron a futuro.
Desde hoy hay que hablar con nuestros padres y saber cuál es su situación. ¿Contaban sólo con la pensión del IMSS?; ¿tienen ahorros?; ¿están asegurados?; si tienen casa propia, ¿está hipotecada?
Hablemos ya de esto antes de que nos agarren desprevenidos y sin dinero. Todavía hay tiempo (para algunos) de hacer ajustes y lograr ayudar a la generación anterior y no ser carga para la que sigue. ¿Cómo? Hablemos, pongamos las cartas sobre la mesa y tomemos acciones, sí, quizá debamos de vivir con menos de lo que obtenemos, quizá debamos sacrificar algunos gustos, pero hay que pensar en el retiro.
Lo que algunos en Twitter hacen para su retiro
@rmo007: “Yo tengo más aportaciones voluntarias en mi afore que fondos patrón – gobierno, tengo 16 años, ¿estoy loco?” – Me encanta… no hay más que felicitarlo por ser una persona extraña y previsora. Piensa en un PPR.
@afuentese: “A mí (me vale mi afore). Mmhh nunca he confiado mi futuro a las instituciones de gobierno, prefiero buscar alternativas”. – Siempre es bueno tomar la responsabilidad, aunque espero que no te olvides por completo de la afore, creo que puede ayudarte a complementar las alternativas que hayas encontrado.
@Laramirezp: “Yo estoy pagando un seguro de vida, me dijeron que eracomo complemento a mi afore, ya que al final del plazo (creo que está a 40 años), recibo una cantidad de dinero. ¿Hay alguien que haga algo parecido?” – Otra opción son estos seguros dotales que tienen complemento de ahorro. Creo que es una alternativa interesante que hay que considerar.
¿Tú que estás haciendo para tu retiro?
Escuché una conversación que no debía escuchar. Una pareja hablaba sobre dinero, X le decía Y que este mes debían pagar la tenencia del auto y el seguro.
“Sí, está bien. ¿Cuánto te falta?”, dijo Y.
X: “¿Cómo que cuánto me falta?, lo necesito todo”.
Y: “¿Pero tú cuánto vas a poner?”
X: “Esto te toca todo a ti”
Esto siguió y llegué a la conclusión de que la conversación podía resumirse en: “Lo tuyo es mío y lo mío es sólo mío”.
El dinero y las parejas… Bien dice hoy Karla Bayly en su post: “Aunque en México (no sé en otros países) los problemas financieros no son una casilla para marcar a la hora de llenar la solicitud de divorcio, lo cierto es que el 57% de las parejas refiere que una de las cosas que los lleva a terminar separados es el dinero”.
Hace un tiempo un conocido me dijo que estaba desesperado con su hermano chico que trabaja y tiene un sueldo que le permitiría cubrir sus gastos, pero sigue viviendo con los padres y ‘ahorra’ todos sus ingresos para él.
“Mi hermano debería ayudar a mis papás, ¿no crees?” Y quizá, de nuevo, se presenta el mismo dilema. “Lo suyo es mío y lo mío no es nuestro”. El dinero y la familia…
¿Es válido que en una pareja que ambos tienen ingresos uno depende completamente del otro y este segundo sólo ahorre lo que recibe como sueldo?, ¿es válido vivir en casa de los padres y no aportar cuando sí se tienen ingresos?
Esto no es una discusión sobre si es o no es correcto, las finanzas personales están llenas de áreas grises y dependen de cómo se organiza cada quién. Cada quién y sus finanzas.
Lo que queda claro es que las finanzas son sanas sólo si se discuten, si el tema del dinero está sobre la mesa, si deja de tratarse como tabú y se discute a quién le toca qué papel.
Arreglos diversos:
En el caso de la pareja, quizá X cree que Y debe pagar los gastos de seguros y tenencias, porque a Y le toca aportar más porcentaje de su salario a la cuenta que tienen en conjunto para el retiro. O puede que nunca hayan hablado de esto y que de verdad Y crea que X debe pagar todo y lo que Y gana es sólo para sus chicles. No importa lo que crea cada uno, si no lo hablan la discusión va a acabar en pleito.
En el caso de la queja del hermano, quizá los padres saben que el hijo está ahorrando para adquirir un departamento, o un coche o pagarse un posgrado, entonces, les parece correcto que no aporte nada para la casa. Pero mientras los miembros de la familia no hablen de esto, puede parecer injusto.
¿Por qué nos sigue pareciendo tan difícil hablar de dinero, hacer un presupuesto y tener prioridades?
El primer paso para tener una sana relación con el dinero es poder hablar de dinero. Hoy en Twitter el pensamiento del día de la revista Real Simple es una frase de Rebecca Johnson: “Dinero es lo opuesto que el clima. Nadie habla de él, pero todos hacen con él”.
¿Y tú, hablas de dinero?, ¿sabes qué hace cada miembro de la familia con el suyo y cómo aporta cada uno?, ¿discuten en casa qué le toca a cada quién? Y si no lo hacen, ¿por qué no?
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