“Dime las 10 reglas que debo seguir para tener unas finanzas sanas” fue la petición que recibí de un lector. Y, la verdad, ojalá pudiera decirles que todo se reduce a 10 pasos o 10 reglas o 10 recomendaciones. La verdad es que unas finanzas sanas es optar por un estilo de vida, así como lo haces cuando decides ser sano, hacer ejercicio y dejar a un lado -excepto en contadas ocasiones- las delicias de chocolate y malvavisco.

No obstante, me senté con todas las ganas de poder dar una respuesta a este lector que me ponía un reto. Y esto fue lo que concluí. Aquí hay 10 pasos, el decálogo para lo que yo considero, unas finanzas sanas. La cosa está en que cada paso implica un esfuerzo fuerte en sí. Cada paso tiene, dentro de sí mismo, otros 10 pasos.

Por ejemplo, en el paso 1, para tener un presupuesto hay que saber hacer un registro de gastos y otro de ingresos que refleje la realidad de cómo utilizas el dinero. Y hacerlo detallado para que así puedas seguirlo. Por lo tanto, cada paso puede tener, en sí, varios.

Se los dejo por ahora para que vayan, como yo, pensando por qué es que hace sentido. Y si creen que falta algo, me lo compartan.

Más adelante, espero poder desarrollar cada paso para que tengamos al final, el decálogo detallado de las finanzas sanas.

1. Tener un presupuesto, seguirlo y actualizarlo

2. Tener y hacer un ahorro constante

3. Invertir tu ahorro según tus objetivos, al plazo correcto

4. Conocerte como consumidor

5. Saber diferenciar entre la deuda sana y la no sana

6. Siempre comparar productos antes de adquirirlos

7. Que la pago de tus deudas nunca rebase al 30% de tus ingresos mensuales antes de impuestos

8. Tener un plan a corto, mediano y largo plazo

9. Ser previsor y contar con seguros

10. Nunca, nuca olvidar el retiro.

Espero sus comentarios, ayúdenme a completar esto, compartan qué les funciona para desarrollar cada uno de los puntos.

Sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook.com/vivircomoreina.


economy-crisis-1-1157865-m

El escenario de las inversiones es otro.

“Después de cinco años de mercados alcistas en clases de activo primordiales, creemos que estamos entrando en una nueva era caracterizada por una mayor volatilidad y una menor rentabilidad”, dice Giordano Lombardo, director de Inversiones de Pioneer Investments en su artículo “La carrera por lograr alfas”.

Y como inversionistas debemos reaccionar a este entorno de volatilidad y menores rendimientos y, quizá, sea necesario hasta restablecer o ajustar nuestras estrategias de inversión.

Nos tenemos que enfocar en sacar el mayor provecho a las inversiones que sí tenemos. ¿Cómo?

Si bien Lombardo en su artículo habla a los administradores de carteras y portafolios de instituciones financieras, sí menciona que hay tres formas de agregar valor, y esto también lo podemos pedir a nuestros asesores o buscarlo en nuestras inversiones:

1. Diversificación: la diversificación de activos es la “curita” favorita para la volatilidad. El mercado funciona como un péndulo, cuando a algunos activos les va bien, a otros no tanto. Por lo tanto si tienes una cartera diversificada podrás minimizar los golpes a los mercados.

2. Saber entrar y salir: Lombardo le dice a los administradores que deben saber “seleccionar el momento de entrada y salida de las posiciones, ya que esto tendrá un gran impacto en la relación de aciertos y fallas”. Esto, para el inversionista se traduce en: no podemos dejar que nos agarre la emoción y salirte de un cierto activo porque tuvo un día malo. Una decisión de estómago, no pensada o consultada con el asesor puede ser peor que varios malos días en los mercados.
Y recuerde que no hay mejor momento para comprar que cuando el resto de los inversionistas tienen o sienten miedo y están en ánimos de vender. En vez de ser el que venda, hay que saber si no es mejor ser el que compra.

3. Entender en qué tengo mi dinero y por qué hace sentido: esto no viene en el artículo de Lombardo, evidentemente un director de inversiones jamás les dirá a sus clientes o a sus administradores de activos. Esto se los digo porque tenemos que dejar  de poner nuestro dinero en cosas que no entendemos. El crecimiento de nuestro dinero es responsabilidad nuestra. El escoger en dónde y en quién confiamos para que nos administre lo poco o mucho que tenemos es responsabilidad nuestra. Así que no podemos poner nuestro dinero a trabajar en algo que no sabemos cómo funciona. No hay que ser financieros, solo tomar decisiones informadas e inteligentes, leer un poco sobre el tema, hacer preguntas.
Y la segunda parte, si decidimos que queremos invertir en Bolsa debemos saber por qué hace sentido esto para nuestra estrategia. Porque si quieres comprar una casa en 2 años invertir el dinero del enganche en solo acciones no es buena idea, pero si es para la universidad de tus hijos en 15 años, ¡adelante!

Les dejo esto como una invitación a pensar en cómo administramos nuestro dinero, cómo lo queremos hacer crecer y en quién estamos poniendo la confianza de manejarlo.

¿Ustedes, cómo piensan enfrentar esta realidad de volatilidad?

Espero sus comentarios y opiniones y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook.


piggo es una plataforma en línea para ahorrar e invertir en dos sociedades de inversión de la casa de bolsa GBM. Pretende ayudar a todo aquel que no ha logrado un hábito de ahorro para que su dinero crezca y pueda lograr sus objetivos.

Pensando en la transparencia les aviso que trabajo con piggo y escribo en su sitio web.

Aún así, pensé que sería interesante contar mi experiencia con la plataforma, explicar lo que me gusta y lo que me costó trabajo al usar el portal e iniciar parte de mi estrategia de inversión con ellos.

Lo que pretendo al contar esta experiencia es invitarlos a pensar lo fácil que puede ser iniciar un ahorro con inversión, que vean que existen productos que pueden ayudarnos a lograr objetivos y hacerlos pensar por qué no han dado el primer paso.

Les cuento, paso a paso, como fue mi experiencia:

1 Registro: Hay que dar bastante información, la misma que darías para abrir una cuenta de inversión en cualquier lado. Así que eso toma un poco de tiempo, pero la verdad es que el diseño lo hace menos tedioso. Además, hay detalles que me hicieron reír como la siguiente pregunta:

ERES UN ROBOT

Por un momento dudé, porque a veces sí me siento como robot, y quise poner quizá. ¿Qué hubiera pasado?, no sé.

Debes dar información fiscal, comprobantes de domicilio y tu IFE o pasaporte para poder abrir la cuenta. Todo lo subes como archivos adjuntos. Y si no funciona, lo puedes enviar por mail poniéndote en contacto con alguien del equipiggo (ayuda en línea). Yo tuve que pedir ayuda, acepto que soy iletrada en esto de la tecnología. Y todas las veces que envío un correo, escribo algo en el chat o llamo, hay alguien amable del otro lado que responde y ayuda. Esto, van a decir, es porque quieren captar clientes. Y sí, quizá si estás abriendo tu cuenta y necesitas ayuda serán muy amables, pero también lo fueron cuando hablé desesperada porque  la pantalla “se quedaba pensando” y no podía avanzar en la creación de mis objetivos. Pero eso lo relato más adelante.

El registro es sencillo y después de que corroboran tus datos te avisan que está lista tu cuenta para crear tus objetivos.

2 Pensar en los objetivos: Confieso que esto fue lo más difícil. Estuve frente a la pantalla un rato piense y piense. ¿Qué es lo que quiero y para cuándo lo quiero?  

Y también les digo que la clave es justo esto, saber qué queremos.

Al final decidí -hasta hora- establecer dos objetivos. Los dos a mediano plazo.

Objetivo 1:

Yo ya tengo una inversión a muy largo plazo que no toco y a la cual aporto regularmente. Pero ese ahorro es para complementar mi afore.

En piggo decidí hacer un ahorro para mis hijos, un colchonsito que les quiero hacer para un día lluvioso y para mandarlos a un campamento de verano en Alemania. Lo puse a mediano plazo, dentro de casi 5 años pensando que #vivircomoprincipe tendrá 9 años y #elpetitprince tendrá 6 años, lo que en principio me parece suficiente para irse unas semanas solos a un campamento. La verdad es que tenía poca idea de los costos, pero pregunté a algunas mamás de la escuela y con ese monto en mente le pedí a piggo que me hiciera el cálculo de lo que voy a necesitar en 5 años, por el tema de la inflación, y ese resultado se convirtió en mi objetivo.

Aquí hago una aportación mensual y además les he dado a todos los familiares la cuenta clabe para que aporten al fondo de los sobrinos/ahijados/nietos. De esta forma puedo superar el objetivo establecido o en algún momento bajarle a mi aportación mensual.

Además de que obligo a todos los familiares a pensar en el futuro de mis hijos y por lo tanto, quizá hasta en el suyo.

Objetivo 2: 

Mi segundo objetivo es un ahorro para mí, a mediano plazo -porque tengo ya cubierta mi estrategia de largo plazo- para mis gustitos, para apapacharme, pues. No le puse una etiqueta muy clara, porque a veces quiero una sala nueva, pero también me gustaría invitar a mi esposo de viaje. Aquí puse una aportación inicial, un ahorro previo y automaticé para que me quiten una cantidad al mes.

En ambos objetivos añadí más riesgo del que piggo me recomendaba. Porque lo padre de esta herramienta es que te dice cuánto puedes ganar o no – si le pones más riesgo a tu inversión. Como yo tengo un buen estómago para el riesgo, puse un poco más de renta variable en los dos objetivos.

Así se ve cuando vas moviendo entre más y menos acciones, tienes tu ahorro (lo que vas a poner tú), el escenario esperado, el optimista y el pesimista.

RIESGO

Aquí deben analizar qué tanto están dispuestos a arriesgar. Esta parte, por cierto, es muy divertida. Y aquí  fue donde me travé también porque al mover y poner más riesgo, sale un aviso que te dice que estás cambiando la estrategia recomendada. Y yo, o mi computadora, no podíamos ver esa ventana. Hablé mil veces y las mil veces el equipiggo me ayudó todo el tiempo necesario hasta que resolvimos mi problema. Que por cierto, fue una tontería. Pero el punto es la amabilidad y disponibilidad del otro lado de la pantalla o teléfono. Créanme que me pasa pocas veces y lo saben porque siempre me quejo.

3. Automatizar: Esto es lo que nos ayuda a no sentir el ahorro. Cuando en piggo das chance de que te quiten el dinero directamente de tu cuenta, entonces te olvidas del pendiente de “tengo que meterle dinero a mi inversión”. piggo jala de tu cuenta de cheques el dinero el día que le dices y ni cuenta te vas a dar de que tienes menos, porque te vas a acostumbrar a vivir con lo que sí tienes en tu cuenta. 

Esta es la mejor manera de poner al ahorro como una prioridad y dejar de verlo como lo que me sobra al final del mes.

4. Mi conclusión: Creo que lo interesante es el proceso de pensamiento y reflexión en el que entré. Me importa ahorrar, quiero tener dinero y quiero poder cumplir objetivos, pero no había pensado realmente en qué quería, qué nombre le pondría y cuánto necesitaría. Este ejercicio me ayudó a planear mejor y por eso, me gusta piggo.

Espero que con esto los invite a sentirse obligados a pensar en qué es lo que quieren, para qué, exactamente, es que están ahorrando. O, los que no ahorran, cómo van a conseguir eso que sueñan si no le aportan un centavo. Y peor aún, cómo lo van a lograr si sus metas están en la cabeza y ni siquiera las han puesto en papel para saber cuánto se van a tardar en lograrlas.


El pasado miércoles la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) me invitó a participar en un Hangout en el que respondimos a varias preguntas enviadas por seguidores de Twitter sobre las finanzas. Fue una dinámica muy divertida en la que escogimos algunas de las preguntas enviadas unos días antes del Hangout.

Llegaron más de 60 preguntas y escogimos 20. A estos 20 se les enviará un libro mío y además, escogimos 5 de esas 20 para participar en el Hangout y responder a sus preguntas.

Al final, tuvimos tiempo para responder preguntas de las otras que nos enviaron y de algunos usuarios que participaron activamente en el Hangout.

En fin, lo comparto aquí porque creo que las dudas que resolvimos no son de solo un par de personas, sino que son preguntas que todos nos hemos hecho. Abarcan temas como inversiones, pago de deudas, cómo hacer un presupuesto, cómo hablar con los niños de dinero, e incluso sobre activos en los que se puede invertir.

Espero les sirva para resolver algunas de sus dudas.

Y por cierto… dejo también las láminas informativas de las que hablamos en el Hangout para que las puedan ver a detalle y con calma. Aquí las pueden descargar el PDF: LaminasHangout

 

Por si no pueden ver el video, aquí la liga.

Espero sus comentarios en la zona de opinión y sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook.com/vivircomoreina

 


10639524_700361706686443_6707783361953434000_n

Foto de Julieta Osuna de Cruz enviada para el concurso ‘Qué es para ti Vivir como reina y gastar como plebeya.

 

El sábado acabó el concurso que hice con Sofía Macías de Pequeño Cerdo Capitalista para regalar un ejemplar de mi libro. (Gracias Sofía por este divertido ejercicio que compartiste con mi libro).

La idea era enviar una foto que reflejara lo que es “Vivir como reina y gastar como plebeya”.

Lo que llegó me hizo pensar en lo que son las finanzas personales y la relación que llevamos con el dinero.

Para muchos “Vivir como reina” era la posibilidad de viajar sin preocupaciones financieras. Otros dijeron que era gastar poco en experiencias que les eran gratificantes. Hubo un ejemplo con el que me identifiqué mucho -porque así he cargado por todos lados a mis dos hijos y por eso es la foto de este post-, y Julieta decía que para ella “Vivir como reina y gastar como plebeya” era gastar poco por disfrutar una tarde con su hijo. Y otra foto, la del único hombre que se animó a participar, explicaba que “Vivir como reyes y gastar como plebeyos” era disfrutar la vida sin preocuparte por el costo de las actividades, objetos y experiencias adquiridas porque ese dinero lo tienes contemplado. (Por cierto, todas las fotos las pueden ver en mi página de Facebook en el álbum de Concurso: Qué es para ti Vivir Como Reina).

Revisé las fotos que compartieron. Vi mil veces las imágenes y pensé qué transmitían. Al final, mi conclusión es que para muchos Vivir como reina y gastar como plebeya se traduce en tener la libertad de tomar las decisiones que queramos. Y sí, eso es también para mí el significado del título de este blog. (Por cierto, este año cumplí 5 años de escribir en este espacio y de hablar de lo que es “Vivir como reina y gastar como plebeya” y eso me hace muy feliz).

Tomar control de nuestras finanzas, aprender a hacer un presupuesto, controlar la “tarjetitis”, como la llama Sofía, y aprender a planear es DECIDIR que queremos vivir mejor, es optar por querernos y cuidarnos más. ¿Cómo?, ¿por qué?

Porque al final al cuidar tu dinero, hacerlo crecer, pensar en ti cuando tengas canas y no gastarte todo lo que te llega cada quincena es ponerte a ti primero antes que todas las otras cosas y personas que tienes alrededor.

Los invito a pensar en esto, en por qué sí o por qué no se han puesto a ustedes primero. Sobre todo a los que siguen posponiendo el ahorro o los que creen que hablar de dinero es todavía de mala educación y que más vale ni mencionarlo porque igual y se nos va el que sí tenemos en las manos.

Y no se confundan. Hay veces en la vida en las que las prioridades son diferentes y endeudarse es la forma de conseguir lo que se quiere, y no está mal, solo hay que hacerlo consciente: me endeudo porque este es mi plan y requiere de esta deuda para lograrse.

¡Felicidades a los que ya tomaron la decisión de tener el control! ¡Felicidades a los que ya planean y saben cómo gastan! ¡Felicidades a quienes se pueden dar el lujo de gastar como se les antoje! Eso es “Vivir como reyes y gastar como plebeyos”.

Espero sigamos la conversación en Twitter y Facebook y dejen sus comentarios aquí en la zona de opinión. 


La educación para los mexicanos es sinónimo de una mejor vida. 57% de los padres encuestados por HSBC creen que una buena universidad dará a sus hijos las habilidades para competir en su vida profesional y otro 40% cree que además de esto, una carrera universitaria, resultará en mejores oportunidades de vida.

No obstante, 54% de los padres encuestados en México (la encuesta fue realizada en 15 países) hubiera deseado empezar con el ahorro para la educación de sus hijos con tiempo, más tiempo del que tuvieron. Según la encuesta, 9 de cada 10 padres (92%) paga hoy por la educación de sus hijos; 1 de cada 10 hijos (11%) tienen becas; y solo 5% de los chamacos contribuyen a pagar su propia educación.

Ahora piensen en esto: una carrera universitaria cuesta hoy unos 650 mil pesos -en una universidad privada- y en realidad tienes unos 18 años para ahorrar para este momento de tu vida si empiezas desde que tu hijo o hija nacen. Sin entrar en mucho lío y solo dividiendo esta cantidad en años y meses el resultado es el siguiente:

Para que tus hijos puedan pagar una universidad en 18 años debes ahorrar unos 36,000 pesos al año o 3,000 pesos al mes. Esto sin pensar en inflación o los rendimientos que podrías obtener en un instrumento correcto para la inversión de tu dinero. De hecho, según el estudio de HSBC dicen que el ahorro mensual de un padre por 18 años sería de 1,700 pesos. Asumo que este cálculo es con el producto que ellos ofrecen de una seguro dotal llamado Becahorro.

Hay varias estrategias para ahorrar para la educación de los hijos. Muchas que podrán hacer más fácil tu meta de que estén preparados para el mundo global y competitivo en el que ya vivimos. La cosa es tomar las riendas desde hoy, no un par de meses antes de que lo acepten en la universidad privada de su elección.

Otro dato en la encuesta es que 71% los padres mexicanos consideran que la educación en este país no tienen los más altos estándares de calidad, no es novedad este dato, pero lo que sí me parece interesante es que 86% considerarían enviar a sus hijos a la universidad fuera de México. Si esto está en tu cabeza, entonces tienes que ahorrar mucho más desde el día uno. En serio.

Por lo que se lee en la encuesta, el sueño es tener hijos universitarios con carreras profesionales, incluso posgrados, con experiencia en otros países y por ende conocimientos de un segundo idioma. Esto suena fenomenal, y efectivamente, darle estas herramientas a tus hijos puede darles ventajas en el futuro. Pero el esfuerzo financiero para lograrlo no es sencillo. Y por eso la planeación financiera familiar es tan importante desde el día que planeamos tener hijos.

Algunas opciones para empezar el ahorro para la educación de los hijos:
- Seguros educativos: están ligados a un seguro de vida, lo cual se traduce en que si mueres ellos se encargan de cubrir la meta que tenían planeada. Pero si un día tú dejas de pagar porque te endeudaste de más o salió una eventualidad, pierdes lo que sea que hayas ahorrado.
- Cuentas de inversión: puedes abrir una cuenta de inversión y explicarle al asesor que es para cuando tus hijos vayan a la universidad. Esto le permitirá hacerte una propuesta con un horizontes de inversión a largo plazo y con un poco de riesgo al inicio para obtener mejores rendimientos. La desventaja aquí es que tienes acceso al dinero cuando quieras y podrías hacerle rasguñitos cada que andes corto de lana.
- Fideicomiso: aquí encomiendas el dinero a una institución fiduciaria  que cuida que el dinero se use para su objetivo. Si esto te interesa lo que debe quedarte muy claro son los cobros de administración y comisiones.
- Paga por adelantado: el Tec de Monterrey ofrece esta opción, compras materias hoy y tu hijo las cobra cuando ingrese a la universidad. La desventaja es que tu hijo o hija no quiera ir a esa universidad, pero se soluciona pues son materias que tú puedes vender o traspasar.

Acaba de ser el día de las madres… quizá lo que debamos hacer después de tan festejado día es pensar qué estamos haciendo por nuestros hijos del futuro. Más allá de pedirles flores y apapachos un día al año (soy madre, entiendo lo que todas queremos que nos reconozcan – por lo menos una vez al año), es momento de pensar si estamos tomando las decisiones correctas para lo que queremos darles o con lo que queremos ayudarles en el futuro. Los invito a reflexionar conmigo.

Sigamos la conversación en Twitter @vivircomoreina y Facebook

 


Contradictorio les parecerá el título de este post. Lo es. Uno esperaría que si las expectativas que se tienen de los mercados son positivas, que las estrategias de inversión serían menos adversas al riesgo. Pues parece que este 2014 ese no es el sentimiento del inversionista.

52% de los inversionistas a nivel mundial planean adoptar estrategias más conservadoras este año, tomar menos riesgo y asumir menores rendimientos por su dinero invertido, según datos de la Encuesta del Sentimiento del Inversionista Global de la firma Franklin Templeton.

Solo en México, esta tendencia por el conservadurismo la aceptan 58% de los inversionistas encuestados.

Esto va en contra “de la opinión que la mayoría de los mismos inversionistas tienen sobre un mejor desempeño del mercado de acciones y rendimientos mejores de sus inversiones este año”, añade la encuesta. Hay una desconexión.

Otro dato que refleja la contracción: todos quieren ser más conservadores al mismo tiempo que 4 de cada 5 inversionistas sienten optimismo en cuanto a la posibilidad de alcanzar sus objetivos financieros.

En México, y esto no es dato de la encuesta, sino de varias entrevistas que he realizado a directores de instituciones financieras en los últimos meses, la tendencia del inversionista es conservadora. La mayoría de los portafolios que manejan los bancos son de perfiles conservadores. Y esto sucede cuando las tasas de interés a nivel mundial y en México están bajas e instrumentos de deuda o renta fija ya no siempre logran mantener un rendimiento por encima de la inflación.

“Un enfoque inteligente para manejar el riesgo no es evitarlo categóricamente, sino asegurarse que los riesgos tomados son intencionales, entendidos y propiamente compensados teniendo en la mira nuestras metas de inversión de largo plazo”, dijo Hugo Petricioli, country manager de Franklin Templeton Investments México.

¿Qué es lo que está pasando? Si tú tienes inversiones a largo plazo y no tomas la estrategia que Hugo plantea en esta última cita, de tomar ciertos riesgos y no evitarlos por completo, tu dinero corre peligro porque tomas decisiones basadas en los eventos del día o de corto plazo, para inversiones que tienes a largo plazo.

Entonces, ¿en qué quieren poner su dinero los inversionistas en México?

En bienes raíces y metales preciosos.

Invertir en estos dos activos no es mala idea, solo hay que tener siempre en mente la regla número 1 de las inversiones: no pongas todos tus huevos en la misma canasta y diversifica.

En fin, me pareció interesante que la encuesta reflejara esta desconexión en los inversionistas a nivel mundial y en México. Debemos, los que queremos invertir e ir haciendo más dinero con el que ya tenemos, de pensar realmente en la estrategia correcta para lograrlo y la ayuda de un buen analista financiero es clave para ordenarnos y establecer el camino que queremos seguir para conseguir nuestras metas.

Una sencilla conclusión a todo esto: Si queremos que nuestro dinero trabaje y obtenga rendimientos no podemos dejar de tomar algo de riesgo porque los instrumentos de deuda no son ya el refugio que eran antes, hay que tomar riesgo, pero éste debe ser acotado a nuestras metas y planes y lo debemos tomar asesorados.

Si quieren darse una empapara de inversiones en una lectura agradable lean “El pequeño cerdo capitalista: Inversiones” y “Maneja tu dinero para Dummies“.

Otros datos interesantes de México en la encuesta:

– Casi la mitad de los encuestados dijeron que el mercado subió en 2013, cuando en realidad bajó. Creo que andamos un poco desinformados.

– Un tercio de los inversionistas mexicanos esperan agregar o incrementar sus inversiones en acciones locales.

– Los inversionistas mexicanos son optimistas en cuanto a conseguir sus metas financieras y esto coloca al país como el tercero más optimista de la encuesta. El top 3: India, Chile y México. Los 3 menos optimistas: Japón, Corea y Francia.

 


Ya estamos a un par de días de que los empleadores entreguen el aguinaldo.

“¡Yuhuu!”, dirán todos los afortunados que reciben este ingreso extraordinario. Pero no corran a gastarlo sin leer esto.

El aguinaldo lo debes recibir antes del 20 de diciembre y su monto mínimo es de 15 días de salario, según datos de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet). Es una prestación laboral para todos los empleados, no solo los de base, también “los de confianza, los de planta, los sindicalizados, los contratados por obra o tiempo determinado, los eventuales, los trabajadores del campo”, dice un comunicado de la Profedet. Tu empleador no puede decirte que no hay aguinaldo porque este año no se vendió tan bien o no te portaste bien o hay crisis.

¿Qué hacer con este dinero extra?, es la pregunta clave. Y como todos los años, les diré de nuevo que este ingreso NO es para pagar el pavo, los regalos, las fiestas y las vacaciones de fin de año. O, por lo menos, no todo el aguinaldo debe destinarse para esto.

Según el estudio “Compras de Navidad 2012: Intenciones y Expectativas de los Consumidores en México y Latinoamérica”, realizado por la firma Deloitte, 42% de los encuestados indica que destinará su aguinaldo a las compras navideñas y el 51% al pago de deudas.

Una buena parte de tu aguinaldo la debes destinar al ahorro, y mejor aún, a la inversión para proteger el valor de tu ahorro. Según INEGI en octubre de 2013 los precios al consumidor aumentaron 0.48% con respecto al año pasado. Esto quiere decir que la comida, las bebidas, los cigarros y hasta la electricidad están más caros que antes, explica Alan Gómez, Director de Soluciones de Inversión de Principal Financial Group México. Estos incrementos anuales hacen que gastemos más, por lo tanto, nuestro ahorro debería de incrementar proporcionalmente. Solo por este dato debes sentarte a pensar qué hacer y cómo gastar tu aguinaldo de forma eficiente.

El pago de deudas es importante, y hay que usar este dinero para eso. Pero si así te vas a gastar tu aguinaldo este año, espero sea aprendizaje suficiente para no hacerlo de nuevo el año que viene. Hay que dejar de gastar el aguinaldo de forma adelantada porque entonces este “premio” no es “premio”.

Si debes pagar algunas deudas, hazlo. Después toma un porcentaje -yo digo que no más del 20% de tu aguinaldo- y eso sí destínalo a los gastos de esta temporada. Si llevaste un presupuesto anual y medio te apegaste a él, no vas a necesitar este dinero para el pavo. Pero sí se vale un “gustito”. UNO.

De esta forma, podrás ahorrar un porcentaje importante de tu aguinaldo para eventualidades futuras, ya sea algo a corto plazo, o el retiro. Tus metas a corto plazo pueden ser las siguientes vacaciones, los 15 años de la hija o a mediano plazo, el enganche de un departamento. Asegúrate de que sabes para qué estas guardando tu aguinaldo.

Según Gómez de Principal, destinar 40% del aguinaldo al ahorro debe ser una obligación “por el bien tuyo y de tu familia”, dice y añade que  “la disciplina financiera es importante los 365 días del año y los “regalos” extra de dinero como el aguinaldo o el reparto de utilidades deberían de verse como la mejor opción para iniciar un ahorro, darle un empujón a tu fondo de inversión o llenar más la alcancía de tu ahorro para el retiro. Recuerda que si no lo haces por ti, nadie más lo hará”.

Tiene razón. Este dinero extraordinario debe utilizarse de forma extraordinaria, no para siempre estar pagando deudas.

La encuesta de Capacidades Financieras en México, realizada por el Banco Mundial,  señala que sólo el 34% de la población puede cubrir un gasto importante imprevisto. Además el 70% de los adultos encuestados reportan hacer planes financieros, pero sólo un 34% de éstos siguen sus propios planes.

El aguinaldo es ese dinero que te ayudará a lograr tus planes para el 2014 o más allá en el tiempo o cubrir un gasto imprevisto.

Si este año ya no lo lograste y tienes comprometido tu aguinaldo, ponte el propósito de que no te pase lo mismo el año que viene.

La Condusef, por cierto, da estas recomendaciones para un uso adecuado del aguinaldo:

1. Elabora un presupuesto para esta época, en donde consideres también los compromisos que deberás enfrentar a inicio de año, a fin de evitar al máximo la denominada “Cuesta de Enero”.
2. Si tienes oportunidad, paga deudas de corto plazo como las tarjetas de crédito, ya que con ello disminuyes tu nivel de ingreso comprometido para el próximo año.
3. Considera ahorrar una parte de tu aguinaldo para enfrentar algún imprevisto.
4. Evita participar en todos los intercambios de regalos, analiza cuáles son los más importantes en el ámbito personal y con ello evitarás gastos innecesarios.
5. Compara precios antes de adquirir un producto, te sorprenderás del ahorro que puedes lograr en cada artículo.
6. Cuestiona si requieres o necesitas algo que viste en una tienda, ya que en algunas ocasiones sólo se realizan compras por impulso o porque el artículo tenía algún descuento o alguna promoción a meses sin intereses.

Espero sus comentarios en la zona de opinión, compartan sus experiencias y recomendaciones. Y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina y en Facebook.  

 

 


El año pasado lo dije y este lo repito. El Buen Fin no te puede agarrar desprevenido. Es un evento que conoces que sucederá desde hace un año. Lo que sea que vayas a comprar lo puedes planear con tiempo para no sobreendeudarte.

Según un estudio de la Profeco publicado el año pasado, después del Buen Fin, 79.4% de quienes adquirieron un producto no gastaron más de lo planeado y 72.3% pagaron de contado. Esto quiere decir que 7 de cada 10 consumidores en el Buen Fin del año pasado pudieron juntar el dinero para adquirir el bien que necesitaban y controlaron su cartera para no pasarse de lo presupuestado.

¡Qué bien!

Este año el Buen Fin es del 15 al 18 de noviembre. Ojalá ya tengan planeada su estrategia de compra y de pago.

El sondeo, por cierto, también encontró que 6 de cada 10 consumidores planean el gasto que van a hacer durante el Buen Fin y 7 de cada 10 saben qué bien es el que van a adquirir.

Si eres de los que todavía no planea cómo o qué comprar, de aquellos a los que este Buen Fin iba a tomar por sorpresa, o de los que solo iban a darse una vuelta por las tiendas a ver qué encontraban sin presupuesto en mano, debes seguir leyendo y tomar nota pues esa no es la táctica correcta para abordar este fin de semana de descuentos. Pero no te preocupes, todavía tienes tiempo para lograr una estrategia de consumo atinada para no dañar tu cartera.

Si eres de los que planearon y tienen un presupuesto para el Buen Fin en mano, solo me queda felicitarlos. Es el tercer año de esta propuesta del gobierno para ayudar a impulsar la economía del país y para aprovecharla como consumidor lo único que podemos hacer es planear.

En fin, no importa en qué grupo estés estas recomendaciones te pueden ayudar a aprovechar este fin de semana de compras, y claro, prevenir que no terminen sufriendo las consecuencias de un consumo no planeado y que exceda sus capacidades de pago.

1. Haz la lista y sé honesto

Este año no tengo una necesidad real de compra para la familia. El año pasado, por ejemplo, necesitábamos un sillón y aprovechamos el Buen Fin para adquirirlo. Este año no me voy a poner a buscar una necesidad solo porque se acerca el fin de semana de descuentos.

Si te pasa lo mismo, no busques necesidades. Déjalo ir. No vas a perder la ‘GRAN’ y ‘ÚNICA’ oportunidad de tu vida.

Si tienes necesidades entonces empieza la lista. Quizá necesites tres cosas, anótalas en orden de importancia. Después, si en tu presupuesto no te alcanza, entonces adquiere solo para lo que tienes el dinero y vete por la más importante.

Si van a aprovechar los descuentos para adquirir los regalos de la temporada decembrina hagan una lista detallada de a quién le van a regalar y qué. No lleguen a ver qué encuentran porque la compra va a ser poco eficiente. El año pasado, me contó una conocida, que llegó sin lista y no sé qué le pasó pero al llegar a su casa tenía dos regalos para su sobrino y le faltaba un regalo para su hermana.

2. Revista tu presupuesto

No salgas a comprar si no tienes el dinero a menos de que sea una necesidad extrema. Por ejemplo, el viernes antes del Buen Fin se rompe tu refrigerador y no hay forma de arreglarlo o la compostura sale más cara que uno nuevo. En este caso puedes ir a comprar un refri aunque no tuvieras presupuestado el dinero.

En principio deberías tener un fondo de emergencia para este tipo de gastos, pero si no lo tienes, entonces revisa si puedes aprovechar un pago a meses sin intereses en una tarjeta que puedas pagar para NO generar intereses.

Para las otras necesidades menos urgentes, revisa que puedas pagarlas sin problemas.

3. Analiza la forma de pago

Si la tienda ofrece meses sin intereses o a contado con descuento, los intereses son el descuento.

Trata de tener el dinero para lo que compres, no que debas cargar efectivo, pero si lo pones en una tarjeta, que llegando el estado de cuenta lo pagues completo.

4. Sal y compara antes del Buen Fin

Tienes 10 días para salir a comparar. Revisa qué marcas/estilos/colores/precios/formas tienen las diferentes tiendas y decide cuál vas a comprar antes de que lleguen los descuentos. Ahorrarás tiempo y estrés y realizarás una mejor compra.

5. No te dejes llevar

Como dije en el primer punto, si no tienes una razón clara para aprovechar el descuento, deja pasar el Buen Fin.

Y si ya fuiste por la lavadora, y eso es todo lo que necesitas y puedes pagar, no tienes porqué ir a ver la sección de juguetes, gadgets o ropa.

Aprovecha el Buen Fin, no dejes que se aprovechen de ti.

Espero sus experiencias y más recomendaciones en la zona de comentarios y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina o Facebook

 

 


En México, 7 de cada 10 retirados cuenta con una vivienda de su propiedad, es decir un inmueble que está a su nombre, según datos de la última encuesta de Amafore sobre la situación que enfrentan las personas en edad de retiro, publicada en agosto de 2013.

Este es un dato positivo, sí, hasta cierto punto.

Los ladrillos son el patrimonio que en México más se valora y el que se tiene, pues si bien los viejitos de hoy tienen casa, 4 de cada 10 trabajan y de éstos el 83% lo hace porque necesita el dinero. Solo 16% de los adultos mayores a los 65 años que trabajan lo hacen porque quieren mantenerse activos.

De los que trabajan 77% tienen ingresos menores a los 5,500 pesos al mes. Además de que 7 de cada 10 cuentan con dependientes económicos.

Y el escenario se va poniendo más gris.

28% de los encuestados dependen económicamente de alguien más y en su gran mayoría, quienes los apoyan o mantienen son los hijos.

Imagino que los hijos quizá no tengan casa propia y vivan en la de sus padres o renten, este dato no viene en la encuesta, lo asumo porque 4 de cada 10 dice que para sus hijos es difícil o hasta muy difícil mantenerlos. El dinero que quizá podrían ahorrar para la adquisición de un inmueble se va en la ayuda a sus padres.

Y la cereza en el pastel o la lección de todo esto para las siguientes generaciones es que solo 2 de cada 10 hizo planes para el momento de su jubilación y su vida después de los 65 años. 63% dice que no ahorró porque no le alcanzaba para eso.

Los ladrillos son un gran activo patrimonial, es positivo que tan alto porcentaje tenga casa. Pero es preocupante que sigan trabajando por necesidad, porque entonces es muy probable que el mantenimiento de la casa sea un peso. Por eso tantos reciban ayuda de sus hijos para no solo ellos, sino sus dependientes económicos.

La planeación, las metas a futuro y el ahorro para enfrentar esta etapa de vida son esenciales. Jóvenes, ahora que pueden trabajar, planeen, establezcan metas y ahorren  para llegar a las canas con casa y dinero para disfrutar la vida.

 

 



Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
Términos y condiciones