
Si la frase ‘Tenemos que hablar’ causa escalofríos en las parejas, si se suma la parte del dinero es peor.
Hace unas semanas escribí sobre las preguntas que una pareja debe hacerse antes de firmar el acta de matrimonio.
Hoy quiero plantear cómo mantener sana la relación financiera y de pareja, después de la boda.
Hablen, hablen, hablen. Eso dicen todos. Pero, honestamente, hay veces que uno no quiere que las pláticas de dinero enmarquen sus actividades diarias.
Tampoco hay que dejar que la vida pase y olvidarse de hablar de dinero. Un ejemplo: llega el fin de año, se planea la cena con regalos y un viaje. Esto suena bien, e implica gastos. Los dos trabajan y saben que recibirán aguinaldo. Uno quiere gastarlo en los regalos y el viaje, y el otro quiere ahorrar por si de casualidad pasa algo imprevisto el próximo año. Es noviembre y ninguno ha dicho al otro qué quiere hacer con el aguinaldo o cómo planea enfrentar los gastos de la temporada. Llega el aguinaldo y las tarjetas están al máximo por los gastos del viaje y regalos y a la hora que hay que pagar, empieza la pelea.
Y asumo, en este ejemplo, que es una pareja organizada y no tenían deudas previas… Es un ejemplo algo simple, porque qué tal que lo que pasa es que uno de los padres de tu pareja se enferma, no tiene seguro, llega a vivir a tu casa y al mismo tiempo uno de tus hijos entra a la universidad.
¿Cómo hablas de eso sin lastimar a tu pareja? ¿Qué es más importante, el familiar o la educación de los hijos? Hablar de dinero no es sólo decirle cuánto ganas y qué quieres comprar, es hacer un plan de vida.
Si los dos saben qué quieren y se plantean estos escenarios negativos (también hablen de los positivos, como qué harán con el dinero del negocio que los dos emprendan y después vendan a Slim) podrán enfrentar juntos casi todo lo que se les presente. O por lo menos, tendrán herramientas para protegerse y no terminar por romper su presupuesto en conjunto y dividiendo los cubiertos.
Les dejo unos escenarios para comentar y prever. Hay que analizar la realidad de cada quién y entender sus metas para también plantear sus propios escenarios.
- No hay dinero como antes: esto puede pasar si uno pierde el empleo, o debe ayudar financieramente a algún familiar. Este cambio puede ser complejo, hay que hablar de qué hacer o cómo enfrentar circunstancias en las que se va a reducir tu capacidad de gasto. Establecer prioridades, qué es más importante, y, si se planea con anticipación se puede prever. Como no sabes si vas a tener que ayudar a alguno de tus familiares mayores mientras tu hijo está en la universidad, entonces desde ahora empieza a pagar la educación de tu hijo. Si hablan de esto será más fácil enfrentar líos en 20 años.
- Culpable de todo eres tú: siempre hay uno en la pareja que es mejor en el tema de las finanzas familiares, que conoce sobre inversiones y que organiza el presupuesto. Esto es normal, pero, si la información de SU patrimonio no es del dominio de los dos el día que SUS inversiones en Bolsa pierden el 40% (como pasó el año pasado) la culpa cae en una persona. ¿Por qué yo no sabía que ya no puedo gastar igual que antes? Tomen las decisiones juntos, y esto nos regresa al punto anterior, si tienen prioridades y metas, los dos deberán saber dónde está el dinero para cada una de estas metas y la culpa (que por cierto, no es culpa, son circunstancias económicas) no será sólo de uno.
- Sólo hablas de dinero: tampoco hay que caer en el extremo. Si cada vez que van a pegar la oreja a la almohada le recuerdas a tu espos@ que falta dinero para cubrir la deuda, o que ya sabes qué vas a hacer con el fondo de ahorro, o que la Bolsa cayó y no sabes cuánto pueden haber perdido, van a dormir con gastritis. Hay que buscar los espacios propicios. Karla Bayly dice que habla con su esposo de dinero casi una vez al mes por las noches mientras cenan y toman vino. Quizá esto no le funcione a todos, pero es un ejemplo de cómo se puede ser financieramente sano, hablar de dinero y no pelearse porque uno de los dos dice algo sobre los billetes que tienen o no tienen después de cada cuatro enunciados pronunciados. Si encuentran cuándo, cómo y dónde revisar sus planes, metas y presupuestos, ahorrarán unas cuantas peleas y estarán organizados para enfrentar cualquier cosa.
¿Qué otro escenario se les ocurre que hay que prever?
El tema del dinero en la pareja no es fácil. Hace un tiempo publiqué en el blog comentarios de lectoras que compartían cómo escondían y hasta ‘tomaban’ dinero de sus parejas para tener un guardadito, incluso algunas que tienen cuentas secretas de sus esposos.
Tengo un amigo que se casó sin nunca preguntar a la novia cómo manejaba sus tarjetas, cuánto dinero tenía ahorrado o cuánto debía. Un día vio el estado de cuenta de su esposa, quien llevaba años pagando el mínimo de su tarjeta, sin parar de consumir. Una deuda de miedo.
Pero esto no es sólo un problema femenino.
También conozco a algunas mujeres que si esconden dinero de sus esposos es porque si no lo hacen, ellos se lo gastan todo, el que traen en su cartera o el que encuentran en la bolsa de su pareja.
Hace unos días volví a ver la película de ‘Crueldad Intolerable’ de Joel Coen, esta película de puros divorcios en los que la idea es quedarse con el dinero de la pareja. Y, claro, la discusión sobre los famosos acuerdos prenupciales.
Cada quién puede tener el sentimiento que desee ante los acuerdos prenupciales, pero por favor, no se nieguen a hablar en serio de dinero antes de casarse. Por lo menos para saber dónde están parados y qué planes quieren establecer para su nueva vida juntos.
Preguntas básicas:
- ¿Tienes deudas? – Esto es importante para poder establecer una estrategia en conjunto para pagarlas.
- ¿Tienes la disciplina del ahorro? – Esto es importante, el que tenga más la disciplina deberá ayudar al otro a darle importancia al ahorro.
- ¿Cómo quieres que manejemos los gastos de la casa? – Cada pareja se maneja diferente, hay que encontrar la forma que les quede bien a ustedes dos, sin que ninguno se sienta incómodo.
- ¿Cuánto podemos aportar cada uno? – Si ambos trabajan, según su sueldo, pueden establecer un porcentaje para los gastos que van a tener los dos.
- ¿Queremos cuentas en conjunto o separadas? – Esto también es de gustos y tradiciones, según lo que cada uno haya visto en su casa. Lo natural para ti, puede ser muy complejo para tu pareja.
- ¿Queremos ahorrar juntos o separados? – Esto dependerá de si ustedes solos ya tienen cuentas de ahorro o inversiones, de si quieren empezar uno para los dos, o si quieren mantener cada quien sus cuentas y una en común.
- ¿Qué planes tenemos a corto, mediano y largo plazo que implican un esfuerzo económico fuerte? – Hagan un pequeño mapa que qué quieren y para cuándo: casa, auto, renta, viajes, seguros. Así los dos saben hacia dónde van.
- ¿Tienes seguros?, ¿de qué y cuáles? – Esto es muy importante. Además de saber qué tipo de seguros tiene tu pareja, debes saber dónde están los papeles para cualquier incidente.
- ¿Sabes hacer un presupuesto? – Si no, hagan uno juntos. Enséñense lo que saben hacer y cómo lo hacen. Descarguen este presupuesto.
- ¿Cuántas veces vamos a sentarnos a revisar nuestros gastos, cuentas y presupuestos para saber si vamos por buen camino? – No porque hablen una vez antes de casarse ya es suficiente. Hay que hablar de esto todo el tiempo.
En cuanto a las cantidades de deuda, ahorro o inversiones que cada uno tiene, si no las quieren revelar, está en ustedes. Además, recuerden que el tema del dinero, psicológicamente, está relacionado con el poder, así que es difícil sentarse y ser honestos a la primera de cambio. Quizá tengan que hablar de esto no una, sino varias veces.
¿Tienen tips de cómo hablar de dinero en pareja?

La recuperación se asoma. Personas en bienes raíces ya vendieron algo después de meses de sequía, los que perdieron en sus inversiones en la bolsa ya sintieron la mejora (recuerden que la renta variable siempre se adelanta a otros indicadores), y –según una encuesta del Wall Street Journal- 57% de los economistas encuestados cree que la recesión ya terminó.
Esto no quiere decir que de la noche a la mañana se deje de sentir la crisis. Sólo que las señales se acercan y hay que prepararse.
Ya he dicho que tener un plan es de las estrategias más importantes para estar cubierto, porque si sabes a dónde quieres llegar, no es tan fácil desviarte. Dentro de este plan hay que tener un presupuesto a corto, mediano y largo plazo. Y dentro del presupuesto hay que tener un monto dedicado al ahorro. Aquí entran las inversiones.
Y hablar de inversiones no es sólo en mercados o bonos y materias primas. Una inversión también es en bienes raíces, arte (aunque este tema tiene sus aristas, lean lo que dice un experto al respecto), centenarios, dólares, negocios, o lo que se les ocurra que ofrezca una plusvalía o rendimiento.
Uno de los principios fundamentales de la inversión, pero fácil de olvidar es: DIVERSIFICAR.
Sólo diversificando se protegen las inversiones de un revés económico. Entonces, si uno tiene un portafolio diversificado, otro ahorro en dólares, y un negocio propio, es menos probable que en todo le vaya mal al mismo tiempo. En comparación con alguien que sólo tiene sus ahorros en dólares. Entonces, si vas a invertir, lo primero es pensar en la diversificación.
Y no hay que desanimarse cuando se escucha la palabra inversión, ya lo dice Ramit Sethi, en su libro I will teach you how to be rich, invertir no es para los ricos, sino para quien quiere manejar sus finanzas y está de acuerdo en hacerlo con disciplina. Por ejemplo: En México, con un peso ahorrado puedes invertir en los instrumentos que ofrece tu Afore. Aquí un artículo que les puede servir. Invertir se puede con una ahorro pequeño, la idea es crecer ese ahorro poco a poco y diversificar para bajar el riesgo.
Otras dos cosas en qué pensar, además de la diversificación:
1) Saber para cuándo vas a necesitar el dinero que vas a invertir. No se vale poner el dinero que necesitas en un año en la bolsa, por ejemplo. Ese instrumento es de largo plazo.
2) No olvides el riesgo. Toda inversión lo tiene. Pregunta, infórmate y analiza. Si sabes cuánto puedes perder, tomarás una decisión más informada.
Les dejo otras lecturas que les pueden ayudar en la decisión de invertir, en cómo buscar una estrategia y casos de éxito que muestran que no es necesario ser millonario para lograr un ahorro que permita hacer crecer el dinero con el tiempo.
Si tienes 5,000 pesos
Si quieres invertir en bienes raíces
Cómo lograrlo, un caso de éxito
La opción de la bolsa
La bolsa llegó a los 29,000 puntos. El peso a 13.45. De estos indicadores económicos es muy fácil hablar. Pero de cómo manejamos el dinero en casa, de eso, no hablamos con tanta facilidad.
Preguntar a los conocidos si tienen un presupuesto, o seguros de vida y cómo le hacen para organizar sus finanzas familiares, incluyendo el gasto en el supermercado a la semana, puede resultar en una una cara larga de ‘¿y a ti qué te importa?’
Como dice Adina Chelminsky, el que habla de finanzas personales (las suyas y las del vecino) ya cometió errores con las propias, conoce su lado oscuro y lo ha logrado enmendar o controlar.
Todos, o muchos, hemos pagado más de una vez intereses tan altos en la tarjeta de crédito que el objeto adquirido terminó costando lo doble. Comprado cosas que no eran necesarias, sólo deseadas, con el dinero con el que se debía pagar la mensualidad de un crédito.
Pero, también los que han empezado con su presupuesto, saben que son más ordenados y el dinero alcanza para más. Y como dice Karla Bayly, el que sabe a dónde quiere llegar, tiene una meta, mantiene más control sobre sus finanzas.
En la nueva revista Dinero Inteligente, que ya podrán leer la semana que viene, hay un artículo sobre cómo organizar las finanzas para estar tranquilo siempre. Y el primer paso es: ‘Define el rumbo’.
¿Qué quieres tener en 3 meses, en 3 años y cuando tengas 65? Primero hay que imaginar. Después, ser honesto y ver lo que tienes hoy para empezar a planear cómo le vas a hacer para llegar a la meta. Y son tres metas: la de corto, mediano y largo plazo.
Es como quien quiere correr un maratón. Una persona hoy no puede decidir que quiere correr el de la Ciudad de México, este 27 de septiembre, si nunca ha podido correr 15 kilómetros. Quien lo va a correr ya se puso en forma y ha entrenado para que su cuerpo aguante 42 kilómetros.
Lo mismo con el plan de vida, si uno quiere tener una casa propia en cinco años, empezará a ahorrar para el enganche, después buscará qué crédito hipotecario le conviene para que las mensualidades no se conviertan en una pesadilla y, también deberá tomar en cuenta si mientras pagua esa hipoteca, tendrá la capacidad financiera para solventar la colegiatura de su hijo. Sabe con qué cuenta y qué quiere, así que la siguiente temporada de rebajas no será el primero en llegar al centro comercial, porque tiene una meta: su casa propia.
Si ya cometiste errores, no importa, se pueden solucionar, sólo busca las herramientas que te ayudan a lograrlo y siéntate a hacer tu plan de vida. Después, podrás contestar sin mucho lío a las preguntas imprudentes sobre tus finanzas.
¿Ya tienes un plan?
Para empezar a hacer un plan y establecer metas, les dejo algunos links que pueden servir mucho:
Plan with Voyant, está en inglés, pero tiene todo lo necesario para hacer un plan…
Las calculadoras de la sección de finanzas personales de CNNExpansión, desde el presupuesto, hasta cuánto te tardarás en pagar tu tarjeta…
Y una calculadora de Doktor Dinero para poder conseguir lo que quieres…
| Publicado a las 02:13 pm
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Miércoles, 12 de Agosto de 2009 |
Categorías: General, patrimonio |
‘Y, ¿si heredo en vida?’, me preguntó una persona mientras hablábamos de la importancia de hacer un testamento. Como no supe qué responder, fui a consultar a un experto en el tema: Óscar Méndez, presidente del Instituto Mexicano de Estudios Patrimoniales.
Heredar en vida es, por ejemplo, cuando quien ha invertido su patrimonio en bienes raíces decide ponerlos, desde el inicio, a nombre de sus hijos.
Se dice que de esta forma se ahorra un impuesto que el heredero tendría que pagar con la transmisión de bienes al momento de la muerte. Esto, cuando no se hereda a un familiar directo o en el caso de un bien raíz que se quiere vender inmediatamente, es cierto.
Pero, como en todo, heredar en vida no es sólo blanco o negro.
Es una donación, me explicó Óscar Méndez. Y el riesgo es que la persona que dona o hereda en vida se quede desprotegida.
El peor de los escenarios: una empresaria deja sus tres propiedades, todo lo que tiene, a nombre de sus dos hijos. Los hijos se casan, llega una crisis financiera y necesitan dinero. Deciden vender la casa que la madre ha puesto a su nombre y dividir el dinero entre los dos. La madre sigue trabajando, y ella no necesita dinero.
La situación financiera no mejora y venden la segunda casa, y después la tercera.
El resultado: la madre se queda sin protección para cuando se retire y necesite dinero. Los hijos, para ese momento puede que ya se lo hayan gastado. La madre tendrá que vivir con uno de los hijos, en vez de poder mantenerse el resto de su vida con rentas o el dinero bien administrado de la venta de sus casas.
Me repito, este es el peor de todos los escenarios. Es probable que el 50% de las veces heredar en vida funcione muy bien. Pero, ¿quién lo sabe a ciencia cierta?
Entonces, para minimizar riesgos, Méndez recomienda que si se va a heredar en vida, quien herede, se quede con lo suficiente para no pasarla mal en su vejez o depender de otros. Se puede heredar en vida parte del patrimonio, y hacer un testamento para lo restante.
Recuerden que en septiembre es el mes del testamento y que todos los notarios se comprometen a cobrar una cuota fija, de unos 1,300 pesos.
Además, la Secretaría de Gobernación ha firmado un convenio para que si se ganan cuatro salarios mínimos el testamento sólo cueste unos 330 pesos (seis salarios mínimos).
Para contactar un notario y hacer tu testamento este septiembre, consulta el directorio de la página de la Asociación Nacional del Notariado Mexicano.
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Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
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