El tema del dinero en la pareja no es fácil. Hace un tiempo publiqué en el blog comentarios de lectoras que compartían cómo escondían y hasta ‘tomaban’ dinero de sus parejas para tener un guardadito, incluso algunas que tienen cuentas secretas de sus esposos.

Tengo un amigo que se casó sin nunca preguntar a la novia cómo manejaba sus tarjetas, cuánto dinero tenía ahorrado o cuánto debía. Un día vio el estado de cuenta de su esposa, quien llevaba años pagando el mínimo de su tarjeta, sin parar de consumir. Una deuda de miedo.

Pero esto no es sólo un problema femenino.

También conozco a algunas mujeres que si esconden dinero de sus esposos es porque si no lo hacen, ellos se lo gastan todo, el que traen en su cartera o el que encuentran en la bolsa de su pareja.

Hace unos días volví a ver la película de ‘Crueldad Intolerable’ de Joel Coen, esta película de puros divorcios en los que la idea es quedarse con el dinero de la pareja. Y, claro, la discusión sobre los famosos acuerdos prenupciales.

Cada quién puede tener el sentimiento que desee ante los acuerdos prenupciales, pero por favor, no se nieguen a hablar en serio de dinero antes de casarse. Por lo menos para saber dónde están parados y qué planes quieren establecer para su nueva vida juntos.

Preguntas básicas:

  1. ¿Tienes deudas? – Esto es importante para poder establecer una estrategia en conjunto para pagarlas.
  2. ¿Tienes la disciplina del ahorro? – Esto es importante, el que tenga más la disciplina deberá ayudar al otro a darle importancia al ahorro.
  3. ¿Cómo quieres que manejemos los gastos de la casa? – Cada pareja se maneja diferente, hay que encontrar la forma que les quede bien a ustedes dos, sin que ninguno se sienta incómodo.
  4. ¿Cuánto podemos aportar cada uno? – Si ambos trabajan, según su sueldo, pueden establecer un porcentaje para los gastos que van a tener los dos.
  5. ¿Queremos cuentas en conjunto o separadas? – Esto también es de gustos y tradiciones, según lo que cada uno haya visto en su casa. Lo natural para ti, puede ser muy complejo para tu pareja.
  6. ¿Queremos ahorrar juntos o separados? – Esto dependerá de si ustedes solos ya tienen cuentas de ahorro o inversiones, de si quieren empezar uno para los dos, o si quieren mantener cada quien sus cuentas y una en común.
  7. ¿Qué planes tenemos a corto, mediano y largo plazo que implican un esfuerzo económico fuerte? – Hagan un pequeño mapa que qué quieren y para cuándo: casa, auto, renta, viajes, seguros. Así los dos saben hacia dónde van.
  8. ¿Tienes seguros?, ¿de qué y cuáles? – Esto es muy importante. Además de saber qué tipo de seguros tiene tu pareja, debes saber dónde están los papeles para cualquier incidente.
  9. ¿Sabes hacer un presupuesto? – Si no, hagan uno juntos. Enséñense lo que saben hacer y cómo lo hacen. Descarguen este presupuesto.
  10. ¿Cuántas veces vamos a sentarnos a revisar nuestros gastos, cuentas y presupuestos para saber si vamos por buen camino? – No porque hablen una vez antes de casarse ya es suficiente. Hay que hablar de esto todo el tiempo.

En cuanto a las cantidades de deuda, ahorro o inversiones que cada uno tiene, si no las quieren revelar, está en ustedes. Además, recuerden que el tema del dinero, psicológicamente, está relacionado con el poder, así que es difícil sentarse y ser honestos a la primera de cambio. Quizá tengan que hablar de esto no una, sino varias veces.

¿Tienen tips de cómo hablar de dinero en pareja?


La recuperación de la crisis no está tan cercana como muchos quieren creer. La falta de efectivo se ha sentido y poco a poco se ha bajado el consumo.

De aquí la importancia de saber manejar el dinero.

No se trata de darle más importancia de la tiene, sólo de crear la consciencia de que los billetes ayudan a que los baches no sean tan complicados de enfrentar.

El secreto está en la organización y la buena administración, en otras palabras, en nuestra cultura financiera.

Como es lunes y empieza la semana les dejo unos tips. En lo personal dos lunes al mes reviso gastos y presupuestos, de esta forma, para el fin de la quincena tengo la impresión de que veré resultados (unos pesos de más). Estas recomendaciones tampoco son lineamientos para un tratamiento de desintoxicación, no se trata de sufrir, sólo empezar a tomar las riendas de lo que se tiene, se debe y encontrar los mecanismos para que el dinero no cause dolor.

  1. Entérate en qué gastas y qué debes: Hay que hacer una lista de todos los compromisos financieros que se tienen, desde la renta y los gastos fijos del mes, hasta ese horno tostador comprado a 12 meses sin intereses hace un par de semanas. No olvides la deuda que tienes con el cuñado que te prestó dinero para las citas del pediatra de los hijos el mes pasado.
  2. Establece prioridades: Hay que saber qué es más importante. En una hoja dividida en dos de un lado pon ‘Urgentes’ y del otro ‘Lo que quiero’. En la primera categoría enumeras, según la importancia y urgencia de pago, cosas como renta, seguros médicos y pagos a préstamos (incluyendo tarjetas de crédito). Todo lo que sea más urgente de solventar que, por poner un ejemplo, una ida al cine. En la otra categoría llamada ‘Lo que quiero’ enumeras todas las actividades que quieres hacer o los gustos que te das normalmente.
  3. Marca las metas: En la lista de prioridades ‘Urgentes’, probablemente primero estén los gastos que necesitas para vivir y después las deudas. Para pagar las deudas debes hacer algunos cálculos, pero primero junto a cada compromiso pon la fecha en la que se debe pagar (por ejemplo la fecha de pago de las tarjetas o préstamos). Después busca formas de recortar gastos en tu presupuesto, (que espero tengas, si no, descarga uno aquí y llénalo) y entonces pones una segunda fecha, esa en la que crees que podrás pagar. Sólo tú puedes hacer este análisis. Cuenta, suma o resta y pronto tendrás un calendario de pagos.
  4. Esconde un tiempo las tarjetas de crédito: intenta utilizar estos métodos de pago sólo para emergencias. Según una encuesta de la Secretaría de Hacienda, de las personas que tienen una tarjeta de crédito, 56 de cada 100 la utilizan para pagar necesidades en el hogar y 48% se han retrasado en el pago del plástico por lo menos una vez. Si las deudas en la tarjeta cada vez son más difíciles de enfrentar, tu nivel de endeudamiento es muy alto, hay que pagar y dejar de usarlas para bajarlo. Es importante no olvidar que lo que se debe en los plásticos mes con mes será mayor, así que esto es equivalente a comprometer tus ingresos futuros.

Por ahora les dejo estos cuatro. El siguiente post les comparto otras recomendaciones. Si ustedes tienen unas para compartir, por favor, no dejen de mandarlas.


Sólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
De esos que sí tienen inversiones el 51% prefiere el pagaré bancario,  la segunda preferencia son las sociedades de inversión.
Y el último dato: al preguntar por qué invierten la respuesta favorita fue “estar protegido” y la seguna favorita fue “iniciar un negocio”.
Me enteré de esto mientras entrevistaba a un caso para un artículo en la próxima edición de Dinero Inteligente, quien me contaba que perdió –durante la crisis- un 40% de su portafolio en renta variable, y que todavía no ha terminado de recuperarse.
Me contó que cuendo vio la pérdida se dijo: “No sé por qué invertí en esto, mejor hubiera comprado un departamento chiquito y lo hubiera rentado”.
Ella es una de las tres personas en cada cien mexicanos que invierten. Y se enfrentó a la realidad de la renta variable. El problema es que hasta que no vio que perdía su dinero nunca se había preguntado o había sido MUY clara con su asesor de para qué quería ese dinero y para cuándo.
Aprendió la lección: se ha convertido ahora en la mujer más informada en cuanto a fondos de inversión y fondos de renta variable. Diario revisa a cuánto está el IPC, llama a su asesor cuando quiere comprar más en renta variable y en relativamente pocas semanas calcula que tendrá todo el dinero perdido en su portafolio.
El siguiente paso, es que ahora sí se siente a pensar para qué quiere ese dinero y cuándo lo va a necesitar. Después llamará a su asesor y le expliquará a él y confiará en que este personaje le haga caso. (Sí ya todos hemos escuchado de los asesores que no hacen caso).
“Me volví proactiva, porque nadie va a cuidar mejor mi dinero que yo”, me dijo, sobre todo ahora que ha habido oportunidades.
Y tiene toda la razón. Por eso estar informados es el primer paso. Tomar la decisión de qué hacer con el dinero y cuál es tu mejor opción, debe ser una decisión informada, así que, haz la tarea.
Quizá hay que empezar por entender que sí ha una diferencia entre ahorrar e invertir. Según la Condusef el ahorro es ‘la cantidad del ingreso que no se destina al gasto cotidiano con el propósito de guardarlo y utilizarlo en el futuro’. Mientras tanto, una inversión es ‘la canalización de recursos a actividades productivas, como las inversiones en valores, con el propósito de incrementar, en un plazo determinado, nuestro patrimonio en un porcentaje no menor a la inflación’.
Más datos en Todo sobre el ahorro, en la página de la Condusef, trae un glosario de términos muy útiles. http://portalif.condusef.gob.mx/condusefahorro/p02.php#
Y una calculadora para saber cuánto puedes ganar. http://portalif.condusef.gob.mx/condusefahorro/datos.phpSólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Sólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esos que sí tienen inversiones el 51% prefiere el pagaré bancario,  la segunda preferencia son las sociedades de inversión.

Y el último dato: al preguntar por qué invierten la respuesta favorita fue “estar protegido” y la segunda favorita fue “iniciar un negocio”.

Me enteré de esto mientras entrevistaba a un caso para un artículo en la próxima edición de Dinero Inteligente. Ella me contaba que perdió –durante la crisis- un 40% de su portafolio en renta variable, y que todavía no ha terminado de recuperarse.

Me contó que cuando vio la pérdida se dijo: “No sé por qué invertí en esto, mejor hubiera comprado un departamento chiquito y lo hubiera rentado”.

Ella es una de las tres personas -en cada cien mexicanos- que invierten. Y se enfrentó a la realidad de la renta variable. El problema es que hasta que no vio que perdía su dinero nunca se había preguntado o había sido MUY clara con su asesor de para qué quería ese dinero y para cuándo.

Aprendió la lección: se ha convertido ahora en la mujer más informada en cuanto a fondos de inversión y fondos de renta variable. Diario revisa a cuánto está el IPC, llama a su asesor cuando quiere comprar más en renta variable y en relativamente pocas semanas calcula que tendrá todo el dinero perdido, de regreso en su portafolio.

El siguiente paso, es que ahora sí piense para qué quiere ese dinero y cuándo lo va a necesitar. Después llamará a su asesor y le expliquará a él. Finalmente, confiará en que este personaje le haga caso. (Sí ya todos hemos escuchado de los asesores que no hacen caso).

“Me volví proactiva, porque nadie va a cuidar mejor mi dinero que yo”, me dijo, sobre todo ahora que ha habido oportunidades.

Y tiene toda la razón. Por eso estar informados es el primer paso. Tomar la decisión de qué hacer con el dinero y cuál es tu mejor opción, debe ser una decisión informada, así que, haz la tarea.

Quizá hay que empezar por entender que sí hay una diferencia entre ahorrar e invertir. Según la Condusef el ahorro es ‘la cantidad del ingreso que no se destina al gasto cotidiano con el propósito de guardarlo y utilizarlo en el futuro’. Mientras tanto, una inversión es ‘la canalización de recursos a actividades productivas, como las inversiones en valores, con el propósito de incrementar, en un plazo determinado, nuestro patrimonio en un porcentaje no menor a la inflación’.

Si se espera un rendimiento, hay que recordar que a mayor rendimiento, mayor riesgo.

Más datos en Todo sobre el ahorro, en la página de la Condusef, trae un glosario de términos muy útiles.

Y una calculadora para saber cuánto puedes ganar.


Foto: Especial

La recuperación se asoma. Personas en bienes raíces ya vendieron algo después de meses de sequía, los que perdieron en sus inversiones en la bolsa ya sintieron la mejora (recuerden que la renta variable siempre se adelanta a otros indicadores), y –según una encuesta del Wall Street Journal- 57% de los economistas encuestados cree que la recesión ya terminó.

Esto no quiere decir que de la noche a la mañana se deje de sentir la crisis. Sólo que las señales se acercan y hay que prepararse.

Ya he dicho que tener un plan es de las estrategias más importantes para estar cubierto, porque si sabes a dónde quieres llegar, no es tan fácil desviarte. Dentro de este plan hay que tener un presupuesto a corto, mediano y largo plazo. Y dentro del presupuesto hay que tener un monto dedicado al ahorro. Aquí entran las inversiones.

Y hablar de inversiones no es sólo en mercados o bonos y materias primas. Una inversión también es en bienes raíces, arte (aunque este tema tiene sus aristas, lean lo que dice un experto al respecto), centenarios, dólares, negocios, o lo que se les ocurra que ofrezca una plusvalía o rendimiento.

Uno de los principios fundamentales de la inversión, pero fácil de olvidar es: DIVERSIFICAR.

Sólo diversificando se protegen las inversiones de un revés económico. Entonces, si uno tiene un portafolio diversificado, otro ahorro en dólares, y un negocio propio, es menos probable que en todo le vaya mal al mismo tiempo. En comparación con alguien que sólo tiene sus ahorros en dólares. Entonces, si vas a invertir, lo primero es pensar en la diversificación.

Y no hay que desanimarse cuando se escucha la palabra inversión, ya lo dice Ramit Sethi, en su libro I will teach you how to be rich, invertir no es para los ricos, sino para quien quiere manejar sus finanzas y está de acuerdo en hacerlo con disciplina. Por ejemplo: En México, con un peso ahorrado puedes invertir en los instrumentos que ofrece tu Afore. Aquí un artículo que les puede servir. Invertir se puede con una ahorro pequeño, la idea es crecer ese ahorro poco a poco y diversificar para bajar el riesgo.

Otras dos cosas en qué pensar, además de la diversificación:

1) Saber para cuándo vas a necesitar el dinero que vas a invertir. No se vale poner el dinero que necesitas en un año en la bolsa, por ejemplo. Ese instrumento es de largo plazo.
2) No olvides el riesgo. Toda inversión lo tiene. Pregunta, infórmate y analiza. Si sabes cuánto puedes perder, tomarás una decisión más informada.

Les dejo otras lecturas que les pueden ayudar en la decisión de invertir, en cómo buscar una estrategia y casos de éxito que muestran que no es necesario ser millonario para lograr un ahorro que permita hacer crecer el dinero con el tiempo.

Si tienes 5,000 pesos
Si quieres invertir en bienes raíces
Cómo lograrlo, un caso de éxito
La opción de la bolsa


La bolsa llegó a los 29,000 puntos. El peso a 13.45. De estos indicadores económicos es muy fácil hablar. Pero de cómo manejamos el dinero en casa, de eso, no hablamos con tanta facilidad.

Preguntar a los conocidos si tienen un presupuesto, o seguros de vida y cómo le hacen para organizar sus finanzas familiares, incluyendo el gasto en el supermercado a la semana, puede resultar en una una cara larga de ‘¿y a ti qué te importa?’

Como dice Adina Chelminsky, el que habla de finanzas personales (las suyas y las del vecino) ya cometió errores con las propias, conoce su lado oscuro y lo ha logrado enmendar o controlar.

Todos, o muchos, hemos pagado más de una vez intereses tan altos en la tarjeta de crédito que el objeto adquirido terminó costando lo doble. Comprado cosas que no eran necesarias, sólo deseadas, con el dinero con el que se debía pagar la mensualidad de un crédito.

Pero, también los que han empezado con su presupuesto, saben que son más ordenados y el dinero alcanza para más. Y como dice Karla Bayly, el que sabe a dónde quiere llegar, tiene una meta, mantiene más control sobre sus finanzas.

En la nueva revista Dinero Inteligente, que ya podrán leer la semana que viene, hay un artículo sobre cómo organizar las finanzas para estar tranquilo siempre. Y el primer paso es: ‘Define el rumbo’.

¿Qué quieres tener en 3 meses, en 3 años y cuando tengas 65? Primero hay que imaginar. Después, ser honesto y ver lo que tienes hoy para empezar a planear cómo le vas a hacer para llegar a la meta. Y son tres metas: la de corto, mediano y largo plazo.

Es como quien quiere correr un maratón. Una persona hoy no puede decidir que quiere correr el de la Ciudad de México, este 27 de septiembre, si nunca ha podido correr 15 kilómetros. Quien lo va a correr ya se puso en forma y ha entrenado para que su cuerpo aguante 42 kilómetros.

Lo mismo con el plan de vida, si uno quiere tener una casa propia en cinco años, empezará a ahorrar para el enganche, después buscará qué crédito hipotecario le conviene para que las mensualidades no se conviertan en una pesadilla y, también deberá tomar en cuenta si mientras pagua esa hipoteca, tendrá la capacidad financiera para solventar la colegiatura de su hijo. Sabe con qué cuenta y qué quiere, así que la siguiente temporada de rebajas no será el primero en llegar al centro comercial, porque tiene una meta: su casa propia.

Si ya cometiste errores, no importa, se pueden solucionar, sólo busca las herramientas que te ayudan a lograrlo y siéntate a hacer tu plan de vida. Después, podrás contestar sin mucho lío a las preguntas imprudentes sobre tus finanzas.

¿Ya tienes un plan?

Para empezar a hacer un plan y establecer metas, les dejo algunos links que pueden servir mucho:

Plan with Voyant, está en inglés, pero tiene todo lo necesario para hacer un plan…

Las calculadoras de la sección de finanzas personales de CNNExpansión, desde el presupuesto, hasta cuánto te tardarás en pagar tu tarjeta…

Y una calculadora de Doktor Dinero para poder conseguir lo que quieres…


‘¿Eres desempleado?’ Esta ya no es una pregunta que ofende. Según INEGI, la tasa de desempleo en julio fue de 6.12%, su mayor nivel en los últimos 13 años.

Tan sólo ayer un vecino pasó tocando las puertas de toda mi calle pidiendo ayuda porque no tiene trabajo y debía enfrentar varios pagos. En una sola calle, me dijo, varios contestaron que su situación era la misma.

La única solución al desempleo es encontrar un trabajo nuevo. Pero eso, en momentos como los que se viven a nivel global, crisis, puede tomar mucho tiempo. Hay algunas cosas que se deben cuidar para que esta etapa sin ingresos sea un poco menos difícil. Y para quienes vean en el horizonte otro recorte de personal en su empresa y quieran cubrirse un poco, también hay previsiones que deben tomar. Algunas ideas:

Foto: Especial

Si ves probable tu salida:
- Asegúrate de tener un fondo de emergencia, es decir, un guardadito de tres meses de tu sueldo. Con esto podrías enfrentar el despido y buscar trabajo durante un periodo de ‘gracia’ sin estar muy necesitado o enfrentar algún imprevisto.
- Revisa si los seguros que te dan en tu empresa ofrecen continuidad. Sólo los seguros de vida están obligados a ofrecerte la misma póliza, pero pagándola como independiente. Los de gastos médicos no están obligados, y por ende, pierdes la antigüedad. Antes de que salgas de tu empleo sería bueno saber qué posibilidades hay de poder mantener tu seguro de gastos médicos. Lo peor que te puede pasar es perder tus seguros, no tener empleo, y que algo pase.

Si ya no tienes empleo:
- Francisco Javier Hurtado, profesor del área de Dirección Financiera del IPADE, me dijo en una entrevista hace algún tiempo: “el primer día que uno se queda sin trabajo, debe ser tu primer día para empezar a buscar uno nuevo”. Entre menos tiempo dejes pasar, más posibilidades tendrás.
- Puedes disponer de un dinero de tu Afore en caso de desempleo, pero este debe ser el último recurso, pues no es un regalo, sino dinero que era para tu retiro y que tú te estás prestando a ti mismo. Es más, lo que te puede pasar es que te prestes un dinero, luego consigas trabajo y regreses a cotizar, y a los 65 años que te quieras retirar, el IMSS te pida que trabajes tres semanas más porque te debes ese dinero de cuando estabas desempleado. En fin, es una opción pero hay que pensarlo bien. Para más información consulta la página de la Consar en el apartado de retiros parciales por desempleo.
- Si tienes una hipoteca, o cualquier crédito, en el momento en el que te quedas desempleado debes ir con el banco o la institución que te lo prestó y preguntar si tienen seguros de desempleo, y si no, negociar. Las instituciones no quieren que desaparezcas y dejes de pagar, hay soluciones para cada caso, pero hay que acercarse con los asesores y pedir ayuda. En este caso quien te puede asesorar es la Condusef.

Finalmente, hay que cuidar los gastos, así que debemos revisar el presupuesto para recortar gastos o ajustarlos.

Si alguien tiene más ideas, espero nos las comparta. ¿Cómo enfrentar el desempleo?


La educación es la mejor herencia, hemos escuchado todos. Sí, es cierto, el nivel educativo promete a los hijos empleo e ingresos suficientes para ser independiente. La idea de los padres es que sus hijos vivan mejor que ellos gracias a la educación que puedan proveerles.

La educación es una preocupación.

Eloy López del blog Previsión Financiera Integral escribió la semana pasada sobre los seguros educativos, una forma de garantizar a los hijos la universidad. Ya sea esta opción o ahorro en una cuenta de inversión, la idea es que los padres deben ahorrar desde muy temprana edad de los hijos para poderles dar una educación en una universidad privada.

Con un seguro, explica Eloy, se le pueden garantizar 18,000 dólares para la universidad, sin contar el monto que podría recibir el hijo si el padre fallece.

Una carrera en una universidad privada puede costar 700,000 pesos. Así que con el seguro de 18,000 dólares el hijo todavía tendría que buscarse una beca, trabajar medio tiempo, ir a una universidad pública, o los padres sacar un pedazo extra de ahorro. (Esto puede ser peligroso porque los padren podrían echar mano de sus ahorros para su retiro).

La educación es un proyecto de los padres con los hijos, no una obligación de los padres con sus hijos. Los hijos pueden aportar, por ejemplo, con un promedio para sacar un porcentaje de beca, o trabajando para aportar un poco a la colegiatura. De esta forma, además de un título universitario, se le suma el aprendizaje del valor del título.

En los últimos 20 años, una carrera para muchos ya no es suficiente, pues para subir el siguiente peldaño está la maestría o el doctorado. El costo de estos títulos puede ser muy alto, sobre todo si se quiere estudiar en el extranjero.

Los posgrados no deben ser ya responsabilidad única de los padres, sino el deseo de un adulto por seguir su educación, por lo que más vale buscar alternativas para financiarlos.

Hay que pensar bien, pues si lo pagan los padres se podría diluir su ahorro para el retiro, y entonces, serán los hijos quienes deban ayudar a los padres en su vejez. Una idea: hay empresas que ayudan a sus empleados a pagar sus posgrados, pero también hay otras formas…  

Es una decisión que se debe tomar entre los padres y los hijos, como dije, un proyecto de ambos. 

Les dejo unas opciones para revisar cómo se puede financiar un posgrado: 
1. La beca Fulbright-García Robles una beca de los gobiernos de Estados Unidos y México para estudiar posgrados.
2. La beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, para financiar posgrados que coadyuven a la formación de científicos y tecnólogos del más alto nivel.
3. El préstamo del Banco de México, prestan hasta 150,000 pesos por estudios en México y hasta 200,000 pesos por estudios en el extranjero. Se paga hasta en 10 años y con una tasa de interés de 75% del costo porcentual promedio. Esto es la tasa fijada por Banco de México, que promedia el costo del dinero en el sistema financiero mexicano y que se publica en el Diario Oficial de la Federación.
4. El préstamo de la Fundación Mexicana para la Educación, la Tecnología y la Ciencia, una asociación civil filantrópica que da créditos educativos para cursar maestrías en áreas económico administrativo, ingenierías, derecho y negocios en general. Da un plazo para pagar de 6 años, es complementaria, es decir no paga todos los gastos, y una tasa fija. El sitio tiene un simulador para que calcules cuánto pagarías.


El dinero es una herramienta para obtener las cosas que deseamos o necesitamos. Por eso,muchos quieren siempre tener más. 

La libertad financiera o la independencia económica, según respondió Karla Bayly a una pregunta que escribí en el Twitter, es “vivir la vida que quieres sin depender económicamente de nadie”. Además de esto, creo que la libertad financiera es tener certidumbre de tu dinero y saber que lograrás las metas que te has propuesto. (Cuando hablo de metas pienso en el regalo de cumpleaños para la pareja, las vacaciones, la casa para la familia o un retiro digno).

Para eso se necesita organización y disciplina, pues hay que sanear las finanzas (dejar de tener deudas), tener un presupuesto (saber a dónde se va el dinero que sí tenemos) e invertir para generar más riqueza.

Cuando pienso en generar riqueza no puedo evitar que la imagen de Scrooge o Rico Mac Pato llegue a mi mente. Pero no pienso en el Scrooge tacaño que nada entre monedas, sino en el que enseña a sus sobrinos de dónde viene el dinero. El primer paso es ahorrar, pero hay que saber mucho más sobre el dinero para hacerte rico, dice a sus sobrinos.

Es cierto. Hay que educarnos en cuanto al tema financiero para poder generar riqueza. Hay que entender qué herramientas ofrece el mercado para poder pagar por las cosas que deseamos, hay que saber cómo se puede ahorrar y cómo invertir.  Esto está en nosotros…

Unos tips para aumentar la cultura financiera en casa y el video de Rico Mac Pato:
-Visita el Mide 
-Lee artículos sobre finanzas personales
-Visita páginas sobre educación financiera como la de Finanzas Prácticas

LINK


Uno para el gasto sin culpas, otro para mi retiro.   

Uno para el gasto sin culpas, otro para mi retiro.

Me pasa igual que a Karla Bayly, de Coaching Financiero, hay veces que a pesar de pregonar sobre la importancia del ahorro, cuando me entero de una venta nocturna debo amarrarme a la silla para no ir a gastar.

Ahorrar no es fácil. Hay días en los que registrar gastos y revisar un presupuesto es un dolor de cabeza o una patada en el estómago.

He hablado mil y un veces de que si tienes un presupuesto bien hecho puedes tener una cubeta/apartado para gastos sin culpas. Esto es lo que me salva de estos momentos de ‘histeria’ en los que en mi cabeza sólo pasa un ticker (esos letreritos en letras iluminadas rojas con las últimas noticias): quiero comprar algo.

Entonces, reviso el monto que me queda en mi ‘cubeta de gasto sin culpas’ y veo si me puedo dar chance aunque sea de un chocolate. Hay veces que lo controlo y no gasto y otras que sí voy por el Carlos V.

Pero como dice Karla Bayly, quien se controló antes de comprarle a su hijo un Nintendo DS, a pesar de su carita triste, pensando en que más vale que su mamá sea loca siempre a bipolar. Traducción: más vale seguir siendo una histérico del ahorro, que una bipolar que pregona el ahorro, pero una cara triste o una venta nocturna te desata.

Estoy de acuerdo. Seguiré mi ahorro, mi registro, mi presupuesto y no me gastaré más de lo que tengo en mi ‘cubeta de gastos sin culpa’, aunque digan que soy una freak con el dinero.  

¿Tú cómo te controlas?


Foto: EspecialAhorrar para alcanzar objetivos -como dice un lector- es algo que he repetido varias veces y en lo que creo fielmente. Pero el lector añade que su ahorro, aunque esté etiquetado para un objetivo en particular, no es para “emergencias”.

En esto diferimos, pues yo soy una fiel fan de la previsión.

Hay quien cree que por pensar en seguros y en tener cultura de previsión, se vive con miedo y que quien piensa que si algo “puede” pasar, le va a pasar.

Yo no vivo con miedo, pero como dice mi esposo, soy un poco aprehensiva y me preocupo por estar financieramente sana. ¿Por qué?

Honestamente, porque creo que el dinero es una herramienta para ser un poco más feliz (que quede claro que no digo que el dinero es sinónimo de felicidad), me puede dar la capacidad para pasar un lindo fin de semana de vacaciones, o cenar rico en un restaurante; hacer o experimentar cosas que disfruto con la gente que quiero.

Creo en tres principios básicos:

-       Si tengo control sobre mi dinero y mi situación financiera puedo gastar sin culpas. Por eso tengo un presupuesto y un registro de gastos, inversiones, ahorro y deudas.

-       Un día seré viejita, pero seguiré viviendo como reina. Quiero poder ir al cine con mi esposo, comer palomitas, nachos y pasitas con chocolate, sin preocuparme de que si nos tropezamos con un escalón mal iluminado y nos pasa algo, no podremos pagarlo. Por eso ahorro y mantengo mis seguros. No vivo con miedo, pero sí he visto el miedo de una esposa que no puede pagar una noche de cuidados intensivos para su esposo, porque se gastaron en otra cosa el dinero del seguro. 

-       Yo quiero trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Esto quiere decir que trabajo porque me gusta disfrutar de un montón de cosas. Por eso CUIDO mi salario y mi situación financiera. No hay nada peor, y he estado ahí, que tener que trabajar un poco más para poder pagar una tarjeta de crédito que ya llevaste al límite y olvidarte de todo lo que te gusta para cubrir esos intereses.  



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