
Hay que hacer esfuerzos para navegar la crisis financiera sin perder el estilo o pasarla mal.
Sólo se vive una vez.
Hay que seguir ahorrando lo que se pueda. Y tratar de no tocar el fondo de inversión. Además, no hay que olvidarse de los seguros y tener las pólizas al día. En cuanto al crédito, si se puede ser totalero, mejor. De hecho, ¿sabían que sólo 28.3% de los mexicanos con tarjeta de crédito son totaleros? El resto, 71.7% pagan deuda revolvente, es decir, no pagan todo o pagan sólo el mínimo.
De qué otra forma navegar la crisis: nivelar el nivel de endeudamiento. Ni modo, hay veces en las que ser un poco histérica con el dinero vale la pena. Además, para estar preparados para eventualidades hay que tener un fondo de emergencia. Todo esto estresa.

En el trabajo, al leer el periódico, al ver las noticias de la noche, al caminar por la calle, estamos rodeados de crisis financiera. Y eso, estresa más.
Pero no hay que perder el balance y dejar de disfrutar de días fríos y soleados, dejar de sonreír y pasarla bien.
Hay que buscar la forma de bajar los niveles de estrés. Hay quien busca cómo ir a darse un masaje o un facial de vez en cuando, otros prefieren pagar una mensualidad en el gimnasio para sacar las contracturas musculares en las clases de yoga. Quizá lo que hay que aceptar es que el bienestar y la salud son inversiones. Así como se acude al médico, hay que hacer ejercicio o limpiarse los poros. Estar bien físicamente ayuda a que se trabaje más y eso resulta en más dinero y más posibilidades de buscar bienestar.
Por lo tanto, hay que poner esta categoría en el presupuesto. ¿Cuánto dinero dedicarle a lo que para muchos es banalidad? No lo sé. Esa es decisión personal, pero si la única forma de mantener tu histeria bajo control es corriendo cinco kilómetros cada tres días, es posible que valga la pena la mensualidad del gimnasio.
Hay que buscar la forma de que esto no rasguñe mucho tu presupuesto. Aunque sea una inversión estar sano, sentirse bien, que no te duela el cuello o subas de peso por estar sin moverte 14 horas en la oficina, tampoco puede esto convertirse en el pretexto para no ahorrar o sobre-endeudarte.

Unas ideas: Si vas al gimnasio al medio día (la hora de la comida en la oficina) obtienes descuentos en las mensualidades. Nadar puede ser otra opción, y hay sitios donde la mensualidad no llega a los 1,000 pesos, como el Deportivo Hacienda en el DF o la Escuela de Natación de Guadalajara.
En cuanto a los masajes, también hay que buscar gangas. En el Hotel Marquís Reforma el primer sábado de cada mes le llaman el ‘Day Spa’ que incluye un masaje de 25 minutos, el desayuno y uso de las instalaciones por hasta tres horas, incluye el estacionamiento, por 610 pesos.
En el spa del Hotel W tienen descuentos en algunos paquetes por ir entre semana entre las 12pm y las 5pm. Una cosa muy similar a lo del gimnasio.
Y si no quieres gastar casi nada, hay parques para ir a correr, sólo invierte en los tennis. Camina por lo menos 45 minutos al día. Ríe. Compra una revista de ejercicio y sigue las rutinas. Saca el DVD de clases de salsa que regalan en el cereal que compraste y pónlo, el ejercicio y te va a ayudar.
El bienestar se busca, se procura igual que el ahorro o la acumulación de bienes para formar un patrimonio. A veces, todo está en tomar la decisión y ser constantes.
El tema del dinero en la pareja no es fácil. Hace un tiempo publiqué en el blog comentarios de lectoras que compartían cómo escondían y hasta ‘tomaban’ dinero de sus parejas para tener un guardadito, incluso algunas que tienen cuentas secretas de sus esposos.
Tengo un amigo que se casó sin nunca preguntar a la novia cómo manejaba sus tarjetas, cuánto dinero tenía ahorrado o cuánto debía. Un día vio el estado de cuenta de su esposa, quien llevaba años pagando el mínimo de su tarjeta, sin parar de consumir. Una deuda de miedo.
Pero esto no es sólo un problema femenino.
También conozco a algunas mujeres que si esconden dinero de sus esposos es porque si no lo hacen, ellos se lo gastan todo, el que traen en su cartera o el que encuentran en la bolsa de su pareja.
Hace unos días volví a ver la película de ‘Crueldad Intolerable’ de Joel Coen, esta película de puros divorcios en los que la idea es quedarse con el dinero de la pareja. Y, claro, la discusión sobre los famosos acuerdos prenupciales.
Cada quién puede tener el sentimiento que desee ante los acuerdos prenupciales, pero por favor, no se nieguen a hablar en serio de dinero antes de casarse. Por lo menos para saber dónde están parados y qué planes quieren establecer para su nueva vida juntos.
Preguntas básicas:
- ¿Tienes deudas? – Esto es importante para poder establecer una estrategia en conjunto para pagarlas.
- ¿Tienes la disciplina del ahorro? – Esto es importante, el que tenga más la disciplina deberá ayudar al otro a darle importancia al ahorro.
- ¿Cómo quieres que manejemos los gastos de la casa? – Cada pareja se maneja diferente, hay que encontrar la forma que les quede bien a ustedes dos, sin que ninguno se sienta incómodo.
- ¿Cuánto podemos aportar cada uno? – Si ambos trabajan, según su sueldo, pueden establecer un porcentaje para los gastos que van a tener los dos.
- ¿Queremos cuentas en conjunto o separadas? – Esto también es de gustos y tradiciones, según lo que cada uno haya visto en su casa. Lo natural para ti, puede ser muy complejo para tu pareja.
- ¿Queremos ahorrar juntos o separados? – Esto dependerá de si ustedes solos ya tienen cuentas de ahorro o inversiones, de si quieren empezar uno para los dos, o si quieren mantener cada quien sus cuentas y una en común.
- ¿Qué planes tenemos a corto, mediano y largo plazo que implican un esfuerzo económico fuerte? – Hagan un pequeño mapa que qué quieren y para cuándo: casa, auto, renta, viajes, seguros. Así los dos saben hacia dónde van.
- ¿Tienes seguros?, ¿de qué y cuáles? – Esto es muy importante. Además de saber qué tipo de seguros tiene tu pareja, debes saber dónde están los papeles para cualquier incidente.
- ¿Sabes hacer un presupuesto? – Si no, hagan uno juntos. Enséñense lo que saben hacer y cómo lo hacen. Descarguen este presupuesto.
- ¿Cuántas veces vamos a sentarnos a revisar nuestros gastos, cuentas y presupuestos para saber si vamos por buen camino? – No porque hablen una vez antes de casarse ya es suficiente. Hay que hablar de esto todo el tiempo.
En cuanto a las cantidades de deuda, ahorro o inversiones que cada uno tiene, si no las quieren revelar, está en ustedes. Además, recuerden que el tema del dinero, psicológicamente, está relacionado con el poder, así que es difícil sentarse y ser honestos a la primera de cambio. Quizá tengan que hablar de esto no una, sino varias veces.
¿Tienen tips de cómo hablar de dinero en pareja?
La recuperación de la crisis no está tan cercana como muchos quieren creer. La falta de efectivo se ha sentido y poco a poco se ha bajado el consumo.
De aquí la importancia de saber manejar el dinero.
No se trata de darle más importancia de la tiene, sólo de crear la consciencia de que los billetes ayudan a que los baches no sean tan complicados de enfrentar.
El secreto está en la organización y la buena administración, en otras palabras, en nuestra cultura financiera.
Como es lunes y empieza la semana les dejo unos tips. En lo personal dos lunes al mes reviso gastos y presupuestos, de esta forma, para el fin de la quincena tengo la impresión de que veré resultados (unos pesos de más). Estas recomendaciones tampoco son lineamientos para un tratamiento de desintoxicación, no se trata de sufrir, sólo empezar a tomar las riendas de lo que se tiene, se debe y encontrar los mecanismos para que el dinero no cause dolor.
- Entérate en qué gastas y qué debes: Hay que hacer una lista de todos los compromisos financieros que se tienen, desde la renta y los gastos fijos del mes, hasta ese horno tostador comprado a 12 meses sin intereses hace un par de semanas. No olvides la deuda que tienes con el cuñado que te prestó dinero para las citas del pediatra de los hijos el mes pasado.
- Establece prioridades: Hay que saber qué es más importante. En una hoja dividida en dos de un lado pon ‘Urgentes’ y del otro ‘Lo que quiero’. En la primera categoría enumeras, según la importancia y urgencia de pago, cosas como renta, seguros médicos y pagos a préstamos (incluyendo tarjetas de crédito). Todo lo que sea más urgente de solventar que, por poner un ejemplo, una ida al cine. En la otra categoría llamada ‘Lo que quiero’ enumeras todas las actividades que quieres hacer o los gustos que te das normalmente.
- Marca las metas: En la lista de prioridades ‘Urgentes’, probablemente primero estén los gastos que necesitas para vivir y después las deudas. Para pagar las deudas debes hacer algunos cálculos, pero primero junto a cada compromiso pon la fecha en la que se debe pagar (por ejemplo la fecha de pago de las tarjetas o préstamos). Después busca formas de recortar gastos en tu presupuesto, (que espero tengas, si no, descarga uno aquí y llénalo) y entonces pones una segunda fecha, esa en la que crees que podrás pagar. Sólo tú puedes hacer este análisis. Cuenta, suma o resta y pronto tendrás un calendario de pagos.
- Esconde un tiempo las tarjetas de crédito: intenta utilizar estos métodos de pago sólo para emergencias. Según una encuesta de la Secretaría de Hacienda, de las personas que tienen una tarjeta de crédito, 56 de cada 100 la utilizan para pagar necesidades en el hogar y 48% se han retrasado en el pago del plástico por lo menos una vez. Si las deudas en la tarjeta cada vez son más difíciles de enfrentar, tu nivel de endeudamiento es muy alto, hay que pagar y dejar de usarlas para bajarlo. Es importante no olvidar que lo que se debe en los plásticos mes con mes será mayor, así que esto es equivalente a comprometer tus ingresos futuros.
Por ahora les dejo estos cuatro. El siguiente post les comparto otras recomendaciones. Si ustedes tienen unas para compartir, por favor, no dejen de mandarlas.
Ahorrar para alcanzar objetivos -como dice un lector- es algo que he repetido varias veces y en lo que creo fielmente. Pero el lector añade que su ahorro, aunque esté etiquetado para un objetivo en particular, no es para “emergencias”.
En esto diferimos, pues yo soy una fiel fan de la previsión.
Hay quien cree que por pensar en seguros y en tener cultura de previsión, se vive con miedo y que quien piensa que si algo “puede” pasar, le va a pasar.
Yo no vivo con miedo, pero como dice mi esposo, soy un poco aprehensiva y me preocupo por estar financieramente sana. ¿Por qué?
Honestamente, porque creo que el dinero es una herramienta para ser un poco más feliz (que quede claro que no digo que el dinero es sinónimo de felicidad), me puede dar la capacidad para pasar un lindo fin de semana de vacaciones, o cenar rico en un restaurante; hacer o experimentar cosas que disfruto con la gente que quiero.
Creo en tres principios básicos:
- Si tengo control sobre mi dinero y mi situación financiera puedo gastar sin culpas. Por eso tengo un presupuesto y un registro de gastos, inversiones, ahorro y deudas.
- Un día seré viejita, pero seguiré viviendo como reina. Quiero poder ir al cine con mi esposo, comer palomitas, nachos y pasitas con chocolate, sin preocuparme de que si nos tropezamos con un escalón mal iluminado y nos pasa algo, no podremos pagarlo. Por eso ahorro y mantengo mis seguros. No vivo con miedo, pero sí he visto el miedo de una esposa que no puede pagar una noche de cuidados intensivos para su esposo, porque se gastaron en otra cosa el dinero del seguro.
- Yo quiero trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Esto quiere decir que trabajo porque me gusta disfrutar de un montón de cosas. Por eso CUIDO mi salario y mi situación financiera. No hay nada peor, y he estado ahí, que tener que trabajar un poco más para poder pagar una tarjeta de crédito que ya llevaste al límite y olvidarte de todo lo que te gusta para cubrir esos intereses.
Visitar al dentista puede ser muy caro. Dos limpiezas al año pueden costar hasta 3,000 pesos y eso si no sale alguna carie o se quieren blanquear un poco los dientes.
En momentos de una economía floja, no hay que buscar ahorros recortando el gasto en prevensión y salud, sino buscar opciones.
Hay varias aseguradoras que ofrecen tarjetas de descuento en visitas al dentista con el seguro de gastos médicos mayores. Y muchas empresas que dan el servicio a sus empleados como una prestación. ¿Sabes si lo tienes?
La novedad es que ahora que se han hecho obligatorios los seguros básicos estandarizados, las aseguradoras dentales tuvieron que sacar el seguro dental al público en general. Lo que piden es que la póliza se contrate para mínimo tres personas.
En la página de la Condusef está un comparativo para que cada familia cotice lo que le costará el seguro dental. Yo hice un ejemplo al azar, tres personas en el Distrito Federal de 4, 30 y 32 años, pensando en una familia.
El resultado me ofrecía tres opciones, Seguros Centauro y Dentegra Seguros Dentales y Preventis, de BBVA Bancomer.
Centauro ofrecía una prima anual total por las tres personas de 2,370 pesos; la de Dentegra subía a 3,347.52 pesos y la de Preventis daba un salto a 9,884.05 pesos.
La diferencia de los precios en los seguros básicos, me explicaba ayer un directivo de una aseguradora, está en el servicio que ofrece cada empresa. Estas diferencias no salen en el comparativo que ofrece la Condusef. Para eso hay que hablar y preguntar.
Pero sólo enfocada en los precios se podría concluir lo siguiente:
Sólo para prevenir se recomiendan dos limpiezas dentales al año, equivalente, como dije al principio, a unos 3,000 pesos por persona. Esto multiplicado por tres miembros de la familia, son 9,000 pesos. Por lo menos el seguro básico detal de dos de las opciones en el comparativo saldrían más barato que varios dentistas privados.
No más quejas. No más reclamos y no más ‘martirización’. Es tiempo de agarrar al toro por los cuernos.
La crisis nadie sabe en realidad cuándo acabará. Pero yo decido dejar de sufrir ahora mismo y volver a establecer metas.
Lo que he logrado:
- Acumular un fondo de emergencia equivalente a tres meses de mi sueldo.
- Pagué el último mes de mi refrigerador a 12 meses sin intereses.
- Revisé mi portafolio de inversión con mi asesor.
- Revisé mi presupuesto y lo ajusté. (Sigue a dieta…)
- Estoy bien asegurada (coche, vida y gastos médicos mayores).
Lo que me falta:
- Concebir mi plan B (por lo menos ya tengo contemplado que lo necesito).
- Firmar el contrato para mi PPR y disfrutar de la posible deducción de impuestos.
- Saldar mis deudas educativas. Sigo pagando mes a mes mis préstamos, pero para llegar al final me faltan tantos años, que mejor no los cuento…
¿Qué viene después?
En el momento en el que palomeé los dos primeros pendientes en la lista de lo que me falta, puedo pensar en nuevas metas a corto y mediano plazo. En el largo plazo mantengo el objetivo de pagar mis préstamos y el ahorro para el retiro, que estará en el PPR.
En cuanto logre esto podré sentirme más segura ante la crisis. Por eso, repito, yo ya me dejo de quejar.
¿Cómo va tu panorama?
Menos de la mitad de los automóviles que circulan en México están asegurados. Piensa en lo que costó tu coche y lo que puedes perder a causa de una distracción en el Periférico…
Sólo 5 millones de mexicanos tienen un seguro de gastos médicos mayores… Una noche en terapia intensiva puede costar hasta 50,000 pesos. ¿Lo puedes desembolsar?
Los seguros, para muchos, son sinónimo de un gasto innecesario. Se paga una vez al año o cada mes, por si pasa algo.
Y seamos honestos, todos pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada, por ende, gastar dinero en prevenir no es prioridad.
No hay que verlo así.
Estoy consciente de que pagar un seguro es caro. Pero hay una nueva opción a considerar a partir de julio.
La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas ya exigió a las empresas de este ramo ofrecer seguros básicos estandarizados y baratos. Por ejemplo, GNP ofrece pólizas de vida desde 3 pesos al mes que pueden cubrir a tu familia, por si faltas, por hasta 300,000 pesos. El de auto te brinda cobertura de hasta 250,000 pesos y pagas un monto de mínimo 62 pesos.
En una entrevista con Eduardo Mareovich, director general de Zurich México, él decía que lo que debemos hacer en México es poner en el presupuesto un apartado para ‘que tal que esto pasa’, es decir, contemplar riesgos y probables problemas. ¿Qué tal que choco?, ¿qué tal que me enfermo?
Este apartado en el presupuesto es para costear riesgos, es decir para los seguros.
Zurich ofrece otras opciones interesantes y baratas, los seguros masivos, entre los que está el de Despensa Segura que da asistencia para alimentación de la familia en caso de muerte del titular.
Hay que pensar en los riesgos y estar cubiertos. Hace unos días hablaba del plan B que debemos tener por la crisis, creo que dentro de este plan B hay que tener el elemento de los seguros presentes.
Esta es la cuarta confesión, y la guardé para el final, porque esta sí que es una mujer organizada con su dinero y por eso, se puede dar gustos…
‘Aparto mi pedazo para mis lujos’
Yo sí gasto bastante, conmigo sí se aplica eso de que si tengo un mal día, ir de compras me ayuda a estar de mejor humor.
Pero, tengo un ingreso y me puedo dar esos lujos.
A veces me da un poco pena que mi esposo vea cómo gasto mi sueldo, o la parte que no usamos para gastos de casa.
En cuanto a la comunicación, los dos sabemos cuánto ganamos y cuánto gastamos.
Pero en mi presupuesto yo sí incluyo lo que tú dices de tener un monto específico para “pasarla bien”, otro para ahorrar, otro para los gastos de la casa…
De verdad que qué bien que tengas un presupuesto, que ahorres y puedas pasarla bien. Felicidades. En cuanto a lo de la culpa… debes dejarla a un lado. No debes sentirte culpable porque gastas lo que tienes apartado para gastar. Nada de penas. Y para esto recomiendo que lo platiques con tu pareja, enséñale tu presupuesto, es más, hagan uno juntos en donde los dos tengan un pedazo para sus gustos y gastos y lujos. Seguro él también gasta en cosas sólo para él. Al compartir y ser abiertos, se quieta la culpa o la pena, a menos, de que te pases de gastalona y uses el dinero que era para arreglar las ventanas de la casa.
Sólo una pregunta, para jugar al abogado del diablo… ¿Tienen seguros médicos, de auto y de vida? Porque este es otro elemento de la previsión…
Te recomiendo el libro de Ramit Sethi, ‘I will teach you to be rich’, no han hecho la traducción, pero puedes conseguirlo en amazon.com o échate un clavado a su blog, en el que hay partes de su libro.
Terminé de leer el libro “I will teach you to be rich” de Ramit Sethi, que promete en seis semanas ayudarte a organizar tus finanzas y escoger la estrategia de inversión que te convenga.
En otras palabras, saber manejar tu dinero.
El dinero no da la felicidad, pero saberlo manejar bien te permite darte espacios para ser feliz. Hay que ahorrar, hay que estar asegurado y hay que pasarla bien.
Lo que rescato de Sethi hoy: hacer un presupuesto, contabilizar gastos, entender el funcionamiento de tarjetas de crédito y fondos de inversión te permite tener una cubeta para el gasto consciente.
El gasto consciente es el dinero para consentirte y pasarla bien SIN culpas, porque lo tienes presupuestado.
Hace poco hablaba de tener dentro de tu presupuesto el gasto contemplado para comidas fuera, cine y ropa. Ahora entiendo que todo eso está dentro de una cubeta que se llama ‘Dinero para gastar sin culpas’ (en lo que yo quiera).
Les dejo una tabla que comparte Sethi en su libro… es el presupuesto más fácil que he visto… (en donde dice afores, el libro dice 401K, que es la herramienta para el ahorro de retiro en Estados Unidos, así que la tabla está mexicanizada).
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Gastos Fijos
Renta, servicios, deuda, etc.
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50-60% del ingreso neto
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Inversiones
Afore, plan personal de retiro.
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10%
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Ahorro
Vacaciones, regalos, enganche de una casa, gastos inesperados.
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5-10%
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Dinero para gastar sin culpas
Comer fuera, bebidas, cine, ropa, zapatos.
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20-35%
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El libro lo leí porque en el próximo número de la revista Dinero Inteligente publicaremos una reseña (que deberán leer, la revista sale a principios de junio) y si les interesa pueden adquirir el libro en Amazon.
Ella vive como reina, PERO, está súper cubierta para cualquier eventualidad.
Entrevisté a Diana Bracho por su nuevo papel en la película “Nada es casualidad, 3:19” del director mexicano Dany Saadia.
Al final, terminamos hablando de finanzas personales…
Se considera sibarita… y se veía guapísima, perfectamente arreglada y peinada.
Me dijo que no tenía cultura financiera alguna porque su padre nunca se la inculcó. (Su padre era un director famosísimo, Julio Bracho, que vivió la vida a todo lo que pudo).
Diana Bracho está muy preparada para cualquier eventualidad financiera.
Toda su familia tiene seguros de gastos médicos mayores. Y adquirió seguros educativos para sus nietas, quiere que recuerden a la abuela (que NO se ve como abuela) como alguien que se preocupó por su educación.
Además tiene un seguro dotal que ha pagado por 10 años y otro de inversiones para su retiro.
¿Quién, en serio, está en una posición tan previsora como esta estrella de la actuación?
Yo, la envidio, y desde YA quiero seguir sus pasos de cultura de riesgo.
Y sólo para los que les interese, cuando le pregunté qué personaje le encantaría interpretar, me dijo que en un momento de su juventud le hubiera encantado ser Madame Bovary…
Y como dijo Flaubert… “Madame Bovary, c’est moi”.
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