Escribí un artículo sobre créditos que saldrá pronto en Dinero Inteligente y en la entrevista que le hice a Marco Carrera de Condusef, me dijo que parte del problema con los créditos en México es que seguimos diciendo: “tomé este préstamo porque el del banco me dijo que era bueno”.
Y, ¡zaz!, unos meses después tienes un problema y no puedes pagar y empieza la bola de nieve de intereses. O, no leíste bien el contrato y no te fijaste que en tu crédito hay penalización por pagos adelantados y cuando quieres saldar tu deuda te sale caro. Hay, y todos tenemos un ejemplo, miles de estos casos.
Quien no hace la tarea, pierde. Y Carrera de Condusef tiene razón. Si no somos capaces de entrar a internet y revisar los -sí lo acepto- espantosos sitios de internet de los bancos y averiguar la tasa de interés que nos van a cobrar por el dinero que nos van a prestar, estamos fritos. Y que quede claro que solo pido que comparemos un elemento, cuando para hacer bien la tarea hay que tomar en cuenta todos los elementos del crédito.
Pero para no aburrirlos, les dejo un ejemplo de lo que pueden averiguar -y ahorrarse- entrando a comparar un crédito:
Los créditos de nómina.
Es muy fácil, para quienes tienen nómina, pedir a su banco un crédito. No te preguntan para qué quieres el dinero, al final, saben cuánto recibes de sueldo y qué día te depositan, y como de ahí se pagarán ellos primero, entonces, te prestan. En general, no necesitas más de 10 minutos para sacar este préstamo. Es como tu sueldo por adelantado. El problema es que la diferencia de las tasas de interés entre un banco y otro son enormes. En serio.
Miren este comparativo de Condusef: La diferencia por un crédito de 10 mil pesos a pagar en 12 meses es de una tasa -la más baja- de 20% versus la más alta de 45%. Y si hablamos de los personales entonces puedes llegar a pagar una tasa de interés de 102%.
Para llegar a este comparativo me tardé cuatro minutos en internet. Por no invertir este tiempo tú podrías pagar por un préstamo de 10 mil pesos, lo doble. ¿Te sigue dando flojera averiguar sobre el dinero que vas a pedir prestado?
Les dejo otro ejemplo con tarjetas de crédito: Si tienes una básica, puedes pagar entre 32% y 53% de intereses; si tienes una clásica puedes pagar entre el 15% y el 71% por no ser totalero. Una vez más, me tardé tres minutos en sacar esta información.
¿No crees que sea buena idea comparar el plástico que tienes con el de otras instituciones para ver si no te está saliendo cada tu flojera?
Espero sus comentarios en la zona de opiniones y sigamos la conversación en Twitter en @vivircomoreina.

Imprimir
RSS
Compartir
Regina Reyes-Heroles C. ahorraba la mitad de todos sus ‘domingos’ sin saber para qué, hasta que descubrió los libros y los zapatos.
Cuanta razón! La flojera es la madre de todos los deudores crónicos.
Entre que confunden bondad con facilidad , y luego que los convencen no necesitan matemáticas para llevar control de su dinero , ya tenemos a un gran grupo de consumidores siendo empleados bancarios: trabajan y trabajan sólo para pagarle al banco.
El invertir tiempo a entender los créditos y a planear un presupuesto de egresos vs ingresos es la combinación perfecta para disfrutar del dinero. De lo contrario, trabajas para pagar las deudas, no ahorras, invertir se convierte en un sueño, dependes de un trabajo y cuando no lo tienes, vendes lo que tienes, pides prestado, etc.
Saludos Regina, buen artículo. Estamos pendientes para temas del SIC.
Isela,
Tienes razón, hay muchos ¡trabajadores bancarios! Es un gran término para todos los que trabajan miles de horas solo para poder pagar las deudas que adquirieron sin hacer un análisis previo de lo que podían o no podían pagar y de lo que les convenía.
Gracias por tu comentario, abrazo,
El “coco” de todos los mexicanos la “flojeritis aguda”
Totalmente de acuerdo con el artículo, incluso en los estados de cuenta de la tarjetas de crédito se informa periódicamente el comparativo de tasas de interés entre tarjetas del mismo tipo, esto por requerimiento de la CONDUSEF, como consumidores nos podemos llevar grandes sorpresas… Y no olvidemos los engañosos “meses sin intereses”!!! Grandísima trampa de los bancos…