La vida es una tómbola. Uno puede planear lo que sea y de todas maneras ser sorprendido.

¿Entonces de qué sirve tener un plan, establecer metas y presupuestar?

Esta crisis, una sorpresa financiera para todos, pegó más duro a quien no sabía a dónde se le iba su dinero y no sabía por dónde recortar gastos, a quien no tenía preocupación alguna sobre deudas y pagos mínimos en su tarjeta, y al que se enfermó y no había previsto un seguro de gastos médicos mayores.

Según un estudio de la Financial Planning Association, 88% de las personas que cuentan con un plan financiero sienten que saben hacia dónde van. El estudio también dice que las personas que cuentan con un asesor financiero dicen estar más confiados de que sus metas financieras están seguras.

La planeación financiera ayuda a que hasta en los peores momentos puedas enfrentar (sí, con dificultad) las eventualidades.

Mauricio Medina de Planifik, quien impulsa la planeación financiera, dice que una forma de empezar, y como él a veces ayuda a sus clientes, es por medio de la creación de un fondo de emergencia. Este monto, dice, es el primer paso para después ser inversionista. Juntar tres meses de gastos (lo recomendado para un fondo de emergencia) te ayuda a la disciplina del ahorro. Ya que logras este monto das el siguiente paso a no sólo tener un fondo de emergencia, sino un ahorro y eventualmente ser inversionista con un plan financiero a corto, mediano y largo plazo.

Hay que dar el primer paso, establecer la primera meta y de ahí aprovechar el vuelo para seguir por el camino de la planeación.

Herramientas que les pueden servir:
-Cómo hacer un presupuesto.
-Un taller a distancia sobre el ahorro.
-Tips para enfrentar lo inesperado.
-Y esta calculadora para llegar a las metas. Aunque no es específicamente para el fondo de emergencia, si colocas el monto que necesitas para tu fondo de emergencia y cuánto puedes juntar a la semana, te calculará cuántas semanas te puedes tardar para llegar a juntar tu el monto deseado.


Si la frase ‘Tenemos que hablar’ causa escalofríos en las parejas, si se suma la parte del dinero es peor.

Hace unas semanas escribí sobre las preguntas que una pareja debe hacerse antes de firmar el acta de matrimonio.

Hoy quiero plantear cómo mantener sana la relación financiera y de pareja, después de la boda.

Hablen, hablen, hablen. Eso dicen todos. Pero, honestamente, hay veces que uno no quiere que las pláticas de dinero enmarquen sus actividades diarias.

Tampoco hay que dejar que la vida pase y olvidarse de hablar de dinero. Un ejemplo: llega el fin de año, se planea la cena con regalos y un viaje. Esto suena bien, e implica gastos. Los dos trabajan y saben que recibirán aguinaldo. Uno quiere gastarlo en los regalos y el viaje, y el otro quiere ahorrar por si de casualidad pasa algo imprevisto el próximo año. Es noviembre y ninguno ha dicho al otro qué quiere hacer con el aguinaldo o cómo planea enfrentar los gastos de la temporada. Llega el aguinaldo y las tarjetas están al máximo por los gastos del viaje y regalos y a la hora que hay que pagar, empieza la pelea.

Y asumo, en este ejemplo, que es una pareja organizada y no tenían deudas previas… Es un ejemplo algo simple, porque qué tal que lo que pasa es que uno de los padres de tu pareja se enferma, no tiene seguro, llega a vivir a tu casa y al mismo tiempo uno de tus hijos entra a la universidad.

¿Cómo hablas de eso sin lastimar a tu pareja? ¿Qué es más importante, el familiar o la educación de los hijos? Hablar de dinero no es sólo decirle cuánto ganas y qué quieres comprar, es hacer un plan de vida.

Si los dos saben qué quieren y se plantean estos escenarios negativos (también hablen de los positivos, como qué harán con el dinero del negocio que los dos emprendan y después vendan a Slim) podrán enfrentar juntos casi todo lo que se les presente. O por lo menos, tendrán herramientas para protegerse y no terminar por romper su presupuesto en conjunto y dividiendo los cubiertos.

Les dejo unos escenarios para comentar y prever. Hay que analizar la realidad de cada quién y entender sus metas para también plantear sus propios escenarios.

  1. No hay dinero como antes: esto puede pasar si uno pierde el empleo, o debe ayudar financieramente a algún familiar. Este cambio puede ser complejo, hay que hablar de qué hacer o cómo enfrentar circunstancias en las que se va a reducir tu capacidad de gasto. Establecer prioridades, qué es más importante, y, si se planea con anticipación se puede prever. Como no sabes si vas a tener que ayudar a alguno de tus familiares mayores mientras tu hijo está en la universidad, entonces desde ahora empieza a pagar la educación de tu hijo. Si hablan de esto será más fácil enfrentar líos en 20 años.
  2. Culpable de todo eres tú: siempre hay uno en la pareja que es mejor en el tema de las finanzas familiares, que conoce sobre inversiones y que organiza el presupuesto. Esto es normal, pero, si la información de SU patrimonio no es del dominio de los dos el día que SUS inversiones en Bolsa pierden el 40% (como pasó el año pasado) la culpa cae en una persona. ¿Por qué yo no sabía que ya no puedo gastar igual que antes? Tomen las decisiones juntos, y esto nos regresa al punto anterior, si tienen prioridades y metas, los dos deberán saber dónde está el dinero para cada una de estas metas y la culpa (que por cierto, no es culpa, son circunstancias económicas) no será sólo de uno.
  3. Sólo hablas de dinero: tampoco hay que caer en el extremo. Si cada vez que van a pegar la oreja a la almohada le recuerdas a tu espos@ que falta dinero para cubrir la deuda, o que ya sabes qué vas a hacer con el fondo de ahorro, o que la Bolsa cayó y no sabes cuánto pueden haber perdido, van a dormir con gastritis. Hay que buscar los espacios propicios. Karla Bayly dice que habla con su esposo de dinero casi una vez al mes por las noches mientras cenan y toman vino. Quizá esto no le funcione a todos, pero es un ejemplo de cómo se puede ser financieramente sano, hablar de dinero y no pelearse porque uno de los dos dice algo sobre los billetes que tienen o no tienen después de cada cuatro enunciados pronunciados. Si encuentran cuándo, cómo y dónde revisar sus planes, metas y presupuestos, ahorrarán unas cuantas peleas y estarán organizados para enfrentar cualquier cosa.

¿Qué otro escenario se les ocurre que hay que prever?


Hay que hacer esfuerzos para navegar la crisis financiera sin perder el estilo o pasarla mal.

Sólo se vive una vez.

Hay que seguir ahorrando lo que se pueda. Y tratar de no tocar el fondo de inversión. Además, no hay que olvidarse de los seguros y tener las pólizas al día. En cuanto al crédito, si se puede ser totalero, mejor. De hecho, ¿sabían que sólo 28.3% de los mexicanos con tarjeta de crédito son totaleros? El resto, 71.7% pagan deuda revolvente, es decir, no pagan todo o pagan sólo el mínimo.

De qué otra forma navegar la crisis: nivelar el nivel de endeudamiento. Ni modo, hay veces en las que ser un poco histérica con el dinero vale la pena. Además, para estar preparados para eventualidades hay que tener un fondo de emergencia. Todo esto estresa.

En el trabajo, al leer el periódico, al ver las noticias de la noche, al caminar por la calle, estamos rodeados de crisis financiera. Y eso, estresa más.

Pero no hay que perder el balance y dejar de disfrutar de días fríos y soleados, dejar de sonreír y pasarla bien.

Hay que buscar la forma de bajar los niveles de estrés. Hay quien busca cómo ir a darse un masaje o un facial de vez en cuando, otros prefieren pagar una mensualidad en el gimnasio para sacar las contracturas musculares en las clases de yoga. Quizá lo que hay que aceptar es que el bienestar y la salud son inversiones. Así como se acude al médico, hay que hacer ejercicio o limpiarse los poros. Estar bien físicamente ayuda a que se trabaje más y eso resulta en más dinero y más posibilidades de buscar bienestar.

Por lo tanto, hay que poner esta categoría en el presupuesto. ¿Cuánto dinero dedicarle a lo que para muchos es banalidad? No lo sé. Esa es decisión personal, pero si la única forma de mantener tu histeria bajo control es corriendo cinco kilómetros cada tres días, es posible que valga la pena la mensualidad del gimnasio.

Hay que buscar la forma de que esto no rasguñe mucho tu presupuesto. Aunque sea una inversión estar sano, sentirse bien, que no te duela el cuello o subas de peso por estar sin moverte 14 horas en la oficina, tampoco puede esto convertirse en el pretexto para no ahorrar o sobre-endeudarte.

Unas ideas: Si vas al gimnasio al medio día (la hora de la comida en la oficina) obtienes descuentos en las mensualidades. Nadar puede ser otra opción, y hay sitios donde la mensualidad no llega a los 1,000 pesos, como el Deportivo Hacienda en el DF o la Escuela de Natación de Guadalajara.

En cuanto a los masajes, también hay que buscar gangas. En el Hotel Marquís Reforma el primer sábado de cada mes le llaman el ‘Day Spa’ que incluye un masaje de 25 minutos, el desayuno y uso de las instalaciones por hasta tres horas, incluye el estacionamiento, por 610 pesos.

En el spa del Hotel W tienen descuentos en algunos paquetes por ir entre semana entre las 12pm y las 5pm. Una cosa muy similar a lo del gimnasio.

Y si no quieres gastar casi nada, hay parques para ir a correr, sólo invierte en los tennis. Camina por lo menos 45 minutos al día. Ríe. Compra una revista de ejercicio y sigue las rutinas. Saca el DVD de clases de salsa que regalan en el cereal que compraste y pónlo, el ejercicio y te va a ayudar.

El bienestar se busca, se procura igual que el ahorro o la acumulación de bienes para formar un patrimonio. A veces, todo está en tomar la decisión y ser constantes.


‘La felicidad existe. Hay que saber dónde encontrarla’ es la frase ancla de una tienda departamental. Y al leerla me dieron ganas de adquirir algo que me hiciera feliz o que pudiera obsequiarle a alguien para que fuera feliz.

Me contuve gracias a que tengo en la mente el número clave de mi presupuesto: los pesos y centavos que sí tengo para gastar de hoy a enero -para todos los regalos de las fiestas.

Estamos a unas semanas de las compras maratónicas para los regalos que muchos dan en estas épocas. Los supermercados ya sacaron las esferas, los renos de peluche y las lucesitas de decoración, y es que es cierto, si se quiere planear y no sobregirar la tarjeta, hay quienes desde ahora hacen las compras para encontrar las mejores opciones.

El extremo frugal sería decir: ‘no compres nada, hay crisis, mejor construye, cose, borda o dibuja y recorta todos los regalos que vas a dar’.
El otro extremo sería: ‘no importa, esta es la época del año para regalar, da lo que se te antoje’.
Me parece que el justo medio es buscar balance.

Hacer los regalos implica una inversión de tiempo y no todos pueden hacerlo a finales de año. Comprar todo a última hora casi garantiza que en enero y febrero odies a tus tarjetas de crédito y sus intereses eternos por pagar los montos mínimos. Para lograr el balance hay que hacer un presupuesto de regalos y gastos para las fiestas. Y comparar las opciones.

Si han hecho caso a los consejos de finanzas personales, tienen dentro de su presupuesto anual un monto para los regalos que se deben dar en estas épocas. Con ese monto en mente hay que hacer la lista de a quiénes vas a regalar algo: la rifa de la oficina, la rifa de los amigos, la rifa familiar, el de la pareja y los hijos. Junto al nombre anota el monto estipulado.

No estoy revelando ningún secreto, sólo compartiendo este sentido común que se nos puede olvidar.

La rifa de la oficina no pueden cambiarla, deberán comprar algo. Pero si se acostumbra darle un regalo extra al jefe, quizá puedan darle unas galletas hechas en casa o una bufanda (si sabes tejer). Si la repostería es algo que puedes lograr, entonces saca las recetas que te salen bien a ti o a alguien cercano para que te ayude. Es una muy buena actividad para convivir con un miembro de la familia y hasta reducir estrés al olvidarte -toda una tarde- de lo que pasa en el mundo.

Estas galletas o servilletas (si sabes coser) las puedes también regalar a los amigos y familiares.

Los regalos que sí se deben comprar:
-La regla de oro: No te pases de los montos determinados.
-Busca los días que hay descuento para hacer las compras.
-Ve adquiriendo algunos desde ahora para repartir el pago de la tarjeta en dos o hasta tres meses. Las tarjetas son un gran medio de pago si sabes utilizarlas y organizarte (recuerda tus fechas de corte y pago en cada plástico).
-No hagas compras de última hora, porque entonces no tendrás tiempo de pensar y buscar la mejor opción. No hay nada como un regalo pensado, y esto no quiere decir caro, por ejemplo, una nochebuena en una maceta sale más barata si te das el tiempo de ir a Xochimilco por ella. Este año no he ido, el pasado estaban a 40 pesos. Este puede ser un buen regalo para alguien que le gusta tener macetas en la casa.
-Compara precios. No tienes que estar en el centro comercial, lo puedes hacer en Internet y ahorrar tiempo.


El tema del dinero en la pareja no es fácil. Hace un tiempo publiqué en el blog comentarios de lectoras que compartían cómo escondían y hasta ‘tomaban’ dinero de sus parejas para tener un guardadito, incluso algunas que tienen cuentas secretas de sus esposos.

Tengo un amigo que se casó sin nunca preguntar a la novia cómo manejaba sus tarjetas, cuánto dinero tenía ahorrado o cuánto debía. Un día vio el estado de cuenta de su esposa, quien llevaba años pagando el mínimo de su tarjeta, sin parar de consumir. Una deuda de miedo.

Pero esto no es sólo un problema femenino.

También conozco a algunas mujeres que si esconden dinero de sus esposos es porque si no lo hacen, ellos se lo gastan todo, el que traen en su cartera o el que encuentran en la bolsa de su pareja.

Hace unos días volví a ver la película de ‘Crueldad Intolerable’ de Joel Coen, esta película de puros divorcios en los que la idea es quedarse con el dinero de la pareja. Y, claro, la discusión sobre los famosos acuerdos prenupciales.

Cada quién puede tener el sentimiento que desee ante los acuerdos prenupciales, pero por favor, no se nieguen a hablar en serio de dinero antes de casarse. Por lo menos para saber dónde están parados y qué planes quieren establecer para su nueva vida juntos.

Preguntas básicas:

  1. ¿Tienes deudas? – Esto es importante para poder establecer una estrategia en conjunto para pagarlas.
  2. ¿Tienes la disciplina del ahorro? – Esto es importante, el que tenga más la disciplina deberá ayudar al otro a darle importancia al ahorro.
  3. ¿Cómo quieres que manejemos los gastos de la casa? – Cada pareja se maneja diferente, hay que encontrar la forma que les quede bien a ustedes dos, sin que ninguno se sienta incómodo.
  4. ¿Cuánto podemos aportar cada uno? – Si ambos trabajan, según su sueldo, pueden establecer un porcentaje para los gastos que van a tener los dos.
  5. ¿Queremos cuentas en conjunto o separadas? – Esto también es de gustos y tradiciones, según lo que cada uno haya visto en su casa. Lo natural para ti, puede ser muy complejo para tu pareja.
  6. ¿Queremos ahorrar juntos o separados? – Esto dependerá de si ustedes solos ya tienen cuentas de ahorro o inversiones, de si quieren empezar uno para los dos, o si quieren mantener cada quien sus cuentas y una en común.
  7. ¿Qué planes tenemos a corto, mediano y largo plazo que implican un esfuerzo económico fuerte? – Hagan un pequeño mapa que qué quieren y para cuándo: casa, auto, renta, viajes, seguros. Así los dos saben hacia dónde van.
  8. ¿Tienes seguros?, ¿de qué y cuáles? – Esto es muy importante. Además de saber qué tipo de seguros tiene tu pareja, debes saber dónde están los papeles para cualquier incidente.
  9. ¿Sabes hacer un presupuesto? – Si no, hagan uno juntos. Enséñense lo que saben hacer y cómo lo hacen. Descarguen este presupuesto.
  10. ¿Cuántas veces vamos a sentarnos a revisar nuestros gastos, cuentas y presupuestos para saber si vamos por buen camino? – No porque hablen una vez antes de casarse ya es suficiente. Hay que hablar de esto todo el tiempo.

En cuanto a las cantidades de deuda, ahorro o inversiones que cada uno tiene, si no las quieren revelar, está en ustedes. Además, recuerden que el tema del dinero, psicológicamente, está relacionado con el poder, así que es difícil sentarse y ser honestos a la primera de cambio. Quizá tengan que hablar de esto no una, sino varias veces.

¿Tienen tips de cómo hablar de dinero en pareja?


La recuperación de la crisis no está tan cercana como muchos quieren creer. La falta de efectivo se ha sentido y poco a poco se ha bajado el consumo.

De aquí la importancia de saber manejar el dinero.

No se trata de darle más importancia de la tiene, sólo de crear la consciencia de que los billetes ayudan a que los baches no sean tan complicados de enfrentar.

El secreto está en la organización y la buena administración, en otras palabras, en nuestra cultura financiera.

Como es lunes y empieza la semana les dejo unos tips. En lo personal dos lunes al mes reviso gastos y presupuestos, de esta forma, para el fin de la quincena tengo la impresión de que veré resultados (unos pesos de más). Estas recomendaciones tampoco son lineamientos para un tratamiento de desintoxicación, no se trata de sufrir, sólo empezar a tomar las riendas de lo que se tiene, se debe y encontrar los mecanismos para que el dinero no cause dolor.

  1. Entérate en qué gastas y qué debes: Hay que hacer una lista de todos los compromisos financieros que se tienen, desde la renta y los gastos fijos del mes, hasta ese horno tostador comprado a 12 meses sin intereses hace un par de semanas. No olvides la deuda que tienes con el cuñado que te prestó dinero para las citas del pediatra de los hijos el mes pasado.
  2. Establece prioridades: Hay que saber qué es más importante. En una hoja dividida en dos de un lado pon ‘Urgentes’ y del otro ‘Lo que quiero’. En la primera categoría enumeras, según la importancia y urgencia de pago, cosas como renta, seguros médicos y pagos a préstamos (incluyendo tarjetas de crédito). Todo lo que sea más urgente de solventar que, por poner un ejemplo, una ida al cine. En la otra categoría llamada ‘Lo que quiero’ enumeras todas las actividades que quieres hacer o los gustos que te das normalmente.
  3. Marca las metas: En la lista de prioridades ‘Urgentes’, probablemente primero estén los gastos que necesitas para vivir y después las deudas. Para pagar las deudas debes hacer algunos cálculos, pero primero junto a cada compromiso pon la fecha en la que se debe pagar (por ejemplo la fecha de pago de las tarjetas o préstamos). Después busca formas de recortar gastos en tu presupuesto, (que espero tengas, si no, descarga uno aquí y llénalo) y entonces pones una segunda fecha, esa en la que crees que podrás pagar. Sólo tú puedes hacer este análisis. Cuenta, suma o resta y pronto tendrás un calendario de pagos.
  4. Esconde un tiempo las tarjetas de crédito: intenta utilizar estos métodos de pago sólo para emergencias. Según una encuesta de la Secretaría de Hacienda, de las personas que tienen una tarjeta de crédito, 56 de cada 100 la utilizan para pagar necesidades en el hogar y 48% se han retrasado en el pago del plástico por lo menos una vez. Si las deudas en la tarjeta cada vez son más difíciles de enfrentar, tu nivel de endeudamiento es muy alto, hay que pagar y dejar de usarlas para bajarlo. Es importante no olvidar que lo que se debe en los plásticos mes con mes será mayor, así que esto es equivalente a comprometer tus ingresos futuros.

Por ahora les dejo estos cuatro. El siguiente post les comparto otras recomendaciones. Si ustedes tienen unas para compartir, por favor, no dejen de mandarlas.


Sólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
De esos que sí tienen inversiones el 51% prefiere el pagaré bancario,  la segunda preferencia son las sociedades de inversión.
Y el último dato: al preguntar por qué invierten la respuesta favorita fue “estar protegido” y la seguna favorita fue “iniciar un negocio”.
Me enteré de esto mientras entrevistaba a un caso para un artículo en la próxima edición de Dinero Inteligente, quien me contaba que perdió –durante la crisis- un 40% de su portafolio en renta variable, y que todavía no ha terminado de recuperarse.
Me contó que cuendo vio la pérdida se dijo: “No sé por qué invertí en esto, mejor hubiera comprado un departamento chiquito y lo hubiera rentado”.
Ella es una de las tres personas en cada cien mexicanos que invierten. Y se enfrentó a la realidad de la renta variable. El problema es que hasta que no vio que perdía su dinero nunca se había preguntado o había sido MUY clara con su asesor de para qué quería ese dinero y para cuándo.
Aprendió la lección: se ha convertido ahora en la mujer más informada en cuanto a fondos de inversión y fondos de renta variable. Diario revisa a cuánto está el IPC, llama a su asesor cuando quiere comprar más en renta variable y en relativamente pocas semanas calcula que tendrá todo el dinero perdido en su portafolio.
El siguiente paso, es que ahora sí se siente a pensar para qué quiere ese dinero y cuándo lo va a necesitar. Después llamará a su asesor y le expliquará a él y confiará en que este personaje le haga caso. (Sí ya todos hemos escuchado de los asesores que no hacen caso).
“Me volví proactiva, porque nadie va a cuidar mejor mi dinero que yo”, me dijo, sobre todo ahora que ha habido oportunidades.
Y tiene toda la razón. Por eso estar informados es el primer paso. Tomar la decisión de qué hacer con el dinero y cuál es tu mejor opción, debe ser una decisión informada, así que, haz la tarea.
Quizá hay que empezar por entender que sí ha una diferencia entre ahorrar e invertir. Según la Condusef el ahorro es ‘la cantidad del ingreso que no se destina al gasto cotidiano con el propósito de guardarlo y utilizarlo en el futuro’. Mientras tanto, una inversión es ‘la canalización de recursos a actividades productivas, como las inversiones en valores, con el propósito de incrementar, en un plazo determinado, nuestro patrimonio en un porcentaje no menor a la inflación’.
Más datos en Todo sobre el ahorro, en la página de la Condusef, trae un glosario de términos muy útiles. http://portalif.condusef.gob.mx/condusefahorro/p02.php#
Y una calculadora para saber cuánto puedes ganar. http://portalif.condusef.gob.mx/condusefahorro/datos.phpSólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Sólo tres de cada 100 mexicanos cuentan con una inversión, según datos de la Encuesta Nacional en Vivienda de Usos de Servicios Financieros elaborada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esos que sí tienen inversiones el 51% prefiere el pagaré bancario,  la segunda preferencia son las sociedades de inversión.

Y el último dato: al preguntar por qué invierten la respuesta favorita fue “estar protegido” y la segunda favorita fue “iniciar un negocio”.

Me enteré de esto mientras entrevistaba a un caso para un artículo en la próxima edición de Dinero Inteligente. Ella me contaba que perdió –durante la crisis- un 40% de su portafolio en renta variable, y que todavía no ha terminado de recuperarse.

Me contó que cuando vio la pérdida se dijo: “No sé por qué invertí en esto, mejor hubiera comprado un departamento chiquito y lo hubiera rentado”.

Ella es una de las tres personas -en cada cien mexicanos- que invierten. Y se enfrentó a la realidad de la renta variable. El problema es que hasta que no vio que perdía su dinero nunca se había preguntado o había sido MUY clara con su asesor de para qué quería ese dinero y para cuándo.

Aprendió la lección: se ha convertido ahora en la mujer más informada en cuanto a fondos de inversión y fondos de renta variable. Diario revisa a cuánto está el IPC, llama a su asesor cuando quiere comprar más en renta variable y en relativamente pocas semanas calcula que tendrá todo el dinero perdido, de regreso en su portafolio.

El siguiente paso, es que ahora sí piense para qué quiere ese dinero y cuándo lo va a necesitar. Después llamará a su asesor y le expliquará a él. Finalmente, confiará en que este personaje le haga caso. (Sí ya todos hemos escuchado de los asesores que no hacen caso).

“Me volví proactiva, porque nadie va a cuidar mejor mi dinero que yo”, me dijo, sobre todo ahora que ha habido oportunidades.

Y tiene toda la razón. Por eso estar informados es el primer paso. Tomar la decisión de qué hacer con el dinero y cuál es tu mejor opción, debe ser una decisión informada, así que, haz la tarea.

Quizá hay que empezar por entender que sí hay una diferencia entre ahorrar e invertir. Según la Condusef el ahorro es ‘la cantidad del ingreso que no se destina al gasto cotidiano con el propósito de guardarlo y utilizarlo en el futuro’. Mientras tanto, una inversión es ‘la canalización de recursos a actividades productivas, como las inversiones en valores, con el propósito de incrementar, en un plazo determinado, nuestro patrimonio en un porcentaje no menor a la inflación’.

Si se espera un rendimiento, hay que recordar que a mayor rendimiento, mayor riesgo.

Más datos en Todo sobre el ahorro, en la página de la Condusef, trae un glosario de términos muy útiles.

Y una calculadora para saber cuánto puedes ganar.


Hay que invertir en las niñas para incrementar la riqueza, dice un estudio de Plan Internacional Australia, y respaldado por el Banco Mundial, llamado “Porque soy una niña”.

Resulta que hay evidencia de que la poca inversión en las niñas está directamente ligada a un menor crecimiento económico.

Según el estudio, las jóvenes son las primeras en perder su trabajo o la posibilidad de seguir con su educación cuando hay crisis económicas. Las niñas, cuando el ingreso es muy corto, se quedan en casa para hacer el trabajo doméstico. Y claro, si sólo alcanza para una colegiatura, pues hay muchas familias que prefieren que sea la hija quien deje de atender a clases mientras que los hijos varones siguen su educación. O si la madre debe trabajar, la hija sale de la escuela para mantener la casa, mientras los hijos siguen trabajando o en la escuela. Esto sólo muestra que en muchas culturas en el mundo todavía se considera a los hombres más importantes y más productivos que las mujeres.

Sin embargo, investigaciones del Banco Mundial muestran que el crecimiento económico es impulsado por el número de niñas que logran completar la secundaria y, por lo tanto, pueden tener mayores ingresos. Además, dice el estudio, las mujeres que pueden atender a la escuela y ser educadas reinvierten hasta el 90% de su salario en la familia. Mientras que los hombres sólo invierten entre 30 y 40% de sus ingresos en la familia y los hijos.

Otro dato interesante del estudio: Si en la India, el radio de mujeres que trabajan incrementara sólo 10%, el PIB del país incrementaría 8%.

El estudio también dice que un año extra en la escuela puede incrementar el ingreso de una joven hasta por un 20%.

Con esto no trato de decir que ahora hay que permitir que las niñas sigan en la escuela y dejar de educar a los niños varones. Creo que todo está en el balance y en entender que la educación no debe depender del género. No podemos permitir que se descarte a las niñas o las adolescentes como seres que pueden tener un papel importante en el desarrollo económico de un país, o una familia.

En fin, el estudio está interesante, hay que revisarlo.


Foto: Especial

La recuperación se asoma. Personas en bienes raíces ya vendieron algo después de meses de sequía, los que perdieron en sus inversiones en la bolsa ya sintieron la mejora (recuerden que la renta variable siempre se adelanta a otros indicadores), y –según una encuesta del Wall Street Journal- 57% de los economistas encuestados cree que la recesión ya terminó.

Esto no quiere decir que de la noche a la mañana se deje de sentir la crisis. Sólo que las señales se acercan y hay que prepararse.

Ya he dicho que tener un plan es de las estrategias más importantes para estar cubierto, porque si sabes a dónde quieres llegar, no es tan fácil desviarte. Dentro de este plan hay que tener un presupuesto a corto, mediano y largo plazo. Y dentro del presupuesto hay que tener un monto dedicado al ahorro. Aquí entran las inversiones.

Y hablar de inversiones no es sólo en mercados o bonos y materias primas. Una inversión también es en bienes raíces, arte (aunque este tema tiene sus aristas, lean lo que dice un experto al respecto), centenarios, dólares, negocios, o lo que se les ocurra que ofrezca una plusvalía o rendimiento.

Uno de los principios fundamentales de la inversión, pero fácil de olvidar es: DIVERSIFICAR.

Sólo diversificando se protegen las inversiones de un revés económico. Entonces, si uno tiene un portafolio diversificado, otro ahorro en dólares, y un negocio propio, es menos probable que en todo le vaya mal al mismo tiempo. En comparación con alguien que sólo tiene sus ahorros en dólares. Entonces, si vas a invertir, lo primero es pensar en la diversificación.

Y no hay que desanimarse cuando se escucha la palabra inversión, ya lo dice Ramit Sethi, en su libro I will teach you how to be rich, invertir no es para los ricos, sino para quien quiere manejar sus finanzas y está de acuerdo en hacerlo con disciplina. Por ejemplo: En México, con un peso ahorrado puedes invertir en los instrumentos que ofrece tu Afore. Aquí un artículo que les puede servir. Invertir se puede con una ahorro pequeño, la idea es crecer ese ahorro poco a poco y diversificar para bajar el riesgo.

Otras dos cosas en qué pensar, además de la diversificación:

1) Saber para cuándo vas a necesitar el dinero que vas a invertir. No se vale poner el dinero que necesitas en un año en la bolsa, por ejemplo. Ese instrumento es de largo plazo.
2) No olvides el riesgo. Toda inversión lo tiene. Pregunta, infórmate y analiza. Si sabes cuánto puedes perder, tomarás una decisión más informada.

Les dejo otras lecturas que les pueden ayudar en la decisión de invertir, en cómo buscar una estrategia y casos de éxito que muestran que no es necesario ser millonario para lograr un ahorro que permita hacer crecer el dinero con el tiempo.

Si tienes 5,000 pesos
Si quieres invertir en bienes raíces
Cómo lograrlo, un caso de éxito
La opción de la bolsa


La bolsa llegó a los 29,000 puntos. El peso a 13.45. De estos indicadores económicos es muy fácil hablar. Pero de cómo manejamos el dinero en casa, de eso, no hablamos con tanta facilidad.

Preguntar a los conocidos si tienen un presupuesto, o seguros de vida y cómo le hacen para organizar sus finanzas familiares, incluyendo el gasto en el supermercado a la semana, puede resultar en una una cara larga de ‘¿y a ti qué te importa?’

Como dice Adina Chelminsky, el que habla de finanzas personales (las suyas y las del vecino) ya cometió errores con las propias, conoce su lado oscuro y lo ha logrado enmendar o controlar.

Todos, o muchos, hemos pagado más de una vez intereses tan altos en la tarjeta de crédito que el objeto adquirido terminó costando lo doble. Comprado cosas que no eran necesarias, sólo deseadas, con el dinero con el que se debía pagar la mensualidad de un crédito.

Pero, también los que han empezado con su presupuesto, saben que son más ordenados y el dinero alcanza para más. Y como dice Karla Bayly, el que sabe a dónde quiere llegar, tiene una meta, mantiene más control sobre sus finanzas.

En la nueva revista Dinero Inteligente, que ya podrán leer la semana que viene, hay un artículo sobre cómo organizar las finanzas para estar tranquilo siempre. Y el primer paso es: ‘Define el rumbo’.

¿Qué quieres tener en 3 meses, en 3 años y cuando tengas 65? Primero hay que imaginar. Después, ser honesto y ver lo que tienes hoy para empezar a planear cómo le vas a hacer para llegar a la meta. Y son tres metas: la de corto, mediano y largo plazo.

Es como quien quiere correr un maratón. Una persona hoy no puede decidir que quiere correr el de la Ciudad de México, este 27 de septiembre, si nunca ha podido correr 15 kilómetros. Quien lo va a correr ya se puso en forma y ha entrenado para que su cuerpo aguante 42 kilómetros.

Lo mismo con el plan de vida, si uno quiere tener una casa propia en cinco años, empezará a ahorrar para el enganche, después buscará qué crédito hipotecario le conviene para que las mensualidades no se conviertan en una pesadilla y, también deberá tomar en cuenta si mientras pagua esa hipoteca, tendrá la capacidad financiera para solventar la colegiatura de su hijo. Sabe con qué cuenta y qué quiere, así que la siguiente temporada de rebajas no será el primero en llegar al centro comercial, porque tiene una meta: su casa propia.

Si ya cometiste errores, no importa, se pueden solucionar, sólo busca las herramientas que te ayudan a lograrlo y siéntate a hacer tu plan de vida. Después, podrás contestar sin mucho lío a las preguntas imprudentes sobre tus finanzas.

¿Ya tienes un plan?

Para empezar a hacer un plan y establecer metas, les dejo algunos links que pueden servir mucho:

Plan with Voyant, está en inglés, pero tiene todo lo necesario para hacer un plan…

Las calculadoras de la sección de finanzas personales de CNNExpansión, desde el presupuesto, hasta cuánto te tardarás en pagar tu tarjeta…

Y una calculadora de Doktor Dinero para poder conseguir lo que quieres…



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