Un pesado luto abruma a Israel. Asaf, Ramón, hijo del astronauta Ílán Ramón que pereció junto con su equipo en la aventura del Columbia, se precipitó con su avión en la zona oriental del país. Asaf cursó con notable éxito el curso de aviadores impartido por las fuerzas militares, y comenzó su periodo activo de entrenamiento. Siguió las huellas de su padre, también aviador que participó en la operación que culminó con la destrucción de las instalaciones nucleares en Irak, en 1981.
La noticia abrumó a todos los sectores de la sociedad. El Presidente Shimon Peres estuvo presente en la ceremonia de su graduación, y lo abrazó feliz por haber seguido fielmente las huellas de su padre. Ahora lamenta la muerte de ” un hijo soñador que tuvo un padre enamorado de los cielos “.
Este evento luctuoso suscita reflexiones dispares en la opinión pública. Dolor de un lado, y, del otro, una afiebrada expectativa en favor de la paz regional, de suerte que víctimas de esta índole no se repitan.
El padre, Ilán Ramón, fue escogido por la NASA para tripular las naves espaciales. Murió en una de las expediciones. Y su viuda es ahora una madre de un hijo despedazado también en un accidente. Doble tragedia. El Presidente egipcio Mobarak, cuyo nieto aviador también murió en un accidente, envío sentidas condolencias a la familia. Hasta cuando?! Es la pregunta que hoy ensombrece a la sociedad israelí.


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