Las repetidas declaraciones del Presidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva en favor de la solidaridad regional y el incremento del comercio mutuo – declaraciones que  rozan un pálido populismo- transparentan un ángulo de su política. Pero el otro, apenas confesado, es la defensa celosa de las fronteras de su país, que alcanzan los 17 mil kilómetros cercadas por nueve países de la región.

  Es indudable que Brasil se considera desde hace varias décadas – los inversionistas del mundo global lo saludan como “economía emergente ” y prometedora- país líder en América Latina y ya deja atrás a México y Argentina, al menos términos globales. Una visión optimista que puede despertar amenazadoras ambiciones dentro y fuera de la nación. Así las cosas, Lula ha casi doblado el presupuesto militar en los últimos años; consejeros allegados verbalizan la voluntad de incrementar los usos de la energía nuclear con múltiples propósitos; y en días recientes, las fuerzas militares y policiales han puesto en acción ocho aviones no tripulados adquiridos en Israel.

  Estos aparatos, usados ampliamente por Israel en las últimas contiendas en el Medio Oriente, permiten fotografiar y filmar -incluso de noche- durante 40 horas ininterrumpidas todo lo que ocurre en las fronteras del país, particularmente en la Amazonía, que se extiende a lo largo de 12 mil kilómetros.

  Brasil teme en particular- aunque se abstiene de cualquier confesión pública- a la FARC colombiana y a la política caprichosa del Presidente Chávez. Este último ha adquirido moderno equipo militar – submarinos inclusive- en Rusia. También los traficantes de droga pretenden invadir los mercados brasileros. Estos aparatos serán un efectivo escudo defensivo. Dentro de cinco años, Brasil podrá fabricarlos con el asesoramiento técnico de los israelíes.

  La defensa de la Amazonia y de sus vastas riquezas contempla y vigila no sólo a los países vecinos. Hay bases para conjeturar que elementos norteamericanos, europeos y rusos están interesados en los beneficios que podría extraer de esta región, si logran arrimarse a ella. Lula está resuelto a impedirlo.


  En artículo anterior aludí al fallecimiento a dos pilares de la reflexión política contemporánea: Kolakowski y Dahrendorf. Juzgo que debo añadir algo más en torno al pensador polaco cuya adolescencia conoció el infernal sitio y conquista de Barsovia por los nazis y la demorada ofensiva rusa.

  Kolakowski creyó en la temprana juventud que el comunismo era una forma laica del mensaje cristiano. Se entregó a esta causa como académico y activista. Pero el intento de rusificar a Polonia, el levantamiento en Hungría en 1956, y la invasión a Praga en 1968 le probaron que esta reflexión era ingenua en grado extremo. El comunismo soviético y sus excesos y aberraciones se asemejaron, a su juicio, a las prédicas piadosas de Jesús contrapuesta a la crueldad de la Inquisición. Tuvo el tino- y la fortuna- de poder transmutar sus creencias.

  Escapó a occidente. En Canadá, Francia y, en particular, Inglaterra encontró el sosiego para reexaminar el marxismo en celebrado obra, que  hasta hoy es lectura obligada para filósofos y politólogos. Casado con una judía y testigo del infierno que devoró al guetto de Varsovia, visitó varias veces Israel, ya sea con propósitos académicos, ya sea para retomar el contacto con el judaísmo, que en Polonia contaba antes del Holocausto casi un millón de personas. Quedaron cinco mil. Hace un par de años recibió el Premio Jerusalén por sus punzantes análisis de la vida contemporánea.

  Su mensaje postrero, si cabe sintetizarlo, es que ningún mesianismo- religioso o laicos- puede mejorar la convivencia humana. Antes al contrario, la corroe y destruye. Un sano escepticismo, no divorciado de una lúcida entrega al prójimo y a las prácticas democráticas, es la ruta a escoger. Mensaje que es válido no sólo para Europa, cuna del imperialismo paternalista y opresor. También lo es para la región latinoamericana donde la institucionalidad democrática encara las tentaciones del populismo y de ideologías salvacionistas.


  La muerte de Leszek Kolakowski y de Raf Dahrendorf estremece la memoria de todos  aquellos interesados en la reflexión política contemporánea. Pues a esta generación le es casi imposible pensar en torno a la cosa pública sin aludir a la obra de estas dos personalidades. Ambos conocieron dolidas vivencias durante la II Guerra europea y mundial, y los dos revelaron mesurado entusiasmo cuando el mundo retornó a una relativa cordura.

  Confieso que Las principales corrientes del Marxismo , que refleja tanto la agitada vida como la fina erudición de Kolakowski, fue una de mis lecturas formadoras. La agudeza de su análisis, la vivacidad crítica con que caracteriza a personajes desde Marx a Lenin, y desde Stalin a Rosa Luxemburgo, y la amplia perspectiva de sus indagaciones son astillas inocultables en la memoria. No se inclinaba a comentar sus terribles experiencias en la Polonia ocupada, y su visión del guetto de Varsovia en llamas. Adoptó el comunismo como senda preferible para su país después de la guerra, pero bien rápido descubrió sus errores y tergiversaciones. Sólo cuando emigró a Inglaterra en los sesenta, pudo resumir sus experiencias vitales.

  Dahrendorf fue un antinazi desde su adolescencia, siguiendo el ejemplo de su padre que participó en el plan de atentar contra Hitler en 1944. Los horrores que padeció en la Alemania nazi le gestaron un anhelo casi infinito, irrefrenable, de libertad.  Sus libros sobre los sistemas políticos rinden testimonio de esta convicción.

  Ambos fueron importantes para informar la fisonomía y las creencias de toda una generación que es todavía la nuestra. Sabrá la juventud apreciar lo que vivieron y lo que aportaron?


  Los medios informan cómo el matrimonio argentino Kirchner ha multiplicado por cuatro su patrimonio personal y familiar en los casi siete años de gobierno conjunto. La noticia no debe sorprender ni a los argentinos ni a los conocedores de la actuación política.

  A los primeros, pues la corrupción en el país sureño es endémica. ” Argentina crece de noche, cuando los políticos duermen “, decía un agudo observador. Y cabe añadir: ” Y empobrece de día cuando los políticos se regalan un jugoso bistec con una copa de vino, discurriendo sobre la miseria”. Un país que se asemeja  al movimiento de un helicópero que sube y baja con un hueco sentido del humor, alienta a los que ocupan altas pero pasajeras posiciones a  lucrar con ellas. Un modo de reducir este mal podría consistir en declaraciones anuales del patrimonio personal; la revelación de diferencias importantes entre un informe y otro indicaría, con la debida antelación, la posibilidad de malos manejos.

  En rigor, no sólo en Argentina la política es un rentable negocio. Lo es en casi todos los países de la región, incluso fuera de ella. Un ejemplo es el ex presidente norteamericano Bill Clinton. Las ganancias que le proporcionó la publicación de su autobiografía son razonables, al menos en los marcos capitalistas. Pero los honorarios que exige ( por encima de los cien mil dólares) para emitir un discurso con base en experiencias acumuladas en un puesto público irritan, pues sus discursos se alimentan de materiales que en rigor no le pertenecen.

   Un caso más penoso es el de Biniamín Netaniahu, Primer Ministro de Israel. Cuando abandonó por algún tiempo la política para multiplicar su patrimonio, los organizadores de sus conferencias en Estados Unidos exigían sesenta mil dólares por cada una de ellas. Con inversiones felices de estas ganancias, Netaniahu multiplicó sus ingresos incluso pagando el debido impuesto a la renta que en Israel alcanza el 50 porciento cuando se refiere a estas sumas.

   Por qué este caso es más cuestionable? Porque los temas y los contenidos de estas intervenciones retóricas se sustentan en la experiencia de no pocos ciudadanos, que han entregado sus vidas en operaciones militares mal concebidas y puestas en marcha por los políticos. La tragedia de centenares de personas alimenta  material retórico que alumbra buen dinero.

  Aparte de los informes anuales y supervisados del patrimonio de los políticos, atenuaría el abuso y la corrupción un periodismo investigador, que no se contenta con retransmitir la noticia sino que la gesta, a través de un cuidadoso y honesto estudio. Hábito y tendencia que no sólo moderarían las altas e indebidas rentas de los políticos; justificarían al periodismo impreso, hoy en visible declive debido a otros medios electrónicos, o a la difundida indiferencia.


  Las brechas y la desconfianza entre Washington y  Jerusalén se amplía. El Presidente Barak Obama, apoyado por la Comunidad europea y la Autoridad Palestina, reclama el cese inmediato de la colonización de los territorios de la Franja occidental y el desmantelamiento de las colonias que el propio gobierno israelí considerada ilegales.

  El Primer Ministro Biniamín Netaniahu ha tratado de eludir estas presiones. Sin éxito. Acusa a los consejeros inmediatos de Obama – de origen judío – Ramm y Axelrod de mal asesorar al Presidente movidos por un “auto-odio” a sus orígenes. Una acusación que es sustancialmente impugnada por la mayoría de la opinión pública israelí.

  Para suavizar las tensiones que se han gestado, las fuerzas armadas y contingentes policiales se disponen a desmantelar más de 12 colonias ilegales con sus 2000 habitantes. Se espera una resistencia tenaz por parte de ellos, como fue el caso en las 17 colonias avecindades en Gaza que fueron violentamente desocupapas por el entonces Primer Ministro Sharón, hoy en estado de coma.

  La fecha y los preparativos se mantienen en absoluto secreto. Pero como una porción importante de los ministros derechistas que componen el gabinete de Netaniahum están vinculados con los colonos- empezado por el Ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Liberman que recorre en estos días América Latina- será muy difícil impedir la filtración de esta información.

  El Gobierno israelí debe ceder a las demandas de Obama. De lo contrario, será penado económicamente y, con particular intensidad, en el abstecimiento de equipo militar.


  Expansión ha publicado un excelente y pormenorizado informe sobre el tráfico de drogas en México. Mueve 19 mil millones de dólares, más que las remesas que llegan de USA y los ingresos que dejan el turismo.  Y emplean a medio millón de personas con sueldos que superan ampliamente a los ordinarios en ocupaciones legales. Sus jefes, modalidades de acción, los productos que fabrican, y el origen de los elementos que conforman sus filas son conocidos por las autoridades. Sin embargo, casi nada ocurre. Habrá llegado la corrupción a los más altos niveles?

  El informe de Expansión descuida sin embargo aspectos y temas colaterales. Uno de ellos es el efecto inflacionario de estas subidas sumas de dinero que no tienen respaldo productivo. Un elemento estructural que distorsiona los precios en la economía mexicana. Otro es el alcance de la corrupción: no se  limita a ex militares y a ex empleados bancarios, sino a abogados que tienen como clientes a los narcotraficantes. Y en fin, la violencia ( 10 mil muertos en este sexenio) que inhibe el turismo y alienta la fuga de empresarios y de sus familias, que en principio podrían aportar al producto nacional.

  No hay duda que esta situación- que probablemente es más grave, profunda y multiforme que lo que el informe de Expansión sugiere- pone en peligro la soberanía y la viabilidad de México como nación independiente. Sus decisiones en política interna e incluso internacional podrían estar sustancialmente influídas por la penetración y las influencias de los narcotraficantes.

  De aquí dos reflexiones. Una ya consideré en escritos anteriores: la gradual descriminalización de anfetaminas y marihuana en Estados Unidos, que es el principal consumidor de las drogas. Podría comenzar por estados o regiones. Cabe suponer que el flexible régimen de Obama podría acoger esta idea ya voceada por otros  en ocasiones anteriores.

  Y la segunda que ofenderá la sensibilidad nacional pero parece un inesquivable imperativo: contratar personal de seguridad de otros países como Corea del sur, Israel, Inglaterra, Alemania, debidamente adiestrados en artes marciales y en sistemas de información, a fin de que, en unión con fuerzas nacionales confiables, combatan las redes conocidas e identificadas del narcotráfico.

  La sugerencia no es absolutamente original: ya en el pasado, políticos han contratado guardaespaldas coreanos a fin de protegerse. Concluidas  sus funciones, este personal retorna a sus países de origen sin riesgo de que se enrede en conspiraciones internas.  Tema para reflexionar y comentar.


  La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que alrededor de 130 mil casos de afectados por la gripe A se han verificado en países que cuentan con la posibilidad de llevar un registro ordenado. esto implica que en algunas naciones africanas, por ejemplo, es imposible saber el número de personas que han enfermado. Acaso una circunstancia similar es conocida en algunas regiones periféricas de América Latina.

  En cualquier caso, Inglaterra ( la esposa del ex Primer Ministro Blair es víctima de esta pandemia), Italia, Israel y otros países se disponen a aplazar el inicio de clases en septiembre-octubre por temor a una masiva manifestación de la gripe. La vacuna H1N1 estará lista sólo en diciembre, y se distribuirá selectivamente.

  Medidas especiales se están tomando en hospitales, cárceles, y cuarteles donde la enfermedad puede difundirse con facilidad. La mortalidad causada por la gripe es de momento reducida, pero sus riesgos y complicaciones son considerables. La neumonía es una de ellas.

  Cabe esperar que el estallido de esta pandemia acentúa la preocupación por la extensión y reproducción de la miseria en no pocos países, pues los bajos niveles de vida alientan el brote y la difusión de este mal. Y como no sólo los pobres pueden ser sus víctimas, también los estratos urbanos acomodados deberán concebir y aplicar medidas que defiendan a los habitantes de las ciudades.

  Claramente, las víctimas serán los pobladores de zonas agrícolas, alejadas de centros hospitalarios, secularmente descuidadas por los gobiernos. Una circunstancia más que acentuará el descalabro sistémico- no sólo financiero- que afecta a la región latinoamericana.


  Ayer muri[o, a los 92 años, el locutor celebrado de noticias de la cadena CBS. Los acontecimientos más altos del turbulento siglo XX fueron reflejados y difundidos con su voz apacible, pausada, aparentemente libre de emociones. Salvo cuando anunció el aesinato del Presidente Kennedy, cuando no pudo ocultar las lágrimas. Un evento demasiado vigoroso para todos.

  Entre 1962  y 1981, fue la voz confiable de Estados Unidos. Nació pobre en 1914; trabajó como repartidor de periódicos. En 1950 llegó a la CBS, y desde entonces se transformo en una inconmovible institución. Ningún mandatario norteamericano- y en otros lares- fue indiferente a sus noticias. Concluía sus noticias con “And that’s the way it is ” ( Así es ), con apretada serenidad o resignación.

  En tiempos en que la televisión se convirtió en el medio más difundido para comentar el acontecer diario, Cronkite fue el portavoz más franco y equilibrado. Tal vez no tendrá descendientes, a pesar de quela decadencia del periódismo escrito prolifera las oportunidades de otros medios.


  Los medios de información norteamericanos nos dicen que Venezuela está en camino de convertirse en un “narcoestado”. No existe colaboración alguna entre Washington y Caracas para reducir el tráfico de cocaína que proviene de Colombia, y desde aeropuertos venezolanos, sigue a USA. Es probable que el régimen de Chávez alienta – o hace vista gorda – a estos movimientos en el marco de sus querellas contra el imperialismo gringo que lo obsesiona.

  Y la creciente penetración de los traficantes en México es inocultable. Después de los últimos asesinatos propiciados por La Familia, es interrogante abierta si el Ejército mexicano logrará o no ” darles en la madre”, como se anunció.  Se trata de un flagelo que no sólo trae muertes de inocentes ciudadanos y espanta al turismo; cuestiona la viabilidad y la soberanía del Estado.

  Sin embargo, el énfasis en las redes de producción y tráfico acaso es equivocado. La oferta existe pues el país consumidor presenta una demanda irrefrenable, inclinada a pagar cualquier precio. Allí Estados Unidos debería poner acento y consagrar recursos. Es probable que el desmantelamiento de las redes que difunden las drogas dentro del país no es  tarea fácil, a menos que se considere un asunto de seguridad nacional, como el terror islámico y el espionaje hostil a USA. 

  En estas circunstancias, una medida que cabe considerar es la descriminalización paulatina y gradual del consumo, empezando por algunos estados o regiones de la Unión. Un acto que provocaría el desplome de los precios y- tal vez- el secreto encanto de consumir lo prohibido y lo perseguido. Cabe estudiar de cerca la experiencia holandesa en este renglón. El libre consumo de mariguana en Amsterdam no multiplica los vicios o adicciones de su población. Y si- desde otra perspectiva – un país secularmente conservador como España legisla el divorcio y la autorización del aborto entre las jóvenes- no hay razón para resistir- particularmente en estos tiempos flexibles de Obama – cambios importantes en las pautas de consumo de drogas.

   El alcoholismo se redujo en USA no en los años veinte de la prohibición, sino cuando el consumo de bebidas embriagantes dejó de constituir un delito estatal y federal. Tal vez hay aquí una experiencia que cabe reproducir en la esfera de las drogas.


  Acertó la revista Nexos ( julio 2009 ) al invitar comentarios en torno a los atrevidos escenarios que George Fridman ha proyectado para el año 2080. Según este arriesgado ejercicio “futurológico”, México podría llegar a convertirse en una potencia que amenazaría – ni más ni menos – a la supremacía norteamericana en el mundo, o al menos en la región americana.

   Varios ensayistas mexicanos ( entre ellos Jorge G. Castañeda) se distancian de esta inflada predicción. No tendría fundamentos sólidos, a menos que – sugiere este ensayista- Estados Unidos empiece a alentar – que no a frenar – la migración de mexicanos debido a una perentoria necesidad de mano de obra barata y numerosa.

  Es probable que Castañeda acierta en anticipar un viraje radical en la política migratoria norteamericana en favor de mexicanos hoy excluidos del sistema económico y laboral. La contracción demográfica en el país del norte obligaría a un cambio. Y los mexicanos instalados en tierras que alguna vez fueron del país se convertirían en una ” quintacolumna ” que aproximaría el escenario de Friedman.

  A mi juicio, se trata de un razonamiento equivocado. Si en verdad Estados Unidos precisará en el cercano futuro una suma creciente de mano de obra puede fácilmente acudir a países europeos y asiáticos, como procedió en el siglo xix. Y un argumento de superior peso: opino  que los millones de mexicanos en USA, ya habituados en los años venideros al ethos norteamericano, constituirán más una amenaza al sistema político del país de origen que al país que les estaría ofreciendo hospitalidad y esperanza de progreso.

  Por otra parte, algunos comentaristas creen que el desorbitado escenario de Friedman podría materializarse cuando los bienes y patrimonios del narcotráfico sean ” blanqueados”, es decir, cuando se conviertan en flujos legítimos debidamente canalizados a tareas productivas. Hipótesis precaria, a mi parecer, pues supone una negociación- abierta o subterránea- entre gobierno y narcos, negociación que hoy, atendiendo los violentos choques, parece inconcebible. Y es  lamentable suponer que el imaginado “ ennoblecimiento” y la legitimidad social de los traficantes sólo ocurrirá cuando éstos se apoderen de los resortes vitales del gobierno y de la economía.

  Mientras tanto, hay que sopesar con prudencia los vaticinios de George Friedman que Nexos atinó a difundir.



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