La muerte súbita de Michael Jackson conmueve las venas más sensibles de la música pop y del universo global que le apludió con admiración. Aún se ignoran las causas precisas de su infarto, pero no cabe duda que el uso de drogas de todo género- y especialmente los medicamentos dirigidos a calmar dolores crónicos-provocaron su desaparición.  Como se sabe, el final ocurrió en medio de nerviosos preparativos  encaminados a su reaparición en Londres, no menos de cincuenta actuaciones cuyos boletos de agotaron rápidamente. Sin duda, prefirió un país diferente al suyo para reaparecer pues Inglaterra se habría eximido de conceder excluyente  importancia a los escándalos sexuales y financieros en los que estuvo implicado.

   La figura de Michael Jackson se aproxima sin duda, en sus tonos legendarios, a la de Elvin Presley ( contrajo primer matrimonio con su hija Lisa Marie) quien también  murió a los 42 años por una sobredosis. Sin embargo, es probable que en la presentes circunstancias la supera. La música de Jackson superó las barreras étnicas y raciales que caracterizó a la sociedad civil norteamericana. Y tuvo ecos y apoyo en jóvenes y en adultas generaciones. La enorme energía sexual que destilaba en la canción y en el baile no era amenazante. El más puritano podía festejarla. Incluso su aspecto excéntrico no causaba rechazo. Antes al contrario, era un elemento más de la irresistible atracción que ejercía.

  Los comentarios sobre su muerte repiquetean en todos los medios y en todos los idiomas. Su prestigio fue global, y la tristeza por la pérdida desborda fronteras nacionales y étnicas. Tal vez su forma de morir- encontraste por ejemplo con Jack Lenon- desdibuja relativamente su figura. No fue heroica ni trágica. Sin embargo, su música y el uso inteligente de los medios televisivos le confieren una altura que cancela otras circunstancias de su inquieta vida.

   La tristeza universal por su muerte – especialmente en Estados Unidos – aporta notas de optimismo: tal vez las barreras y estereotipos raciales y religiosos se están achicando para abrir paso a una cultura más generosa. que juzga a los hombres solamente conforme a sus méritos.


  Una nueva profesión está naciendo: el “coacher”, parte guía mental, parte aprendiz de terapeuta, y en parte un amigo transitorio que no elude observaciones críticas.  Dejando de lado a los “coachers” ineptos y comercializados, cabe subrayar las virtudes de este ejercicio que, si se disciplina y enriquece, puede beneficiar a una vasta muchedumbre que busca orientación y lugar en diferentes mercados.

  Primero, todos experimentamos con frecuencia las espinas de algún desconcierto o de una fallida aspiración en los papeles que la sociedad y el mercado nos obligan a desempeñar. Y en estas constelaciones precisamos una inteligente orientación que el coacher nos puede suministrar. Este nos escucha, muestra resonancias a lo que le planteamos, y sin escarceos psicoanáliticos alambicados, nos propone un plan de acción, con metas, plazos, y formas de autosupervisión. No es un amigo que nos escucha y que, con frecuencia, para no acentuar nuestras inquietudes, calla y se reserva opiniones críticas. Es un profesional a quien pagamos por sus servicios en el curso de diez o más encuentros. Y si éstos nos fecundos y certeros, descubrimos mejores formas de hacer o conseguir lo que nos proponemos.

  Y tiene otras virtudes que no hay aquí espacio para ampliar.  Pero también debilidades. Hasta dónde y hasta cuándo este tipo de profesional puede ayudarnos cuando se sustenta en el material impresionístico que le suministramos? Qué duraderos pueden ser los resultados de las orientaciones si carecemos de un alter ego constante y fiable en el programado quehacer?  Qué defensas tenemos contra personas, apenas conocidas, a las que revelamos secretas inquietudes o discretas informaciones de nuestra persona y empresa?   Preguntas que deben suscitar atención.

   Entiéndase bien: este emergente profesión es necesaria en un mundo competitivo, animado por una racionalidad instrumental que persigue la más apta armonía entre metas y medios. Necesitamos las luces que puede suministrarnos. Pero no cabe olvidar que el coacher también forma parte de este mundo, y sus intenciones – declaradas o inconfesables- pueden contraponerse a las de sus ”clientes”.

  Tema que retomaré si  pare interés.


   …Fumaba. La veía concentrado cuando ella oscilaba entre sus ojos. El- inmóvil. Ella- moviéndose con astucia. El cigarrillo le quemaba. Pero aceptó con quietud ejemplar el alfiler de la abeja…

 

….Era un libro pesado. Llamaron a los hercúleos cargadores de la mueblería: inútil. A los tarzanes del puerto: en vano. A los atletas del gimnasio: fracaso. Un niño resolvió el problema: una  leve aguja lo desinfló…

 …. Tenía avidez por conocer las sutilezas del sexo. Elevó oraciones. Multiplicó plegarias. Y los dioses se apiadaron: lo transformaron en una puerta de un movido dormitorio.

 

   La vida es hilvanamiento

   De recuerdos

   y olvidos.

   Es pulcra invención

   de notas y sonidos.

   Es un vaivén imaginario.

   Infinito.


  Este año, el Premio Príncipe de Asturias fue adjudicado a Ismáil Kadaré. Decisión acertada. Kadaré  es un escritor de alto talento, como demuestra El Palacio de los Sueños, y uno de sus últimos libros El Concierto. Es, además, calmado agitador de su arrinconado país-Albania- que hasta la caída del Muro de Berlín constituía uno de los últimos y tristes testimonios de las huellas estalinistas.

  El codiciado Premio ( 50 mil euros ) evadió a otros escritores celebrados por múltiples lectores, como Tabucchi, McEwan, y Kundera. Kadaré lo mereció por narrar con justeza y justicia las tribulaciones de su patria en los tiempos del dictador Enver Hoxha.  Su fama le sirvió de escudo protector contra las opresiones que podría haber sido objeto- como sus conciudadanos- por sus posturas libertarias. Decía:” la literatura y la dictadura pueden cohabitar sólo cuando se devoran y pelean mutuamente”.

  En 1990, al precipitarse el Muro, pidió asilo a Francia. Un acto que fue inmediatamente castigado en Tirana: sus libros fueron retirados de la circulación pública. Y en París observó con sentimientos ambivalentes el derrumbe del régimen despótico entronizado en Albania.  Sin embargo, no infló sus expectativas con el capitalismo de estado que empezó a institucionalizarse  en Europa oriental. Más temprano que otros entendió que la libertad política conseguida es importante, pero el desarrollo económico no está garantizado a menos que los ciudadanos inviertan los esfuerzos indispensables. Tema de su obra Frías Flores de Marzo.

  Príncipe de Asturias no es su primer premio. En 2005 fue celebrado con el Booker Internacional, la señal de superior prestigio literario en el universo anglosajón. Alianza y Siruela publican en castellano sus obras. Indispensable conocerlas.


  Las protestas se multiplican en Irán. A pesar de la estricta censura, los celulares no se fatigan en fotografiar los sangreientos incidentes en las calles de Teherán, y por esta vía las fotografías son transmitidas a la prensa mundial. Google y facebook han ofrecido ampliar sus servicios con el propósito de que este canal – que desafía cualquier régimen autoritario- sea ágil y abierto.

  Por vez primera, las censuras se enderezan contra el ayatolla Alí Hameiní, considerado el poder más importante de este país. Y los bassyis ( paramilitares religiosos) tratan de contener y castigar a los rebeldes, sin éxito marcado de momento. La insurreción verde dirigida por Mir Hussein Musaví se apoya en la juventud de las grandes urbes, y especialmente entre las mujeres que ya no pueden tolerar un régimen de discriminación y opresión que contradice no sólo las normas universales de los derechos humanos sino los mismos principios del Islam.

  A pesar de estas demostraciones masivas de protesta, y de la valiente presentación del equipo de futbol iraní  en Montreal engalonado de verde-  es probable que las insurrección será finalmente sofocada, o concluirá en un frágil compromiso. En cualquier caso, los avances de Irán hacía un poderío nuclear no se verán frenados. Circunstancia  que debería mover a Washington a un tratamiento más severo de las intenciones iraníes.

  Es irónico que el gobierno llame a los contestarios una “amenaza a la democracia”  cuando el régimen es teocrático  por definición y sustancia. En  cualquier caso, los jóvenes citadinos ya no pueden tolerar las corrientes antimodernistas y opresivas que hoy caracterizan el régimen iraní.  Las innovaciones tecnológicas empujan y traen consigo cambios políticos y valóricos sustanciales.  Irán no será el mismo país después de estas manifestaciones, aunque las autoridades formales no cambien .


   Las escenas de violencia que hoy se registran en Irán no habrían sido conocidos si el celular y el internet no hubieran aparecido en la escena pública. El gobierno de Mahmud Ahmadineyad, declarado ganador de las elecciones después de una confusa- y probablmente unilateral- lucha en las urnas, prohibió a los corresponsales extranjeros sacar sus cámaras de televisión fuera de sus oficinas. Muchos de ellos fueron expulsados del país, o desprovistos de sus tarjetas de identificación. La censura fue estricta.  Sin embargo, los ciudadanos que exigen nuevos comicios tomaron fotografías de sangrientos enfrentamientos con la Policía antidisturbios y milicianos voluntarios adictos al régimen dominante. Y las imágenes fueron trasladadas al internet y así difundidas en el mundo.

  Esta circunstancia implica que los regímenes totalitarios que se conocieron en el siglo XX – desde el nazista al comunista- ya no pueden repetirse con su cruel eficiencia en este siglo, donde las innovaciones tecnológicos popularizadas permiten filtraciones de imágenes y noticias. El control ya no es hermético. Incluso las dictaduras de América Latina – si se reiteran – tendrán que considerar este hecho.

  Se trata de una opinión pública  y rebelde que ha encontrado nuevas modalidades encarar el despotismo, o el control gubernamental de las noticias. Ciertamente, se precisan corresponsales valientes, con espíritu indagador, y un público dispuesto a fotografiar a funcionarios cuando cometen abusos o aplastan opiniones contrarias.

   Cabe suponer que hoy sabemos más de lo que sucede en México, Argentina, Venezuela y otros países gracias a estas circunstancias. El internet protege a la democracia cuando ésta es lastimada sin piedad. Y los periodistas-investigadores – cuando existen – pueden acudir a este medio a fin de asegurar la transparencia de los regímenes políticos.

  En cuanto a los sangrientos sucesos en Irán, que en nada cambiarán su marcha hacia un arsenal nuclear, cabe esperar ahora la reacción del Presidente Obama. Si ha subestimado hasta el momento el poder nefasto del terrorismo musulmán, deberá proceder a una autocrítica lúcida.


   El Primer Ministro israelí insinuó la índole de su mensaje al escoger, varias semanas antes de emitirlo, a la Universidad de Bar Ilán.  No el Parlamento, donde podría ser acallado por altisonantes voces de la derecha nacionalista y de la izquierda desfalleciente, ni una institución donde manifestaciones de jóvenes podrían emitir protestas con uno u otro signo.  Prefirió una universidad religiosa, que manifiesta resuelta simpatía por los colonizadores de la Franja occidental. Acaso algo similar a la preferencia de Obama, que se inclinó por la Universidad de El Cairo, centro de los Hermanos Musulmanes que se oponen al Presidente Mobarak.

   En cualquier caso, su discurso fue una pieza nutrida de ambiguedades. Por un lado, reconocimiento de un Estado palestino pero con las siguientes cualidades: desmilitarizado, sin vínculos diplomáticos con países hostiles a Israel, y con una capital que no será Jerusalén.  Condiciones inaceptables para el bando palestino.

  La postura de Netaniahu no sólo refleja sus convicciones ideológicos que se sitúan en la derecha moderada. También la aspiración a cuidar la estabilidad de su gobierno. Y sobre todo, la amarga experiencia israelí al desocupar todas las colonias de Gaza a un alto precio humano, político y económico: a pesar de este repliegue, las poblaciones israelíes se ven constantemente agredidas con infiltraciones y cohetes.  De aquí una conclusión realista: Israel no puede conceder territorios conquistados si no acuerda condiciones de no agresión después del repliegue.

   Washington reaccionará con sentimientos ambivalentes. De un lado, festejará la aceptación por parte de Netaniahu de un Estado palestino; y del otro, le disgustará la oposición israelí a cualquier desmantelamiento de las colonias localizadas en las tierras conquistadas en 1967. Obama deberá ahora reformular su postura.

   De momento, el Primer Ministro israelí se ha escapado de una crisis gubernamental. Pero si los palestinos se niegan a negociar en las condiciones establecidas por Israel, una crisis en las relaciones entre Jerusalén y Washington es inevitable.


   El Primer Ministro israelí Binyamín Netaniahu pronunciará hoy un discurso en la Universidad de Bar Ilán, en respuesta a las palabras dichas por el Presidente Barak Obama en El Cairo la semana pasada. El texto del mensaje se mantiene en secreto. Netaniahu deberá maniobrar astutamente entre las exigencias de Washington en favor del desmantelamiento de las colonias ilegales en los territorios ocupados en la Franja occidental y las fuertes presiones de la derecha nacionalista local, que es la médula de su coalición gubernamental.

   Supongo que Netaniahu pondrá acento en algunas obvias debilidades, e incluso errores históricos, en la pieza proclamada por el Presidente norteamericano. Por ejemplo, Israel no es producto del Holocausto como Obama indicó. Medio siglo antes de esta matanza industrializada del judaísmo europeo las emigraciones de judíos oriundos principalmente de Europa oriental pusieron las bases institucionales y políticas del Estado que se proclamaría en 1948. Ciertamente, el Holocausto propició sentimientos de culpa en Occidente, que facilitaron la decisión de la ONU en favor de una entidad judía independiente, decisión que proclamó también que los palestinos podían gestar su propio Estado. Pero en lugar de acatar esta recomendación, los países árabes resolvieron agredir militarmente a Israel.

   Netaniahu podría señalar estas flaquezas del discurso de Obama, pero probablemente no lo hará para esquivar un conflicto por interpretaciones historiográficas. Tampoco aludirá al hecho de que Obama respaldó el derecho de las mujeres musulmanas a vestir en todo momento y en cualquier país sus atuendos tradicionales, olvidando el derecho igualmente legítimo  de las mujeres a negarse a  ello.

   Supongo que su discurso será nebuloso en alguna medida, insinuando la disposición de su gobierno a continuar las gestiones de paz con los palestinos, sin renunciar a las colonias y a la unidad de Jerusalén como capital de Israel. Pero si Netaniahu no ofrece una respuesta clara a la postura de Washington, cabe anticipar tensiones graves entre estos dos países, que se traducirán en el suministro mesurado de equipo militar, en el recorte de la ayuda económica, y en votos adversos en las Naciones Unidas.

Habrá que esperar algunas horas.


   Por una escasa diferencia de votos, el partido shiita Hezbollah perdió las recientes elecciones en El Líbano, que se llevaron a cabo el 7 de este mes. No pocos países – entre ellos Estados Unidos e Israel- festejaron este traspiés de la organización terrorista. Sin embargo, es prematuro e irresponsable manifestar señales de satisfacción. Hezbollah es aún la organización más poderosa del país de los cedros, y goza del apoyo económico y militar de Irán y Siria.

    Se recordará que los norteamericanos evaden cualquier contacto con esta organización, desde que sus partidarios destruyeran con coches bombas suicidas la Embajada de USA en Beirut en 1983. Y desde entonces, sus filas se han ampliado considerablemente, así como su capacidad logística y militar para emprender ataquies contra Israel o esterilizar agresiones.

La última guerra en el Líbano ( 2006) demostró la capacidad de resistencia de esta organización, jefaturada por Nasrallah, líder inteligente que atina mover las cuerdas más sensibles de las masas.

   Hay claros indicios que señalan la disposición de la presente administración norteamericana para celebrar negociaciones con esta organización, al menos para concertar una especie de ” paz armada “. Incluso los cristianos o maronitas, que en los cuarenta del siglo pasado, eran mayoría, se inclinan a celebrar entendimientos con los shiitas a pesar de sus inclinaciones extremistas. Contemporizan y aceptan la emergente realidad.

    También Israel debería imitarlos. Negociaciones con esta  agrupación podrían atenuar sus inclinaciones terroristas, y establecer un modus vivendi soportable entre los dos países. De momentp no se perciben señales en esta dirección, pero podrían parecer considerando  que Jerusalén ya no puede desentenderse de las presiones que ejerce la administración de Obama en favor de un entendimiento con los palestinos y la estabilidad del Medio Oriente.

    Cabe suponer que cristianos seguirán abandonando esta región del mundo debido a la inseguridad que los rodea y ensombrece sus vidas. Ni la visita del Papa ni la acción de abnegados servidores del vaticano alterarán esta tendencia. Sin embargo, negociaciones con el Hezbollah, o su incorporación a las filas de las fuerzas armadas libanesas son capaces de moderar la beligerencia que hoy los distingue.


   El Primer Ministro israelí Binyamín Netaniahu está elaborando un discurso que pronunciará el próximo domingo en respuesta a las proclamas de Barak Obama en El Cairo hace algunos días. No le es fácil. La mayoría de su gabinete exhibe una franca tendencia nacionalista, resuelta a negar derechos a los palestinos e incluso a los árabes que residen en Israel. Si se rinde a los términos de su gabinete con el fin de mantenerse en el poder, las relaciones entre Jerusalén y Washington adquirirán una tensión sin precedente. Si acepta la casi exigencia de Obama que implica la desarticulación, en la primera etapa, de las colonias ilegales que se han instalado en los territorios conquistados, se producirá una crisis gubernamental.

   A Netaniahu le es difícil aceptar que el clima ha cambiado radicalmente en la capital norteamericana. Ya no está Bush, que siempre se inclinó a componendas nebulosas en la cuestión palestina. Obama se expresa con claridad con la ayuda – lastimante ironía para el Primer Ministro – de Ram Emanuel, que es hijo de un israelí que resolvió emigrar a Estados Unidos.

   La última conversación telefónica entre Barak y Netaniahu fue elocuente para aquellos capaces de descifrar el lenguaje sinuoso de los símbolos. El Mandatario norteamericano fue fotografiado con sus piernas cruzadas y levantadas en su escritorio, un gesto que en la cultura musulmana y en el Medio Oriente es interpretado como señal de desdeño y crítica. Tirar zapatos es en esta cultura y región una manera de protestar visualmente.

   La oposición jefaturada por Tzipi Livne está celebrando discretas conversaciones con allegados de Netaniahu. En caso de una crisis gubernamental, la coalición actual deberá ser recompuesta con elementos menos extremistas, inclinados a reiniciar las conversaciones con la Autoridad Palestina. Mientras tanto, los colonos religiosos se preparan para lanzar una sonora campaña de oposición, si el Primer Ministro israelí se ajusta  a las aceradas presiones de Washington.

 Habrá que esperar hasta el domingo.



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