Daniel Barenboim, director de orquesta argentino- israelí quiso ofrecer en los últimos días su tradicional concierto con la orquesta West-Eastern Divan -nombre ilustrativo – compuesta por músicos israelíes y palestinos, en la Plaza Mayor de Madrid. Pero el acto fue cancelado por las penurias económicas y presupuestales que estremecen a España.
Muchos lamentaron esta cancelación. ” No fue un acto ni elegante ni correcto”, dijo el celebrado director de las orquestas sinfónicas en Chicago y en Berlín.
En compensación, el gobierno español apuró los trámites para concederle, de una manera excepcional en el historial del país, la ciudadanía española que había solicitado, además de las dos que ya posee.
Es probable que España le dará la ciudadanía por dos razones fundamentales. Barenboim es un director de gran prestigio, que llevará su orquesta, que testimonia un deseo de paz y reconciliación a Sevilla y, después, a toda Europa. Interpretará las nueve sinfonías de Beethoven en este marco.
Y la segunda consideración: el nombre Barenboim empezó a considerarse como uno de los candidatos a recibir el Premio de la Paz el próximo octubre, una de las máximas preseas en reconocimiento y gratitud por su empeño – junto con el fallecido Edward Said- en favor del buen entendimiento en el mundo.
Cabe preguntar cómo reaccionarán los grupos de la extrema derecha israelí cuando este hecho llegue a feliz término. No faltaron representantes que hubieran querido anular su ciudadanía israelí por sus ideas pacifistas cuando España lo convierte ahora en honorable ciudadano.

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