No sólo estuvo presente en la odisea de Job. Uno más entre los ángeles de Dios: Satanás. Y no sólo concurre en todas las acciones humanas, sacando partdio a cuaLquier debilidad. También está presente en el Vaticano, particularmente en sus actividades bancarias que preservan los activos de la Iglesia con exaltado celo.
La detención imprevisible de Paolo Gabrieli, mayordormo del Papa, el último 25 de mayo, ya fue una señal de que la santidad divina no es la única presencia en el Vaticano. El Diablo también está allí.
La suerte oscilante del banquero Ettore Gotti Tedeschi, encargado de las finanzas de la Santa Sede, temía que hombres fuertes de la Iglesia – con birrete o sin él – resolvieran matarlo por saber demasiadas cosas que no convienen al Vaticano.
Lor ejemplo, la presencia de la mafia italiana en las santas gestiones bancarias. Dinero mal habido de empresarios, políticos y mafiosos estaría en las cuentas del Banco, y al descubrirlo Tedeschi puso su vida en peligro. Reunió material que su secratría entregaría después de ser despachado de este mundo. Pero la Policía se adelantó a los temidos asesinos. Los fiscales de Nápoles y Roma ordenaron incautar los 47 archivos que guerdan los dineros del Vaticano.
Este escándalo ya suscita una abierta lucha del poder en la Curia; Dios habría querido no estar allí. El banquero Tedeschi- amigo leal del actual Papa Joseph Ratzinger – ya está fuera de su cargo. Pertenece al Opus Dei, pero sus enemigos han logrado apartarlo de su alto cargo, acusándole de ” excéntrico y narcisista”, además de ” víctima de una conspiración judeo-masónica”, Ni más ni menos. Y sigue temiendo por su vida. No está seguro si las autoridades italianas tienen interés en conocer los satánicos manejos del Banco papal.
Un pobre consuelo para aquellos que pensamos que sólo en instituciones financieras laicas la perversión y el crimen son posibles. Satanás es omnipresente.
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