La prensa ha puesto acento, al considerar la nacionalización de IPF por parte del gobierno argentino, en las eslabonadas reacciones de protesta que se esperan por parte de España – principal perjudicada por esta decisión- y por PEMEX, que cuenta con el 10 porciento de las acciones de Repsol, la entidad que maneja a IPF. También destaca las declaraciones del gobierno mexicano y del Fondo Monetario Internacional, sugiriendo que actos caprichosos como la de la Presidente argentina gestarán una clima de desconfianza respecto a futuras inversiones foráneas en América Latina.
Observaciones correctas. Es probable que la intempestiva decisión de Cristina Fernández se origina en dificultades internas, que pretende superar con el despertar de una fiebre nacionalista e izquierdizante. Sin embargo, considero que emana de cálculos adicionales.
La tendencia de los precios del petróleo es a la alza. Tendencia que parece incontenible, y que complica las dificultades internacionales. Sin embargo, estos precios subirán aún más si Israel e Irán miden fuerzas a través de un ataque recíproco, o si Teherán resuelve cerrar el estrecho de Ormuz.
En tales circunstancias, no sólo Rusia se verá beneficiada pues e suno de los principales proveedores de petróleo a ala comunidad europea; también todos los países – desde Venezuela a Argentina y acaso México – que tengan la capacidad de exportar de manera inmediata el oro negro a fin de compensar los descalabros en el Medio Oriente.
Esta consideración no le es extraña al gobierno argentino. También éste lee con atención el drama regional e internacional que puede verificarse en el Medio oriente en las próximas semanas o breves meses. Conviene atender a esta circunstancia.
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