El libro de Ha Joon Chang, profesor de economía en la Universidad de Cambridge y asesor de organismos financieros internacionales, que alude a las premisas engañosas del capitalismo es acaso más elocuente y punzante que el que escribiera Marx en su tiempo. Alude a los principales artículos de fe que el sistema capitalista ha logrado implantar, como si no precisaran evidencias adicionales, y los desploma.
Joon Chang nos recuerda que la economía como disciplina no es una ciencia exacta; por el contrario, su quehacer es influído por políticos y políticas en mayor grado que otras ciencias sociales. Si las reformas fiscales fracasan, si la pobreza transita de generación en generación y se amplía con el tiempo, si el medio ambiente nos envenena, y si la corrupción adopta múltiples modalidades, la explicación es política.
Los econometristas pueden forjar diagramas y modelos, y los ministros de finanzas pueden declamar lo que pretenden hacer, pero la decisión final está en manos- nunca limpias – de los políticos.
Es procedente poner de relieve una premisa voceada con frecuencia: “cuando los ricos aumentan la fortuna, todos nos beneficiamos”. Le llaman ” efecto goteo”. Es un sofisma interesado, puesto que los ricos tienen múltiples maneras de esquivar el traslado de los beneficios a la sociedad. Simplemente los exportan.
El libre mercado no es tan libre como imaginamos. Lo manejan algunos monopolios y oligopolios. En contraste, economías como Japón, Corea del Sur, Taiwan y otras demuestran que funcionarios honestos son más importantes que los economistas con sus gráficas. Y la intervención del Estado Bienestar – como en Suecia, Noruega, Finlandia- demuestra que mayor igualdad social lleva a un crecimiento rápido y satisfactorio.
Joon Chang publicó un libro subversivo, pues nos obliga a repensar premisas y a poner en duda la presunta honestidad de los que toman tribunas públicas.