El candidato republicano Mitt Romney parece contar con algunas ventajas respecto a Barak Obama. Una de ellas es el apoyo – circunspecto pero efectivo – del Tea Party, uno de los organismos de superior fanatismo que ha surgido en Estados Unidos en los últimos años. Coincide con las convicciones del candidato republicano en tres asuntos. Uno de ellos alude a la política presuntamente socialista, o al menos sensible a los grupos menos favorecidos, que Obama apoya. El Tea Party es la quintaesencia del capitalismo: el mercado determina quién merece ser rico y quién pobre.
El segundo tema de coincidencia es la centralidad no sólo política de USA en el mundo, sino también teológica: es el País Elegido por el Mesías. Convicción que también sostiene Romney, como fanático mormón. Y la última es el rechazo a que un hombre negro se imponga en una ” civilización blanca ” que pertenece a los primeros peregrinos que habrían modelado este país.
Ayuda a Romney un segundo factor: la Iglesia mormónica, El jamás – según dice – probó el tabaco o el alcohol, y la única relación sentimental que se conoce es su esposa, que ya desempeña un papel importante en la Convención. Por añadidura, posee 200 millones de dólares producto de su dedicación y de su astuta disposición a aprovechar todos los dispositivos de la ética capitalista, incluyendo el uso de paraísos fiscales que le posibilitan pagar sólo un 18 porciento como impuestos deducibles de sus fabulosas ganancias.
Circunstancia que irrita a algunos, y enorgullece a otros.
Por añadidura, ha logrado que la gobernadora de New mexicana, republicana y latina, le prometa su apoyo.
Sin embargo, las declaraciones de él y de los principales republicanos en contra del aborto ha provocado que más del 70 porciento de las mujeres norteamericanas prefieran dar su voto a Obama. Quieren presencia y tolerancia, algo que el obispo mormón no tiende a conceder.
Por añadidura, su desprecio a las clases bajas- la mayoría es latina – castigadas por una crisis que él no sabe cómo superar es un defecto que le costará caro.
También su elección debe preocupar a México. No hay duda que si es electo movilizará todos los instrumentos legales y policiales contra la migración latina, que podría renovarse si la economía norteamericana sortea la crisis. Las enormes sumas que mexicanos envían a México en forma de remesas familiares – que superan o igualan los ingresos por ventas de petróleo – seguramente le causan malestar.
En suma: a tres meses de las elecciones, Obama todavía tiene excelentes posibilidades. Mitt Romney le ayuda en cierta manera, a menos que una ola de fanatismo invada a Estados Unidos. Cabe esperar.


Daniel Barenboim, director de orquesta argentino- israelí quiso ofrecer en los últimos días su tradicional concierto con la orquesta West-Eastern Divan -nombre ilustrativo – compuesta por músicos israelíes y palestinos, en la Plaza Mayor de Madrid. Pero el acto fue cancelado por las penurias económicas y presupuestales que estremecen a España.
Muchos lamentaron esta cancelación. ” No fue un acto ni elegante ni correcto”, dijo el celebrado director de las orquestas sinfónicas en Chicago y en Berlín.
En compensación, el gobierno español apuró los trámites para concederle, de una manera excepcional en el historial del país, la ciudadanía española que había solicitado, además de las dos que ya posee.
Es probable que España le dará la ciudadanía por dos razones fundamentales. Barenboim es un director de gran prestigio, que llevará su orquesta, que testimonia un deseo de paz y reconciliación a Sevilla y, después, a toda Europa. Interpretará las nueve sinfonías de Beethoven en este marco.
Y la segunda consideración: el nombre Barenboim empezó a considerarse como uno de los candidatos a recibir el Premio de la Paz el próximo octubre, una de las máximas preseas en reconocimiento y gratitud por su empeño – junto con el fallecido Edward Said- en favor del buen entendimiento en el mundo.
Cabe preguntar cómo reaccionarán los grupos de la extrema derecha israelí cuando este hecho llegue a feliz término. No faltaron representantes que hubieran querido anular su ciudadanía israelí por sus ideas pacifistas cuando España lo convierte ahora en honorable ciudadano.


Nuevamente otra reunión internacional, pretexto justificado y elegante para que numerosos representante sde los países del mundo protesten por la creciente protesta mientras beben su vaso de whisky y saborean los frutos del mar.
Conferencias que dilucidan los problemas agudos dem medio ambiente se vienen efctuando desde los ochenta. Y muy poco ha sucedido. La contaminación y el ascenso demográfico persisten sin que la capacidad productiva marche a idéntico compás. La globalización ha facilitado el traslado de industrias y productos contaminantes a países de nulo o incipiente desarrollo, como los africanos o algunos latinoamericanos, que se han convertido en basurales de las naciones postindustriales.
Después de veinte años, otra reunión internacional en Río de Janeiro, esta vez bajo la sombra de una crisis global que los arreglos en España y en Grecia apenas aciertan a disimular. El planeta tierra – ya lo decía el economista Boulding – es como uin navío en pleno vuelo: cabe cargarla hasta un cierto nivel. Si se supera, se estrella o naufraga. Los temas pueden variar, desde los buenos usos de la energía hasta los cambios climáticos, desde la contaminación del aire hasta la pobreza que la acentúa. Pero sin voluntad política y sin capacidad de imponer multas a los que contaminan no hay posibilidad alguna de atenuar la situación.
Incluso Brasil, que brinda hospedaje a la Conferencia, favorece la contaminante industria del automóvil proyecta hidroeléctricas que ponen en peligro la selva amazónica. Pero no importa: La Presidenta Dila Rousseff hará su entusiasta discurso, mientras que no pocos delegados – entre ellos los mexicanos- estarán pensando en la suerte – o desgracia- de las próximas elecciones.


No sólo estuvo presente en la odisea de Job. Uno más entre los ángeles de Dios: Satanás. Y no sólo concurre en todas las acciones humanas, sacando partdio a cuaLquier debilidad. También está presente en el Vaticano, particularmente en sus actividades bancarias que preservan los activos de la Iglesia con exaltado celo.
La detención imprevisible de Paolo Gabrieli, mayordormo del Papa, el último 25 de mayo, ya fue una señal de que la santidad divina no es la única presencia en el Vaticano. El Diablo también está allí.
La suerte oscilante del banquero Ettore Gotti Tedeschi, encargado de las finanzas de la Santa Sede, temía que hombres fuertes de la Iglesia – con birrete o sin él – resolvieran matarlo por saber demasiadas cosas que no convienen al Vaticano.
Lor ejemplo, la presencia de la mafia italiana en las santas gestiones bancarias. Dinero mal habido de empresarios, políticos y mafiosos estaría en las cuentas del Banco, y al descubrirlo Tedeschi puso su vida en peligro. Reunió material que su secratría entregaría después de ser despachado de este mundo. Pero la Policía se adelantó a los temidos asesinos. Los fiscales de Nápoles y Roma ordenaron incautar los 47 archivos que guerdan los dineros del Vaticano.
Este escándalo ya suscita una abierta lucha del poder en la Curia; Dios habría querido no estar allí. El banquero Tedeschi- amigo leal del actual Papa Joseph Ratzinger – ya está fuera de su cargo. Pertenece al Opus Dei, pero sus enemigos han logrado apartarlo de su alto cargo, acusándole de ” excéntrico y narcisista”, además de ” víctima de una conspiración judeo-masónica”, Ni más ni menos. Y sigue temiendo por su vida. No está seguro si las autoridades italianas tienen interés en conocer los satánicos manejos del Banco papal.
Un pobre consuelo para aquellos que pensamos que sólo en instituciones financieras laicas la perversión y el crimen son posibles. Satanás es omnipresente.


En algunos países del mundo, el personal académico y los investigadores deben jubilarse forzosamente a una edad determinada ( entre 65 y 70 años). con frecuencia, esta decisión institucional afecta a jueces y a funcionarios en altas posiciones. Sin embargo, otros países han cancelado ( como Estados Unidos, Inglaterra y Australia) la edad obligatoria de jubilación, y el personal académico continúa con sus funciones hasta la edad que considere adecuada.
En el caso mexicano se permite una opción: el académico puede jubilarse entre los 65 y 70 años de edad, gozando de pensión y de servicios médicos. En algunos casos, se les concede a los jubilados cubículos donde pueden, conforme a su voluntad y salud, continuar con sus investigaciones. Así, los jubilados no se considerados ” ultimados” por el sistema.
Cuáles son las ventajas e inconvenientes de estas modalidades jubilatorias? Un tema que apenas es tratado en países latinoamericanos, y acaso explica el envejecimiento nocivo de algunas instituciones universitarias.
Emepecemos por las ventajas. El perfeccionamiento de los servicios de salud y de la calidad de vida, permite a académicos que han superado los setentas continuar con éxito sus labores. Poseen, además, una experiencia que no siempre es transferible. Por añadidura, este personal continuará aportando a la caja de pensiones, circunstancia que habrá de favorecer a los fondos públicos y a la propia persona cuando resuelva retirarse del mercado laboral.
Sin embargo, hay que considerar los graves riesgos inherentes a esta modalidad. Primero, los académicos que se apegan ( o se pegan ) a sus puestos, pueden ser altamente improductivos; su capacidad efectiva para investigar o enseñar se contrae con el tiempo, y la institución no tiene recursos legales para liberarse de este personal. Ella envejece junto con sus investigadores veteranos. Y segundo, la posición que ocupan y los sueldos que perciben vedan el ingreso de investigadores jóvenes, aramados con nuevas ideas e ímpetu. La jubilación obligatorio de un elemento veterano permitiría emplear por los menos a dos o más investigadores que acaban de concluir sus estudios. Y de esta manera gestar nuevos eslabonamientos creativos en la institución.
Este tema debe ser considerado desde sus múltiples aristas. La expectativa y la calidad de la vida tienden a mejorar en todos los países, lo que torna injustificable o injusta la jubilación forzada. Pero, desde otro ángulo, hay necesidad constante de nuevas ideas que sólo jóvenes generaciones pueden aportar. Tal vez la solución estriba en forzar la jubilación pero recontratando al personal académico de valor con un presupuesto que no vede el ingreso de nuevos recursos.
Tema para reflexionar.


En estos días transito por las multitudinarias calles de Barcelona. Una ciudad que, sin turistas, se plegaría a la severa crisis que conmueve a Europa. Pero si en verdad hay crisis- la sacudida bancaria en los últimos días y la creciente deconfianza respecto al Presidente Mariano Rajoy- parecen confirmarla, cabe decir que se trata de un descalabro de lujo, apenas conocido en América Latina.
Por ejemplo, la muchacha que limpia los cuartos del hostal donde me hospedo – boliviana que llegó por aquí hace varios años y que algún día piensa retornar a Cochabamba – gana algo más de 25 mil pesos mensuales mexicanos. Y, por añadidura, goza de dos habitaciones privadas en el mismo edificio. Y si deliberadamente o por casualidad quedara embarazada, tendrá casi dos años cubiertos por el seguro social gubernamental.
Crisis tal vez, pero a la europea. Ciertamente, no pocos jóvenes con sus hijos retornan al hogar de los padres y los bancos de apropian de las casas y departamentos que abandonan, y el desempleo corteja algo más del veinte por ciento, pero se trata nuevamente de un desempleo protegido, que no recurre al empleo informal como es el caso mexicano.
El Presidente español insiste en que su país no afrontará los riesgos actuales y gravosos de Grecia. Sin embargo, se siente entre los adultos una nostalgia por la vieja peseta, y la juventud sale a las calles en ordenadas manifestaciones. Y todos cuidan una conducta impecable, un frenado resentimiento.
Los inversores no esconden su desconfianza respecto al sistema bancario español, y temen que una caída de España puede contagiar a Italia, Francia y Bélgica. Alemania deberá pagar entonces por los errores de los vecinos, demostrando que la II Guerra – económicamente y en el largo plazo- fue ganada por Berlín.
Si hay crisis, en las calles de Barcelona no se percibe. Parece un invento perverso de los medios de comunicación. O el Estado ha encontrado las maneras de aliviarla en términos humanos. Algo que en América Latina deberíamos recoger.


El ex Presidente brasilero Fernando Enrique Cardoso acaba de recibir un premio llamado John Kluge, por parte de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por el valor de un millón de dólares.
La justificación de este premiso se sustenta en un reducido libro que escribió en los setenta junto con el chileno Enzo Faletto. Texto que fue producto de sus experiencias en el ILPES, un desprendimiento de la Comisión Económica para América Latina ( CEPAL).
Este libro fue inspirado por las corrientes neomarxistas entonces en boga en Francia. Señaló que la globalización pone en peligro no sólo la soberanía de los países, sino el bienestar de la clase trabajadora.
Esta tesis no afectó en absoluto el fastuoso nivel de vida que Cardoso se permitió en Chile como funcionario internacional: un Mercedes Benz, la libre importación de bienes, y viajes en las mejores condiciones. Y cuando llegó a la Presidencia de su país, se empezó a alejar del credo socialista que preconizaba desde la oposición.
Sin embargo, en estos días, ya liberado de sus obligaciones y compromisos políticos, forma parte de una organización de octogenarios llamada Global Elders, que busca instaurar compromisos conciliatorios en regiones como el Medio Oriente y Africa. Tal vez el premio se justifica más por esta actividad que realiza junto con Mandela – también octogenario – que por su libro que apenas tiene valor ideológico o político.
En perspectiva, el neomarxismo y las teorías de la dependencia han caducado; fueron las banderas de intelectuales que no se privaron de los más altos niveles de vida. Pero Cardoso predica hoy un fenómeno indiscutible: Brasil se ha convertido en una potencia, está geográficamente en América Latina pero sus intenciones e influencias la convierten en un factor independiente, manejada por economistas y diplomáticos muy sensibles al largo plazo y a las tendencias de la economía mundial. Este hecho será incontrovertible cuando el petróleo, las Olimpiadas, y sus estrechas relaciones con China le impriman una viabilidad nacional que no entrá paralelo en el espacio latinoamericano


En su momento, el Profesor Samuel Schmitt que trabaja en la Universidad de El Paso me invitó a cooperar con un libro intitulado “México visto desde fuera”. Allí seis personas que vivimos en el país durante más de dos décadas procuramos manifestar lo más saliente y pintoresco de nuestras vivencias en el país.
Con espíritu similar, trazo algunas impresiones después de observar la marcha de las jornadas electorales en México y el debate que los candidadtos festejaron a través de algunos canales de televisión.
Suelo preguntar en las últimas semanas a jóvenes, choferes de taxis, amas de casa, Por quién y por qué vas a votar? La respuesta es generalmente una mueca o una sonrisa burlona. Y luego unas palabras subidas de tono sobre la corrupción – para los entrevistados evidente – de todos los candidatos. El escepticismo domina. Y también la indecisión. Quién es el menos peor ? La respuesta es un encogimiento de hombros.
Actitud que sorprende para aquellos que, hasta principios del siglo, sabíamos que presidentes en México son nombrados por un ” dedazo”; que el Presidente en ejercicio era una especie de monarca intocable, y que era asunto de conjetura quién sería finalmente el objeto o sujeto de la celebrada ” cargada”.
Este proceder ha cambiado. Por lo menos, existe hoy la posibilidad de elegir a través del voto. Ciertamente, el debate entre los candidatos fue con preguntas conocidas de antemano; nadie de ellos fue sorprendido por un ágil comentarista. No pudimos observar la capacidad de ellos para reaccionar a interrogantes o situaciones imprevistas.
Sin embargo, hubo debate e incluso algunas reclamaciones o recordatorios. Modesto avance, dirán. Pero en perspectiva, recordando los tiempos del ” tapadismo”, la democracia mexicana parace hoy algo más visible. Cabe esperar que se perfeccionará con el tiempo. De lo contrario, con arrreglo a la imaginación de Saramago, los votos anulados superarán a los válidos, con lo cual las masas populares dirán lo que realmente sienten.


La nacionalización impetuosa de la IPF en Argentina, que estaba bajo una poderosa inflluencia española, por un lado, y, por otro, la expropiación de la Red Eléctrica Española en Bolivia pueden conllevar efectos altamente perjudiciales para las economías latinanoamericanas.
Es previsible qwe ambos actos hayan encendido el entusiasmo popular. Derivan de un sentimiento negativo, incluso hostil, contra la presencia de intereses extranjeros en empresas de gran valor estratégico. Pero el procedimiento – brutal e impetuoso- no es el adecuado. Se debió preferir negociaciones serenas entre las partes, a fin de llegar a comcertaciones aceptables para ambas. De lo contrario, con este casi violento y demagógico comportamiento, las inversiones extranjeras empezarán a replegarse de las economías latinoamericanas y buscarán – por ejemplo en el sudeste asiático- países algo más sensatos.
Ciertamente, el petróleo y las redes eléctricas pertenecen a los países donde están localizados, pero las inversiones extranjeras suplen la ausencia de capacidad empresarial y tecnológica que está ausente en estos países. Lo más sensato es negociar con ellas, aprender y asimilar las técnicas de explotación, y establecer acuerdos para que firmas extranjeras se retiren por voluntad mutuamente negociada y consentida.
El G-20 ha censuraddo duramente a la Presidente argentina, y los españoles.abrumados por una crisis sin precedente, no dejarán de movilizar la opinión mundial – incluso de otros países latinoamericanos – en contra de estas expropiaciones que alimentan un nacionalismo populista que, en verdad, no ofrece soluciones a los problemas estructurales de América Latina.
La porción de este continente en el comercio mundial ha bajado de un 11 porciento a apenas un 4.5 por ciento. Su marginalidad aumentará si la sensatez no se recupera.


El centro de investigaciones Pew Hispanic ha anunciado que el número de migrantes ilegales a Estados Unidos ha decrecido severamente, y que más de un millón y medio de mexicanos que ya se habían instalado en aquel país han resuelto retornar. Esto implica casi cero migración mexicana, y un descenso brusco de las remesas que alimentaban a las familias que se quedaban en el país.
Las razones de este inesperado fenómeno son claras: la crisis financiera norteamericana, el endurecimiento de las medidas contra los migrantes ilegales, las actitudes negativas de la población local contra esta “invasión” latina, y acaso una nostalgia por el terruño que abandonaron por las inhóspitas condiciones que ofrecía.
De los 40 millones de inmigrantes que han llegado a USA en los últimos años, el 60 porciento son de origen mexicano. La segunda gran minoría es china, que constituye apenas el cinco porciento. Dejan el país del norte con hijos nacidos en el otro lado, es decir, mantendrán una doble nacionalidad aque acaso influirá en su personalidad y futuro.
En cualquier caso cabe preguntar si el país, con un desempleo informal de más de un tercio de la población activa, y con una moneda inexplicablemente sobrevaluada, podrá absorber a estos contingentes que directa o indirectamente han asimilado una nueva cultura cívica, que se opone a la vigente en México.
Y además, hay que considerar la drástica reducción de las remesas que permitía a muchas familias sobrevivir en mercados laborales que hoy ofrecen reducidas oportunidades.
Cabe estudiar con hondura este informe del Pew Hispanic y anticipar sus consecuencias, especialmente cuando las próximas elecciones están en puerta.



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