Desde los tiempos bíblicos, lo prohibido atrae y fascina. El ejemplo de la rebelde Eva es una de las evidencias. Otro- más cercano- es la veda del consumo de alcohol en Estados Unidos en los años veinte. Indujo el contrabando, la violencia, las mafias, y la falsificación del líquido embriagante. La cordura retornó a la legislación norteamericana, y desde entonces la prohibición total acepta restricciones. La inseguridad urbana se nutre hoy de otras fuentes.
El ” Centro Europeo para la Supervisión del Consumo de Drogas ” acaba de publicar una investigación que conviene considerar. El país de mayor tolerancia en el mundo – Holanda – presenta los índices más bajos de consumo. El libre acceso a la preferencia personal de cinco gramos de la droga o algún cookie no multiplica necesariamente a los drogadictos. Ciertamente, los holandeses han legislado restricciones, como el cierre de bares avecindados a escuelas. Sin embargo, todo turista sabe que, si así lo desea, puede adquirir frutos de la droga sin castigo.
Este estudio revela también que los países donde la prohibición es estricta el consumo es más alto. Por ejemplo, Italia, España, Checoeslovaquia y Francia presentan porcentajes superiores.
Conviene reflexionar sobre estos hallazgos y conclusiones. Especialmente en países donde la producción de esta droga – no aludo a otras, de reconocido riesgo- es la causa de una violencia estructural que se traduce no sólo en la inseguridad ciudadana, sino en la erosión de la viabilidad política nacional.
Ciertamente, como país claramente consumidor ( México presenta índices bajos en esta investigación ) Estados Unidos debería proceder a una descriminalización escalonada y paulatina, por estados o regiones, observando con atención los resultados. No parece existir otra modalidad para combatir el tráfico – al menos – de la mariguana. Las lecciones de Holanda deben ser aprendidas.


El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, que representa los intereses de El Fataj, le ha informado al Presidente Barack Obama que no se presentará a las elecciones palestinas programadas para el próximo 24 de enero.
Argumenta que la indisposición del primer ministro israelí Biniamín Netaniahu a congelar la colonización de la Franja occidental es la causa principal de su dramática decisión. Netaniahu se siente hoy respaldado por la Secretaria de Estado Hillary Clinton y por la débil voluntad de Washington en obligar a Israel a una suspensión de sus actividades en los territorios palestinos conquistados.
El motivo verdadero de la postura de Abbas es otro: el temor de perder las elecciones cediendo así posiciones importantes a la agrupación fundamentalista Hamás. El juego electoral de enero debe cubrir a la Franja occidental, a Jerusalén oriental, y a Gaza. En todos estos lugares el Hamás ha ganado posiciones, que son mucho más extremistas y resueltas que las del Fataj.
El mensaje a Obama es claro: debe obligar a Israel, a pesar del descenso de su popularidad que explica la derrota demócrata en New Jersey y en Virginia, a frenar a los nacionalistas religiosos que conciben la colonización de las tierras palestinas como un acto de redención prescrito por los Cielos.
Sin el prestigio relativo de Abbas, la derrota del Fataj es ineludible, y la victoria probable del Hamás implicará el resurgimiento de la resistencia armada en contra de Israel y la posibilidad de un Estado palestino apegado al fundamentalismo islámico.
Sin duda, las divisiones internas entre los palestinos oponen escollos a cualquier posibilidad de gestar- por fin – un Estado palestino soberano, fruto de negociaciones convenidas con Israel, con el arbitraje norteamericano. es una tragedia interna, que una figura de la estatura de Arafat hubiera neutralizado. El único personaje que podría desempeñar este papel es Berduti, aceptado por ambas fracciones. Pero se encuentra en la cárcel israelí por sus actividades terroristas. es verosímil sin embargo que Jerusalén resuelva liberarlo para impedir del triunfo del Hamás.
En suma: las elecciones palestinas de enero próximo podrían aparejar un inútil derrame de sangre y la posibilidad de una guerra civil, que implicarán la postergación de la aspiración política palestina.


El experto en mitologías se convirtió e un mito legendario al atravesar la frontera de los 100 años. Parecía olvidado aunque es inolvidable. Claude Lévi Strauss se apegó a su descendencia levítica al estudiar, con hondura particular, las relaciones entre la Naturaleza y la esencia humana. Una dialéctica que gesta el mito- magia y verdad- como verosímil explicación.
Su muerte agita el mundo intelectual y académico. Quién no debió leerlo en las clases de etnología, sociología, y psicología, sin dejar de lado a la linguistica?
A pesar de que odiaba ” viajes y exploradores” como escribió en el inicio de Tristes Trópicos, llegó a Brasil en los treinta para estudiar las costumbres y ritos de las tribus amazónicas. En 1939 retornó a Francia, pero cuando los alemanes invadieron París supo que, como judío, no podía sobrevivir. Se refugio en Estados Unidos. Allí conoció al linguista Roman Jacobson que lo introdujo a las posturas estructuralistas en el lenguaje y en la organización social.
Este ineludible antropólogo canceló cualquier diferencia cualitativa entre el salvaje y el hombre ilustrado. No se distancia uno del otro. Y no hay lugar ni para ensoñaciones del primitivismo a la Rousseau ni a censuras como formuló el biologismo nazi. Cada uno de nosotros vive y se conforma según su circunstancia, como dirá Gasset.
Fue el primer etnólogo en ingresar a la Academia Francesa, y en unión de Sartre y de Barth agitó la escena intelectual parisina.
Se fue pero sus escritos quedaron. Una herencia que lo inmortaliza y nos sigue comprometiendo.


A nueve meses de su designación presidencial, Barack Obama parece decepcionar a una porción importante de sus simpatizantes. Las próximas elecciones estatales en New Jersey y Virginia reflejarán probablemente la decepción que ha comenzado a alumbrar en la opinión pública norteamericana.
Cuáles son sus causas ?
Fundamentalmente tres. La primera alude a su postura respecto a la recepción del Premio Nobel. A mi juicio, debió renunciar a él argumentando que aún no ha cumplido cabalmente ninguna de sus promesas. No se justifica dar un premio de esta estatura por la simple manifestación de benévolas intenciones. Se precisan actos y decisiones. Y éstos esperan la voluntad presidencial. Al aceptar el Premio Nobel, Obama provoca una devaluación de este reconocimiento. Gesto que no opera en su favor.
El segundo error se refiere a sus ambivalentes actitudes respecto de Europa occidental, que es el principal sustento de las acciones de Washington. Obama no parece distinguirse apreciablemente de las posturas despreciativas de Bush respecto del viejo continente. Podrá corregirse sin embargo si adopta una clara política en Copenhague en favor del medio ambiente y si muestra una clara postura respecto a Afganistán. Los europeos se están cansando con una colaboración que les ha traído más de 500 víctimas, en un conflicto que no les atañe directamente.
Finalmente, la Casa Blanca actuó con tino en los ásperos conflictos en el Medio Oriente al exigir, por un lado, a Israel el cese de la colonización de las tierras palestinas ocupadas, y, por el otro, prometer que Irán no llegará a poseer un arsenal atómico. De hecho, parece hoy recular: ni reclama a Jerusalén un viraje cualitativo de su política, ni se vislumbra una actitud resuelta respecto a Teherán.
Ciertamente, las dificultades de Obama en legislar servicios de salud para todos los ciudadanos y su demora en conferir a la comunidad heterosexual los derechos prometidos empañan su ejercicio.
Y a pesar de estas consideraciones, el optimismo y la confianza respecto del joven Presidente aún son vigorosos. Américas Latina, en particular, aguarda su provechosa intervención.


El descubrimiento de escritos inéditos de Franz Kafka enciende revuelo no sólo en Israel- donde se decubrieron- sino todo el universo literario.

Algunos hechos: Kafka jamás hubiera sido conocido si su amigo Max Brod hubiera cumplido su mandato antes de morir: destruir todos sus manuscritos. Brod no respetó esta voluntad de K., que tal vez no era absolutamente sincera. Después de todo, él mismo podría haber quemado lo que escribiera.
Max Brod publicó una primera biografía de Kafka en 1937, y poco después vendió losderechos de publicación de los libros que conocemos- La Metamorfosis principalmente- a la editorial Schoken. En 1939, escapó de Praga a Palestina, eludiendo a los nazis.
Hasta su muerte en 1984 en Tel Aviv, Brod no se inclinó a revelar otros textos que celosasmente guardó en una caja bancaria. Su secretaria y amante los recogió, y ahora, al fallecer a los 102 años, sus hijas se inclinan a vender al mejor postor – israelíes y alemanes, principalmente- y sin revelar lo que poseen, los trozos inéditos de Kafka.
Jueces israelíes deberán resolver en los próximos meses a quién pertenece este legado. Kafka no es propiedad de una persona; los lectores de todo el mundo merecen conocerle mejor, aunque como persona y literato haya sido un laberinto kafkeano.


Viajar a lugares inéditos, soñados, es una vivencia singular. Alargamos así el abanico de la experiencia; enriquecemos el misterio de vivir; saboreamos lo desconocido y lo extraño, aunque sea temible; y nos vemos en otro espejo, en el espejo del Otro que estimula la modestia y la tolerncia.
Pero no menos importante es retornar a lo sabido, a lo familiar, al hogar. Como en este caso. Después de unas vacaciones forzadas en las peripecias del blog, regreso a este espacio para dialogar – si suscite interés- en algún lector que a veces deja testimonio y reacción, y a veces deja el escrito con un suspiro o reflexión. Es suficiente: justifica este acto de escribir.
En estos días recorro Buenos Aires, con aires cambiantes. A veces húmedos por la lluvia, y a veces por un calor que apenas permite respirar.
Ciudad apasionante ésta. No sólo por la milonga y el buen teatro. También por su ruidosa política de la cual hablaré en otro momento. Por ahora, para consolar a los mexicanos, puntualizaré que la violencia y la inseguridad no son “privilegios” sólo del país azteca. Tamben aquí. los robos y asesinatos proliferan. Siembran y fomentan la paranoia pública. Aparentemente es una dimensión de esta modernidad que nos torna más y más primitivos. Retorno a la barbarie por las avenidas del internet, de los celulares, del GPS.
Seguiré escribiendo con la hospitalidad que me ofrecen y el interés que pueda encender.


  Para el uruguayo Juan Carlos Onetti no hubo personaje literario más intrigante y enigmático  que Maigret; para Mauriac, Simenon fue el mejor novelista de Francia en el siglo XX. Y para todos es una figura que mostró una formidable producción, desde ligeros cuentos policiales para hacerse de algunos francos en su adolescencia hasta novelas que, con breves sentencias, describieron aspectos oscuros de la naturaleza humana.

  Sus Memorias ïntimas  publicadas en dos volúmenes por Punto de  Lectura ( excelente traucción de Basilio Losada) cuentan su tragedia personal cuando su hija, por sentimientos eróticos encontrados con el padre, resuelve suicidarse. Una tragedia que abultó la melancolía en su vida. Y no esconde en sus recuerdos sus inclinaciones a conocer- al menos por una noche- a todas las mujeres ligeras de Paris. El contó 2000 ( dos mil)  pero su segunda mujer, tolerante de estas debilidades, le corrigió: fueron ” solamente” 1200.

  Su hijo cuenta, en reciente entrevista, que cuando identificaba o fantaseaba un personaje y la localización de su drama, se encerraba durante once horas en cuarto. Desde la entrada de la casa a la habitación colgaban carteles:  ” No molestar”. Y en un par de semanas, o menos, alumbraba un nuevo libro.

  Costumbre obsesiva que no le vedaba compartir momentos con sus hijos. Y luego trasnochaba en los prostíbulos. A la búsqueda de un consuelo o respiro.

  Dedicación excluyente a la letra que me recuerda las inclinaciones de Vargas Llosa, aunque no sé si también el peruano-español busca similar consuelo después de despacharse una novela.


  Hoy los judíos festejan el principio de un nuevo año-5770 años-desde la creación del mundo. Años y días  que acaso no tienen la duración que conocemos, sino que son lapsos caprichosos, algo más extendidos. Pues es difícil imaginar que Dios se las arregló para crear un mundo tan revuelto y tan multivariado en sólo seis ordinariosdías. Fueron días extenuantes por cierto, ya que debió descansar el séptimo.

 Esta celebración revela que, más allá de la uniforme globalización, las culturas siguen manteniendo calendarios propios, modalidades singulares de organizar y concebir el tiempo. Y cada año o periodo brinda la oportunidad o la excusa para renovar felicitaciones, abrazos, promesas, aspiraciones, que el andar del tiempo ratificarán o desmentirán.

  Y a propósito del tiempo se me ocurre la siguiente reflexión. Para matemáticos, físicos y metafísicos se trata de una dimensión infinita, a pesar de que nuestro cerebro limitado apenas puede concebir lo finito. Pero para los humanos, para cada uno de nosotros, es una dimensión acotada que se traduce en esperanzas para los que se felicitan con su tránsito, y con angustia para los que lo lamentan. Y los cortes que le hacemos nos sirven para mirarnos de nuevo al espejo, ponderar aciertos y errores, hacer apuestas si pueden en las ruletas de la vida y del entorno, si pueden; o retirarse del casino para festejar un nirvana creativo.

   Have the time of your life dice una canción conocida. No importa cuándo y para quién el año se refresca- esta vez para los judíos que lo festejan con oraciones y comilonas- hay que olvidar la angustia que su marcha inserta en nuestra piel, y festejar nuestra estancia en este mundo, incluso si no sabemos a ciencia cierta por qué estamos aquí y por qué debemos dejarlo ineluctablemente.


  Un tema que Umberto Eco – en El péndulo de Foucault – incursionó en hondura académica es ahora abordado por la imaginación seductora de Dan Brown, quien desde su El Código Da Vinci  no cesa de difundir mitos y mitologías en un mundo que se dice escéptico y secular.

  Su nuevo libro El símbolo perdido  acaba de publicarse en inglés, y muy pronto verá luz en múltiples idiomas. Esta vez le atrajo las aventuras y misterios de los masones y de la masonería, organización que tuvo miembros secretos desde Washington a Mozart, y mexicanos cuyos retratos y estatuas pueden verse- si pueden ingresar – en la sede del DF.

   Y otra vez aparece el profesor Robert Langdon que elucubra, fantasea e interpreta las magias de la logia. Será un éxito editorial y comercial. Y nos aportará algunas horas de amable fuga de las pre-ocupaciones cotidianas. Por añadidura, acaso acentuará el interés por esta hermandad masónica que desborda fronteras nacionales, y que tuvo papel importante en la modernidad que se creyó iluminada.


   Hace unos días, los periodistas legendarios Bob Woodward y Carl Bernstein debatieron con el actor y activista Robert Redford la calidad del periodismo actual. Como se recordará, los primeros dedicaron dos años a una afiebrada actividad conducente a investigar los costados oscuros del Watergate. Las pesquisas tuvieron buenos resultados para la democracia norteamericana: el Presidente Nixon debió renunciar a su cargo.

  La reunión de este celebrado trío no fue consagrada a escarbar sólo el pasado. Se convirtió en un balance crítico de la prensa escrita y de sus actores en estos días. El debate contiene lecciones muy  importantes para países, como los latinoamericanos, donde la relación prensa-política es excesivamente apretada, de modo que uno oculta o disimula los errores y delitos del segundo.

  No sólo la transformación de los grupos periodísticos en empresas cotizables en la bolsa es la causa de este nefasto matrimonio. Abrumados por la ascendente crisis del periodismo escrito – algunas encuestas indican que sólo uno de cada diez habitantes lee algún medio diariamente en países industriales; cabe suponer que en México el porcentaje es decididamente ínferior – dar noticias con rapidez, sin investigaciones ni escarceos profundos, se convierte en una necesidad estructural. Esta circunstancia tendrá efectos adversos: acelerará la caída de este medio en favor del internet que permite revelar los lados oscuros del paisaje nacional con rapidez y sin riesgos.

  Los periodistas Woodward y Bernstein dieron en su momento una lección de perserverancia y honestidad. La necesitamos. Si los lectores fueran menos indiferentes y reaccionaran con comentarios críticos a la pereza y tedio de los medios escritos de información, leer un periódico tendría todavía algún valor. Y la democracia habrá ganado puntaje.



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