No, no es un título sugerente. No hablo de la agenda política de Rafael Acosta, “Juanito”. Me refiero a una simple hoja de papel que el delegado electo por Iztapalapa olvidó en mi oficina en CNN el pasado 27 de agosto, cuando lo entrevisté en mi programa.

 

Se trata de una improvisada agenda donde Rafael Acosta anotó algunas actividades programadas y una lista de compras que, presumo, serían para la toma de protesta del próximo 1 de octubre.

 

Ayer Rafael Acosta visitó a la virgen de Guadalupe y anunció que definitivamente se quedará al frente de la delegación. Claro, ofrecerá un puesto a Clara Brugada. Así que el siguiente paso es la toma de posesión. Por eso creo importante que Rafael Acosta pueda ver su agenda para que no olvide ni un solo detalle de su indumentaria para ese gran día.

 

En la primera parte hay anotaciones sobre reuniones que “Juanito” sostendría con su equipo de transición. De hecho, como aparece en la hoja, es las “reunión 10 de la transición”.

 

Aquí la agenda, de puño y letra de Juanito.

 

Plaza Antara (Polanco)

 

-         Hugo Boss  Camisa Azul Clarita  

-         Hermenegildo Zegna Traje Azul Mario

-         Giorgio Armani Pantalón c/ 2 pinzas  

-         Zapatos tipo Bostoniano

 

Buscando algunos precios de los artículos que describe “Juanito” se puede fácilmente a una cifra de 40 mil pesos.

Hay que señalar que “Juanito” ha dicho en varias entrevistas que se comprará un traje en el mercado de la Lagunilla. Bueno, pues aquí podemos ver que fue de compras a Polanco.

 

 

 

 

 

 


 

Puntualmente, el miércoles 2 de septiembre a las 5:25 PM, tiempo de México, comencé a conversar con el astronauta mexicano José Hernández, quien se encontraba a bordo del Discovery, a 400 kilómetros de distancia. Era la primera vez que se realizaba desde México una entrevista en televisión al espacio, en vivo y en directo – desde las oficinas de CNN en Avenida Reforma, en la capital mexicana, para ser exactos-. La entrevista duró 6 minutos, un tiempo acordado previamente con la NASA, que fue la encargada de programar previamente todas las entrevistas de los astronautas con los medios de comunicación. Decidimos transmitir la entrevista en vivo esa tarde y retransmitirla en mi programa México Perspectivas, a las nueve de la noche.

Comento todo esto porque un día después veo que Televisa vendió en 1Noticias la entrevista con José Hernández como la primera en realizarse y transmitirse desde México. Vaya, hasta hicieron un “detrás de cámaras” con todo el reto técnico que implicó “amarrar” la señal desde el Discovery, cuando todos sabemos que el gran trabajo fue de los técnicos de la NASA. El problema es que vendieron así la entrevista cuando sabían perfectamente que CNN tuvo primero la entrevista desde México (porque así estaba programado por la NASA) y porque decidimos pasarla en vivo y no guardarla para transmitirla 12 horas después, como lo hizo Televisa.

 

En fin, por supuesto que esto no tiene mayor importancia. Lo importante era conversar con José Hernández para compartir su experiencia. Pero sí me llama la atención hasta dónde se pueden llegar algunos medios: vender como exclusiva y primicia algo que, evidentemente, no lo es.

 

 


 

Que habrá cambios en el equipo del presidente Felipe Calderón, nadie lo duda. De hecho en los corrillos legislativos y entre los periodistas ya corren las apuestas de quién será el primero en salir y, por supuesto, hay razones para sustentar cada posible movimiento.

 

Los cambios serían el resultado de la presión de la nueva gran fuerza política del país en la cámara de diputados (el PRI que arrasó en las elecciones). El primer gran reto será sacar en conjunto una ley de ingresos (donde interviene también el Senado) y el presupuesto de egresos, que es facultad exclusiva de los diputados.

 

Pero vamos al grano. Aquí una muy breve lista, pero me gustaría saber tu opinión y a quién más agregarías.

 

-           Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación: lo acusan de soberbia, de generar más conflictos de los que resuelve. En el PRI no lo quieren, particularmente, por el caso de la guardería de Hermosillo, donde se enfrascó en una discusión de “mercado” con el gobernador Eduardo Bours. Y aquellas declaraciones donde retó al cártel de la “Familia Michoacana”, fueron criticadas incluso por militantes de su partido. Es, sin duda, uno de los grandes candidatos a dejar su puesto, según los momios,

 

-                          Agustín Carstens, Secretario de Hacienda: por razones de peso. La oposición lo acusa de encabezar un pésimo sistema de recaudación, de no haber logrado una reforma fiscal adecuada cuando estaban todas las estrellas alineadas para hacerlo y, lo peor, de haber “jineteado” los recursos a los gobierno del PRI, que no lo quiere ni lo quiso nunca.

 

-                          Gerardo Ruiz, Secretario de Economía: a él nadie lo quiere, ni los de su partido. Argumentan falta de experiencia, poco tacto político y una lengua muy activa… pero en el extranjero.

 

-                           Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública: su salida ha sido tan mencionada y tan anhelada por muchos que, a estas alturas, es poco probable que salga. Lo acusan de descoordinación con las otras autoridades federales, como la PGR, de ceguera en la lucha contra el narcotráfico que es un fracaso, de corrupción (aquel caso de la construcción de su casa en un fraccionamiento fue producto de estas presiones políticas).

 

-                          Alberto Cárdenas, Secretario de Agricultura. Sucede lo mismo que con García Luna, su salida ha sido inminente a lo largo de todo el sexenio, pero no se ha cristalizado. Siempre será un candidato para salir, pero en los últimos meses ha sabido “nadar de muertito”, como me comentó un legislador priísta.

 

 

¿Tienes a otros en mente? ¿Por cuál votarías?


Mientras el sector automotriz atraviesa la crisis más profunda en toda su historia, el gobierno de Felipe Calderón responde con un programa de “chatarrización” para incentivar el mercado interno que, en principio, tendrá un presupuesto de 500 millones de pesos (unos 40 millones de dólares).

 

La idea es que la persona que quiera cambiar su auto usado, lo venda a 15 mil pesos que serán aportados por el gobierno, y no podrá comprar un vehículo que exceda los 160 mil pesos.

 

Para algunos representantes del sector con los que pude conversar, la respuesta del gobierno es tímida, insuficiente y tardía.

 

Primero, porque la crisis es más profunda de lo que parece (una caída en ventas del 31 por ciento y en la producción del 48 por ciento), así que un programa de renovación vehicular tiene que tener, al menos, montos más elevados (los industriales habían propuesto 25 mil pesos por auto y un tope de 250 mil pesos por auto nuevo, es decir, casi el doble).

 

Segundo, porque está mal enfocado. Vender una chatarra en 15 mil pesos quiere decir que la chatarra vale menos, para que resulte atractivo, ¿no?  Y quien tiene una chatarra de menos de 15 mil pesos circulando es muy probable que no haya tenido fondos para cambiar su auto antes y no es sujeto a crédito.

 

Tercero: esto va a provocar, inevitablemente, un mercado secundario de “coyotes” que anden a la caza de chatarras baratas para comprarlas y re-venderlas.

 

Por eso, los industriales, tanto armadores como distribuidores, no quitarán el dedo del renglón y quieren que el gobierno enfoque sus baterías en bajar la gran carga impositiva que existe en México para comprar y mantener un auto. Esto, dicen, es un verdadero incentivo a los consumidores ya que, por impuestos, los precios de los vehículos pueden elevarse entre un 30 y un 35 por ciento de su valor real.

 


 

Fue en la adolescencia (a los trece años, para ser exactos) cuando pude conocer la forma en que el narcotráfico operaba en Michoacán. No estoy hablando de hace algunos años, sino de al menos dos décadas y media. Claro, lo que viví aquel día no era algo nuevo para los michoacanos. Debo asumir que el narcotráfico llevaba muchos años más incubándose en las redes sociales y políticas de ese Estado.

 

Resulta que, por amistades del colegio, fui a parar a una gran fiesta del hijo de un comandante de la extinta DFS, organización que anteriormente estructuraba y cohesionaba a todos los cuerpos policiales del país, y que fue desarticulada, entre otras cosas, por la gran corrupción de sus agentes y altos mandos.

 

No era un secreto que el comandante Rafael Chao protegía a los cárteles de la droga y, más aún, participaba activamente en el reparto de plazas y en el tráfico de droga. De hecho, la DEA lo consideró como “traficante de clase uno” y fue puesto en prisión en 1989.

 

Ya en ese entonces, en plena capital michoacana, era difícil distinguir una línea entre policías y narcotraficantes, entre autoridades corruptas y no corruptas. No la había.  Y si esto se vivía en la capital, habría que imaginar municipios dedicados al cultivo y trasiego de droga.

 

La casa del comandante Chao era como la de cualquier poderoso narcotraficante, con el ingrediente adicional de que además era un poderoso jefe policial. Animales exóticos en los jardines, decenas de elementos de seguridad a su servicio y autos nacionales y extranjeros de lujo. Y para la fiesta, bueno… todos los artistas de moda de los 80, en vivo y en directo. En la fiesta convivían políticos michoacanos del momento y narcotraficantes.

 

Por supuesto que en Morelia sucedía lo que sucede en muchas otras plazas dominadas por el narcotráfico: los capos son temidos, obedecidos, respetados y, sobre todo, admirados por la población. Eso es la cultura del narco y contra eso se pretende luchar en todo el país.

 

Cuando veo el nivel de violencia que se ha desatado en Michoacán a raíz de la detención de uno de los capos del cártel de La Familia, entiendo cómo y por qué estas organizaciones criminales llegaron a acumular tanto poder, bajo el amparo de las autoridades y de la estructura del propio estado.

 

El problema es que, honestamente, no veo que la confrontación sea el camino, porque sencillamente se desconoce el tamaño del enemigo. Es más, no se sabe quién o quiénes son los enemigos y qué respaldo tienen en las bases sociales.

 

 

 

 

 

 


Por el desencanto de la sociedad hacia su clase política.
Porque es lo mismo PAN y PRI.
Porque es mejor tener un balance ente el Ejecutivo y el Legislativo.
Porque acertaron en su campaña prometiendo mas empleo y mejorar la situación económica, alejándose del tema de la inseguridad.

Porque el dinosaurio nunca estuvo muerto. Sólo dormía.
Fue un voto de castigo (o autocastigo).
Por el rechazo de los votantes a Germán Martínez.
Porque el gobierno panista ha hecho mal las cosas en materia económica.
Porque los mexicanos nos hemos vuelto unos cínicos en las urnas y así castigamos a los políticos.
Porque con el pasar de los años llegamos a la conclusión de que es mejor el PRI que cualquier otra opción.

Son respuestas que he podido encontrar en todos lados, desde analistas, políticos y ciudadanos. Pero ninguna me convence por completo.

¿Tu que opinas?


Tuve la desafortunada oportunidad de conocer algunos de los testimonios recabados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a lo largo de seis meses, sobre el creciente delito del secuestro contra inmigrantes centroamericanos.

 

Desafortunada porque, lo que ahí se narra, es el infierno. Hombres, mujeres, jóvenes, menores de edad, son secuestrados en grupos por la delincuencia organizada (Zetas, Maras y policías municipales y federales) y llevados a casas de seguridad. En su cautiverio son violados, torturados y esclavizados, ya que hacen todo tipo de labores  para sus secuestradores.

 

La mayoría de las víctimas son hondureños (67 por ciento) seguidos por salvadoreños y guatemaltecos. Al escuchar sus testimonios no es difícil entender por qué existe en esos países un resentimiento hacia los mexicanos en varios grupos sociales. Sobre todo porque existe evidencia suficiente para concluir que autoridades y delincuentes están coludidos para realizar estos secuestros.

 

En promedio, según la comisión, por cada persona secuestrada los delincuentes obtienen 2,500 dólares. Durante en el tiempo en que se hizo la investigación se tuvo conocimiento de al menos 9,578 secuestros de inmigrantes, la mayoría en Veracruz y en Tabasco. Son 25 millones de dólares de ganancia que son obtenidos de la gente más pobre del continente.

 

Seguimos preocupados, y con razón, sobre el trato a nuestros connacionales en la frontera norte. Pero si no volteamos al sur y exigimos que las autoridades actúen de inmediato para controlar esta situación, poca calidad moral tendremos como sociedad para pedir un trato más humano para nuestros migrantes.

¿Cuál es tu perspectiva sobre este tema?


Algún “As” bajo la manga guardará el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, al asegurar en su editorial del periódico oficial Granma, que el gobierno de México ocultó información a la comunidad internacional sobre la epidemia de un nuevo virus de influenza, para no obstaculizar la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Barak Obama, a la capital mexicana (visita que se produjo entre el 16 y 17 de abril).

 

Lo digo porque la historia de los últimos desencuentros con el gobierno de Cuba han dejado lecciones para México difíciles de olvidar, donde queda claro que el Comandante Fidel suele lanzar anzuelos que de inmediato son mordidos con toda ingenuidad. Lo hizo Vicente Fox, cuando demandó pruebas a Fidel Castro sobre aquel “vienes, comes y te vas…”, a lo que el entonces mandatario cubano respondió con sendas grabaciones telefónicas.

 

Las aseveraciones de Fidel no son simples elucubraciones, como él mismo las hace ver. Es muy posible que tenga un dato que confirme que México cometió omisiones, como ya también lo dejó ver nada menos que Michael Ryan, director de la División de Respuesta Global de la Organización Mundial de la Salud.

 

El pasado 3 de mayo Ryan dijo que el gobierno mexicano “minimizó” reportes de la Organización sobre brotes inusuales de la influenza en México. Reportes que datan del 11 de abril, a pocos días de la llegada de Obama a México.

 

¿Simple coincidencia o Fidel quiere ir más allá?


Gran indignación ha provocado en muchos mexicanos y funcionarios del gobierno, la reacción de un grupo de países ante la pandemia por el virus de la influenza A-H1N1.

 

El gobierno chino fue el primero en enviar ayuda sanitaria a México para, inmediatamente después, aplicar una especie de persecución y confinamiento a los mexicanos que llegaban o ya estaban en ese país. Cuba, Argentina, Perú, Ecuador y Bolivia se apresuraron a cancelar sus vuelos a México para evitar la propagación del virus. En Argentina, específicamente, algunos mexicanos denunciaron un trato discriminatorio.

 

Pero detengámonos un momento e intentemos buscar la verdadera raíz de estas reacciones, muchas de ellas sin duda excesivas. ¿De qué manera puede ser visto un país que decide suspender por completo las clases en todos los niveles, que cierra todos los establecimientos de diversión en la capital (cines, teatros, bares, discotecas, gimnasios), y todos absolutamente todos los restaurantes? ¿De qué manera verán los chinos, argentinos, haitianos y peruanos a un país donde sus habitantes aparecen en todos los noticiarios del mundo con tapabocas multicolores, en todo lugar y a toda hora?

 

¿Cómo no provocar estas reacciones, si autoridades del gobierno y de la Organización Mundial de la Salud han dicho que es una enfermedad altamente contagiosa, de persona a persona, y que requiere de la aplicación de medidas inmediatas por parte de todos los países?

 

El debate sobre si las medidas aplicadas en México y más específicamente, en la capital, fueron o no exageradas, seguirá por un tiempo. En lo personal creo que no, por la sencilla razón de que nadie sabía con exactitud contra qué se estaba luchando. También me parece que fue acertada la estrategia de abrir, lo más posible, la información al mundo de lo que pasaba en México. Lo cierto es que a toda acción en políticas públicas (y en física, por supuesto) corresponde una reacción. Una reacción negativa para los mexicanos, pero entendible (no justificable) desde el punto de vista externo.


Comenzó un foro más, ahora para que los gobernadores interesados – que son diez – expongan por qué su Estado es el más apto, más atractivo, más conveniente, etcétera, etcétera, para que el gobierno federal instale una refinería.

Primero fue el foro sobre la reforma energética (que quedó en un amarre entre los tres grandes partidos), luego fue el foro “México ante la crisis, ¿qué hacer para crecer?”, que organizó el senado y cuya discusión más importante fue cómo hacer para conjuntar y procesar toda la información vertida durante las discusiones, y no las discusiones.

 

El foro sobre la refinería acabará en lo mismo: PEMEX tomará una decisión y nadie estará de acuerdo en ella, aunque se argumente que fue la decisión más acertada de acuerdo a los parámetros técnicos. Se dirá que fue una decisión política.

 

¿Para qué tanto foro?



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