(Elaborado por MCE. y MA. Dora Falcón Campos. Académico de Tiempo Completo Departamento de Negocios Universidad del Valle de México, Campus Villahermosa)

El presente artículo pretende resaltar la importancia que tiene en la actualidad respecto de la responsabilidad social que tienen las empresas y su relación con aquellos grupos que de forma directa e indirecta se benefician de la labor que las organización tienen con su entorno. Para ello se definirá términos como ética, ética en los negocios, responsabilidad social, grupos de interés.

Por ética entendemos al conjunto de valores, principios y reglas que definen la conducta que está bien y la que está mal (Hellriegel, 2010). Otra definición de Ética nos dice que es el que trata, que regula las acciones del hombre, en las diversas situaciones de su vida, con la finalidad de conducirlo hacia el bien. Estos valores, principios y reglas indican cuando ciertas decisiones son aceptables y cuando no lo son.

Por ética en los negocios nos referimos a los estándares que una persona o un grupo tienen respecto de lo que es correcto o incorrecto (lo bueno y lo malo) cuando se aplican en cualquier tipo de organización y el comportamiento en los negocios. Se concentra en las normas morales en la medida en que éstas atañen concretamente a las políticas, instituciones y comportamiento de los negocios (Velásquez, 2000).

Entonces, si la ética nos refiere a los principios de la forma de actuar tanto de las personas como de las organizaciones, la responsabilidad social se ocupa de las consecuencias que esas actuaciones empresariales pudieran tener sobre la sociedad en su conjunto, o de ciertos grupos en particular. La responsabilidad social será entonces la contribución al desarrollo humano sostenible, en su compromiso de y la confianza de las organizaciones hacia sus empleados, familia y sociedad en general, al mejorar la calidad de vida de estos y de la comunidad.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la responsabilidad social es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por lo que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos como en su relación con los demás actores (OIT, 2007).

De lo anterior, entendemos que todas las organizaciones sin importar su giro o actividad tiene la obligación de actuar de forma responsable con todos los actores o grupos que de manera directa o indirecta interactúan con ellas. Las empresas hoy en día no sólo buscan el beneficio económico, también tienen una gran responsabilidad y compromiso en muchas actividades inherentes al quehacer de las mismas. Requieren atender las preocupaciones de diferentes y variados grupos de personas, instituciones y entidades.

Hay tres categorías en la responsabilidad social: obligación moral (no violentar la ley), reacción social (que la empresa es socialmente responsable si responde a las exigencias sociales de ciertos grupos), sensibilidad social (estableciendo verdades éticas con la independencia de la moda social del momento).

Podemos identificar tres razones principales para aceptar la responsabilidad social con los grupos de interés: el interés personal ilustrado (para justificar infinidad de decisiones y acciones), 2) una inversión sólida (la responsabilidad social tiene un efecto positivo en el valor neto de la empresa), y 3) evitar interferencias (las organizaciones buscan minimizar la influencia que algunos grupos pueden tener en las decisiones de la empresa).

La responsabilidad social con los grupos de interés nos muestra las obligaciones que las empresas tienen con grupos identificables que de manera directa o indirecta afecten las metas de las organizaciones. Los grupos de interés son el conjunto de personas que tienen intereses y derechos similares, y tienen relación directa o indirecta en una organización y en sus actividades. Cada uno de ellos tiene expectativas diferentes de las de la organización, interesándose más por algunos aspectos de las actividades las actividades de la empresa y menos que por otros (Hellriegel, 2010).

Cuando hablamos de grupos de interés (relacionados, implicados, actores claves, etc.), nos referimos a todos aquellos individuos o grupos que son impactados por las acciones de la empresa o que impactan a la empresa como resultado de sus decisiones. Esta doble dirección de los impactos ha determinado que algunos establezcan una diferencia entre los grupos de interés que son los impactados por la empresa y los grupos de interesados que son los que producen impacto sobre la empresa (Guédez, 2009).

Cada grupo persigue intereses diferentes de una empresa. Obviamente que la importancia relativa de cada grupo de interés varía de una organización a otra y en la medida que los asuntos se presentan y desaparecen. Podemos identificar a estos grupos de interés de la siguiente manera:
Primarios o internos. Están conformados por los que tienen una relación directa con los aspectos organizacionales y funcionales de la entidad: Accionistas, empleados, clientes, proveedores. En general a cada uno de ellos les interesa las actividades que realiza la empresa y como les puede afectar (tanto los éxitos como en los errores les afecta). Tienen repercusiones directas con los recursos financieros de la organización. Se benefician cuando la empresa tiene éxito y se ven perjudicados cuando comete errores.
Secundarios. Representan los que tienen una vinculación explícita con el negocio y su entorno: Gobierno, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, grupos de presión. Estos pueden tener impacto directo o indirecto por las acciones que estos realizan y que pueden beneficiar o perjudicar a las empresas.

Hay que destacar que las relaciones que se establecen entre los grupos de interés son muy dinámicas y complejas. Todas se relacionan y ninguna podría comprenderse fuera del marco de esas relaciones totalizadoras. Esta realidad exige que, en el momento del diseño de una estrategia de responsabilidad social, se deban tomar en consideración todos ellas (Guédez, 2009).

“Los distintos valores y enfoques éticos que prevalecen en las economías avanzadas introducen una enorme complejidad para empresas que tratan de actuar de forma socialmente responsable. Un enfoque que las organizaciones utilizan para garantizar acciones con responsabilidad social consiste en considerar cómo las acciones de la organización afectarán a grupos de interés importantes. Cada grupo tiene diferentes preocupaciones y que en ocasiones chocan estas entre sí, y en otras, se entremezclan. Por tanto, encontrar soluciones que abordan las preocupaciones de muchos grupos de interés se convierte en una tarea estratégica importante” (Hellriegel, 2010).

Por lo tanto, los grupos de interés exigen y deben recibir un trato ético y justo por parte de las empresas, ya que la idea general es que estos consideran que una mejor sociedad creará un mejor entorno para las organizaciones. La responsabilidad social bien encausada creará un impacto positivo en las economías de estas (ingresos, valor de acciones, calidad de vida, costos, etc.). No olvidemos que habiendo un engranaje coordinado y armónico entre cada parte se lograrán los resultados esperados por todos.

Bibliografía
Guédez, V. (2009). Grupos de Interés y Responsabilidad Social Empresarial. La Responsabilidad Social en Venezuela , 2.
Hellriegel, D. (2010). Administración. Un enfoque basado en competencias. México: CENGAGE Learning.
OIT, O. I. (2007). Responsabilidad Social Empresarial. 4.
Velásquez, M. G. (2000). Ética en los negocios. México: Prentice Hall.

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