(Elaborado por el L.C.P. Miguel Ángel Galicia López
Académico de Tiempo completo de la Universidad
Del Valle de México, Campus Villahermosa)

Bien podemos encontrar en la red muchas definiciones de Responsabilidad Social, según la fuente que estemos consultando.
La ISO 26000 que es un documento que pretende universalizar en mucho, todo lo que respecta a este tema. De acuerdo con esta norma, la Responsabilidad Social es la Responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medioambiente, a través de un comportamiento transparente y ético que:
 Contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad.
 Tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas.
 Cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento; y
 Esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en sus relacione.
De modo que en general, la responsabilidad social es el compromiso contraí¬do por las acciones u omisiones de cualquier individuo o grupo que generen un impacto en la sociedad; pudiendo recaer éstas en una persona, organización, gobierno o empresa. Dichas acciones suelen traer consigo una valoración positiva o negativa por parte de la comunidad.

En México existen antecedentes en materia de Responsabilidad Social que son resultado de procesos culturales relativamente autónomos. Entre éstos se encuentran los planteamientos de la Unión Social de Empresarios de México (USEM) (“Por una Empresa Altamente Productiva y Plenamente Humana”) y de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) (Por una “Economía de Mercado con Responsabilidad Social”).
También resultan de importancia la postura de líderes empresariales y las teorías de la administración difundidas por las escuelas de negocios. De hecho, los modelos de gestión de calidad o calidad total asociados a la filosofía de la productividad que estuvieron en boga en los años ochenta, allanaron el camino de la Responsabilidad Social al plantear que una empresa exitosa es aquella que ve por la satisfacción del cliente y el bienestar de los empleados. También desde entonces se llegó a plantear la posible reconciliación de los intereses de la organización con los de las partes interesadas (stakeholders).

Por otra parte, México tampoco ha permanecido ajeno a las tendencias internacionales anteriormente descritas, sin por ello subestimar el hecho de que un gran número de empresarios (principalmente dueños de micro y pequeñas empresas) no se encuentren familiarizados con ellas. Sin embargo, en términos generales, se podría decir que la Responsabilidad Social ha tenido resonancia en nuestro país: tanto dependencias del sector público como organismos del sector privado han emprendido diversas acciones, entre las que destacan la creación del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y la Alianza por la Responsabilidad Social (Aliarse). El primero se creó en 1988 como asociación civil, y entre sus objetivos sobresale la promoción de una cultura filantrópica y de responsabilidad social en México. Sus socios corporativos han aumentado año con año, así como el número de empresas interesadas en obtener los reconocimientos y distintivos como empresas socialmente responsables que otorga dicha institución. En la actualidad se calcula son más de 100 las empresas nacionales o extranjeras que del 2000 a la fecha lo han obtenido una o más veces consecutivas.

Aliarse es una red conformada por el Cemefi y varias cámaras y organismos empresariales, entre los cuales están el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Coparmex, la Concamin, la USEM, y Administración por Valores (Aval), que también tiene como objetivo posicionar el tema de la Responsabilidad Social en el mundo empresarial.
Como parte de su visión, Aliarse pretende “lograr que la empresa sea y se perciba como creadora de valor y generadora de bienestar, que promueve el bien común, por medio del ejercicio de su Responsabilidad Social”.

En los últimos años ha aumentado el número de fundaciones empresariales o de programas sociales corporativos institucionales. En 1996 se constituyó formalmente la Fundación del Empresariado Chihuahuense, A.C. (Fechac), encargada de operar los recursos provenientes de un gravamen adicional al impuesto sobre nómina propuesto por los empresarios del estado para obras sociales. Y en septiembre de 2005 el CCE lanzó la Fundación del Empresariado en México (Fundemex) con el objeto de lograr una participación “más estructurada” de los empresarios en el entorno externo y de combatir la pobreza.

Por otra parte también se ha constatado que algunos líderes empresariales han incursionado en ámbitos antes exclusivos del dominio del Estado (en la conservación y restauración del patrimonio cultural, prestación de servicios financieros, capacitación para el empleo, desarrollo comunitario, construcción de vivienda, fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil), y desempeñado roles sociales preponderantes en lo que respecta la captación y canalización de recursos (propios y ajenos), y la articulación de esfuerzos para fines sociales. De igual manera, se han estrechado los vínculos con organizaciones internacionales promotoras de la Responsabilidad Social, y en México tan sólo en el segundo semestre del 2005, alrededor de 200 empresas habían firmado los diez principios básicos de Responsabilidad Social contenidos en el Pacto Global de Naciones Unidas, los cuales versan sobre el respeto a los derechos humanos y laborales, el medio ambiente, y la lucha anticorrupción.

En el marco de la Responsabilidad Social debe mencionarse también la creación en 1990 del Consejo Empresario de América latina (CEAL), integrado por 17 países de la región y en el que participan importantes hombres de negocio de México. Dicho Consejo el cual se aboca sobre todo a la promoción de la educación básica para contribuir así al desarrollo de América latina, postula a la empresa “como agente de cambio”

Entre las iniciativas también destacan los reconocimientos por ética y valores que otorga la Canacintra y la elaboración de la norma mexicana por el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación A. C. Dicha norma contiene las directrices para la instrumentación de un sistema de gestión en Responsabilidad Social, y fue lanzada de manera oficial en mayo de 2005.

Por su parte, el sector público también ha emprendido diversas acciones: la Secretaría de la Función Pública (SFP) ha promovido, mediante manuales, normas para el comportamiento ético de las empresas. La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), promulgó la Ley General de Equilibrio Ecológico y de Protección al Medio Ambiente. La Secretaría de Economía incorporó en el Modelo Nacional para la Calidad Total, cláusulas relativas al compromiso de la empresa con la sociedad, así como prácticas de buena ciudadanía. También dicha secretaría, a través del Comité Nacional para la Productividad e Innovación tecnológica (COMPITE) elaboró y publicó los lineamientos sobre la Responsabilidad Social e Integridad de las Empresas que sirven de guía para impartir talleres en distintas entidades federativas. Aunque con escasos o nulos resultados, también se estableció dentro de la Secretaría de Economía el Punto Nacional de Contacto (PNC), instancia encargada de darle seguimiento a las directrices de la OCDE en México.

A continuación se describen los principales tipos o respuestas de empresarios mexicanos ante la Responsabilidad Social, mismas que varían en términos de su enfoque, grado de compromiso y nivel de complejidad, y que son resultado bien de la influencia de las nuevas tendencias, o de procesos locales autónomos, aunque en ocasiones resulte difícil su diferenciación. Entre éstas se encuentran las siguientes: La Responsabilidad Social como sistema de gestión, como adopción de principios, o como filosofía de la empresa. También se distinguen: la institucionalización de la filantropía, la filantropía tradicional y moderna, y la participación del empresario en el entorno externo.

Cabe señalar que también la Responsabilidad Social puede ser concebida como una estrategia medular que orienta e integra las políticas de la empresa. Este modelo, propuesto de hecho por la comunidad europea, implica la integración de objetivos sociales desde la misión-visión de la empresa (core business) y es poco común en México. Suele darse entre las grandes compañías extranjeras, aunque en la práctica, su diferenciación con respecto al modelo de la Responsabilidad Social como sistema de gestión, pueda ser un asunto de mera retórica.

http://www.educacionyculturaaz.com/educacion/iso-26000-para-mexico/

http://www.aliarse.org.mx/RseMexico.htm

http://www.cemefi.org/esr/images/stories/pdf/esr/concepto_esr.pdf

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