(Artículo elaborado por Mtra. Maria Alicia Castro Landeros, Directora Académica, Campus UVM Mérida)

En la actualidad en que se ha declarado el Día Internacional de la Mujer, me presenta una ocasión más para reflexionar sobre la importancia y el impacto que ha tenido en esta primera década del siglo XXI el liderazgo femenino. Para cumplir con este propósito me permitiré iniciar con la siguiente cita, “La mujer en un cargo directivo puede aportar su talento y además modelos en los que razón y emoción puedan trabajar de forma eficiente” (García Ribas, consultora Mckinsey,2007). ¿Qué pensarán de esta afirmación mujeres lideresas tan importantes como Margaret Thacher la llamada dama de hierro inglesa y la canciller alemana Angela Merker? Sería excelente preguntarles con base en su experiencia si es cierto que la mujer líder sólo necesita lograr el balance entre razón y emoción para lograr la eficiencia o ¿es necesario recurrir a conductas consideradas de zullo netamente masculinas como la autocracia y el alejamiento total de emociones para poder llevar a buen término el destino de un país?
En un día considerado como internacional de la mujer, considero más que nunca que retoman un significado especial dos frases famosas de una mujer que por su firmeza y fuerza de convicciones se ha destacado en el ámbito político en un mundo considerado hasta hace unos cuantos años totalmente masculino, me refiero a Margaret Thacher y sus frases son: “Puede que sea el gallo el que canta, pero es la gallina la que pone los huevos” y “En cuanto se concede a la mujer igualdad con el hombre, se vuelve superior a él”. ¿Será que realmente las mujeres queremos enfrascarnos en una lucha a muerte por ser superiores a los hombres? Sinceramente no lo sé, pero lo que sí sé por experiencia propia es que cada vez que una mujer asume un cargo de liderazgo le cuesta el doble de esfuerzo que al hombre lograr la credibilidad y respeto de sus subordinados, no así, la eficiencia y, se pasa la vida demostrando cada día por qué fue elegida para el cargo, situación de reto constante que en un principio llena de energía y adrenalina pero que con el paso de los días y los meses suele ser desgastante en grado sumo.
¿Cuánto tiempo más habrá que pasar para que la diferencia de géneros se olvide y predomine únicamente la capacidad de liderar a un pueblo o a un organismo con inteligencia y apego a la ética?

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