(Artículo elaborado por Guadalupe Araceli Ortíz Larios)

Al momento de ingresar a un nuevo trabajo, llegas motivado con actitud positiva y con grandes deseos de realizar mejoras en la organización. Analizas tus fortalezas y áreas de oportunidad para el puesto que estas ocupando. ¿Qué esperan de mi?, ¿Qué me hace falta para seguir escalando en la organización y lograr mis objetivos profesionales? Defino metas a corto y mediano plazo, iniciando con el “sentido de permanencia”; ser aceptado por ese nuevo ambiente laboral, por el jefe inmediato, por los compañeros de trabajo. Se trata de una adaptación al nuevo sistema. Identifico al personal que me oriente y permita conocer más sobre la cultura institucional, a fin de evitar conductas que puedan propiciar el estancamiento laboral, enemistades, despido, etc.
Por todo ello, es muy importante tener una “conducta cautelosa y equilibrada”, de tal manera; que los clientes internos y externos, no te puedan perjudicar laboralmente. Debemos recordar, que independientemente del lugar en donde nos encontremos, siempre es importante que nos comuniquemos con cortesía y amabilidad con nuestros subordinados, clientes, o jefes. Uno mismo debe atraer o fomentar un adecuado clima laboral. Si en un momento dado existe cierta presión por terminar lo que nuestro jefe nos indicó con tanta urgencia, no debemos alterarnos o tener actitudes inconvenientes.
Lo anterior se resume en que en todo momento debemos de expresar una “actitud adecuada” y cierta inteligencia emocional. Como lo menciona Mastres (2006), no ahogar las emociones sino dirigirlas y equilibrarlas, que a mi parecer es un factor difícil de manejar apropiadamente ante situaciones adversas y más en un sistema enfocado a los resultados, pero que al saber dominar este tipo de circunstancias, te haces notar ante los demás.
De igual forma, cuando uno tiene bien definido que desea lograr en el ámbito profesional, también debe de tener claro “cómo va a contribuir a la organización”. Al ingresar, empezamos a conocer nuestro rol, nuestras funciones y limitaciones hablando jerárquicamente inclusive, debemos involucrarnos y comprometernos en realizarlas con esmero, dedicación y con gran calidad, proyectando en cada trabajo o proyecto nuestro sello personal, es decir, aplicando nuestras fortalezas, pues a estas alturas del partido ya debemos ser conscientes si poseemos creatividad, habilidad en la toma de decisiones, comunicación, etc.
Es importante, tener a nuestro alcance los logros realizados y cómo están contribuyendo a la organización, a fin de compararnos a nosotros mismos si hemos mejorado los procesos internos, o bien; nos esforzamos para cambiar significativamente nuestras áreas de oportunidad. Por lo tanto; siempre es necesario seguir “preparándonos constantemente”, tener alternativas para lograr nuestra mejora continua, en cuanto; a nuestro ámbito laboral, personal y social, es decir; buscando la formación integral, determinar nuestro plan de vida, ser muy cautelosos con la imagen que proyectamos, responsables de nuestro desempeño en el trabajo, como de nuestra vida privada, evitar conductas que puedan dañar nuestra reputación laboral, o degradar la imagen institucional, enfocándonos en todo momento a la ética y conducta moral. En pocas palabras, independientemente del tiempo que tengamos en la organización debemos de “pensar y actuar como jefes”, no es bueno compararnos con un alto ejecutivo o directivo de la misma empresa, pero debemos tomar en cuenta que nuestro desempeño laboral, siempre debe de ser lo más ideal posible, pensar por nosotros mismos y anticiparnos a las necesidades de la organización, independientemente de nuestra posición jerárquica, es importante involucrarnos en lo que está a nuestro alcance para solucionar los problemas, asumir cada vez mayores responsabilidades.
Absolutamente, para que se contemple lo anterior, debemos de tener una adecuada comunicación con nuestro jefe inmediato y su superior; de tal forma; que conozca nuestras aspiraciones laborales y nuestros deseos de seguir aplicando las mejores prácticas en la organización, siempre acordes a los objetivos institucionales. Ahora bien; al ser nuevo en el puesto de trabajo y en un sistema de trabajo, tal vez; completamente diferente a las experiencias anteriores, debemos indagar o preguntar cuando desconozcamos algo, siendo necesario para realizar el trabajo indicado, como lo menciona Eigen Barry “esté dispuesto a cometer errores, pero evite los muy tontos. Después de que haya aprendido de sus errores, olvídelos. Mire hacia adelante”.
La confianza que establezcamos con nuestro jefe inmediato es importante, debido a que debemos buscar el momento oportuno para conversar con él y sugerir retroalimentación sobre nuestro desempeño laboral; competencias, forma de resolver los problemas, actitud hacia nuestro trabajo y compañeros, etc., en resumen, debemos de hacerle la vida más fácil, no crearle problemas. Empecemos a cuestionarnos ¿Qué puedo hacer para que la organización minimice sus gastos, mejore su eficiencia e incremente sus ventas?, no preguntarnos lo que la empresa puede hacer por mí, debemos preguntarnos qué puedo “hacer yo por la empresa”. Si dentro de mis objetivos profesionales, se contempla escalar cada vez más alto, tener una mejor posición jerárquica en la organización, debemos de considerar, como puedo contribuir a que la empresa gane más, o logre una mejor posición en el mercado, porque el éxito de una organización se logra aumentando sus ingresos.
Es importante, tener en cuenta que debemos de cuidar los intereses de la organización; estar dispuesto a manejar y solucionar los problemas en ausencia de nuestro jefe, pensar de la manera en que él los resolvería, de acuerdo a su experiencia y potencial, sin olvidar que a pesar de las políticas y procedimientos normativos, debemos mantener clientes satisfechos, porque un buen servicio asegura nuevos negocios, debemos de tratar de comprender sus sentimientos y necesidades, y ante todo; tratarlos con respeto y dignidad.
Asimismo, hay que cuidar lo que hablamos de nuestro trabajo, evitar comentarios negativos del ambiente laboral, aunque; haya ocasiones que nuestro entorno, situaciones o las mismas políticas institucionales no sea de nuestro completo agrado, mejor optar por involucrarnos y tener iniciativa para participar en lo que la empresa organiza, tales como; las actividades extralaborales, no mostrar cierta indiferencia ante estos eventos que la organización considera relevantes. Otro de los aspectos relevantes, es tener siempre a la mano un diario de nuestros proyectos y actividades que realizamos exitosamente, revisar nuestros logros y contribuciones significativas orientadas a la organización, y siempre estar al pendiente para involucrarnos en nuevos proyectos o actividades que demanden nuevos retos, aprendizajes y permitan aplicar nuestros conocimientos y por consiguiente; contribuyan a nuestro desarrollo laboral de forma trascendente.

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