Pareciera que en el mundo entero el debate sobre temas relacionados con el desarrollo y la disminución de la pobreza son aún áreas de interés de alto impacto, y no es para menos, pues gran mayoría de los países en el mundo entero comparten problemas similares que bien pueden ser clasificados más allá del término internacional por su impacto global.

Aspectos específicos como lo son la ecología, la salud, el cuidado del medio ambiente, el desarrollo económico local – nacional – regional, la correcta explotación de los recursos naturales, entre muchos otros más, son áreas de oportunidad en las cuales se ha encontrado la posibilidad de convertirlos en verdaderos proyectos sostenibles.

Es así, por ejemplo, que en el III Foro Mundial de Proyectos Sostenibles, organizado por Ideas Perú y celebrado el pasado 8 de febrero del 2011 en Puno, entre una de las tantas propuestas a ser compartidas se revisaba aquella presentada por el Vocal Principal y Coordinador de Turismo, Medio Ambiente, Producción y Cultura de la Junta Parroquial de San José de Minas, Quito – Ecuador, Juan Fernando Saavedra, quien daba inicio al foro argumentando que el uso de la bicicleta en el medio rural del Ecuador había inicialmente surgido como una necesidad de transporte, pero que se había convertido en un motor para la reactivación económica.

Así, él mencionaba que “la realidad de los problemas sociales como el alcoholismo en las regiones rurales promovía la instrumentación de estrategias para la práctica del deporte, que hacía que se incentivara el turismo y la productividad, la protección del medio ambiente, la concienciación de la cultura, el trabajo en equipo y la solidaridad entre otros, canalizando con ello los resultados obtenidos para la generación de nuevas alternativas de desarrollo social”, y agregaba que “los ciclo paseos, por ejemplo, eran una alternativa para la juventud para ayudarlos a mantenerlos alejados de los problemas sociales, como bien podrían ser las drogas u otros vicios, al mismo tiempo que estas iniciativas definían adicionalmente procesos que favorecían la economía local y el cuidado del medio ambiente”. (Saavedra, J., comunicación personal, 2011)

¿Pero cómo fue que una idea tan elemental pudo tener tanto éxito regional? En sí, su éxito radica en su metodología de instrumentación. Ellos hacen los ciclo paseos con una frecuencia de cada 15 días, las inscripciones son gratuitas, las rutas son bien planificadas y siempre con destinos diferentes, existen paradas específicas a lo largo del trayecto y se dan adicionalmente charlas de capacitación previas sobre el cuidado del medio ambiente y sobre la ruta que se visita, y al final del recorrido, se fomenta un espacio para la reflexión y concientización de la experiencia que se ha vivido.

Los resultados no sólo han impactado a los participantes sino a toda la comarca en donde se desarrolla el evento, pues se ha reactivado con ello la posibilidad de generación de empleo, ya sea en materia de servicios, alimentos, guías u otros periféricos.

Por otro lado, al ver el éxito en la instrumentación del programa, el apoyo por parte de los gobiernos locales, la empresa privada, la participación de deportistas destacados, así como la participación de universidades públicas y privadas, instituciones estatales e incluso el apoyo de organismos como lo son los bomberos, la Cruz Roja y el voluntariado en general, ha ido creciendo.
Este tipo de proyectos, que bien podría haberse pensado como una simple actividad eventual y pasajera, la han sabido manejar de tal manera que esta idea no sólo resolvió un problema, sino que se ha convertido en un verdadero motor de la economía local, favoreciendo el cuidado por el medio ambiente y promoviendo el aspecto social.

Por ello, entre sus proyectos futuros se está proponiendo la estructuración de acciones orientadas hacia la formación de guías nativos de deportes extremos, la posibilidad de consolidar una red de microempresarios de servicios y la creación de nuevas políticas de desarrollo económico local.

No cabe duda que cuando existe seriedad y una conducción con visión adecuada, las propuestas que a nivel de ideas bien pueden convertirse en verdaderos motores de desarrollo social, económico y medio ambiental, si así se deseara.
Este tipo de proyectos son claramente clasificados como “proyectos sostenibles”, pues no se desarrollan limitados a una sola ocasión sino que perduran y se les da continuidad en el tiempo, observando su gradual crecimiento.

Por supuesto, en el mundo existen muchos otros ejemplos similares y de diverso alcance, que también han sido altamente exitosos. Ejemplo de ello es el uso masivo e intensivo de la bicicleta en China. Ahora sí, ¿quién diría entonces que un proyecto basado en la bicicleta sería visto como algo precario o de bajo impacto? Tan sólo habría que meditar sobre el número de chinos que utilizan diariamente este medio de transporte y los beneficios que ello conlleva.

Por otro lado tan poco es extraño ver que otras naciones, como bien lo es el caso de México, a través de organizaciones serias y altamente competitivas orientadas al impulso del deporte, están trabajando en programas estructurados que han tenido gran éxito. Para cierto nicho de la sociedad, Sport City por ejemplo, ha sabido combinar el gusto por el deporte con una clara orientación hacia el cuidado de la salud. La forma como ha sabido conducir sus acciones la han posicionado como una de las organizaciones de más éxito de la República Mexicana para el impulso de las prácticas deportivas, siempre velando por un adecuado balance entre la armonía física y la convivencia social. Gracias al interés formal de esta organización por el deporte, cuentan con la capacidad en sus instalaciones para fomentar el ciclismo como una más de sus tantas disciplinas, y al igual que suceden en el Ecuador, Sport City promueve de manera organizada y estructurada, diversas competencias a nivel local, regional y nacional, con sus correspondientes beneficios hacia la salud.

Y bien, si se tratara de continuar describiendo casos de éxito en materia, igualmente en México resulta ya normal el observar como en diversos Estados de la República se promueve mensualmente un ciclo paseo en donde toda la entidad puede participar libremente.

¿Es entonces complicado el proponer un proyecto sostenible? Si una simple bicicleta puede reactivar economías rurales al fomentar el ciclismo de montaña o ecoturismo, como en el caso de Ecuador, o bien puede fomentar la salud y la convivencia en extractos sociales altos como bien sucede con Sport City en México, o incluso puede llegar a fomentar el deporte a nivel regional y hasta nacional, como pasa con la promoción de los ciclo paseos estatales de la República Mexicana o el manejo intensivo de la bicicleta en naciones asiáticas tal como China, entonces sí vale la pena detenerse para analizar lo que es la ejecución de un proyecto sostenible sólidamente planteado, en cualquier área, incluyendo la salud, pues los beneficios se observarán a nivel social, económico y ecológico.

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