“Creencias o preposiciones que parecen, para la mayoría como prudentes, siendo esta prudencia dependiente de unos valores de conciencia compartidos que, permiten dar forma a una familia, clan, pueblo o nación”
Wikipedia
Un exjefe me dijo hace varios años que el éxito en la Mercadotecnia radica en dos habilidades básicas: Creatividad y Sentido Común.
Con el paso del tiempo he llegado a diferir un poco de dicha opinión porque existe un ingrediente científico que hace a la Mercadotecnia aún más efectiva y metódica. Sin embargo también comprendí que el Sentido común en la Mercadotecnia es un activo muy escaso.
Grandes negocios han prosperado por tan codiciada habilidad, que a pesar del aspecto científico han acertado en una real necesidad del consumidor, y con mucho éxito.
Soy un creyente de la Mercadotecnia científica basada en la investigación de mercados como herramienta para validar hipótesis. Sin embargo llego a reconocer que la experiencia, la intuición, el “feeling” de alguien con mucha experiencia en el terreno de juego, tiene una ponderación importante en la toma de decisiones. La investigación de mercados debe ser una especie de “seguro de vida” que reduzca el riesgo ante la posibilidad de lanzar un producto nuevo al mercado.
Cuando trabajaba en la industria avícola, un potente estudio de mercado indicaba que el consumidor mexicano deseaba encontrar un producto de pollo preparado con mole, y listo para calentarse. Diversas pruebas hicimos hasta dar con una receta que en páneles sensoriales fue ganadora, sin embargo nunca logramos convencer al equipo de ventas que a través de varios años en el campo se encontraban escépticos ante dicho producto. Pues siguiendo el riguroso proceso científico nos obstinamos en lanzar dicho producto al mercado, el cual fracasó en muy poco tiempo, y reconozco que el sentido común y la experiencia del equipo comercial fue atinado en el diagnóstico. Aprendimos después que para el consumidor mexicano existen diversos tipos de mole y lograr una formulación que gustara a una mayoría era técnicamente imposible.
Entre victorias y fracasos lo que puedo concluir hasta el momento es que la Mercadotecnia científica reduce considerablemente el nivel de riesgo, pero un mercadólogo exitoso requiere además de un afilado sentido común que lo lleve a un auto cuestionamiento de los hallazgos o teorías sobre el éxito de un producto o negocio, y créanme que entre Conocimiento Técnico, Creatividad y Sentido Común, este último es el menos común de los sentidos.


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Mi impresión es que existe un hueco entre lo que el consumidor dice que quiere (encuestas) y lo que realmente compra. Y si es así, ¿entonces por qué “miente”?
Creo que la respuesta pudiera estar en que el posible consumidor no sabe REALMENTE qué es lo que quiere. Pienso que el reto está en la forma de “escarvar” en la mente del consumidor para que brote la verdad (que a lo mejor ni él mismo conoce).
Creo que a las herramientas les corresponde reflejar la realidad tanto como se pueda, pero a fin de cuentas el Sentido Común va a pedir que le den jugada. Y como bien dices, es un activo muy escaso.
Saludos.
En México, una gran cantidad de estudios de mercado no funcionan porque están basados en metodologías de investigación para los Estados Unidos o simplemente países con mayores niveles de educación. Otra cosa que afecta en gran manera es el “sesgo de cortesía (de hipocresía)” que existe entre los latinos.
Efectivamente el sentido común debería ser lo más desarrollado entre los directores de marketing, pero para eso se necesitaría que esos directores hubiesen pasado mucho más horas en campo observando y entendiendo al consumidor, y por otro lado conocer a fondo lo que venden y el mercado en el que compiten. Muchas veces, esto no ocurre, desgraciadamente.
El gran secreto es que el consumidor actual esta dominado por el impuslo y la competencia de su vecino, familiar etc, no compran por que realmente necesiten o gusten del producto, el sentido comun es importante y el estudio demercado, pero en la actualidad se debe tener el “feeling” y la audacia de hacer lo inesperado crear necesidades “reales” para que los consumidores tenga el beneficio esperado por la inversion en la compra del producto o servicio adquirido.
totalmente de acuerdo. Muchas gracias por tu comentario