En días recientes se ha vuelto a poner en la agenda nacional el tema de la Reforma Fiscal, que con su característica de integral, sin temor a equivocarnos es la madre de todas las reformas estructurales.  Es importante subrayar el hecho de que estas reformas ya han dejado de ser una opción para México y se han convertido en una obligación. En efecto, se necesita una reforma fiscal integral que desvincule los ingresos totales del gobierno de la renta petrolera (mercado volátil) y que regrese las potestades tributarias a las entidades federativas y a los 2440 municipios del país.

Sin embargo, hace un par de semanas los senadores del PRI  están proponiendo una reforma fiscal que a todas luces es insuficiente ya que para que sea una verdadera Reforma Fiscal Integral es necesario que incluya el rediseño del esquema fiscal de la federación (relación entre estados, municipios y federación) y que se modifiquen aspectos de ingreso, gasto y deuda. Lo que los senadores del partido revolucionario institucional proponen es una reducción de la tasa máxima del ISR de 30% a 25% y  una disminución de la tasa del IVA de 16%, a una tasa única de 12% sin excepciones, con una canasta de productos básicos sin gravarse, argumentando que “el sistema fiscal no funciona y que la reforma es inaplazable”.

Cabe mencionar (con datos de la SHCP) que del año 2000 al 2010 los ingresos tributarios del gobierno federal crecieron en términos reales 37% mientras que la economía creció 15%. ¿No funciona el sistema fiscal? El sistema si funciona, pero urge una Reforma Fiscal Integral que lo desvincule de los ingresos del petróleo y que promueva la inversión en el país.

Resalta lo “oportuno” de la propuesta de reducir impuestos en el contexto de los cinco fracasos electorales al hilo del PRI (Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Guerrero y Baja California Sur), al próximo proceso electoral en el Estado de México y a la expectativa del incremento en los precios del petróleo derivado de la crisis en Egipto y de la recuperación económica.

Se necesita una reforma fiscal promotora permanente de la inversión no una que promueva exclusivamente votos en el muy corto plazo. Una reforma que se preocupe de las necesidades de la población y que realmente comulgue con los valores y con la orientación ideológica de la escuela de pensamiento económico que ideó este tipo de esquemas fiscales, representada por Robert Mundell y Arthur Laffer llamada Supply Side Economy (Economía por el lado de la Oferta).

Esta escuela de pensamiento económico propone recortar los impuestos para que las familias tengan más liquidez y así puedan consumir y ahorrar más y las empresas retengan una mayor proporción de sus ganancias y de esta forma inviertan más en el mediano y largo plazo, generando de esta forma más fuentes de empleo y una disminución de la inflación para mejorar el bienestar de la población.

México necesita hoy más que nunca políticas públicas que incidan directamente en las causas de los problemas que nos agobian, problemas que si no se solucionan de raíz amenazan la gobernabilidad de la nación.

Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
Términos y condiciones