Después de conversar con algunos amigos del sector automotriz y sin esperar a ver qué pasa en las siguiente semanas, me atreveré a meter las manos al fuego por Toyota, Honda, VW, Dell y las que sigan en estos días. No estamos presenciando el principio del fin de estas compañías, ni siquiera un declive de su tendencia positiva, tanto de líderes mundiales en ventas, como de consolidación de 6 sigma. Menos aún, un proceso de decepción o desprestigio global del afamado “Sistema de Producción Toyota” (TPS).
Sí, las últimas noticias sobre fallas en productos de ambas firmas, íconos de dicho sistema en sus respectivos sectores, han dado bríos a los agoreros del desastre, a aquellos que nunca se equivocan, pues nunca hacen nada. Antes de criticar, concedamos, – como he dicho en columnas anteriores - el beneficio de la duda y reflexionemos un poco sobre las causas raíz de estos fenómenos:
1.- De unos 15 años a la fecha, se ha incrementado la presión por acelerar los tiempos de desarrollo de nuevos productos, incluída la cadena de suministros. Esto como respuesta al acortamiento acelerado de los ciclos de vida de productos y procesos. Y aunque existen rigurosos procedimientos de pruebas previos a los lanzamientos, alcanzar el 6 sigma en tiempos tan cortos es un trade-off que tomará algún tiempo convertir a trade-on.
2.- Por otro lado: Hace 20 años, tal vez nadie hubiese siquiera notado estos defectos. Estos llegaban a los usuarios, quienes eran ignorados en sus demandas, se les culpaba de mal uso, con suerte se les hacía efectiva la garantía y al final se evadía el problema. No pasaba nada. Hoy, tenemos tremendo escándalo global por fallas que pueden ocurrir solamente al darse simultáneamente un conjunto de situaciones concretas. No obstante, las compañías se han hecho responsables hasta sus últimas consecuencias. Es decir, se está llegando a un grado de tal perfección (leanness), que cualquier defecto se vuelve demasiado evidente, ante la carencia de defectos mayores o de frecuencia de quejas por otros problemas. El río ha bajado tanto su nivel, que cualquier piedra parece un iceberg. Estas crisis son el resultado de acercarse cada vez mas a la perfección.
Próximamente, tal vez nos precupemos más por aquellas compañías que no convoquen a sus compradores a revisar sus productos, cabe cuestionar si no están cometiendo un “pecado de omisión”, o si es cierta “tanta belleza”, es decir, si realmente han hecho las cosas tan bien.
Lo relevante de estas “crisis” son las respuestas de las firmas. Una vez que se cubran los daños evidentes, se iniciará un proceso de mejora continua, al más puro estilo kaizen, que se reflejará en una robustez a prueba de errores (poka-yoke) a lo largo y ancho de sus cadenas de suministros. El espíritu del TPS, que vive en cada uno de los empleados de Toyota y Dell es inquebrantable, es parte de su ADN, es algo que toma demasiado tiempo y esfuerzo forjar y que permanece, es parte de su cultura. No presenciaremos una “cacería de brujas”, la búsqueda de chivos expiatorios entre sus ejecutivos, y aunque pueden fincarse responsabilidades entre sus proveedores, esto no conllevará a la depredación de estos con penalizaciones. NO es su estilo. El TPS, es una estrategia de colaboración con las cadenas de valor. Otra vez, es parte de su cultura. Buscarán causas raíz, y atacarán cada una de estas, sistemáticamente, generarán estrictos procedimientos de trabajo, a prueba de errores, que la gente hará suyos como lavarse los dientes 3 veces al día. Así es la cultura TPS.
Si gustan leer una opinión relevante y con amplio expertise sobre el asunto, les sugiero que lean el enfoque de Roberto Hernández en el siguiente vínculo:
http://www.cnnexpansion.com/manufactura/2010/02/25/toyota-perdio-su-confiabilidad
En 2011, revisaremos esta “crisis” como caso de estudio en las escuelas de ingeniería y negocios, aprendiendo más de cómo las compañías que han logrado crear una auténtica cultura kaizen, superan cualquier coyuntura en la búsqueda de la perfección, traducida en sistemas 6 sigma.
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