Steve Jobs tiene muchos detractores, escépticos que dudan de su genialidad. OK.
Hace solamente hace algunos meses, uno de ellos me decía en tono de burla: El iPad no tiene ningún sentido. Es un iPod en grande. Si tienes una Mac y un iPhone no necesitas un iPad.
Este joven no alcanzaba a identificar el alcance estratégico de iPad. ES EL SUSTITUTO. En cuestión de 3 años, ninguno de nosotros necesitará una laptop, ni un iPod, vaya…. ni lápices ni cuadernos, para acabar pronto.
Un millón de iPad 2 vendidos en 48 hrs. Ha superado con mucho su propio éxito inicial.
Aunque los miembros de la tribu global de Jobs y los “early adopters” nos sentimos frustrados por la velocidad con la que nuestro iPad se volvió obsoleto, debemos reconocer que la jugada ha sido genial. Este grupo ha sido una prueba piloto. Ahora sí van los que no son fieles a Jobs ni a los gadgets de última generación. Ahora sí viene la imposición del nuevo estándar por encima de los fans.
Apple, sin embargo,  está canibalizándose… ¿cómo??? ¿Es eso brillante???  SI. Su capacidad de evolucionar velozmente es tal, que puede darse el lujo de incorporar productos que reemplazarán en el mediano plazo a sus propios productos. Antes de que sus competidores lo hagan. No esperes a que tus competidores lancen productos que te reemplacen. Jobs es un líder de la manufactura global y la creación de riqueza basada en intangibles. Mentefactura pura.
Más aún… en los próximos años, más que imponer un estándar nuevo en hardware, Steve Jobs, en Apple, logrará reivindicarse consigo mismo al imponer un nuevo estándar en las aplicaciones de “oficina”, es decir:  el sistema operativo de Mac junto con iWorks, sustituirán al nefasto Windows y su “Office”. Díganme lo que quieran. Esperen unos cuantos años.
Que así sea… y que Dios salve a Jobs….

Confianza

Este fin de semana, tuve el privilegio de coachear una sesión de  planeación estratégica con los vocales y directivos nacionales del Instituto Federal Electoral, una de las pocas instituciones mexicanas que gozan de credibilidad y de la confianza de la ciudadanía mexicana. Una de sus prioridades estratégicas ha sido el fortalecimiento de su reputación y su confianza. Lo cual me recordó que dicho valor, la confianza es uno de los grandes valores de los que la cultura de negocios latinoamericana adolece.

Siendo la modernización administrativa uno de los grandes objetivos estratégicos del IFE, la desconfianza dentro de su propia estructura, se torna en un factor que podría limitar y entorpecer su agilidad y así su efectividad operativa y servicios a la ciudadanía.

En el post “Desde Bogotá”( http://blogs.cnnexpansion.com/nuevos-paradigmas/?p=439), hice mención acerca del World Value Survey,(http://www.worldvaluessurvey.org/) estudio en el que se evidencia que los latinoamericanos somos una cultura desconfiada, mucho más que otras. Los grupos regionales que presentan mayores niveles de confianza en los demás son los países escandinavos de ética protestante, así como países asiáticos de ética confucionista, los más desarrollados. Hay una fuerte correlación positiva entre el grado de desarrollo económico y la confianza en los demás, como un valor cultural. Una excepción son los Estados Unidos, que siendo muy desarrollado y de ética principalmente protestante, presenta altos niveles de desconfianza. Según los investigadores que han realizado estos estudios, la razón es que los estadounidenses confían solamente en su marco legal.

Así,es notorio que la desconfianza es uno de nuestros grandes lastres culturales de los latinoamericanos.

La falta de confianza es el principal inhibidor de la colaboración

La desconfianza es tal lastre cultural para la competitividad de las empresas y naciones, que Stephen Covey jr. ha escrito y publicado un libro de gran relevancia titulado “The speed of trust“,  en el que de muchas formas demuestra que la carencia de tal valor le resta efectividad operativa, flexibilidad, velocidad, a las empresas, y así a a las naciones en las que estas empresas operan.  Obliga a la centralización de las decisiones, motiva la burocracia excesiva. Covey ilustra con ejemplos sencillos cómo confiar en los demás trae un saldo más positivo que negativo, pues aunque sí hay quienes abusan y se aprovechan, los beneficios de confiar superan los resultados negativos.

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Cuando menciono este lastre cultural en mis ponencias con mexicanos y otros latinoamericanos, suelen asumir que siendo un valor cultural no puede o debe cambiar. Pero no es así… todas las culturas y sus valores evolucionan…  para mejorar… no está en nuestro ADN, puede cambiar en una sola generación, no es una sentencia definitiva. Se convierte en un asunto de perdurabilidad de especie. O evolucionamos a dicho valor que nos hace más competitivos… o nos extinguimos.

Es un switcheo mental. Por supuesto, no significa que se confíe ciegamente en cualquiera a la primera. No. La confianza se construye gradualmente, tanto con actitudes como con desarrollo de competencias, que es lo que el libro de Covey jr. muestra.

Así como el Instituto Federal Electoral se ha ganado la confianza de los ciudadanos mexicanos construyendo una institución altamente competente y sigue en ese proceso, los individuos y organizaciones, empresas y otras instituciones debemos dar este salto evolutivo y construir confianza recíproca.

Soltemos el lastre cultural de la desconfianza y demos pasos firmes hacia una mayor competitividad como inductor de generación de riqueza como en los países más desarrollados.

Espero sus comentarios.


No es un paradigma nuevo…. la comunicación es uno de las habilidades más importantes a desarrollar en cualquier ámbito, con la pareja conyugal, entre amigos y por supuesto dentro de las organizaciones de negocios.

Todos saben también que comunicarse bien requiere más de la capacidad de escuchar que de hablar. Y aunque todos parecemos saberlo, resulta tan difícil hacerlo correctamente. Me encuentro con frecuencia en algunas compañías con algo muy curioso: Los empleados/as, trabajadores… lo único que quieren es ser escuchados. De veras… entro a las áreas de producción, la gente me encuentra y comienzan a soltarme un montón de quejas, de comentarios… los escucho atentamente, les aseguro pasar sus comentarios (matizados, por supuesto) a la Dirección, y parecen quedarse muy tranquilos. En realidad, el problema es más complejo, ellas y ellos quieren ser escuchados y además, que sus quejas o demandas sean atendidas, lo cual requiere de una gestión especial, menos sencilla. Pero todo comienza y termina en escuchar a las personas. Puede no resultar agradable para quienes deben considerar dichos reclamos y discriminar lo que sirve de lo que no, lo que es mal intencionado, pero sirve de base para mejorar. Y es toda una terapia para la organización.

Por momentos quisiéramos tener ese extraño don, del que en un accidente es privilegiado un personaje de Mel Gibson en un chick flick masculino (“What women want” 2000) y por el cual tiene la capacidad de escuchar mágicamente todos lo que las mujeres piensan… Cuántos problemas nos ahorraría ¿verdad? Su repentino y mágico don le permite alcanzar grandes éxitos en su trabajo de publicista y en su vida romántica en un corto tiempo. Solamente escuchar sus pensamientos… ¿Porqué no podrían ser sus voces? En un ejercicio abierto y honesto de escuchar.

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En un plano más realista, aunque también proviene de una novela de fantasía, Momo, un personaje de cuento Michael Ende, tiene la única virtud de escuchar a los demás. Habitando una humilde cueva, recibe docenas de visitas de todo tipo de personajes, que acuden a platicar con ella, quien, solamente los escucha con atención, ojos abiertos, los mira fijamente y asiente a lo que le dicen. La gente entra con problemas y sale consolada, con soluciones. Momo nunca aconseja nada, solo escucha y la gente percibe que les solucionó sus problemas, por eso la consideran su amiga y la visitan tanto. Momo domina el arte de escuchar a los demás.

Los gerentes y directores de empresas podrían tratar de desarrollar más este arte. Tal vez sea lo único que ellas…. y ellos quieren…

Espero sus comentarios.


Como sacado de la fantasía de Harry Potter resultan los impresionantes avances tecnológicos en la feria mundial Nano Tech 2011 en Tokio. Los alcances de la nanotecnología ya no le piden nada a los fantásticos objetos que los personajes de dicha novela pueden adquirir en el famoso callejón Diagon, localizado en un  lugar de Londres oculto a los ojos de los mugles…

Hace 4 años, cuando fue publicado mi segundo libro: “¡REevoluciona! ¿Estás preparado para la era del conocimiento?”,  y hacía mención en este de las posibilidades de la nanotecnología, algunos lo veían como ciencia ficción, como algo que tardaría demasiados años en ser parte de nuestra vida cotidiana, o más lejos aún de ser una fuente de generación de riqueza para las regiones.

Hoy, en esta feria, pueden apreciarse ya una enorme diversidad de productos que se están convirtiendo de uso doméstico: fibras para ropa interior, que preservan mejor las temperaturas, eliminan bacterias u hongos, empaques biodegradables, baterías de segunda generación para automoción, diodos emisores de luz, nanomembranas para purificar agua o tecnologías para energías renovables.

Tratamientos, implantes y aparatos quirúrgicos muy mejorados, partículas capaces de suministrar fármacos de forma controlada a zonas concretas o laboratorios en chip para hacer autodiagnósticos en casa son algunos de los productos de consumo que ya son una realidad y que usan la nanotecnología.
Cosméticos o algunos alimentos con nanopartículas añadidas, hasta los discos duros de los ordenadores, las televisiones o los teléfonos móviles.

También se exponen nuevos tejidos y materiales con más dureza y resistencia, pilas, catalizadores o hasta un material biodegradable con bactericida, pensado para envolver alimentos y creado con arcilla y una proteína del maíz.

Los principales expositores son de Alemania y Japón, algunos de los Estados Unidos.

En pocos años, la nanotecnología permitirá que se produzcan con mayor eficiencia energías verdes y materiales biodegradables con atributos muy superiores a aquellos derivados del petróleo. En muy pocos años….

Y nosotros…. El futuro nos alcanzó….

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Estar en Bogotá, la capital de Colombia es sentirse en casa. El pueblo colombiano siente un respeto y cariño recíproco por los mexicanos, que nos hace reflexionar sobre nuestras marcadas afinidades culturales. Algunas de estas afinidades son a favor de la competitividad de nuestros negocios, algunas, como hemos dicho en estos espacios, pueden ser un lastre.

Independientemente de mis impresiones sobre el pueblo colombiano y nuestras culturas, haré referencia a la encuesta de valores mundiales (World Value Survey), que pueden consultar en la liga: http://www.worldvaluessurvey.org/

En dicho sitio, pueden elaborar tablas comparativas de más de 60 valores culturales de impacto en los ámbitos de negocios y política para más de 80 países.

Algo que resalta para mi al elaborar estos comparativos es la gran cantidad de afinidades culturales de los pueblos latinoamericanos y los contrastes con los países orientales y los escandinavos.

Algunos de los valores culturales más compartidos entre los mexicanos y los colombianos, son el gran respeto por las jerarquías, el bajo nivel de autonomía individual y la escasa confianza en los demás, entre otros. Estos datos contrastan fuerte contra los de algunos países asiáticos de gran desarrollo y los países escandinavos, que se encuentran en la cúspide de la competitividad global.

A nuestro favor, tal vez, se encuentren algunos valores, como la importancia del trabajo en la vida, la importancia que asignan a la creatividad e innovación en el trabajo y la actitud hacia la acumulación de riqueza.

Lo más impresionante para mi, ha sido lo cerca que estamos, a pesar de la gran distancia geográfica, en términos de culturas de negocios y valores sociales.

En estos días les comentaré más impresiones acerca de mi estancia con el hospitalario y amigable pueblo hermano de Colombia.


Hay toda una corriente de intelectuales y estudiosos de los negocios, que han investigado y demuestran de varias formas que más allá de la geografía y la dotación de recursos naturales, el factor más influyente en la generación de riqueza, en la diferencia entre países ricos y pobres, es la cultura predominante de la región.

En América Latina tenemos, desafortunadamente varios lastres culturales, que impiden que nuestras empresas eleven su competitividad  y se conviertan en compañías de clase mundial. Algunos de dichos lastres culturales son heredados de la cultura de negocios occidental, aunque haya casos de compañías estadounidenses o europeas que han logrado desprenderse de dichos lastres.

En esta ocasión, haré mención de una actitud, resultado de aspectos culturales, que tiene consecuencias muy negativas en las organizaciones, manufactureras o de servicios. Esta es la búsqueda de culpables.

Así es…. Cuando algo sale mal, solemos buscar quién es el responsable, a quién achacarle los problemas. Cuando, en muchos de los casos, es un problema de sistema, de la forma en que se ha instrumentado el trabajo. De las crisis económicas se culpa a los gobernantes, cuando una crisis económica tiene muchas otras razones, convergentes. Si algo sale mal en la producción, se culpa a los trabajadores o a los supervisores. En realidad son fallas del sistema de calidad. Que depende de muchas personas, pero que como resultado de algunas omisiones del mismo sistema, se reflejan en errores. ¿Existe la negligencia? ¿Que es responsabilidad de algún individuo? Sí. Pero el sistema de trabajo debería estar blindado de dichas actitudes negligentes. ¿Hay un responsable del sistema? ¿A quien se le deba culpar por los fracasos y constantes errores? Sí. Seguro. Pero la efectividad de su trabajo depende seguramente del trabajo de algunos otros individuos. De tal forma que si en lugar de buscar un culpable, se indaga buscando las causas raíz del problema, nos encontraremos con que no es uno, sino varios “culpables”, y que probablemente no lo hicieron por negligencia, sino por deficiencias propias de un sistema que debe evolucionar constantemente, a la par que la dinámica de la compañía.

Pero cuando simplemente se juzga y se culpa, los errores no se solucionan de raíz. Solamente se cortan cabezas, se bloquea la comunicación y los errores seguirán repitiéndose esté quien esté. Los errores, fallas, son solamente síntomas de causas más profundas, a veces escondidas y que deben ser resueltas sistemáticamente.

Construyamos organizaciones con mayor confianza en los demás, concediendo a todos el beneficio de la duda, indaguemos las causas y dejemos de buscar chivos expiatorios. Así reducimos nuestros lastres culturales y hacemos compañías más competitivas.

Espero sus comentarios.


Como parte de la divertida labor de escribir mi nueva obra en versión multimedia, estoy extrayendo citas de un libro de SethGodin, “Survival is not enough- Zooming, evolution and the future of your company”. Y comparto con ustedes esta idea, resultado de algunas investigaciones serias y que seguro les interesará. Transcribo textualmente:

“Los seres humanos tienen cerebros inmensos. En proporción con el tamaño del cuerpo, es mucho más grande que el de cualquier otra criatura. Algunos biólogos evolutivos creen que los cerebros grandes provienen de la selección sexual.

Era más probable que las hembras copulasen con quienes podían conversar, compartir chismes o dibujar imágenes. El resultado final eran retoños con cerebros más grandes.
En otras palabras, el cerebro funcionaba como la cola de un pavo real. Cuanto más apto fuera para un ser humano, más recursos tenía para su desarrollo cerebral. Las mujeres favorecían los cerebros grandes. Esto creó una reacción positiva en cadena y reforzó un aumento de despegue en el tamaño del cerebro humano. Los hijos varones heredaban los cerebros grandes. Por su lado, las hembras heredaron cerebros grandes y una atracción por los hombres de cerebro grande. Esto creó un mamífero (nosotros) cuyo cerebro no guarda proporción con el cuerpo.”
A través de las generaciones, este cerebro superior desarrollado por su tamaño nos ha permitido dominar a las demás especies y trascender en la historia del planeta. Es resultado de los complejos procesos de comunicación y discusión que se pueden dar entre parejas o dentro de las organizaciones.

El tamaño sí importa….

Se supone que en este blog debo escribir solamente de manufactura y negocios, pero como estoy trabajando de vacaciones, comparto esto porque quiero. Ustedes, amigos/as lectores/as  encuéntrenle el enfoque empresarial que gusten.

Agradezco su asiduidad a leer este blog y les comento que este es mi post número 100 en dos años y medio de tener la oportunidad de colaborar con CNN Expansión. Lo cual es un gran honor y privilegio.

Les deseo un magnífico Año 2011, lleno de satisfacciones, salud, amor y trabajo para todos.

¡¡El más cálido y cariñoso de los abrazos!!!


“¿Cuál es el parásito, el virus más poderoso?… Una idea… puede ser resistente, altamente contagiosa, cuando se apodera del cerebro es casi imposible erradicarla, una simple idea puede construir ciudades, transformar el mundo”.

Así comienza “Inception”, película escrita y dirigida por Christopher Nolan, en la que Leonardo DiCaprio es un ladrón de ideas, a las que llega invadiendo los sueños de otras personas. El protagonista es contratado para originar una idea en la profundidad del subconsciente del poderoso heredero de un imperio energético. Una vez incubada tal idea en la mente de este poderoso hombre, se lograrían transformaciones radicales en dicha industria a nivel global.

El equipo de invasores de sueños, que normalmente se dedican a robar ideas secretas, se enfrenta con una problemática nueva y muy compleja. Cómo incubar una idea de cambio radical en un hombre. Introducir, en lugar de extraer.

Arman toda una estrategia. Se necesita una idea muy sencilla, para que crezca naturalmente. Es un arte muy sutil.  Están a merced de los prejuicios del sujeto. Tienen que empezar con lo más básico. Y su estrategia se centra en todo este proceso, con una proporción apropiada de acción y suspenso. Arman todo un equipo táctico. Necesitan un arquitecto, que diseñe y arme los escenarios apropiados para llegar al subconsciente del hombre. Consiguen un falsificador, es decir, quien tome ciertos roles que inducirán las ideas básicas en el sujeto. Y un químico, quien construye las condiciones técnicas que soportarán toda la complicada operación. Como parte de la táctica, ellos tienen que reconocer que al subconciente lo motiva la emoción, no la razón. Así, su estrategia se orienta a generar emociones en el sujeto. Son extremadamente cuidadosos en la forma en que manejan sus emociones, pues saben que las emociones positivas le ganan a las negativas. Que todos ansiamos reconciliación… catarsis.

 

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En las empresas que visito, me encuentro con muchos tipos de virus como ese, ideas negativas o positivas, incubadas en lo más profundo de las mentes de las personas, empresarios, gerentes, operadores, líderes sindicales, etc. Algunas ideas pudieron ser buenas en su momento, pero ya perdieron vigencia. Otras son totalmente destructivas, llenas de prejuicios y subjetividades y hacen daño a toda la organización.

Nuestro rol en las organizaciones es originar ideas que las lleven  por el camino de la evolución permanente y orientadas a la rentabilidad perdurable.

Esta película es una lección de estrategia para originar ideas que faciliten los grandes cambios organizacionales, minimizando los choques de intereses, lesionando lo menos posible a las personas. Trabajar con las emociones. Vender lo positivo. Buscar la reconciliación y permitir las catarsis…

En este año que comienza… armen su estrategia como este equipo de invasores de sueños. Identifiquen a los elementos clave de su equipo y dense a la labor de incubar ideas constructivas en sus organizaciones, o hasta en ustedes mismos.

Espero sus comentarios.


Escucho la queja frecuente por parte de empresarios, gerentes y reclutadores sobre las dificultades que tienen para encontrar personal competente, a cualquier  nivel. Es paradójico, habiendo tanto desempleado, especialmente egresados de las universidades. La conclusión rápida es que no están saliendo preparados adecuadamente para cumplir las expectativas de las empresas. Es decir, el mismo cuento de que nuestra educación es muy deficiente. No obstante, debemos ser muy cuidadosos al usar palabras cliché, como: Educación, Cultura, o Innovación. En este post, haré alusión a uno de tantos factores que conforman las palabras educación y cultura, como resultado de dichos procesos educativos.  Y lo haré basado en un autor que ya he recomendado antes en este espacio y que se ha convertido en uno de mis cinco libros de cabecera: Outliers de Malcolm Gladwell.

Gladwell toma el caso de una aerolínea de Corea que presenta en un lapso de tiempo numerosos desastres aéreos, al igual que un caso muy bien documentado, sobre el desastre de un avión comercial de una aerolínea colombiana. No abundaré en detalles, pero la conclusión es que en las culturas de dichos países, hay un Índice de Distancia de Poder muy alto. Este Índice es resultado de una investigación llevada a cabo globalmente por un antropólogo de nombre Geert Hofstede. Pueden ver en la siguiente liga, los 5 factores culturales investigados y los resultados: http://www.geert-hofstede.com/ .

Siendo breves, Gladwell concluye que los desastres aéreos de esta compañías se dieron porque en sus culturas existe un enorme “respeto” malentendido por sus superiores. La distancia entre “jefe” y subordinado es muy alta, así que los copilotos no se atreven a tomar decisiones drásticas cuando sus “jefes” están agotados o cegados por un conflicto, inclusive, perciben a los operadores de las torres de control como una autoridad sobre ellos. Así, el respeto a la jerarquía, obstaculiza las comunicaciones y la toma de decisiones efectivas y oportunas. En ambos países, como en la mayoría de los países de América Latina, dicho Índice de la Distancia al Poder es muy alto, a diferencia de los países escandinavos, en los que un primer Ministro puede viajar en transporte colectivo, y no porque no tenga dinero para comprar un automóvil ¿verdad? En su obra, Gladwell realiza un análisis bien exhaustivo, sustentado e interesante, apoyado por las investigaciones previas de Hofstede. Léanlo.

En siguientes posts tal vez les comente algunos otros de los factores que pueden ser “lastres culturales”, resultados de una educación sin orientación clara. Los gerentes y reclutadores deberán empezar a definir “bien” lo que buscan en sus nuevos colaboradores: ¿proactividad? ¿eficiencia? ¿obediencia? ¿sumisión? ¿respeto a la jerarquía?. La generación Y es todo un reto para las compañías.

Espero sus comentarios.

pd. ¡¡Feliz Navidad!!


Finalmente, parece ser que han sido amarrados todos los cabos necesarios para que la aerolínea “Mexicana de aviación”, regrese a volar en Enero. Queda sin embargo, un cuestionamiento en el aire. El único en dar la cara desde el inicio de su crisis ha sido el Secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien aparentemente ha sido solamente un mediador, pero que en el fondo ha gestionado todo su proceso de rescate por algunos grupos empresariales interesados.

Algunos periodistas de negocios y “líderes de opinión” han criticado el papel protagonista que tomó el gobierno federal a través de dicho personaje en este proceso, sugiriendo que el gobierno no tiene que hacer nada ahí, y así que de alguna forma, no debería haber intervenido en el proceso de rescate. ¿Qué quieren decir? ¿Que debería prevalecer la “mano invisible” de los mercados?          ¡¡¡Paradigma viejo!!!

El gobierno de Barack Obama tuvo una intervención billonaria para rescatar bancos y automotrices, con resultados muy positivos hasta ahora, compensando así el desastre que dejó su antecesor Bush. En China, existe una economía de libre mercado, hay capital privado en las compañías, pero la economía está muy bien planeada por su gobierno. Se mueve de acuerdo con sus estrategias establecidas y que les están llevando a alcanzar eficaz y velozmente sus objetivos de largo plazo.

Hay que ver todas las consecuencias que tuvo el paro de operaciones de esta aerolínea durante estos meses. La terminal 1 del aeropuerto está operando prácticamente a la mitad. Miles de pasajeros sin servicio. Encarecimiento de los vuelos de las otras aerolíneas. Acreedores descapitalizados. Desempleados.  Es un sector estratégico, que no podía ser dejado a la incompetencia de sus ex-propietarios y  su incapacidad de negociar con el sindicato y con los acreedores. Personajes altamente competentes como Javier Lozano, en una secretaría crítica para el desarrollo nacional, pueden y deberían involucrarse en los conflictos de todos los ámbitos industriales nacionales. Pues además, actuaron con las restricciones correctas, no hubo ninguna clase de rescate financiero con el dinero de los contribuyentes, no hubo requisa. Ha sido hasta ahora una operación de microcirugía.

Felicidades al gobierno federal por esta gestión responsable y exitosa y esperamos el regreso de Mexicana.

Espero sus comentarios.



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