Año de elecciones presidenciales en México… indicio de año complicado. Promesas, ataques, esperanza… o desesperanza. ¿Depende realmente nuestro bienestar de quién nos gobierna? ¿De los políticos? ¿De las inversiones? ¿De los altibajos en los mercados mundiales de valores?

A los latinoamericanos nos encanta quejarnos de todo… Somos la cultura de las quejas. Y además, solemos basar nuestras esperanzas en lo que los demás hagan por nosotros. Exigimos cambios… Cuando el cambio está permanentemente. La cuestión es: ¿Cómo nos adaptamos a los cambios? ¿Cuáles son nuestras actitudes hacia los cambios? ¿Nos subimos a las olas de cambios tecnológicos y económicos? ¿O dejamos que nos arrastre y luego buscamos quién nos sobe?

Más que elaborar cartas a los reyes magos,  llevemos a cabo la evolución cultural individual y regional que nos permita adaptarnos mejor a los irreversibles fenómenos que marcan las nuevas formas de generación de riqueza global: El nuevo paradigma.

Propondré, basado no solo en mis propias percepciones, sino también en varios autores regionales destacados, algunas actitudes con las que América Latina logrará adaptarse mucho mejor al Nuevo Paradigma mundial:

1. No especular. Es decir: No supongamos. No digamos cosas sin fundamento. No repitamos lo que algunos personajes o medios de comunicación dicen sin sustento. Eso hace mucho daño. A todos. Es muy difícil construir una reputación. Y muy fácil destruirla con la lengua. Para esto lean “Los cuatro acuerdos” de Don Miguel Ruiz.

2. Dejemos de buscar culpables y encontremos causas. La experiencia en numerosas organizaciones me ha mostrado que no hay culpables de nada. Solo causas. Vamos a investigar. Una vez que identificamos causas raíz, será más fácil encontrar soluciones conjuntas. NO hay un o unos culpables de la pobreza. No hay una o algunos culpables de la educación deficiente en México. Hay causas.

3. Construir el futuro y dejar de vivir del pasado. NO hay nada que hacer por lo que ya pasó. Como dice Andrés Oppenheimer. Basta de historias. ¿Porqué a los latinoamericanos nos encanta reverenciar tanto a los héroes de siglos pasados? Vanagloriarnos de nuestras raíces y atribuir nuestra pobreza a los “conquistadores” que nos saquearon y “se llevaron nuestras riquezas”. Las culturas progresistas piensan y trabajan en pos del futuro. El pasado es muerto. Sugiero lean a Mario Grondona y a Huntington y Harrison en “Culture Matters”.

4. Aprendamos a alcanzar acuerdos. Esta habilidad no fácil de desarrollar, facilitará nuestro tránsito a una sociedad más democrática y acelerará nuestro progreso sustentable. No se trata de dar o recibir órdenes. Es ponernos en los zapatos de los demás. Escucharlos. (Tarea de veras difícil). Los obedientes han pasado de moda. Pero también las imposiciones. Aprendamos a negociar.

5. Confiemos en los demás. La confianza es la base de la colaboración. La desconfianza es un lastre cultural. Nos hace lentos. Confiemos en las instituciones, en nuestros proveedores, en nuestros clientes. Las relaciones basadas en la confianza acelerarán nuestra evolución al nuevo paradigma.

 

Les dejo algo de Don Miguel Ruíz.

Pedirán más a los reyes magos… O harán sus mejores propósitos para 2012… en pro de todos… Por un Nuevo Paradigma.

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