Estimados lectores: No estoy cambiando de ocupación, ni de filiación política, (que por cierto no tengo ninguna fija). Pero con una pequeña historia real les justificaré el porqué de este post.

Un buen amigo mío, ingeniero biomédico, brillante y emprendedor, fue invitado hace algunos años a colaborar en el diseño y fabricación de incubadoras para bebé. La propietaria del negocio era una señora también muy emprendedora y ambiciosa, pero que no sabía nada del diseño y fabricación de estos dispositivos. El negocio origina de ella, era simplemente comprarlos y distribuirlos. Mi amigo, de ahora en adelante: HR, aceptó bajo ciertas condiciones y con entusiasmo empezó a levantar el negocio en una cochera, “lidereado”, por dicha señora emprendedora. Pero, esta señora no tenía propiamente el mejor de los estilos de dirección, ni conducía el negocio en una forma “óptima”, así que la relación se empezó a deteriorar gravemente. Era una empresa micro, con 4 ó 5 trabajadores, todos ingenieros electrónicos, pues es un trabajo de diseño y construcción basado en tecnología. La situación se volvió insostenible. Así que la mencionada señora decidió darle las gracias a su ingeniero: HR. Ella pensó que nuestro amigo se cruzaría de brazos y regresaría a su lugar de origen como llegó. ¿Qué hizo HR??? ¿Se regresó así nadamás???  ¡Pues claro que no!! Nuestro amigo y sus trabajadores, (quienes por cierto se identificaban mejor con el ingeniero que hablaba su mismo lenguaje y les daba condiciones flexibles de trabajo, ese tema lo tocaremos en otro post), eran los verdaderos dueños del negocio. En realidad, la inversión en inmuebles,equipos y maquinaria era muy pequeña, irrelevante. El verdadero negocio estaba en el expertise de estas personas. Así que nuestro amigo ingeniero, aceptó de muy buena forma la despedida poco cortés de la señora emprendedora, y emprendió su propio negocio. Debo mencionar que al principio pasó ciertas penurias económicas, pero ahora su negocio va viento en popa. La señora emprendedora, regresó a su negocio original: comprar y vender dispositivos.

Conclusión: En la era del conocimiento, de los negocios basados en el expertise , el verdadero valor del negocio radica en este capital intangible, intelectual, que reside en las mentes de las personas, que se lo llevan a donde quieren, cuando quieren, o cuando se aburren.

La tierra, hoy más que nunca… es de quien la trabaja.

Espero sus comentarios, aunque a algunos no les guste mi estilo y sintaxis.

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