
“Las historias son la moneda corriente del contacto humano”
Robert McKee
La frase anterior, del padre de la narrativa audiovisual contemporánea, apunta a la evidente necesidad de toda sociedad de proveerse de historias que nutran la imaginación, alimenten las aspiraciones y expresen en suma, los deseos y temores colectivos. Cuando las familias, las parejas o los amigos se reúnen para distraerse de la rutina y olvidar las preocupaciones cotidianas, son las historias las que permiten despejar la mente y cambiar el ánimo.
Se podría decir que no poco se puede entender de una sociedad al entender las historias que la apasionan. Tal vez la manera más conspicua de palpar cuáles son dichas historias es poner atención a los medios. Después de todo, son éstos los grandes canales de ese flujo continuo de narraciones que captan nuestra atención. ¿Cuántas conversaciones no comienzan con referencias a lo que la televisión, el radio o la prensa están contando?
En los últimos días ha habido un amplio repertorio de opciones: alcaldes muertos, balaceras, muerte de activistas sociales, colapso político en Túnez, tiroteos en Tucson, etc. Sin embargo, una historia ha destacado por encima de todas ellas: el caso Kalimba.
Lejos de estar confinada a noticieros de espectáculos o a programas de notas sensacionalistas, la historia se ha convertido en noticia principal de uno de los más importantes noticieros matutinos y nota obligada del principal periódico en línea, por citar tan solo dos medios.
¿Es una noticia más, cuya cobertura es proporcional a su importancia?
Baste citar algunos hechos:
1. La semana pasada el tiempo asignado a la cobertura del caso y la entrevista con Kalimba en el mencionado noticiero fue semejante al que recibirían notas como la inflación, la inseguridad , el combate a la pobreza, etc. Los analistas del propio noticiero ya quisieran tanto tiempo aire para expresar sus opiniones.
2. Cuando el jefe de la Cofetel, Mony de Swaan, hizó un imprudente comentario en Twitter, en la víspera de su comparecencia en el Congreso, los medios hicieron mención de ello y lo criticaron. Ahora hemos tenido la lista completa de mensajes entre Kalimba y una de las chicas involucradas en su historia recitada al aire y publicada.
3. Por si eso no bastara, el día 17 de enero la acusadora de Kalimba apareció en el mencionado noticiero matutino nacional, teniendo la atención ininterrumpida del conductor por treinta minutos. Ni un secretario de estado tiene tanto tiempo aire; si acaso, el Presidente.
Nadie esta minimizando la importancia de una acusación de violación, ni pasando juicio sobre quién dice la verdad; eso le corresponde a las autoridades. Si se trata en cambio, de dimensionar el peso específico de un crimen del fuero común, en contraste con noticias que siguen poniendo a prueba nuestra capacidad de asombro social, como lo son decapitaciones o asesinatos de activistas sociales.
Particularmente entre el fin de semana y hoy, académicos y periodistas se han hecho eco de la sorpresa ante la fascinación pública por seguir el último episodio de una celebridad acusada de un delito. Sin embargo, no solo es el público el culpable de tan improductiva obsesión.
A diferencia del caso de Paulette, esta no es una historia que haya surgido de las redes sociales y de ahí recogida por los medios. En contraste, esta es una historia que al ser inicialmente conocida parecía ser una nota de espectáculos más; para convertirse en unos días en noticia de discusión nacional por una decisión editorial de ciertos medios de darle tanta o más importancia que la economía, la violencia en Guerrero, o problemas internacionales en Brasil o Túnez.
Pareciera que el país y el mundo no tienen suficientes acontecimientos desarrollándose como para que uno de los más conocidos y respetados conductores de noticieros dedique a esta historia tiempo aire que ya quisiera el bloque de noticias económicas tener.
En un país en que es pasatiempo nacional criticar a la televisión y a la prensa, y éstas defenderse, sería deseable verlas ejercer un juicio editorial más balanceado. Hacer de una noticia rosa entretenimiento y “agenda” nacional es un pobre servicio de los medios a la sociedad.
Con la última decisión de la Suprema Corte, la transición a televisión digital en 2015 queda suspendida, aunque la fecha inicial del 2021 sigue en pie. Probablemente dicha decisión no será el último episodio de esta saga, pero sin lugar a duda cualquier resolución que confirme o altere lo anterior tardará meses.
¿Por qué es tan importante la transición digital?
Fundamentalmente porque la transición haría posible la diversificación de los contenidos televisivos, en virtud de la capacidad técnica de transmitir varios canales donde ahora se transmite uno. ¿Qué es lo que hace que este hecho sea tan relevante? Afortunadamente o no, amplios estratos de la sociedad configuran su visión del país, la sociedad y la familia a partir de las ideas y valores que la televisión transmite. Es deporte nacional criticar a las televisoras por la calidad de sus contenidos. Dicha crítica atestigua la conciencia del impacto que dichos contenidos tienen, igual o mayor que el de casi cualquier otra institución social. No se le prestaría tanta atención si no fuera por el peso que tiene en la conformación de la opinión pública y la agenda nacional.
Desde ese punto de vista, la ampliación de opciones de transmisión ofrece la gran oportunidad de renovar la forma en que la televisión contribuye a la construcción de los paradigmas sociales; haciendo que el mayor aprovechamiento técnico del espectro radioeléctrico sea la base del surgimiento de un universo de mensajes muchos más amplio y variado que el actual.
Se podría objetar que el avance de internet acota lo anterior. Aunque los nuevos medios electrónicos son cada vez más importantes, sobre todo en la clase medias urbana, no más del 30% de los mexicanos son usuarios regulares de internet, según la AMIPCI; en contraste, la televisión abierta llega a más del 95% de la población. La COFETEL señala que hay 26.5 millones de hogares con televisión, y tan sólo 1.3 millones sin una.
Es tan sólo de esperar que la pausa que se le ha puesto a la transición sirva no sólo para definir qué le toca a quién, – el gobierno federal tenía ya presupuestado varios cientos de millones de pesos en 2011 – sino para crear también las condiciones de una televisión plural que contribuya a un proyecto de país moderno.
La decisión de la ministra Olga Sánchez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual efectivamente pone en pause la transición a televisión digital planeada para el año 2015, ha alimentado todavía más la discusión sobre si el apagón analógico es oportuno o incluso necesario para el desarrollo del país, con opiniones respetables de un lado y otro de la discusión.
La experiencia norteamericana del apagón analógico -descrita en las dos entradas anteriores de este blog – permite delinear algunos principios generales del cómo, cuánto y quién de un proyecto tecnológico de esta magnitud; aportando ideas para llegar a un juicio al respecto.
1.- Educación. No se trata solo de repartir convertidores o de realizar una campaña de difusión o concientización sino de auténticamente guiar al público objetivo – cerca del 100% de los hogares – sobre el modo y consecuencias de la digitalización, especialmente en lo que se refiere a sus bolsillos.
Experiencias internacionales han mostrado que lo más importante es lograr que el público entienda que digitalizar no implica: a)comprar televisiones HD, y/o b) adquirir un sistema de televisión por cable o satelital.
En cuanto a lo primero, cualquier televisión analógica – y en México estas siguen siendo todavía una proporción considerable, sobre todo en áreas rurales – puede captar la señal digital si tiene conectado el debido convertidor de señal. Sin embargo, es necesario señalar que es posible que dichos usuarios tengan que cambiar sus antenas por nuevas con mayor potencia de recepción; la improvisada antena de gancho de colgar no será suficiente para captar las nuevas señales de televisión abierta digitalizada.
En cuanto a lo segundo, el adquirir televisión por cable o satelital implica realizar la digitalización sin mayor problema, pero ésta no debe verse como necesaria o indispensable. Ciertamente es una gran oportunidad para éstas compañías de hacer crecer su mercado en las zonas donde tienen cobertura y en los estratos económicos con la capacidad de pagar mensualmente sus servicios. El problema es que la mayoría de los mexicano no caen todavía bajo ninguna de ambas categorías. Mientras que en EU cerca del 60% de la población tiene televisión por cable, en México es el 37%.
¿Cómo se esta planeando la curva de aprendizaje que el público televidente tendrá recorrer para transitar a tv digital?
2. Costo. Aún descartando los mexicanos que ya están digitalizados por cable o satélite, quedan todavía cerca de 60 millones de personas que son potencialmente susceptibles de quedar fuera del aire si no adquieren televisión de paga o conectan un convertidor a sus televisores analógicos. Siguiendo la misma medida, la cantidad de norteamericanos que necesitó ser digitalizada fue un poco más del doble de población que la que necesitará realizar la transición en México.
A EU le costo la transición más de 1.5 billones de dólares en subsidios, durante cuatro años. En nuestro caso, claro, habrá que hacer todavía una estimación adecuada a nuestra diferente composición económica e infraestructura tecnológica, pero si algo se puede saber con certeza es que no será barato llevar a decenas de millones a la nueva era de la televisión digital.
¿Cuánto nos va a costar y en qué período de tiempo?
3. Esfuerzo interinstitucional. Tal vez la principal clave del éxito norteamericano en realizar la transición es que no fue un esfuerzo unilateral del gobierno federal sino un auténtico proyecto nacional que involucró a múltiples niveles de gobierno (desde el organismo regulador de las telecomunicaciones hasta los bomberos), organizaciones civiles y de consumidores, cadenas comerciales y , sobre todo, a los principales interesados de que el público no se quedara fuera del aire: las televisoras.
¿No deberían Televisa y TVAzteca estar involucradas en el proceso de digitalización en su origen, siendo los principales interesados en que la televisión abierta llegue a su público objetivo ininterrumpidamente? Habrá también que entender qué agenda puedan tener ambas en dicho proceso.
Lo descrito hasta aquí parecería fortalecer la posición de que una mejor planeación de la transición digital sería deseable, dando respaldo a la visión de que la reciente decisión en la Suprema Corte puede ser oportuna, aún cuando las razones que llevaron a la decisión fueran diferentes: la cuestión de si el Ejecutivo tiene o no la atribución para decretar sobre la transición digital.
Sin embargo, aquellos que consideran la decisión un error lo hacen basados en un aspecto no analizado en los comentarios anteriores. Habiendo repasado el cómo, cuánto y quién de la transición digital, falta analizar el por qué de esta.
Sobre ello, se hablará en la siguiente entrada de este blog.
Inicialmente planeado para el 19 de febrero de 2009, el apagón analógico en E.U. tuvo que ser pospuesto casi cuatro meses, al 12 de junio, en virtud de que se calculaba que cerca de seis millones de norteamericanos estaban fuera de la digitalización televisiva.
Los medios culpaban del retraso a la estrategia desorganizada y carente de fondos suficientes de la administración Bush, bajo cuyo mando en 2005 se había iniciado el esfuerzo. Correspondió al presidente Obama y al Congreso tomar la decisión de posponer la fecha. Varios problemas llevaron a la decisión:
• El presupuesto asignado al subsidio para la compra de convertidores digitales se estaba agotando (1.34 billones de dólares) y había aun listas de espera para la obtención de los convertidores.
• Aún aquellos que habían adquirido los convertidores digitales encontraban algunos obstáculos para echarlos a andar adecuadamente, destacando que no era inusual tener que cambiar la antena, lo cual no estaba cubierto por ningún subsidio.
• Había confusión entre los televidentes sobre qué implicaba la digitalización: ¿Era necesario tener TV digital? ¿Era necesario tener sistema de cable o satélite? Todo ello a pesar de la campaña de información que se había emprendido por tres años.
La fecha fue finalmente pospuesta, con el compromiso renovado de diversas instituciones de acelerar el paso de la transición y educar al público rezagado.
Fue notable, en particular, el esfuerzo de la National Association of Broadcasters (NAB), que agrupa a las estaciones de televisión, las cuales fueron más allá de una simple campaña al aire. En ciudades como Los Angeles la principal cadena en español, UNIVISION, lanzó “escuadrones digitales” para asistir a usuarios con dificultades técnicas, ante el temor que fueran los hispanoparlantes uno de los grupos más rezagados. Estaciones de televisión a través de Estados Unidos organizaron eventos de información, llegando incluso a colocar mesas de asesoría en ferias.
A pesar de todo, en la víspera del apagón analógico, el 11 de junio, Michael J Copps, director en funciones de la FCC (Federal Communications Commission) admitió que habría personas al día siguiente que se quedarían sin señal de televisión abierta , lo cual efectivamente sucedió. Eventualmente, prácticamente la totalidad de los televidentes realizó la transición.
El posponer la fecha no careció de protestas, particularmente de grupos de consumidores y de algunas compañías e instituciones a las cuales se les había asignado ya parte del espectro de frecuencia que se liberaría por la digitalización, p. ej. compañías de telefonía móvil y de seguridad.
A la luz de la experiencia norteamericana, y guardando las proporciones, cabe preguntarse ¿Cómo debe configurarse el plan de acción que nos lleve a un 2015 donde no haya una importante cantidad de mexicanos que se queden fuera del aire? ¿Cómo será nuestra transición Region 4?
Algunas sugerencias en la siguiente entrada.
La transición a la televisión digital en México ha captado la atención de la prensa y los medios desde su anuncio a principios de septiembre, aún cuando su implementación está por definirse claramente.
Nuestro país no será de los primeros del mundo en llevarla a cabo, estando a la retaguardia del cambio tecnológico una vez más. Sin embargo, este hecho abre también la oportunidad de hacerlo en la manera más eficiente y productiva posible, evitando errores cometidos en otros países, o mejorando la forma en que se implementó. La experiencia norteamericana, por el tamaño del mercado y la cercanía, puede ser un buen punto de partida.
En E.U. la transición digital requirió enorme inversión de recursos, el involucramiento de múltiples sectores y planeación de años. El esfuerzo fue liderado por la Federal Communications Commission (FCC). Entre los muchos aspectos que la estrategia de transición involucró, se pueden citar:
• Distribución de 59 millones de cupones gratuitos de $40 USD para la compra de los convertidores analógicos, de los cuales 31 millones fueron efectivamente utilizados
• Se establecieron 600 centros de servicio para asistencia a usuarios
• Se crearon destacamentos de voluntarios, para asistir a los usuarios que experimentaran dificultades en sus casas. Los departamentos de bomberos fueron asimismo capacitados para asistir en sitio a usuarios con dificultades
• Un número de asistencia telefónica, que llegó a tener hasta 4000 operadores trabajando
• Impresión de folletos de distribución gratuita
• Coordinación con gobiernos y organizaciones locales para llegar a grupos de “alto riesgo” de quedar fuera de la transición digital, p. ej. discapacitados, enfermos, minorías que no hablan inglés etc.
• Unidades de información y asistencia técnica móviles, denominadas DTV Clinics on wheels, cuyo impactó alcanzó a cerca de 38,000 usuarios.
• Una rica variedad de recursos de comunicación; página web, anuncios públicos en cinco idiomas, conferencias de prensa, etc.
Es de esperar que nuestra transición digital tenga – guardadas las proporciones entre los países – una estrategia aún más agresiva y diversa que la norteamericana, dado el menor nivel adquisitivo y la complejidad de nuestra geografía y diversidad social.
En el caso de nuestro vecino, aún con toda su planeación, la fecha del “apagón” analógico en 2009 tuvo que ser pospuesta de Febrero 19 a Junio 12. Más de ello en la siguiente entrada de este blog.
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