No los inventó, pero su nombre es sinónimo de ellos; John Hull es para los Derivados financieros lo que Kotler es para la mercadotecnia: punto de referencia y aprendizaje obligado. Díficilmente se encontrará a alguien en el sector financiero y la academia, que no reconozca que su texto (el cual alcanza ya casi diez ediciones) es requisito para aquellos que quieran adentrarse a una de las áreas más innovadoras – y arriesgadas – de las finanzas.
Académico y conferencista, John Hull estuvo en México en Noviembre pasado, durante la Algorithmic & High Frequency Trading Conference, organizada por Riskmathics. En dicha ocasión tuve oportunidad de conversar con él.
A continuación, los puntos más destacados de la entrevista.

GHerrera: Derivados es una palabra que inspira respeto y temor en no pocos. En muchas compañías su uso está descartado. México ha tenido casos famosos de compañías en problemas por ellos, p. ej. Comercial Mexicana y Bachoco en 2008. ¿Cuáles son los riegos que se toman al usarlos?
John HULL: Los casos de problemas provocados por los derivados reciben mucha publicidad, pero éste es un mercado de trillones de dólares, y la mayoría de las personas que realizan operaciones con ellos, lo hacen en forma responsable, y por eso nunca oímos de dichas operaciones.
Los inversionistas en Canadá y E.U. se sienten más seguros con ellos, en comparación con México; pero espero que las compañías mexicanas se sientan más confortables al usar derivados, a medida que pasa el tiempo.
Es muy importante que las compañías supervisen las actividades de los operadores de derivados que contratan; siempre hay un peligro al usarlos y ese descuido es lo que ha propiciado los desastres.

GHerrera: En los últimos años se ha visto una oleada de nuevas regulaciones en el sector financiero en general, de la cual no se han visto exentos los derivados ¿Habrá como resultado más eficiencia en los mercados?
John HULL: Creo que los derivados siempre han sido razonablemente regulados. La cuestión es que existen sustancialmente dos mercados: el público y el privado (“over-the counter”). Ud. y yo podemos hacer una operación de derivados acordada entre nosotros, y era éste mercado el que estaba poco regulado, en su mayoría; eso está cambiando, a partir de la crisis (2008).
La cuestión de mayor regulación no es tanto una cuestión de eficiencia sino de transparencia. Los reguladores no quieren enfrentar otra situación como la de AIG (aseguradora); quieren saber que operaciones se están llevando a cabo y entre quiénes. De ahí el surgimiento de cámaras de compensación para operaciones privadas (“over-the-counter”), mayores garantías colaterales, y, sobre todo, el surgimiento de registros centrales donde las operaciones entre Ud. y yo, en forma particular, queden registradas.

GHerrera: Nada define creatividad en instrumentos financieros, como lo hacen los derivados ¿Qué podemos esperar en el futuro, hay todavía lugar para más innovación?
John HULL: Sería bueno poder escribir libros sobre algo que no cambia. ¿Qué viene? Es díficil decirlo. Algunos de los productos más exóticos están ya desapareciendo de los mercados, pero para lo que sirven los derivados es para transferir riesgos en la economía, y siempre habrá creatividad para identificar nuevos. Así, por ejemplo, Robert Merton opina que no sólo las compañías, sino los países, deberían operar derivados.

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El pasado 28 de marzo la Asociación de Bancos de México (ABM) y RiskMathics, organizaron el evento “La administración del Riesgo de Crédito y su importancia para la Estabilidad financiera” , el cual estuvo cargo del Secretario Técnico de la ABM, Humberto Alarcón, convocando a cerca de 200 directivos, de bancos en su mayoría, aunque también incluyó asistentes del sector público. El “speaker” principal fue el célebre profesor Edward Altman, de NYU Stern School of Business, quien también había participado en una mesa panel sobre riesgo corporativo la noche anterior, organizada también por RiskMathics, la compañía dirigida por Allan Baruch.

De los temas que Altman abordó en ambas ocasiones -desde la confiabilidad de las calificadoras de riesgo hasta la posibilidad de una nueva quiebra griega (a la cual le dio dos años para que suceda) – destacó la discusión referente a cómo era posible que los indicadores macroeconómicos tradicionales (PIB, deuda/PIB, Tipo de cambio, etc.) habían sido incapaces de predecir los recientes debacles financieros en E.U. y Europa.
La respuesta del profr. Altman fue sencilla, los indicadores miran fundamentalmente a la salud del gobierno y sus actividades: su aportación al gasto, su nivel de endeudamiento etc.; cuando el problema de las crisis recientes ha sido el sector privado, cuya salud no es adecuadamente reflejada en los parámetros que los analistas siguen, dando así una imagen incompleta de la salud de un país.
Mientras que las crisis de los ochenta, protagonizadas por México, Argentina o Brasil se caracterizaron por irresponsables políticas públicas de gasto deficitario, endeudamiento etc., y llevaron a un refinamiento en los sistemas de seguimiento y auditoría del gasto público, las recientes crisis han radicado en la ineficiente administración de las empresas privadas. De hecho, Altman ha sido uno de aquellos desarrolladores de nuevas métricas, con una metodología que permite estimar la posibilidad de quiebra corporativa a partir del análisis estadístico de las razones financieras de la empresa. Utilizando dichas métricas, afirmó, se hubiera visto que los países en problemas no tenían un sistema tan sano como se creía. En suma, las señales de desastre estaban ahí pero estamos acostumbrados a detectar los problemas en otro lado.
Lo anterior no significa que los gobiernos hayan perdido su capacidad de hacer las cosas mal – como indican acontecimientos recientes en Sudamérica – pero si implica que la racionalidad de políticas públicas no es suficiente para garantizar la estabilidad económica a menos que se preste igual atención a la eficiencia del sector privado.

HSM lanza WOBI
Y si de competitividad de las empresas se trata, HSM, la compañía que convirtió a México en un destino regular de las mejores mentes del management: Michael Porter, Philip Kotler, Paul Krugman etc, así como de figuras de la política como Jose María Aznar, Al Gore o Colin Powell, llevó a cabo el lanzamiento de su nueva imagen y nombre: WOBI, World of Business Ideas.
Más allá de sólo un cambio de nombre, la labor realizada ya por 10 años en México bajó la dirección de Gustavo Barcía – poniendo en contacto a los líderes de negocios con las mejores mentes del management, la economía y la política -se ve enriquecida ahora con una plataforma que va desde los eventos de alta dirección hasta el desarrollo de soluciones de empresa, pasando por un abanico de canales de actualización de contenidos: televisión de negocios, portal WEB y revista.
Con una década de actividad, su impacto ya sobre una generación de ejecutivos, se vera ahora fortalecida con las nuevas, a través de un formato multimedia acorde a sus necesidades.

A la vista de los tropiezos económicos recientes de las economías que solíamos admirar, ojalá el sector privado no desaproveche las oportunidades de desarrollar alta competitividad, que instituciones como la ABM, RiskMathics o WOBI le ofrecen.

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