Si usted es agricultor y el año pasado le había dicho que lo iban a ayudar a certificarse para que en Estados Unidos ya no le pusieran peros sanitarios a sus productos, mejor pase a la siguiente ventanilla.
Así es, el año pasado ProMéxico trabajaba en un ambicioso proyecto con la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), la idea era que cientos de productores mexicanos estuvieran certificados bajo la norma ISO 22000, misma que garantiza la calidad, sanidad e inocuidad de los alimentos.
La inversión sería cercana al millón de dólares y se pretendía echar a andar el proyecto en el primer trimestre del año.
Pero la realidad superó a las buenas intenciones. Por estos días, Manuel López Cachero, presidente de la AENOR, visita México y en una charla me dio la triste noticia.
Como buen caballero no quiso entrar en muchos detalles, pero sí dio a entender que era ProMéxico quien tenía en “stand by” el proyecto, no se sabe si por la crisis económica o por los tiempos electorales “nosotros somos respetuosos y no queremos intervenir en las decisiones”, dijo Cachero.
Así es que mientras es una cosa u otra, que no nos sorprenda si pasamos por otro episodio como el del chile o el jitomate del año pasado, en el que injustamente se acusó en Estados Unidos al producto mexicano de estar contaminado con salmonela.
En esta época en la que cualquier pretexto es suficiente para cerrar fronteras, es necesario tener elementos que defiendan al producto nacional. Tampoco hay que olvidar que aquellos países que certifican la calidad de sus productos y servicios son los que tienen los más altos niveles de competitividad.
Durante décadas fue un voto cautivo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora, el voto campesino o voto verde parece que ya perdió el color, porque los partidos políticos han enfocado las baterías a promover sus plataformas en las zonas urbanas, donde está el grueso de los votantes.
Con 6 millones de electores, se podría decir que el campesinado no representa ni siquiera 10% de los ciudadanos empadronados estimados para este año (78 millones) por el IFE, no obstante, ante lo cerrado de las últimas elecciones en las que un sufragio puede hacer la diferencia, el sector está dispuesto a vender caro su voto a cualquier partido que lo solicite.
Un ejemplo es la zona tarahumara de Chihuahua donde los tres partidos preponderantes: PRI, PAN y PRD han tenido que buscar la forma de acercarse a todos.
Otro ejemplo está en el PRI, todo mundo recuerda que durante las anteriores elecciones presidenciales, sus dirigentes amenazaron con abandonar al partido en protesta por su inconformidad con el candidato presidencial tricolor Roberto Madrazo.
El PAN parece haber entendido ya que el campo puede ser una importante fuente de votos, con organizaciones como Plantar y Unimos está tratando de echarse una parte del sector a la bolsa.
Y del PRD, ni hablar. Organizaciones como El Barzón lo ayudan a estar constantemente en el ojo público. Entonces ¿el voto verde ha perdido o no el color?
El dirigente de la Confederación Nacional Campesina, Cruz López asegura que el 5 de julio 4.2 millones de campesinos votarán por el PRI, ¿y los otros 1.8 millones?, ¿habrá algún partido que logre conquistarlos?
En México nadie les hace caso, por eso, un estimado de 300 organizaciones campesinas en México ya preparan una cartita al presidente estadounidense Barack Obama para que proponga formalmente a México la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en materia agropecuaria.
Tanto en su campaña, como ya en la presidencia, Obama ha manifestado su deseo de renegociar el tratado en materia ambiental y laboral, pero el tema del agro al parecer no figura en sus planes, por eso, las organizaciones campesinas le harán llegar al mandatario durante su visita a México, el jueves, un pliego petitorio con cinco propuestas encaminadas a cambiar la negociación.
En esta carta, las organizaciones mexicanas plantean que 72% de los mexicanos está de acuerdo en que se revise el TLCAN y que, en el caso del campo, sólo ha servido para que el sector agroalimentario mexicano sea en 42% dependiente de Estados Unidos.
Las cinco propuestas que llevarán los campesinos a Obama tocan asuntos que van desde la migración hasta la necesidad de una nueva cooperación agropecuaria entre ambos países.
La carta será el principio de una especie de marcaje personal por parte de “las 300” organizaciones campesinas hacia Obama, porque si no obtienen respuesta en México, le harán llegar la misma cartitadurante la Quinta Cumbre de las Américas que inicia en Trinidad y Tobago el viernes.
No sé si ya lo haya pensado, pero para su próxima visita a México, en abril próximo, el presidente estadounidense, Barack Obama, deberá incluir en la agenda un asunto importante: la papa.
En este estira y afloja reciente entre ambos gobiernos por el alza de cuotas arancelarias a 90 productos del país vecino, la papa puede ser uno de los más afectados.
Éste es un caso digamos excepcional, porque es un sector que no sólo puede verse golpeado por el incremento en los aranceles, sino también por la falta de una reforma migratoria y ése es un mensaje que viene directo del estado deWashington.
¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Vamos por partes. Primero: México es el segundo mercado para la papa estadounidense con un valor de 26 millones de dólares anuales. A esto debe sumarse que el país es cada vez más autosuficiente en la producción del tubérculo si se toma en cuenta que el consumo es de 1.7 millones de toneladas año, y la producción de 1.5 millones con un incremento anual de 4.5%, pues en algunos años estará cubierta la demanda.
Por otro lado, Washington es el segundo productor de papa en fresco más importante de Estados Unidos, después de Idaho, y el más importante en papa procesada. De los 20,000 fuentes de empleo que genera la industria en ese estado, 90% de las plazas las ocupan mexicanos, muchos de ellos sin papeles, por lo que de intensificarse la política migratoria del presidente Obama, el sector no tendría la capacidad para cubrir las vacantes con empleados no migrantes.
Entonces, ¿es o no importante el caso de la papa? Ya lo veremos en abril próximo.
Hace unos años escribí que en México sólo dos clases de personas consumían carne de rana: los más ricos y los más pobres, hoy día no estoy segura de que esa afirmación siga siendo cierta porque el precio de este alimento llegó a niveles en los que supera los precios de la carne de res, de cerdo y ni hablar de la de pollo.
De acuerdo con monitoreos de mercado realizados por distintos productores, en 2001 el precio del kilo de carne de rana en pie costaba 60 pesos en el mercado, ahora se cotiza entre 103 y 120 pesos. Su alto precio al consumidor y la creciente demanda en los mercados internacionales hace del cultivo de ranas un atractivo negocio.
Experiencias como de la Ranitas los Cotones, una granja de ranas en el Estado de México, apuntan que la inversión se puede recuperar en un máximo de tres años y su potencial va desde el mercado local hasta el de exportación ya que es una carne exótica apreciada en Estados Unidos y Canadá.
Su nivel de digestibilidad es de 96% y ello hace que tan sólo en Estados Unidos exista un déficit anual de 6,000 toneladas de carne de rana, además, la piel se utiliza para hacer carteras, bikinis, botas, zapatos, chamarras y cinturones. Es una actividad de alta rentabilidad, por cada peso invertido el productor recupera 1.30. La próxima vez que alguien le ofrezca ancas de rana y mejor aún, regaladas, piense dos veces antes de rechazar el obsequio porque tendrá frente a usted algo así como “carne gourmet”.
Primero fue el paro que duró 30 días, en protesta por el alza en el precio del diesel, ahora, la crisis económica le da un duro golpe al de por sí golpeado mercado de exportación del camarón mexicano, pero la historia viene de años atrás.
Aunque parezca hasta cierto punto fantasioso, el primer episodio en el declive de las exportaciones del crustáceo mexicano fueron los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La psicosis desatada por estos hechos obligó al país vecino a intensificar sus leyes de bioseguridad, lo que imposibilitó a pescadores mexicanos para vender su producto. Ante esta situación, la acuacultura le arrebató el mercado al producto en fresco lo que provocó que los precios cayeran hasta 100%. Algunas empresas como la Pesquera Tres Islas, de Sinaloa, que se cuenta entre los principales comercializadores de la especie a nivel nacional, sufrió en carne propia la caída en los precios.
Según datos de Conapesca, el país produce 160,000 toneladas de camarón al año, de las cuáles, 86% tiene como destino el país vecino, representando para los productores un aproximado de 340 millones de dólares anuales.
Así, se podrá dar una idea de lo que se perdió durante el mes que duró el paro pesquero, éste fue el segundo mal momento para el sector en los últimos años.
¿Y el tercero? Como era de esperarse, las flotas camaroneras no podrían estar exentas del contagio del tema de moda: la crisis económica.
A raíz de la caída en los ingresos de los estadounidenses la exportación de camarón mexicano cayó 25%. La solución para evitar un mayor declive en las ganancias del sector será buscar el mercado interno y aunque en los últimos años el crustáceo se ha vuelto un producto accesible, aún permanece en la mente de los consumidores la idea de que se trata de un alimento caro. Desaparecer esta creencia será el principal reto.
Sin alguna razón lógica, el precio del frijol peruano llegó esta semana a 30 pesos.
Mientras me dirigía al trabajo escuché por la radio una noticia que me puso los ojos de plato: el kilo de frijol en algunos estados, como Guanajuato, llegó a 30 pesos, con lo que ahora es más barato comer pollo (a 22 pesos el kilo) que frijoles.
Así que si por estos días escucha usted la frase de “Ya no alcanza ni para frijoles” seguramente quien lo dice está en lo cierto.
De manera inexplicable, el precio al consumidor del frijol peruano brincó de los 17 a los 30 pesos en seis meses. Desde octubre, gobernadores de estados productores como Zacatecas ya empezaban a hacer llamados a productores y comercializadores para que no se especulara con este alimento, que no está por demás decir, ha sido víctima de la baja en el consumo y la invasión de producto de contrabando, principalmente de Centroamérica.
Hasta ahora, no he escuchado una explicación que nos diga por qué el precio se duplicó. Si lejos de haber escasez hay sobreoferta, pues entonces ¿que pasó?
La última vez que el frijol superó los precios de algún tipo de carne fue en 2001 cuando el kilo de azufrado y peruano se vendía a 29 pesos, mientras que el de carne rondaba los 21 pesos.
Por si las dudas, esté al tanto de los precios de mayoreo del frijol en las principales ciudades del país (véase gráfica) para que no le cobren de más.
Reporte semanal de precios de Frijol al mayoreo en Centrales de Abasto
Cada año, millones de animales son sacrificados de manera brutal para elaborar abrigos de pieles y satisfacer a una parte del selecto mercado de la vanidad.
Hace unos días publiqué en este mismo espacio un comentario sobre la industria del secuestro y venta clandestina de mascotas. Representantes de algunas organizaciones protectoras de animales me sugirieron escribir algo sobre la industria de las pieles.
Debo reconocer, con vergüenza, que no estaba al tanto del nivel de crueldad que maneja esta actividad económica de la que viven más de 200 millones de personas en el mundo (desde diseñadores de alta costura, hasta los empleados de las granjas donde se matan estos animales).
En los sitios de internet de asociaciones protectoras de animales como PETA y Anima Naturalis abundan testimonios gráficos de cómo estas especies son despellejadas vivas (para que la piel no se maltrate) o agonizan sangrando colgadas de un gancho. No voy a entrar en más detalles, porque no existen palabras para describir tal crueldad, por eso, dejo aquí uno de estos testimonios gráficos.
Hay cosas que no se observan en el video, pero una investigación hecha hace ya algunas años por la Sociedad Humanitaria de Estados Unidos, reveló que de los millones de animales que mueren al año para satisfacer la vanidad humana, dos terceras partes son criados en granjas sin ningún cuidado, a menudo en espacios restringidos. Algunos llegan a enloquecer y devoran a sus compañeros.
La otra tercera parte es capturada en espacios abiertos a través de trampas en las que pueden quedar agonizando hasta por cuatro días.
Según el estudio, uno de cada cuatro animales que cae en estas trampas logra escapar, pero, generalmente, mutilados de sus patas.
Hay que mencionar tambien que existen las pieles pirata, pues algunas granjas se dedican a la matanza de perros y gatos para vender sus pieles como de animales exóticos.
Como tengo que poner números, le doy algunos datos. Para fabricar un abrigo de piel (según sea la preferencia) se necesitan: 60 visones, 20 zorros, ocho lobos, 20 linces, 200 chinchillas, ocho perros y 30 gatos.
¿Cuánto cuesta la vida de estos seres? En una consulta rápida me encontré con que los rangos de precios de una abrigo de piel va de los 400 a los 1,500 euros, en promedio.
¿Cuánto cuesta el sufrimiento de un animal? Como dice el popular comercial: “no tiene precio”.
Los crecientes secuestros de mascotas son sólo un eslabón en la industria del maltrato a los animales. Nadie ha logrado frenar a todos aquellos que lucran con el sufrimiento de perros, gatos y especies exóticos.
Desde hace unos días empezó a circular en medios electronicos y escritos una lamentable noticia: el secuestro de mascotas es un hecho generalizado y según asociaciones protectoras de animales, un promedio de tres perros de raza son víctimas de plagio cada mes en el DF.
Muchos dirán que este no es tema en un portal dedicado al acontecer económico, sin embargo, es tema en el momento en que el maltrato a los animales empieza a convertirse en una industria lucrativa para un grupo de seres despiadados.
Estos plagios ya no son hechos aislados, incluso se han registrado ya tres casos a mano armada(de los que se tiene conocimiento público): uno en el Estado de México, otro en Nuevo León y uno más en el DF.
En algunos casos, la finalidad sera apostar al lazo que une al dueño con su mascota para obtener unos “muchos, miles de pesos”, pero en otros y, lamentablemente, creo que en la mayoría, los animales secuestrados tienen como destino la reproducción indiscriminada, o dicho de otra forma, los animales que usted compra en la calle, pueden ser hijos de una mascota que de manera cruel fue arrancada de un hogar feliz para convertirse en mercancía.
Es una industria cruel de la que poco se da seguimiento y poco se sabe de las ganancias que genera a nivel nacional, sin embargo, se estima que anualmente cerca de un millón de animales entran al mercado callejero de venta de mascotas, tan sólo en la Ciudad de México. Es una industria no regulada que detrás de sí esconde historias de maltrato e infamia en contra de distintas especies.
Esta industria va desde la venta callejera hasta las peleas de perros, pero constitucinalmente los animales en México son “cosificables”, por ello, a pocos les importan.
La reproducción constante, además de deteriorar y enfermar al animal, acorta su periodo de vida a la mitad, en ocasiones para venderlos como especies enanas y obtener una ganancia extra, hay ejemplares de perros y gatos que los mantienen en cajas pequeñas durante meses para así detener su crecimiento.
Cuando muchos de ellos enferman o terminan su ciclo reproductivo son echados a la calle o simplemente los dejan morir de hambre y sed. La organización Milagros Caninos puede dar fe de estas y otras infamias.
Los que no son de raza pura y no consiguen dueño después de los seis meses son vendidos a organizadores de peleas de perros para que los usen como “carnada”.
Estimaciones de la Universidad de Guadalajara resaltan que 90 por ciento de los perros callejeros fueron expulsados por sus originales dueños y un porcentaje considerable son perros o gatos abandonados porque ya no servían como pie de cría; la prueba es que entre 35 y 40 por ciento de los animales que deambulan por las calles son de razas puras.
La trillada frase dice que “el perro es el mejor amigo del hombre”, pero la realidad nos muestra que el hombre es el “mejor” enemigo del perro.
El “levantón” de jornaleros agrícolas en Sinaloa nos debe hacer reflexionar sobre las condiciones de trabajo de este marginado sector.
El secuestro de 27 jornaleros en la Agrícola la Guajira, en Sinaloa, la semana pasada, es buen pretexto para echarle un vistazo a estos personajes de la cultura mexicana, que, como errantes, van de campo en campo, viviendo en barracas y en ocasiones con salarios de 20 pesos diarios.
El riesgo de que llegue un comando armado y de buenas a primeras te levante en los campos de trabajo, es solo un riesgo más que se suma a las precarias condiciones de vida de los 6 millones de jornaleros que hay en el país y de los cuales menos de una décima parte tiene seguridad social.
Más preocupante es que 50% de los jornaleros en el país son niños, más de un millón menores de 14 años que además de no contar con protección laboral también están excluidos del sistema escolar.
No obstante, este trabajo le reporta a sus parientes el 35% del ingreso familiar, por ello, los distintos accidentes en los campos agrícolas donde han fallecido menores de edad, no han sido motivo suficiente para retirarlos de esta actividad.
Dentro de los secuestrados en Sinaloa había menores de edad, quienes muy pronto conocieron que no sólo son víctimas de la explotación laboral, sino de una guerra de la que tal vez ni siquiera tenían conocimiento.
Lo espectacular de esta noticia fue la llegada del comando que levanto al grupo de trabajadores, pero creo que más espectacular y sorprendente es ver la marginación y condiciones en las que labora este sector, en el que, al parecer, los años no pasan porque todo sigue igual ¿o peor?.
Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
Juliana Fregoso
Juliana Fregoso es periodista especializada en el sector agropecuario. En estos tiempos en que el precio de los productos del campo pone en riesgo la alimentación de más de 6,000 millones de personas, escribir sobre el tema es una prioridad.