Una vez pasada la sorpresa anunciada del 5 de julio, aún se sacan las últimas cuentas para ver cuántos de los 96 candidatos del llamado sector campesino ganaron sus distritos y cuántos de los 13 plurinominales ocuparán una curul.
Independientemente del número, lo que se le debe exigir a los próximos “agrodiputados” será una agenda legislativa en la cual pongan temas de los que mucho se habla y poco se hace.
No estamos hablando de la apertura comercial, tampoco de recuperar la cada vez más lejana autosuficiencia alimentaria, sino simple y sencillamente de exigir que se gasten los recursos destinados al campo.
Todavía recordamos cuando los legisladores del sector campesino anunciaron con bombo y platillo que en 2008 el campo tendría un presupuesto histórico de 204,000 millones de pesos, el problema fue que hubo un sub ejercicio de 10,000 millones de pesos.
La pregunta es ¿para qué quieren un presupuesto histórico que no se va a aplicar?
Mismo caso en 2009. Para este año, el Programa Especial Concurrente contempla recursos por 235,000 millones de pesos, de los cuales Sagarpa se comprometió a ejercer el 60% en los primeros 100 días del año.
Vamos a mitad del año y ya existe la sospecha de que el sub ejercicio del presupuesto para el campo es de 50%. Desde 2005 se tienen las “sospechas confimadas” de que el agro es uno de los rubros con mayor sub ejercicio y hasta ahora, nadie ha podido explicar por qué no se gasta ese dinero.
Algunos lo atribuyen a que muchos de los programas de desarrollo social para el sector se duplican entre dependencias como Sagarpa y Sedesol, sí es así, por qué no se ha hecho hasta ahora una reestructura para evitar que se dupliquen funciones.
Lo interesante sería que los nuevos diputados campesinos ahora sí pudieran explicar por qué no se gastan los recursos destinados a sus electores.


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Juliana Fregoso es periodista especializada en el sector agropecuario. En estos tiempos en que el precio de los productos del campo pone en riesgo la alimentación de más de 6,000 millones de personas, escribir sobre el tema es una prioridad.
Juliana, me da gusto leerte de nuevo y qué bueno que además podamos leerte a través de Facebook. En efecto, el subejercicio en el campo (y en otras áreas fundamentales) es uno de los lastres que frustran la urgente recuperación en el sector. Lo más grave, creo, es que la vuelta del “agrodiputadismo” a la antigüita, en el que lejos de ver por su sector, los legisladores representantes de la CNC se sientan engallados por el arrollador triunfo priista y entonces no haya más agenda que la de sus propios intereses para acaparar más poder. Recibe un abrazo.
El subejercicio en el sector se acabará el día que a los legisladores se les ocurra, por una vez en su vida, tener presupuestos multianuales como lo es el Farm Bill de nuestros vecinos, ellos que hablan de políticas “espejo” se hacen tontos y no resuelven esto.
Deben de entender que el campo se maneja por ciclos agrícolas y por la temporada de lluvia, y los tiempos políticos se rigen por la temporada de huracanes (los que ellos provocan).
Coincido con el apunte de mi amigo Bruno Eduardo Aceves, que nuestra politica agropecuaria debe realizarse en relación a presupuestos multianuales, como lo hacen nuestros vecinos del país del norte.
Otro vertiente, deberá ser la integración de proyectos estratégicos que cumplan con todas sus funciones económicas. En ellos los productores deberán trabajar integrados para incubar, diseñar y fortalecer su cadena productiva, para superar el problema del minifundio.
Un punto adicional al comentario de Hugo Luna es desmitificar el 27 constitucional y adaptarlo a las circunstancias reales de economías a escalas, evitar la pulverización de la tierra mediante las herencias, Francia tiene una legislación muy específica para el caso.
Otro punto más son los cambios de uso del suelo, estamos perdiendo cada año miles de hectáreas de suelo fértil cultivable y productivo gracias a la indiscriminada voracidad de las manchas urbanas, que absorben tierra agrícola en detrimento de la producción local a bajo costo.