Sorpresa o no, la remoción de Alberto Cárdenas Jiménez como secretario de agricultura le dio a los agroempresarios y a las organizaciones campesinas un motivo para estar contentos, en medio de la angustia por la sequía y las inundaciones.

“Paco sí le sabe” me dijo ayer un agroempresario al referirse al nuevo secretario Francisco Mayorga Castañeda. Y es que la relación entre Cárdenas y el resto del sector ya era insostenible, no es que se haya peleado con todos, sino que simple y sencillamente no se llevaba con nadie.

Aunque de los funcionarios salientes del gabinete, Cárdenas fue el que se llevó el mayor elogio del presidente Calderón quien presumió que el agropecuario era el único sector que mostraba crecimiento en esta difícil etapa económica, lo cierto es que mantenerlo hubiera implicado un alto costo político. Para los empresarios del sector el trato con él era muy difícil y las centrales campesinas ya habían roto el diálogo con el funcionario. No hay que olvidar que en más de una ocasión le cerraron la calle donde se ubica la Sagarpa.

Para el sector quedó atrás la “intransigencia”, como dijera el líder de la CNC, Cruz López. Los que también echan campanas al vuelo son los empleados de la Sagarpa, pues saben que el estilo de Mayorga, quien ya fue secretario de agricultura en la última mitad de la gestión de Vicente Fox, es llegar a trabajar con lo que lo haya y con quien esté, por lo que en tiempos de reestructura y recortes, muchos ya salvaron la chamba.


Desde que tengo memoria, siempre se ha dicho que, al menos en el sector agropecuario, lo que menos existe es vinculación entre la investigación y el productor.

Podría decir que quienes hacen esta afirmación están equivocados, pero al ver la aparente preocupación que existe por la sequía y la falta de soluciones, llego a la misma conclusión que los “catastrofistas” del agro. En México se practica una agricultura depredadora en la que los monocultivos, los sistemas de arado y labranza erosionan el suelo y disminuyen su fertilidad.

No se trata de hacer grandes inversiones o despliegues tecnológicos, sino de un poquito más de vinculación. Desde hace 20 años, instituciones como el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) han puesto en práctica métodos sencillos que podrían ayudar a enfrentar grandes males como la actual sequía.

Uno de los métodos es la llamada agricultura de conservación, un procedimiento sustentable que optimiza el uso y conservación de los recursos y mejora la economía de los agricultores.

Esta agricultura se basa en tres puntos básicos: la remoción mínima del suelo (sin labranza), la cobertura del suelo con los residuos del cultivo anterior, de un cultivo de cobertura o ambos; y la rotación de cultivos, a fin de evitar plagas, enfermedades y diseminación de malezas.

Gracias a esto se controla la erosión y se produce un ahorro de agua de entre 25 y 30%, se filtra entre 20 y 30% más de agua de lluvia  a los mantos friáticos lo que disminuye la evaporación, los costos de producción y aumenta la productividad.

Hasta donde sé, actualmente en el CIMMYT capacita a técnicos de los sectores público y privado, así como a agricultores innovadores para adaptar esta tecnología a sus condiciones locales, sin embargo, la agricultura de conservación corre el riesgo de perderse pues su difusión no ha sido la adecuada, por lo que es imprescindible realizar inversiones estratégicas a fin de que todos los actores involucrados en la producción agrícola aprendan, adapten y extiendan dicha tecnología. No se trata de invertir grandes inversiones, sólo de acercar un poco más la ciencia al campo.

 



Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.

CNNExpansion.com
© 2007 Cable News Network LP, LLLP. A Time Warner Company ALL RIGHTS RESERVED.
© 2006 DERECHOS RESERVADOS EXPANSIÓN, S.A. DE C.V.