No sé si ya lo haya pensado, pero para su próxima visita a México, en abril próximo, el presidente estadounidense, Barack Obama, deberá incluir en la agenda un asunto importante: la papa.
En este estira y afloja reciente entre ambos gobiernos por el alza de cuotas arancelarias a 90 productos del país vecino, la papa puede ser uno de los más afectados.
Éste es un caso digamos excepcional, porque es un sector que no sólo puede verse golpeado por el incremento en los aranceles, sino también por la falta de una reforma migratoria y ése es un mensaje que viene directo del estado de Washington.
¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Vamos por partes. Primero: México es el segundo mercado para la papa estadounidense con un valor de 26 millones de dólares anuales. A esto debe sumarse que el país es cada vez más autosuficiente en la producción del tubérculo si se toma en cuenta que el consumo es de 1.7 millones de toneladas año, y la producción de 1.5 millones con un incremento anual de 4.5%, pues en algunos años estará cubierta la demanda.
Por otro lado, Washington es el segundo productor de papa en fresco más importante de Estados Unidos, después de Idaho, y el más importante en papa procesada. De los 20,000 fuentes de empleo que genera la industria en ese estado, 90% de las plazas las ocupan mexicanos, muchos de ellos sin papeles, por lo que de intensificarse la política migratoria del presidente Obama, el sector no tendría la capacidad para cubrir las vacantes con empleados no migrantes.
Entonces, ¿es o no importante el caso de la papa? Ya lo veremos en abril próximo.


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Juliana Fregoso es periodista especializada en el sector agropecuario. En estos tiempos en que el precio de los productos del campo pone en riesgo la alimentación de más de 6,000 millones de personas, escribir sobre el tema es una prioridad.