Cada año, millones de animales son sacrificados de manera brutal para elaborar abrigos de pieles y satisfacer a una parte del selecto mercado de la vanidad.
Hace unos días publiqué en este mismo espacio un comentario sobre la industria del secuestro y venta clandestina de mascotas. Representantes de algunas organizaciones protectoras de animales me sugirieron escribir algo sobre la industria de las pieles.
Debo reconocer, con vergüenza, que no estaba al tanto del nivel de crueldad que maneja esta actividad económica de la que viven más de 200 millones de personas en el mundo (desde diseñadores de alta costura, hasta los empleados de las granjas donde se matan estos animales).
En los sitios de internet de asociaciones protectoras de animales como PETA y Anima Naturalis abundan testimonios gráficos de cómo estas especies son despellejadas vivas (para que la piel no se maltrate) o agonizan sangrando colgadas de un gancho. No voy a entrar en más detalles, porque no existen palabras para describir tal crueldad, por eso, dejo aquí uno de estos testimonios gráficos.
Hay cosas que no se observan en el video, pero una investigación hecha hace ya algunas años por la Sociedad Humanitaria de Estados Unidos, reveló que de los millones de animales que mueren al año para satisfacer la vanidad humana, dos terceras partes son criados en granjas sin ningún cuidado, a menudo en espacios restringidos. Algunos llegan a enloquecer y devoran a sus compañeros.
La otra tercera parte es capturada en espacios abiertos a través de trampas en las que pueden quedar agonizando hasta por cuatro días.
Según el estudio, uno de cada cuatro animales que cae en estas trampas logra escapar, pero, generalmente, mutilados de sus patas.
Hay que mencionar tambien que existen las pieles pirata, pues algunas granjas se dedican a la matanza de perros y gatos para vender sus pieles como de animales exóticos.
Como tengo que poner números, le doy algunos datos. Para fabricar un abrigo de piel (según sea la preferencia) se necesitan: 60 visones, 20 zorros, ocho lobos, 20 linces, 200 chinchillas, ocho perros y 30 gatos.
¿Cuánto cuesta la vida de estos seres? En una consulta rápida me encontré con que los rangos de precios de una abrigo de piel va de los 400 a los 1,500 euros, en promedio.
¿Cuánto cuesta el sufrimiento de un animal? Como dice el popular comercial: “no tiene precio”.
Los crecientes secuestros de mascotas son sólo un eslabón en la industria del maltrato a los animales. Nadie ha logrado frenar a todos aquellos que lucran con el sufrimiento de perros, gatos y especies exóticos.
Desde hace unos días empezó a circular en medios electronicos y escritos una lamentable noticia: el secuestro de mascotas es un hecho generalizado y según asociaciones protectoras de animales, un promedio de tres perros de raza son víctimas de plagio cada mes en el DF.
Muchos dirán que este no es tema en un portal dedicado al acontecer económico, sin embargo, es tema en el momento en que el maltrato a los animales empieza a convertirse en una industria lucrativa para un grupo de seres despiadados.
Estos plagios ya no son hechos aislados, incluso se han registrado ya tres casos a mano armada(de los que se tiene conocimiento público): uno en el Estado de México, otro en Nuevo León y uno más en el DF.
En algunos casos, la finalidad sera apostar al lazo que une al dueño con su mascota para obtener unos “muchos, miles de pesos”, pero en otros y, lamentablemente, creo que en la mayoría, los animales secuestrados tienen como destino la reproducción indiscriminada, o dicho de otra forma, los animales que usted compra en la calle, pueden ser hijos de una mascota que de manera cruel fue arrancada de un hogar feliz para convertirse en mercancía.
Es una industria cruel de la que poco se da seguimiento y poco se sabe de las ganancias que genera a nivel nacional, sin embargo, se estima que anualmente cerca de un millón de animales entran al mercado callejero de venta de mascotas, tan sólo en la Ciudad de México. Es una industria no regulada que detrás de sí esconde historias de maltrato e infamia en contra de distintas especies.
Esta industria va desde la venta callejera hasta las peleas de perros, pero constitucinalmente los animales en México son “cosificables”, por ello, a pocos les importan.
La reproducción constante, además de deteriorar y enfermar al animal, acorta su periodo de vida a la mitad, en ocasiones para venderlos como especies enanas y obtener una ganancia extra, hay ejemplares de perros y gatos que los mantienen en cajas pequeñas durante meses para así detener su crecimiento.
Cuando muchos de ellos enferman o terminan su ciclo reproductivo son echados a la calle o simplemente los dejan morir de hambre y sed. La organización Milagros Caninos puede dar fe de estas y otras infamias.
Los que no son de raza pura y no consiguen dueño después de los seis meses son vendidos a organizadores de peleas de perros para que los usen como “carnada”.
Estimaciones de la Universidad de Guadalajara resaltan que 90 por ciento de los perros callejeros fueron expulsados por sus originales dueños y un porcentaje considerable son perros o gatos abandonados porque ya no servían como pie de cría; la prueba es que entre 35 y 40 por ciento de los animales que deambulan por las calles son de razas puras.
La trillada frase dice que “el perro es el mejor amigo del hombre”, pero la realidad nos muestra que el hombre es el “mejor” enemigo del perro.
El “levantón” de jornaleros agrícolas en Sinaloa nos debe hacer reflexionar sobre las condiciones de trabajo de este marginado sector.
El secuestro de 27 jornaleros en la Agrícola la Guajira, en Sinaloa, la semana pasada, es buen pretexto para echarle un vistazo a estos personajes de la cultura mexicana, que, como errantes, van de campo en campo, viviendo en barracas y en ocasiones con salarios de 20 pesos diarios.
El riesgo de que llegue un comando armado y de buenas a primeras te levante en los campos de trabajo, es solo un riesgo más que se suma a las precarias condiciones de vida de los 6 millones de jornaleros que hay en el país y de los cuales menos de una décima parte tiene seguridad social.
Más preocupante es que 50% de los jornaleros en el país son niños, más de un millón menores de 14 años que además de no contar con protección laboral también están excluidos del sistema escolar.
No obstante, este trabajo le reporta a sus parientes el 35% del ingreso familiar, por ello, los distintos accidentes en los campos agrícolas donde han fallecido menores de edad, no han sido motivo suficiente para retirarlos de esta actividad.
Dentro de los secuestrados en Sinaloa había menores de edad, quienes muy pronto conocieron que no sólo son víctimas de la explotación laboral, sino de una guerra de la que tal vez ni siquiera tenían conocimiento.
Lo espectacular de esta noticia fue la llegada del comando que levanto al grupo de trabajadores, pero creo que más espectacular y sorprendente es ver la marginación y condiciones en las que labora este sector, en el que, al parecer, los años no pasan porque todo sigue igual ¿o peor?.
Nota: Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de CNNExpansión.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de CNNExpansión.
Juliana Fregoso
Juliana Fregoso es periodista especializada en el sector agropecuario. En estos tiempos en que el precio de los productos del campo pone en riesgo la alimentación de más de 6,000 millones de personas, escribir sobre el tema es una prioridad.