El gobierno mexicano invertirá un millón de dólares para certificar frutas y verduras de exportación. Se busca evitar problemas como el del jitomate, aguacate y chile jalapeño.
Dicen que el ser humano es el único animal (y por favor, que nadie se ofenda) que se tropieza dos veces con la misma piedra. El caso recurrente de las verduras mexicanas contaminadas es un ejemplo fehaciente de que no nos gusta sacarle la vuelta a la piedra.
El próximo año, ProMéxico invertirá un millón de dólares para certificar a exportadores de jitomate, chile, café y pescados bajo las reglas de la ISO22000 que contiene los lineamientos sobre sistemas de seguridad y gestión alimentaria.
Con esta certificación, se busca poner punto final a los bochornosos episodios en los que algunos países como Estados Unidos impedían la entrada de productos agrícolas a su terrotorio con el pretexto de que podrían ser portadores de enfermedades como la salmonelosis.
Para obtener esta certificación, con validez internacional, ProMéxico aportará el 70% de los recursos y los productores el 30% restante. En la tarea recibirán la asesoría de la Asociación Española de Normalización y Certificación.
Ahora sí, parece que podremos exportar los productos del campo sin que las barreras sanitarias sean un impedimento, la pregunta es si en estos tiempos de crisis los productos mexicanos tendrán la misma demanda.


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Juliana Fregoso es periodista especializada en el sector agropecuario. En estos tiempos en que el precio de los productos del campo pone en riesgo la alimentación de más de 6,000 millones de personas, escribir sobre el tema es una prioridad.